5 de octubre de 2022

La presidenta de la Fundación Charles Darwin, Yolanda Kakabadse, alerta sobre una "muy grave" situación del océano

 Susana Madera.- Quito.- La situación del océano es "muy grave" y requiere de un trabajo conjunto "urgente", advirtió la flamante presidenta de la Fundación Charles Darwin, la ecuatoriana Yolanda Kakabadse, quien fuera presidenta de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y de WWF Internacional.

Calentamiento del agua del océano

Tras alertar de los crecientes niveles de contaminación y del abuso de los recursos pesqueros, Kakabadse puntualizó en entrevista con Efe que "la situación es muy grave porque, además, hay otro elemento que es el calentamiento del agua de los océanos".

Dicho calentamiento "es parte de ese ciclo de crisis climática que estamos viendo: los huracanes son más fuertes, las inundaciones son más fuertes, y eso no siempre lo relacionamos con los cambios de temperatura del océano, que ya son evidentes", dijo Kakabadse, quien el lunes asumió el alto cargo en la Fundación Charles Darwin.

Creadora de la Fundación Futuro Latinoamericano, que promueve el desarrollo sostenible en la región, Kakabadse sostiene que los océanos son los ecosistemas "más agredidos, más rápidamente deteriorados por acción humana".

"Esto tiene que ver con que sentimos que los recursos pesqueros son inagotables, y lo grave es que, como no vemos bajo la superficie del mar, no nos vamos a dar cuenta de eso sino cuando ya no haya remedio", alertó.

Además, los océanos afrontan una pesca indiscriminada y el uso de artes de pesca "que no son aceptables" en el mundo actual.

Asimismo, no hay una conciencia generalizada de que el océano "absorbe todos los otros impactos de destrucción de los ecosistemas", opinó.

Deforestación y océano

Como ejemplo mencionó que cuando se corta el bosque, se crean zonas desérticas y áreas de suelo que se degradan muy rápidamente, lo que no solo impacta en temas de deforestación sino también a los océanos "que absorben más CO2, que implica más calentamiento de sus aguas, y que, a su vez, se manifiesta con fenómenos mucho más fuertes de los océanos".

Según las Naciones Unidas, los océanos cubren las tres cuartas partes de la superficie de la Tierra, contienen el 97 % del agua del planeta y "más de 3.000 millones de personas dependen de la biodiversidad marina y costera para su sustento".

Además, absorben alrededor del 30% del dióxido de carbono (CO2) producido por los humanos, amortiguando los impactos del calentamiento global.

Aun así no se valora su importancia.

Kakabadse, exministra de Ambiente de Ecuador, se lamentó de que haya la percepción de que el océano es "un basurero inagotable".

"Cuando el bosque se está deteriorando, se pueden captar fotografías desde un helicóptero y tomar acción inmediata. Con el mar no sabemos (lo que ocurre) sino cuando ya es demasiado tarde".

"Sin océanos no hay vida"

Comentó, por ejemplo, que "el 50% de los arrecifes de coral ya desapareció en el mundo y se predice que hasta el 2050 nos vamos a quedar sin arrecifes de coral. Y eso es dramático, tétrico porque sin océanos no hay vida".

También le preocupan las aguas profundas porque es sobre las que menos se conoce, pues no se las puede ver ni medir de inmediato: "Son aquellas que van acumulando los impactos negativos y que, cuando exploten, ya va a ser una cosa inmanejable", se lamentó.

"La urgencia que tenemos de actuar ya es enorme porque revertir estos procesos no es de un día para el otro: es educar, concientizar, lograr coherencia entre las acciones de solución que puedan venir desde distintos lados, y todavía no vemos que hay suficientes", indicó.

Señaló -no obstante- que el mundo está ya en camino de integrar esfuerzos y cada vez más se considera "importante que la información científica sea la base de las decisiones de políticas públicas".

"Es súper interesante ver que ya estos problemas no pertenecen únicamente al Ministerio del Ambiente, sino que todos los otros sectores tienen que estar involucrados, y que la sociedad civil, ya sea a través de organizaciones, ONG o comunidades locales, también tengan voz", sostuvo.

Además -dijo- "hay una confluencia en el mensaje de angustia de que tenemos que actuar pronto". EFEverde

Transición ecológica en la escuela: educación, edificios y entornos escolares

 La transición ecológica está en boca de todos, tanto en el ámbito internacional como en la Unión Europea y los países de nuestro entorno. En España, se ha creado incluso un nombre ad hoc para el ministerio, antes de Medio Ambiente, que indica el foco actual de su misión: Transición Ecológica y Reto Demográfico. 

Aunque una transición ecológica no depende solamente de un ministerio, sino que involucra al gobierno en su conjunto, a las empresas y la sociedad.

Cambio social para un futuro posible

Muchas veces no queda claro qué es la transición ecológica. Y la definición es simple: en palabras del investigador Ernest García, es un “cambio social que lleva desde una situación ambientalmente insostenible (la actual) hasta otra ambientalmente sostenible”

Es decir, consiste en transformar el futuro entre todos de manera que la forma de vivir (y consumir) tenga en cuenta los límites ambientales y no los sobrepase. Esto permitirá vivir a las futuras generaciones en un planeta mejor incluso del que hemos heredado. 

Se trata, como se observa, de un reto mayúsculo.

Y en relación a construir ese cambio social el Gobierno de España ha anunciado un presupuesto para “transición ecológica de los centros educativos”. Esto es una buena noticia porque poner el foco en los niños y adolescentes siempre es apostar por el futuro. Y en este caso diseñar el mejor de los futuros posibles con los que más van a vivir en él.

Las tres E: educación, edificios y entornos

Pero resulta necesario revisar en qué debería emplearse este presupuesto para que no sea una oportunidad no aprovechada en profundidad. Y porque este reto debemos afrontarlo con la serenidad y acierto para la continuidad que esta causa merece.

En primer lugar, sería clave distinguir dos cuestiones respecto a los centros escolares: el software y el hardware.

El software es lo principal: la educación, lo que se imparte en ellos. Pero el hardware también tiene su peso. Es en los edificios de los centros educativos y en los entornos escolares donde se desarrolla la vida de los estudiantes durante muchas horas al día. 

El medio ambiente como protagonista

En cuanto a la educación, se debe incorporar el reto de la transición ecológica como un marco de trabajo y de manera transversal. Como indica el ecólogo Alain Lipietz, el medio ambiente (el territorio, el espacio) ya no es el telón de fondo de los acontecimientos de la historia, sino que es su protagonista actual.

Y esto supone que no solo debe ser el contenido de una asignatura o una serie de asignaturas. En palabras de la investigadora Katia Hueso, “hay que educar en la naturaleza y ecoalfabetizar. Igual que en los ochenta y noventa algunos aprendimos a reciclar en el colegio. Y lo enseñamos en casa: la transición ecológica tiene un aliado en las escuelas que debe verse reflejado en cada una de las asignaturas y temarios. 

Shutterstock / Rawpixel.com

Una complejidad sin compartimentos




















El investigador César Rendueles habla del déficit clamoroso en educación ambiental en la universidad. Esto es algo que está cambiando, afortunadamente, aunque hay mucho por hacer. También es el caso de los centros educativos, donde todavía no se ha incorporado claramente la transición ecológica. 

Los colegios pueden favorecer la creación de una ciudadanía ambiental: futuros ciudadanos que entiendan el mundo y sus retos y que no cierran los ojos ante ellos. Los instrumentos (lengua, matemáticas, etc.) que se imparten en los centros son las herramientas con las que creamos otro futuro. 

El poder de un profesor, formado, informado, es enorme. Yo, por ejemplo, todavía recuerdo a mi profesora Paloma, cuando hace casi tres décadas nos dijo que en el futuro nosotros abordaríamos el problema de la energía, y que el desarrollo de las renovables iba a ser nuestro reto de trabajo. Este asunto, ahora, es el presente.

Los profesores deben liberarse de parte de sus tareas para que puedan formarse para formar en transición ecológica. Es parte de la inversión que hay que realizar. 

Ejemplos de confort ambiental y laboratorios para la sociedad

Otra de las cuestiones clave es intervenir en edificios, patios y calles en torno a los centros para conseguir criterios ecológicos y adaptarse al cambio climático. Para que podamos contar con entornos escolares seguros y naturales que apoyen el proceso de la transición ecológica. Sobre todo por practicar con el ejemplo.

¿Tiene sentido hablar del cambio climático mientras que los niños sufren altas temperaturas en las aulas? ¿Y promover la no contaminación mientras no existen aparcamientos para bicicletas en las escuelas? ¿Y que los espacios de recreo y caminos escolares no cuenten con árboles que mejoren la temperatura y el confort?

Teoría y práctica en los centros educativos

Mejorar la resiliencia climática de los colegios e institutos debe ser una buena parte de las inversiones. Una visión ambiciosa que convierta a los colegios en laboratorios para que los niños y adolescentes sean los protagonistas del cambio. 

Instalar renovables, mejorar la envolvente de los edificios o plantar árboles: todas estas son acciones que suponen un cambio. Con información, con transparencia, explicando qué se hace y por qué se hace.

Los centros escolares deberían ser los edificios públicos preferentes para realizar proyectos piloto de mejoras para la transición ecológica. Pero hay que llegar a cada niño: al de pueblo y al de la ciudad. Es necesario, por tanto, un programa sistemático de inversiones en los entornos escolares que mejoren estos centros, por justicia social e intergeneracional.

La educación es una tarea que nunca acaba. Y que transmite certezas que deben ser aprendidas. En tiempos de incertidumbre muestra la posibilidad de un futuro mejor para nuestros hijos. La ciencia, incluida la social y la educativa, nos permite diseñar el futuro.

Podemos hacer de la educación una paloma mensajera.

Agua...


 

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