22 de abril de 2026

De Roma a la Cumbre de Santa Marta: Las Iglesias del sur global allanan el camino hacia la justicia climática

  Las Iglesias del sur global insisten en la Justicia climática. No en balde su participación en la Primera Conferencia Internacional para la Eliminación Gradual de los Combustibles Fósiles en Santa Marta- Colombia marca un nuevo hito en la custodia de la casa común.

Todo ello es el resultado de un proceso de incidencia global y ecuménica liderado por el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), junto a sus pares de África: Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM) y FABC (Federación de Conferencias Episcopales de Asia).

Este ejercicio interconfesional, realizado en colaboración con diversas instancias internacionales, entre estos: Movimiento Laudato Si’, CIDSE, SICSAL, Red Iglesias y Minería, entre otros, tiene sus raíces en el histórico lanzamiento del manifiesto de las Iglesias del Sur Global, un documento presentado al Papa León XIV el 1 de julio de 2025 en Roma.

Primera Conferencia Internacional para la Eliminación Gradual de los Combustibles Fosiles. Colombia

En aquel encuentro, los cardenales Jaime Spengler (Celam/América Latina), Fridolin Ambongo (SECAM/África) y Filippo Neri (FABC/Asia) entregaron al Santo Padre esta hoja de ruta que exigía el fin de las falsas soluciones ecológicas, el capitalismo verde y la justicia climática, fundamentados en el pensamiento social de la Iglesia.

Este caminar ha estado marcado por hitos estratégicos que han consolidado la postura de la Iglesia en el escenario multilateral. Entre ellos destaca la participación activa en la COP30 de Belém do Pará en noviembre de 2025, donde se insistió en la protección del bioma amazónico.

También la reciente 2da Cumbre sobre Tierras en Cartagena en febrero de 2026, donde se profundizó en la relación entre la tenencia de la tierra y la transición energética.

Estos eventos han pavimentado la ruta técnica y espiritual que hoy converge en Santa Marta, posicionando a la Iglesia no solo como un actor observador, sino como un puente necesario entre la diplomacia climática y las exigencias morales de los territorios más afectados por el extractivismo.

Perspectiva ecuménica

Desde esta sólida base histórica, las iglesias del sur Global reafirman en Colombia que el abandono de los combustibles fósiles es una responsabilidad ineludible para la protección de la «Casa Común».

Este compromiso se materializa en una agenda institucional que da inicio el 24 de abril con el Encuentro de Espiritualidades más allá de los combustibles fósiles, un espacio de diálogo interreligioso centrado en la justicia energética.

En coherencia con este compromiso global, la Iglesia también hace presencia activa en otros espacios de articulación territorial como la Amazonía. En este sentido, cabe destacar la participación de la Red Eclesial Panamazónica (Repam) como parte de la alianza de organizaciones amazónicas junto a la Asamblea Mundial por la Amazonía (AMA) y el Foro Social Panamazónico (FOSPA).

COP30

Junto a más de 100 organizaciones, la Repam y sus aliados buscarán fortalecer las luchas territoriales contra el extractivismo y construir un plan de acción colectivo centrado en la soberanía de los pueblos y la defensa de la vida, que potencie estrategias para frenar, reparar y salir de la dependencia de los combustibles fósiles, especialmente en escenarios de explotación y amenaza de proyectos petroleros.

La programación, que se extenderá hasta el 27 de abril, busca que la dimensión espiritual sea el motor de la cumbre a través de momentos como la Eucaristía por la Justicia Climática el domingo 26 de abril en la Catedral de Santa Marta.

El ciclo culminará el 27 de abril con una rueda de prensa para presentar un manifiesto conjunto suscrito por los Episcopados de América Latina, África y Asia, con apoyo de las Conferencias de obispos de Europa y Oceanía.

Además cerrarán con una Asamblea de los Pueblos, donde las comunidades de fe entregarán sus exigencias a los líderes globales antes del inicio del segmento de alto nivel, pautado para el 28 y 29 de abril.

Naturaleza y Alcance de la Cumbre de Santa Marta

Esta primera cumbre en territorio colombiano se presenta como una oportunidad global para concretar el Tratado sobre Combustibles Fósiles (TCF), una iniciativa que busca un mandato de negociación formal dentro del sistema de las Naciones Unidas.

Basada en los principios de no proliferación, eliminación gradual controlada y transición justa, la conferencia aborda la causa principal del cambio climático al centrarse en el suministro y la producción, complementando así los objetivos del Acuerdo de París.

Con el respaldo de un bloque creciente de naciones del Pacífico, el Caribe y el liderazgo de Colombia, el evento pautado para los días 28 y 29 de abril se perfila como un espacio decisivo para trazar vías de cooperación internacional y soluciones de energía renovable.

Según el análisis de la prensa internacional, esta cita en Santa Marta representa el surgimiento de un nuevo liderazgo del sur global capaz de generar una victoria climática necesaria para la gobernanza ambiental del siglo XXI más allá de las COPs.

A un año de la partida del Papa Francisco, el impacto ambiental de su Encíclica Laudato Si’ sigue creciendo

 A un año de la partida de Jorge Mario Bergoglio, su voz sigue resonando con fuerza en uno de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo: el cuidado de la casa común. En vísperas del Día Internacional de la Tierra, su legado no solo se recuerda, sino que se vuelve una invitación concreta a transformar nuestra relación con la creación.

Un pontificado que cambió el diálogo

La partida de Francisco coincidió con el décimo aniversario de la publicación de su Encíclica Laudato Si‘, un documento histórico que releyó la enseñanza ambiental de la Iglesia a la luz de la crisis planetaria actual.

Más que una encíclica, Laudato Si marcó un antes y un después. Su liderazgo impulsó iniciativas que transformaron a la Iglesia Católica en una fuerza activa frente a la crisis climática, con impacto más allá de sus fronteras.

Publicada en 2015, en la antesala del Acuerdo de París, Francisco desempeñó un papel clave en el impulso diplomático para incluir el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 °C. Este umbral se ha convertido en un referente central para la ambición climática global, y la Santa Sede forma parte de este acuerdo.


De la visión a la acción

El legado de Francisco no se quedó en las palabras. A través de la Plataforma de Acción Laudato Si’, movilizó a instituciones católicas en todo el mundo para desarrollar planes concretos de acción ecológica, impactando a más de veinte millones de personas.

Hoy, el cuidado de la creación es una expresión cada vez más viva de la fe. Iniciativas como el Tiempo de la Creación y la Semana Laudato Si’ —acompañadas por sus mensajes anuales— movilizaron a millones de personas cada año en oración y acción por nuestra casa común.

Su influencia también revitalizó el movimiento ambiental interreligioso. Inspiró a líderes de diversas tradiciones, promoviendo un compromiso compartido por el planeta. En el Vaticano, reunió a 50 líderes de distintas religiones, dando lugar a una declaración interreligiosa histórica. Este impulso también inspiró iniciativas como Al Mizan, conocida como la “Laudato Si’ musulmana”.

Asimismo, su visión dio origen al Movimiento Laudato Si’, (que surgió antes de la Encíclica, como Movimiento Católico Mundial por el Clima, en el contexto de su visita a Filipinas tras el tifón Haiyan). Esta red global ha formado a cerca de 20 000 líderes ambientales —Animadores Laudato Si’— en más de 140 países, fortaleciendo la acción comunitaria desde la base.

Una transformación profunda

El legado de Francisco transformó profundamente la manera en que millones de personas entendemos la relación entre la humanidad, la creación y el Creador. Apoyado en las Escrituras, la tradición y décadas de enseñanza social, logró traducir la fe en una respuesta concreta a la crisis ecológica actual.

Su impacto se refleja no solo en la vida de la Iglesia, sino también en políticas globales, el diálogo interreligioso y los movimientos sociales.

Un legado que continúa

Hoy, este camino sigue vivo. Bajo el liderazgo del Papa León XIV, la Iglesia continúa profundizando este compromiso. Su participación en la Conferencia Brindando Esperanza y la instauración de la misa por el cuidado de la creación son signos claros de que este llamado no se detiene.

Este no es solo un legado que se recuerda, es un legado que se vive, se renueva y nos impulsa a seguir cuidando de nuestra casa común con esperanza y compromiso.

Estamos dando el siguiente paso

Hoy también miramos con esperanza hacia la Primera Conferencia para la transición de combustibles Fósiles, que se realizará en Santa Marta, Colombia, en abril 2026. Este espacio representa una oportunidad concreta para avanzar en la transición hacia un modelo energético más justo, sostenible y alineado con el cuidado de la creación.

Porque este legado no es una memoria del pasado, es una misión viva que continúa en cada uno de nosotros.


Lorna Gold es una destacada líder en acción climática basada en la fe y actual Directora Ejecutiva del Movimiento Laudato Si’, donde impulsa esfuerzos globales para movilizar a la comunidad católica en el cuidado de la creación y la justicia ambiental; con experiencia previa como CEO interina de Faith Invest, ha promovido la integración de valores espirituales en las finanzas sostenibles, destacándose por su capacidad de conectar fe, desarrollo sostenible y acción climática, y por liderar iniciativas que transforman creencias en acciones concretas frente a la crisis ecológica.

20 de abril de 2026

Expertos internacionales debaten en la Pontificia sobre una ecología con rostro humano

 La preocupación por el medio ambiente se ha convertido en uno de los grandes ejes del debate global. Pero hay una pregunta incómoda que cada vez gana más peso: ¿Puede defenderse la naturaleza sin perder de vista a la persona? Sobre esa tensión —cada vez más presente en la sociedad— gira el Congreso Internacional sobre ecología humana que acoge estos días la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), coincidiendo con el décimo aniversario de Laudato si', la encíclica del papa Francisco que puso el foco en la llamada «ecología integral»

Lejos de limitarse a un enfoque estrictamente ambiental, el encuentro propone una reflexión más amplia: cómo habitamos el mundo y, sobre todo, cómo nos relacionamos en él. Porque, como advirtió el rector de la Pontificia, Santiago García-Jalón, en la inauguración, «el deterioro del medio ambiente y la fragilidad de las relaciones humanas son manifestaciones de una misma crisis». Una idea que atraviesa todo el congreso: no hay solución ecológica sin una reflexión profunda sobre lo humano.

En ese punto aparece uno de los debates más interesantes. Frente a corrientes que sitúan al ser humano como un elemento más dentro del ecosistema, algunos de los ponentes han reivindicado su centralidad. El director de ACSUCYL, Manuel Lázaro Pulido, lo expresó con claridad: la ecología contemporánea corre el riesgo de diluir el concepto de persona. Y lanzó una advertencia directa: conservar el planeta no basta si no se protege también lo humano.

Inauguración del congreso internacional.  LAYA

¿Por qué San Francisco de Asís es patrono del medio ambiente?

San Francisco de Asís fue declarado santo hace casi 800 años, apenas dos años después de su muerte. Sin embargo, fue recién hace unos 50 años cuando el querido fraile italiano del siglo XIII fue proclamado patrono de la ecología.

"Juan Pablo II hizo esa proclamación en 1979", explicó Joshua C. Benson, profesor asociado de teología histórica y sistemática en la Universidad Católica de América, en Washington. "En aquel momento, la gente comenzaba a tomar conciencia de la importancia de cuidar el medio ambiente, y al buscar un patrono para esta causa, Francisco aparecía como una opción evidente".

Benson y otros especialistas conversaron con OSV sobre cómo el fundador de la orden franciscana llegó a ser reconocido como patrono de la ecología, en el marco del Año Jubilar de San Francisco, que conmemora el 800.º aniversario de su muerte. Al igual que en la proclamación de san Juan Pablo II, los expertos destacaron su forma particular de relacionarse con la creación. En especial, señalaron su poema "El Cántico de las Criaturas", donde utiliza expresiones como "hermano sol" y "hermana luna" para referirse a la creación.

"Cuando uno mira la vida de San Francisco, se percibe un cuidado muy profundo y auténtico por la creación", afirmó el padre Jonathan St. Andre, fraile franciscano de la Tercera Orden Regular y vicepresidente de Vida Franciscana en la Universidad Franciscana de Steubenville, en Ohio. "Eso se refleja en sus escritos, especialmente en un texto muy hermoso llamado 'El Cántico de las Criaturas'… donde muestra cómo toda la creación alaba a Dios".

El padre Robert Barbato, franciscano capuchino y rector del Santuario Nacional de San Francisco de Asís en San Francisco, explicó que el santo escribió este cántico hacia el final de su vida. El texto nace de su convicción de que "todos somos hijos del mismo Creador y estamos llamados a cuidarnos unos a otros".
Aunque la manera en que San Francisco se relacionaba con la creación no era algo fuera de lo común en la espiritualidad de su época, él supo expresarla con "un lenguaje cercano y accesible" en su cántico, explicó el padre Joseph Chinnici, franciscano, presidente emérito y profesor de historia en la Escuela Franciscana de Teología de la Universidad de San Diego.

"Su espiritualidad pone el acento en la comunión entre Dios y las criaturas en Jesucristo", señaló. "Todo fue creado por la Palabra de Dios, y por eso todo lleva su sello. En vez de ver al hombre como 'administrador de la creación', su mirada lo presenta como compañero, alguien emparentado con las demás criaturas, que son dones de un Dios profundamente generoso".

El padre St. Andre añadió que San Francisco de Asís "ama la creación en un nivel más profundo, porque la creación es cristológica: refleja a Cristo".

La proclamación de San Juan Pablo II en 1979 se inscribe en un marco más amplio, explicó el padre Chinnici.

"Esta preocupación por el cuidado del medio ambiente ha sido uno de los ejes centrales en la enseñanza de la Iglesia, que alcanza un punto culminante en la encíclica del Papa Francisco, 'Laudato Si', sobre el cuidado de la casa común'", señaló, en referencia al documento publicado en 2015, que toma su título del cántico de San Francisco.

Con esta encíclica, añadió, el Papa "muestra cómo la experiencia espiritual de Francisco estaba profundamente unida a su preocupación por la naturaleza, la justicia para los pobres, su compromiso con la sociedad y su paz interior".

"Hoy, esta oportuna 'ecología integral' de Francisco ofrece un camino para que el creyente pueda contribuir, al menos en parte, a sanar un mundo herido".

Benson señaló que San Francisco fue elegido como patrono de la ecología debido a su costumbre de llamar "hermano" o "hermana" a todas las criaturas, por su cercanía con ellas y por su "visión sacramental de la realidad", presente en su cántico.

"La liturgia nos muestra que los dones de pan y vino que presentamos pueden ser transformados, por la fuerza de la Palabra y del Espíritu Santo, en Cristo mismo", explicó. "Para Francisco, entonces, toda la creación adquiere de algún modo un carácter sacramental, en la medida en que lo temporal y lo material se convierten en una puerta, una ventana hacia lo eterno y espiritual, hacia Dios mismo".

Benson añadió que esto está estrechamente ligado al amor de San Francisco por la creación, y que el santo tenía una especial sensibilidad por aquellas criaturas que, en la Sagrada Escritura, se relacionan con Cristo. Así, veía al gusano a la luz del pasaje bíblico "soy un gusano y no un hombre" (Sal 22,6), en referencia a Cristo y su sufrimiento. También contemplaba a Cristo como el Cordero de Dios, título proclamado por San Juan Bautista (Jn 1,29).

Así, cuando San Francisco veía un gusano en su camino, lo recogía. Y si encontraba un cordero a punto de ser sacrificado, lo rescataba.

El padre Jerome Wolbert, franciscano del Monasterio Franciscano de Tierra Santa en América, recordó los relatos de San Francisco predicando a los pájaros y llegando a un acuerdo con el "hermano lobo", mientras que, al mismo tiempo, no le gustaba cuando los ratones se le subían encima. Al igual que Benson, señaló que San Francisco rescataba a los corderos por su vínculo con Cristo.

"Dicen que, en una ocasión, cuando la Navidad coincidió con un viernes y los frailes discutían si debían mantener el ayuno, San Francisco entró en la cocina, tomó un trozo de carne y lo pasó por la pared, diciendo: '¡Es Navidad! ¡Hasta las paredes deberían comer carne!'", relató.

Al celebrar a San Francisco como patrono de la ecología, el padre St. Andre espera que las personas puedan conocerlo en toda su riqueza.

"Amaba a Jesucristo con todo su corazón", afirmó. "Amaba a Cristo encarnado en el pesebre, a Cristo en la Eucaristía, a Cristo en la cruz; y desde ese amor, aprendió a amar la creación, al leproso y a quienes lo rodeaban".


Una luna del cazador se alza detrás de una estatua de San Francisco de Asís en los terrenos del Santuario Nacional de Nuestra Señora de Champion, en Champion, Wisconsin, el 8 de octubre de 2022. Foto/OSV/ Sam Lucero, CNS 

La reintroducción del lince en el Cerrato palentino avanza hacia una población estable

 El Cerrato palentino es ya el nuevo hábitat de otros dos linces ibéricos, de nombre Wilton y Wapa, que han sido liberados este martes dentro del programa de reintroducción de esta especie en riesgo que se inició el pasado año con varias bajas, entre atropellos y ahogamientos, pero que vuelve a coger impulso.

El consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio en funciones,Juan Carlos Suárez-Quiñones, participaba en la suelta de estos dos ejemplares en la localidad palentina de Astudillo junto a alumnos del CEIP de Monzón de Campos (Palencia).

Wilton es un macho procedente del centro de cría en cautividad de La Olivilla (Andalucía), y Wapa, una hembra trasladada desde esta misma comunidad autónoma, se suman a otros ejemplares ya introducidos en los últimos días, en las que ya se han liberado cuatro ejemplares en 2026. Por un lado, Weep y Woofer, que protagonizaron la primera suelta en el cercón de Astudillo; y por otro, Whitney y Wendolin, introducidos en un segundo cercón de presuelta habilitado en una finca conveniada dentro del área de reintroducción, hasta completar un total previsto de once a lo largo de este año.