4 de noviembre de 2020

¿Qué pasaría en un mundo 6 grados más cálido?

 

6 grados. El futuro en un planeta más cálido

Países enteros inhabitables. Poblaciones enteras aniquiladas. En algunas zonas del planeta la tierra árida se reseca y se resquebraja. En otras, las inundaciones provocadas por la crecida de las aguas devastan el territorio.

Bienvenidos a un mundo seis grados más cálido

Queremos hablar de un libro inquietante, en el que su autor, Mark Lynas, investiga las previsiones de los científicos según las cuales durante el siglo XXI el aumento de entre 1 y 6 grados de las temperaturas globales podría tener unos efectos devastadores.

Lynas es activista, periodista y comentarista habitual en temas medioambientales. En 2006 fue elegido Explorador Emergente por National Geographic y en 2008 recibió el premio de la Royal Society a la Divulgación Científica por el libro Seis grados. El futuro en un planeta más cálido.

En esta obra galardonada, grado a grado, el autor nos conduce a través de los 6 estadios del calentamiento global y nos lanza una advertencia:

O actuamos de inmediato, o nos enfrentamos a la extinción masiva

Después de acopiar durante mucho tiempo un gran número de documentos científicos y de una clasificación exhaustiva de los mismos, Lynas se percató que poseía algo único: una guía grado a grado sobre el futuro de nuestro planeta.

La escala de temperaturas de este libro se basa en una franja de referencia del IPCC de 1,4º C a 5,8º C, publicada en 2001 en su Tercer Informe de Evaluación, que presenta los pronósticos hasta los 6 grados. Esto ha dado lugar a cómo se ha estructurado el libro.

Quizás organizar este libro de esta forma haya dificultado la tarea de dar fechas concretas. El mundo podría ser dos grados más caluroso en 2100, o podría alcanzar este nivel mucho antes, por ejemplo, en 2030.

Huracán Katrina, consecuencia del cambio climático

Muchos de nosotros tenemos presentes las imágenes de los efectos del huracán Katrina en Nueva Orleans, donde centenares de miles de personas fueron enviados a refugios temporales en Texas y otros lugares. Todavía quedan miles por regresar a sus hogares. Se puede decir que son los primeros refugiados climáticos.

Os hacemos un breve esbozo del camino que documenta de forma prolija el autor:

Un grado

El Ártico se queda sin hielo la mitad del año y las severas sequías que se darían en Estados Unidos harían incrementar los precios de los alimentos por la destrucción de los cultivos. La desaparición de los glaciares de montaña en todo el planeta supondría una grave amenaza para el suministro de agua potable. Las poblaciones de anfibios quedarán amenazadas por la progresiva sequía. Se empiezan a apreciar las consecuencias sobre los arrecifes coralinos.

Dos grados

Los bosques colonizarían Groenlandia, la tundra ártica de musgo y liquen desaparecería y la forma de vida de los indígenas árticos basada en las focas, el caribú o la pesca los desaparecería definitivamente. Subida del nivel del mar hasta unos 5,5 metros. Incremento de incendios forestales, más erosión, más sequía y problemas de suministro de agua que incidirá también en el suministro energético.

Tres grados

El hambre se apodera de gran parte de los trópicos cuando la mayor fuerza de los vientos provoque la desaparición de los campos de dunas del Kalahari sepultando las tierras de su alrededor con arena infértil. La subida del nivel del mar provocará migraciones hacia el interior de una población que puede ser de más del 50 % de la población mundial. Se hace realidad el concepto de refugiado climático.

Cuatro grados

Un calentamiento global de cuatro grados es más que suficiente para el deshielo alcanzara la Antártida causando un aumento del nivel del mar de 50 metros en todo el planeta. Esto cambiaría totalmente la geografía costera. Extensas zonas de Siberia serían cálidas y esto pondría en marcha la ruleta rusa de liberación del metano almacenado en el permafrost del suelo cuyo efecto invernadero provocaría el colapso.

Cinco grados

Un planeta diferente se haría realidad. No quedaría hielo ya que se habría fundido en ambos polos. Las selvas tropicales se habrían quemado y desaparecido. El nivel del mar habría subido suficientemente como para adentrarse incluso al interior continental. Los humanos quedarían aislados en zonas habitables cada vez más pequeñas.

Seis grados

Sería el escenario del día del juicio final. La explosiones de gas metano procedente de los hidratos de metano acumulados en los fondos marinos liberados por las altas temperaturas del mar serían el arma de destrucción masiva que pondría final a la vida en la Tierra dejando sólo bacterias y poco más.

Un planeta desértico es a lo que nos conduce el aumento de temperatura en la Tierra

Para evitar un ambiente deprimente o que cunda el desánimo en los lectores, el autor ha incluido un último capítulo titulado Escojamos nuestro futuro donde se exponen posibilidades a nuestro alcance, como individuos y como colectivo, para evitar o paliar los efectos de los distintos escenarios a los que parece que estamos abocados. Mediante métricas, indicadores y objetivos se plantean soluciones que nos permiten recobrar nuestro futuro y el del Planeta.

La edición que ha caído en nuestras manos está editada por Librooks en 2014. Según observamos la obra en lengua inglesa es de 2007 y es muy probable que la situación haya empeorado desde entonces.

Os dejamos con un vídeo que puede acompañar al contenido de este libro:

Y a ti, ¿te preocupa el cambio climático?

Científicos descubren un bosque de casi 2 millones de árboles en el desierto del Sahara

 Investigadores descubrieron un bosque con casi 2 millones de árboles en una región árida del continente africano.

Con la ayuda de imágenes por satélite de alta precisión y la inteligencia artificial, científicos europeos han localizado una zona verde en el desierto africano y están contando cuántos árboles han crecido en este árido lugar, donde no creían poder encontrar zonas verdes.

Han rastreado más de 1,3 millones de kilómetros cuadrados de desierto sahariano y tierras secas en la región del Sahel y han descubierto un bosque desconocido hasta ahora.

La región es un mar de dunas y tierras secas más grande que los territorios de Angola o Peri, por ejemplo. Pero justo ahí, se han descubierto más de 1.800 millones de árboles y arbustos con coronas de más de 3 metros cuadrados.

Fue una gran sorpresa descubrir que algunos árboles son capaces de crecer en el desierto del Sahara, una región en la que la mayoría de la gente creía que esto no sería posible – hasta ahora.

Martin Brandt, geógrafo Universidad de Copenhague.

Martin y un equipo de investigadores de Alemania, Francia, Senegal, Bélgica y la NASA dijeron a la revista científica Nature que usaron inteligencia artificial e imágenes por satélite tan precisas que desde el espacio, las cámaras podían identificar objetos de menos de medio metro de diámetro para tratar de comprender la existencia de este nuevo bosque en el mundo.

Los árboles fuera de las áreas ocupadas por los bosques no son comunes dentro de los modelos climáticos que usamos y sabemos muy poco sobre su capacidad para almacenar carbono. Son un elemento desconocido en el ciclo del carbono.

Los árboles son la diferencia.

Los árboles siempre son importantes, independientemente de su ubicación. En las ciudades, mejoran la calidad de vida y valoran la propiedad. En los bosques conservan y reciclan el agua y son un refugio para millones de animales y otras especies de plantas, además de absorber el carbono de la atmósfera.

Pero los árboles que crecen fuera de los bosques todavía no se conocen plenamente cuando pensamos en ellos como parte del ciclo mundial del carbono y las posibles soluciones a la crisis climática.

Es probable que el número total de árboles contados en las regiones del Sáhara y el Sahel esté subestimado, ya que el satélite no pudo separar e identificar los árboles con menos de 3 metros cuadrados.

Nuevas posibilidades.

Este descubrimiento es otra sorpresa que la naturaleza y los árboles ofrecen a la ciencia. En los últimos años, los científicos han hecho un censo de cuántos árboles hay en el mundo y han alcanzado el número aproximado de 3 billones. También se han contado los diferentes tipos de árboles y el número ha superado los 60.000. En un intento por descubrir la zona de desiertos y sabanas cubiertas de árboles, los científicos llegaron a este bosque escondido.

Los investigadores también calcularon que una campaña de plantación de árboles podría marcar una gran diferencia en el escenario del cambio climático. Pero también descubrieron que la conservación de las zonas verdes existentes sería una forma más simple y mucho más barata de mantener el equilibrio ambiental del planeta – el valor de los servicios ambientales que proporcionan a los seres humanos es casi incalculable.

La nueva perspectiva, que combina la inteligencia artificial y los satélites de última generación, puede ayudar a identificar no sólo el número de árboles, sino las diferentes especies. Aunque es difícil saber el número exacto de árboles, debido a las coronas que se superponen en las imágenes, los científicos aseguran que esta tecnología establece un nuevo punto de partida para muchas otras investigaciones.

Sin esta tecnología, no podríamos haber descubierto y medido el tamaño de este bosque. Creo que este puede ser el comienzo de una nueva era en la investigación científica.

El confinamiento y la lluvia disparan el número de mariposas en Barcelona

El confinamiento y la lluvia han disparado las poblaciones de mariposas en la ciudad de Barcelona, según el Observatorio Ciudadano de Mariposas Urbanas (uBMS), que ha contabilizado entre mayo y junio un 28% más de especies diferentes de mariposas y un 74% más de ejemplares que en 2019.

Los entomólogos consideran que un invierno y primavera lluviosos y la interrupción de las tareas de gestión de parques y jardines a partir del confinamiento por la covid podrían haber hecho que aumenten las mariposas urbanas.

Observatorio de mariposas urbanas

Foto cedida por CREAF, de una ejemplar de mariposa blanquita de la col. EFE

En su tercera temporada de funcionamiento, el uBMS ha corroborado con datos lo que muchos ciudadanos habían intuido con sus paseos: que el confinamiento había multiplicado la presencia de mariposas en las ciudades.

“La diferencia es significativa y aún más si tenemos en cuenta que a causa del confinamiento ha habido un 44% menos de visitas a los parques por parte de los voluntarios”, ha explicado Yolanda Melero, investigadora del CREAF-UAB y coordinadora del uBMS (de su nombre en inglés Urban Butterfly Monitoring Scheme). 

Este observatorio sigue las mariposas de 27 parques y jardines de la ciudad de Barcelona con la ayuda de 64 voluntarios que visitan cada quince días estos parques, hacen un recorrido pautado y, mientras caminan, apuntan las mariposas que ven.

Es el mismo sistema que utilizan desde hace décadas los diferentes proyectos de ciencia ciudadana europeos bautizados con el nombre de Butterfly Monitoring Scheme y en el que se enmarca este proyecto.

En total, entre marzo y octubre han observado 4.978 mariposas de 39 especies diferentes.

Proliferación de mariposas en Barcelona

Foto de Mónica Muñoz cedida por CREAF de una mariposa urbana de Barcelona. EFE

La mariposa ondulada (Pararge aegeria), la blanquita de la col (Pieris rapae) y la saltacercas (Lasiommatamegera) han sido las mariposas más abundantes en Barcelona, como ya sucedió en 2019, aunque los voluntarios han encontrado una nueva especie en la ciudad, la pardo-rubia (Hipparchia semele).

Por otro lado, los parques del Guinardó, Oreneta y Putxet han sido los que han registrado mayor biodiversidad en 2020.

Según la coordinadora del proyecto, esto se debe a que son parques cerca de Collserola y los dos últimos se gestionaron de una forma muy leve.

Los biólogos creen que el factor más decisivo para esta explosión de mariposas ha sido la lluvia.

“El invierno y la primavera han sido extraordinariamente lluviosos y eso siempre es bueno para las mariposas porque hay más alimento disponible. La contaminación o la presencia humana afectan menos a las poblaciones de mariposas”, según Melero.

Además, hay evidencia científica que demuestra que gestionar los parques y jardines dejando zonas naturalizadas, con flores silvestres, y con poco uso de pesticidas, aumenta la diversidad y el número de mariposas en los jardines.

“Durante el confinamiento se paró la gestión de los parques y jardines, Barcelona se llenó de plantas silvestres y flores y esto tuvo un efecto positivo en las poblaciones de mariposas”, ha señañado Octavi Borruel, responsable del Programa de Biodiversidad del Ayuntamiento de Barcelona.

El ayuntamiento impulsa el proyecto del Observatorio de Mariposas Urbanas porque forma parte del Plan Verde y de la Biodiversidad 2012-2020 de Barcelona, que contempla la posibilidad de dejar zonas de jardines naturalizadas que ayuden a mejorar la biodiversidad. EFEverde 

Ignacio Mártil de la Plaza: “El futuro energético será renovable o no será”

 Iluminada Abellán Miñarro.- EFEverde.- “Nuestro futuro, en relación al mundo de la energía, será renovable o no será” es la realidad que nos muestra el físico y catedrático en electrónica, Ignacio Mártil de la Plaza, en su nuevo libro “La energía solar: de la utopía a la esperanza” (ed. Guillermo Escolar) en el que analiza el papel que desempeña la solar fotovoltaica en el proceso de transición energética.

La obra describe el fenómeno del calentamiento global al tiempo que recoge las potencialidades y limitaciones de esta fuente de energía alternativa desde una perspectiva económica, científica, histórica y tecnológica, sirviéndose de “un lenguaje didáctico, desprovisto de tecnicismos y fácilmente comprensible para un público sin formación especializada”, explica el autor.

Portada del libro ‘Energía solar. De la utopía a la esperanza’, de Ignacio Mártil de la Plaza. Cedida por el autor.

En una entrevista con EFEverde, el escritor asegura que la industria fotovoltaica constituye un “elemento esencial para la transformación del paradigma energético dominante” y tiene capacidad para “reducir la expansión y el impacto del cambio climático”.

Para el divulgador científico, “la actual crisis sanitaria ha puesto de manifiesto la necesidad de diseñar un modelo productivo diferente” especialmente en España donde “el sector de las energías renovables ofrece posibilidades enormes” y, además, “poseemos multitud de empresas que abarcan prácticamente toda la cadena de valor”.

En este sentido, el autor afirma que “si desarrolláramos un tejido industrial propio y un mix energético diversificado y autóctono que permitiese reducir las importaciones masivas de combustibles fósiles” España lograría “una mayor independencia energética” y ello comportaría “beneficios para la economía nacional”.

Afortunadamente estamos en un momento en que “el aprovechamiento del recurso solar se ha generalizado en todo el planeta”, subraya el físico, lo que ha posibilitado “la instalación de células fotovoltaicas a un coste asequible”, así como prescindir de las “primas y subvenciones estatales” que caracterizaron las etapas anteriores.

Futuro en el autoconsumo

Otra de las fórmulas que puede incrementar significativamente nuestra independencia energética es el “autoconsumo solar”, apunta el divulgador, ya que en pocas décadas ha pasado de ser “una tecnología marginal” a convertirse en una “apuesta global” al alcance de muchos hogares familiares, gracias a sus “competitivos precios”.

La universalización del autoconsumo y del uso de paneles solares fotovoltaicos en la producción de energía eléctrica supondría “una evolución hacia un modelo energético distribuido y controlado, en el que cada cual consuma más o menos la cantidad que puede producir tirando de la red”. 

“Todos los planteamientos contrahegemónicos incluidos en el libro son perfectamente viables y capaces de satisfacer, sin lugar a dudas, la demanda de energía en alza”, añade.

La revolución de las perovskitas

En sus páginas también gozan de protagonismo las perovskitas, “un extraordinario material llamado a transformar el futuro de la energía solar” debido a “sus prometedoras perspectivas de crecimiento en el escenario energético”, destaca Mártil de la Plaza.

“Una tecnología que irrumpe en el 2009 y que en sólo una década logra situarse en términos de eficiencia a la altura del rey del mercado fotovoltaico, que es el silicio”, según el autor significa un “avance tan revolucionario como lo fue en su día la invención de la primera célula solar”.

Sin embargo, “la comunidad científica debe seguir estudiando esta innovación”, ya que “también cuenta con sus particularidades y complejidades”, aclara.

Asimismo, “los cambios en el sector energético son necesariamente graduales y sus resultados nunca son inmediatos”, ha recordado el experto, quien advierte que “no hay que tener expectativas cortoplacistas”, pues “las inversiones y decisiones que se tomen ahora tendrán repercusión a 10 o incluso 20 años vista”.

“El campo de la energía solar ha experimentado una progresión espectacular a un ritmo vertiginoso y su viabilidad es incuestionable”, pero la paciencia es clave porque “por prometedor que sea su futuro, tiene un horizonte a largo plazo”, argumenta. EFE Verde.

Reducir la pérdida de biodiversidad evitará una “era de pandemias”

Julio César Rivas.- EFEverde.- Ante la amenaza de entrar en una “era de pandemias”, se puede reducir de forma considerable la aparición de nuevas enfermedades como la covid-19 con la reducción de actividades humanas que producen la pérdida de la biodiversidad, alertaron este jueves expertos en un informe.

El documento, elaborado por la Plataforma sobre Biodiversidad y Servicios del Ecosistema (IPBES, en inglés), calcula que en la naturaleza existen 1,7 millones de virus desconocidos para la ciencia de los que entre 540.000 y 850.000 tienen la capacidad potencial de saltar a los humanos e infectar a la población de la misma forma que el nuevo coronavirus.

Desde la pandemia de 1918, causada por un virus H1N1 con origen en aves, se han producido otros seis grandes fenómenos de este tipo y, en todos ellos la causa está en microbios presentes en animales, pero fueron las actividades humanas las que provocaron su dispersión entre la población.

El informe también destaca que el coste de reducir los riesgos de pandemias es 100 veces menor que el de la respuesta tras la aparición de la enfermedad, lo que los científicos de IPBES consideran que debería ser suficiente para “proporcionar fuertes incentivos económicos para que se produzca un cambio transformativo”.

La pandemia muy cara

Según los datos disponibles hasta julio de 2020, el impacto económico global de la pandemia de la covid-19 se estima entre 6.800 y 13.000 millones de euros; y solo en Estados Unidos se cree que la enfermedad le costará al país 16 billones de dólares para finales de 2021 (13.000 millones de euros).

La secretaria ejecutiva de IPBES, Anne Larigauderie, dijo en declaraciones a Efe que su organismo aceleró la redacción del informe a la luz de la gravedad de la enfermedad desde un punto de vista sanitario, con más de 44,6 millones de personas que han contraído la covid-19 y casi 1,2 millones muertos en todo el mundo, así como los inmensos costes económicos.

“Centenares de científicos han participado en el informe, que no es una valoración, para estudiar los vínculos entre pandemias en general, revisar todos los distintos episodios de enfermedades emergentes durante las últimas décadas, sus orígenes en la naturaleza y su transmisión a humanos, así como las causas de estas transmisiones”, explicó Larigauderie.

“El informe también enfatiza las opciones que existen para actuar”, añadió.

Actividad humana + crisis climática = menos biodiversidad

En este sentido, el presidente de EcoHealth Alliance y director del taller de IPBES que ha dado lugar al informe, el doctor Peter Daszak, destacó en un comunicado que “la causa de la pandemia de covid-19 o de cualquier otra pandemia moderna no tiene ningún misterio”.

“Las mismas actividades humanas que producen el cambio climático y la pérdida de biodiversidad son las que generan el riesgo de pandemia -añadió-, gracias al impacto que tienen en nuestro medio ambiente”.

Son necesarios cambios en “la forma en que usamos las tierras, en la expansión e intensificación de la agricultura, en el comercio, producción y consumo insostenibles que alteran la naturaleza y aumentan el contacto entre vida silvestre, ganado, patógenos y la gente. Este es el camino de las pandemias”, consideró Daszak.

El boliviano Carlos Zambrana-Torrelio, vicepresidente asociado para Conservación y Salud de EcoHealth Alliance, y uno de los expertos que participó en la redacción del documento, explicó a Efe que la gran diferencia entre la pandemia actual y la de 1918 es la rápidez con la que hoy en día transitan personas y mercancías por el globo, lo que ha multiplicado las tasas de infección.

“Hace un siglo, se tardaban meses en dar una vuelta al mundo. Ahora lo podemos hacer en 24 horas. Esta interconectividad es increíble”, subrayó.

Zambrana-Torrelio hizo hincapié en la presión que existe en los sistemas naturales para producir alimentos y productos para una población mundial que se acerca a 8.000 millones de personas.

“Se está reduciendo el espacio y entramos cada vez más en contacto con la vida silvestre. Esa combinación de elementos hace la diferencia con respecto a otras pandemias”, advirtió.

A pesar de la gravedad de la actual pandemia, Daszak, por su parte, señaló un elemento positivo: “Tenemos cada vez más capacidad para prevenir pandemias. Podemos escapar la era de las pandemias, pero esto requiere un mayor enfoque en la prevención además de la reacción”. EFEverde