16 de febrero de 2026

El olivo viaja a una cámara de conservación en el Polo Norte que podría salvar a la humanidad de morir de hambre ante catástrofes

 El 25 de febrero una delegación internacional llevará 500 muestras de olivo a una cámara acorazada del Polo Norte para conservar su patrimonio genético durante años.

Este plan contempla la incorporación de semillas de olivo en una instalación subterráneadiseñada para preservar la diversidad genética de cultivos, con el objetivo de salvaguardar este árbol milenario frente a plagas, catástrofes climáticas y otros riesgos que pudieran poner en peligro su cultivo y por ende, la seguridad alimentaria en diversas regiones del mundo. 

Este depósito se encuentra en Svalbard, a mil kilómetros del Polo Norte, en una cámara acorazada con paredes de hormigón. Resiste terremotos e incluso erupciones volcánicas. En su interior, a una temperatura de -18ºC, se conserva este tesoro que podría salvar a millones de personas de morir de hambre si ocurriese cualquier catástrofe.

La Bóveda Global de Semillas alberga 1,37 millones de granos de más de 6.500 plantas de todo el mundo.

El olivo, que ha acompañado culturas agrícolas desde hace miles de años y es símbolo de alimentación , se une así a otras especies clave cuya conservación se considera estratégica para garantizar provisiones ante posibles crisis futuras. Un movimiento, que pretende proteger no solo las variedades más comunes, sino también aquellas menos conocidas que podrían aportar resistencia genética frente a enfermedades, un cambio climático e incluso un ataque con misiles nucleares.

3 de febrero de 2026

El proyecto del Vaticano que une fe y naturaleza: “Ponemos al ser humano en el centro, abrazando la Creación”

 En las colinas de Castel Gandolfo, unos terrenos que durante décadas fueron residencia de verano de los papas, ha tomado forma uno de los proyectos más singulares impulsados por la Iglesia en los últimos años. Se trata del Borgo Laudato Si’, una iniciativa promovida por el Papa Francisco para llevar a la práctica el mensaje de su encíclica Laudato Si’ y convertir el cuidado de la creación en una experiencia educativa, social y espiritual.

El Borgo ocupa 55 hectáreas, una extensión incluso mayor que la del propio Estado de la Ciudad del Vaticano. Lejos de ser un simple parque natural, el espacio ha sido concebido como un lugar vivo, donde naturaleza, formación y compromiso social se dan la mano.

DEL MENSAJE A LA ACCIÓN  

La encíclica Laudato Si’, publicada en 2015, supuso un llamamiento claro del Papa Francisco a cuidar la “casa común” y a replantear el modo en que el ser humano se relaciona con el medio ambiente, la economía y los más vulnerables. El Borgo Laudato Si’ nace precisamente con esa intención: traducir ese mensaje en hechos concretos. 

Aquí se desarrollan proyectos de sostenibilidad ambiental, agricultura responsable, protección de la biodiversidad y economía circular, pero siempre con un enfoque educativo. La idea es que quienes pasan por el Borgo no solo aprendan conceptos, sino que vivan una forma distinta de relacionarse con la naturaleza y con los demás.

UN ESPACIO PARA APRENDER VIVIENDO  

El Borgo funciona como un centro educativo integral, en el que se organizan programas formativos, encuentros y experiencias prácticas en contacto directo con la tierra. Huertos ecológicos, jardines históricos y espacios agrícolas conviven con zonas pensadas para la reflexión y el diálogo. 

Uno de los ejes del proyecto es la inclusión social. El Borgo ofrece oportunidades formativas y laborales a personas en situación de vulnerabilidad y pone el acento en una ecología que no se limita al medio ambiente, sino que incluye también a las personas y a las comunidades. “Ponemos al ser humano en el centro, abrazando la Creación”.

UN LABORATORIO DE ECOLOGÍA INTEGRAL

Desde el Vaticano insisten en que el Borgo Laudato Si’ no es un lugar para contemplar desde fuera, sino un laboratorio de ecología integral. Aquí se ensayan modelos de producción sostenible, se fomenta el respeto por la biodiversidad y se busca un equilibrio real entre tecnología, trabajo humano y cuidado de la creación. 

El objetivo es que este espacio sirva como referente y pueda inspirar iniciativas similares en otros países y contextos educativos.

UN LEGADO QUE MIRA AL FUTURO  

El Borgo Laudato Si’ se enmarca también en el horizonte del Jubileo y se presenta como una de las apuestas del Vaticano para mostrar una Iglesia comprometida con los grandes desafíos de nuestro tiempo. Un proyecto que mira al futuro sin perder de vista su raíz espiritual y que propone una forma concreta de vivir el cuidado del planeta desde la fe y la responsabilidad. 


2025: tercer año más cálido del registro y signo epocal para la teología de la creación

 Eduardo Agosta Scarel, O. Carm.

Director del Departamento de Ecología Integral, CEE
Científico del clima, Grupo CLIMAMET, Universidad de Valencia

La anomalía térmica global registrada en 2025, de aproximadamente +1,45 °C respecto al periodo preindustrial (1850-1900), constituye un indicador robusto de la intensificación del forzamiento antropogénico sobre el sistema climático (ver Figura). El ligero descenso relativo al 2024, el pico del registro, se debe a que el 2025 estuvo dominado por el fenómeno atmosférico-oceánico global La Niña, que enfría el aire de la atmósfera. Con toda probabilidad, en el próximo evento global de El Niño, bateremos otro récord térmico.

Por esta razón, el valor térmico del 2025 se inscribe en una tendencia de calentamiento sostenido que, según los principales centros de análisis, refleja la transición hacia un nuevo estado energético del sistema Tierra, caracterizado por desequilibrios radiativos persistentes, retroalimentaciones positivas y una creciente frecuencia de los extremos climáticos, tanto en intensidad como en ocurrencia. Desde una perspectiva científica, estos datos confirman que el planeta se aproxima a umbrales críticos que comprometen la estabilidad de los ecosistemas, los sistemas socioeconómicos y las estructuras de gobernanza.

En el ámbito teológico, este diagnóstico adquiere una relevancia singular. La tradición cristiana entiende la creación como un orden relacional y una armonía fundamentales, sostenidos por la justicia divina, en la que la humanidad participa como agente responsable dentro de una red de interdependencias. La alteración profunda de los equilibrios climáticos puede interpretarse como una manifestación contemporánea de rupturas estructurales de la justicia, en las que la acción humana desborda los límites que permiten la continuidad de la vida en condiciones dignas. La teología moral y la doctrina social de la Iglesia reconocen en estas dinámicas una forma de pecado social, o mejor dicho, socioambiental, que afecta de manera desproporcionada a los pobres, a los pueblos vulnerables y a las generaciones futuras.

La anomalía térmica de 2025 debe ser leída, por tanto, como un signo epocal que exige una hermenéutica crítica. No se trata únicamente de un fenómeno físico, sino de un síntoma de un modelo civilizatorio basado en la extracción intensiva de energía fósil, la mercantilización de los bienes comunes y la externalización sistemática de los daños socioambientales. Desde una perspectiva profética, este escenario demanda una denuncia explícita de las estructuras que generan degradación ecológica y desigualdad social, así como una propuesta transformadora que articule justicia climática, transición energética y protección de la vida: el espacio propio es la acción pastoral orgánica de la Iglesia que cumple su misión evangelizadora. 

Figura: Anomalías de la temperatura global (1850–2025). Este gráfico combina datos de las seis principales fuentes científicas del mundo. Mientras que las barras azules muestran años más fríos que el promedio preindustrial, las barras rojas reflejan el calentamiento provocado por la actividad humana. La línea oscura suaviza la variabilidad natural para mostrar la tendencia real: un ascenso imparable que culmina en el periodo 2023-2025, estableciendo un nuevo régimen de temperaturas extremas. [Elaboración propia].

En el plano académico, la articulación entre las ciencias del clima y la teología requiere un enfoque interdisciplinar que reconozca la crisis climática como un lugar teológico emergente. La teología no puede limitarse a una lectura simbólica de los datos científicos; debe integrar los conocimientos empíricos en su reflexión ética y en su comprensión de la misión eclesial. Esto implica incorporar conceptos como los límites planetarios, la resiliencia socioecológica, la justicia intergeneracional y la vulnerabilidad diferencial en el análisis teológico y en la formulación de criterios normativos.

Desde una perspectiva profética, la Iglesia está llamada a ejercer una autoridad moral pública que confronte las lógicas que sostienen la crisis climática. Esto incluye cuestionar modelos económicos basados en el crecimiento ilimitado, denunciar la captura corporativa de la política climática y promover marcos de transición justa que integren equidad, participación y sostenibilidad. La conversión ecológica, en este contexto, no es un mero cambio de hábitos, sino una reconfiguración estructural de las relaciones entre la humanidad, la economía y la biosfera.

La anomalía térmica de 2025, interpretada a partir de este doble registro científico y teológico, revela que la humanidad se encuentra en un punto de inflexión histórico. La respuesta eclesial no puede ser meramente exhortativa: debe traducirse en acciones institucionales, incidencia pública, formación académica y prácticas comunitarias que encarnen la ecología integral como principio operativo. Solo así la Iglesia podrá ofrecer una palabra intelectualmente rigurosa, espiritualmente significativa y políticamente relevante en un tiempo marcado por la urgencia climática.

Asís convoca a voluntarios

 Asís no es solo la ciudad de San Francisco, sino que se ha convertido en el corazón palpitante y la casa de todos aquellos que desean vivir intensamente los valores de la ecología integral. Inspirado en el Cántico de las Criaturas, poema escrito por San Francisco, nació aquí un proyecto que está cambiando nuestra forma de relacionarnos con el planeta: ASSISI Terra Laudato Si’ (ATLS). Inaugurado el 22 de abril de 2024, ATLS no es un lugar físico, sino un verdadero “ecosistema” donde podemos encontrarnos, recargar nuestras energías espirituales y vivir nuestro compromiso con la casa común. 

Este proyecto crucial se basa en los cuatro aspectos inseparables de la ecología integral identificados por el papa Francisco: preocupación por la naturaleza, justicia para los pobres, compromiso con la sociedad y paz interior. Es la respuesta contemporánea al llamado que escuchamos de “ir y reparar nuestra casa común”. 

El Ecosistema del voluntariado: Laudato Si’ y los focolares en acción

ASSISI Terra Laudato Si’ ofrece un programa intensivo de Retiros Laudato Si’ y, sobre todo, un Programa de voluntariado que permite a las personas disfrutar de una experiencia inmersiva, ofreciendo su tiempo a los demás. La actividad está impulsada por un deseo compartido y un fuerte espíritu de intercambio “sinodal” entre los diversos interlocutores. 

Un ejemplo de esta colaboración proviene del Movimiento de los Focolares, lo que confirma una profunda y significativa colaboración carismática. Cristina Calvo, focolarina argentina, se ofreció como voluntaria durante 40 días, participando activamente en la metodología y el contenido de ATLS. Alojada en el Santuario de San Damián, compartió no solo momentos litúrgicos con frailes, visitantes, grupos escolares y grupos parroquiales, sino también la reflexión sobre la vida de los santos Francisco y Clara, destacando su conexión profética con la encíclica Laudato Si’

Cristina calificó esta oportunidad como un “inmenso regalo de Dios”, una prueba concreta de que la amable colaboración y la discreta hospitalidad son una fórmula ganadora para una experiencia de vida en beneficio de la creación.

Si tú también sientes una fuerte llamada a contribuir y deseas vivir los valores de la ecología integral en un contexto espiritual único, la invitación es sencilla: “¡Ven y verás!”. Puedes inscribirte ya en un retiro o como voluntario en el sitio AssisiLaudatoSi.org. ¡Te esperamos en Asís, la tierra de Laudato Si’

por Carlos Mana


2 de febrero de 2026

19 de enero de 2026

Las cigüeñas se extinguieron en todo Reino Unido en la Edad Media, pero un proyecto quiere que vuelvan a volar por los cielos de Londres

 Acostumbrados como estamos en España a ver cigüeñas por todas partes no caemos en la cuenta de que es un ave no tan habitual en otras partes de Europa. En Reino Unido, en concreto, la cigüeña (Ciconia ciconia) desapareció a finales de la Edad Media, hace ya más de 600 años.

Las cigüeñas que llegaban a Reino Unido seguían la misma ruta migratoria que las que hoy anidan en España, desplazándose en invierno al sur del Sáhara, para retornar en primavera a España y Centroeuropa. Y es que, curiosamente, para anidar se saltan la mayor parte de Francia y solo montan nidos desde Alsacia –donde llevan décadas reintroduciéndola– hacia el este.

En Reino Unido se cree que no había anidado ninguna cigüeña desde el siglo XV, pero, como informa la BBC, una colonia reproductora de cigüeñas blancas será reintroducida en Londres como parte de un proyecto de recuperación de la fauna silvestre.

Los humedales y praderas del parque escogido para la reintroducción –Eastbrookend Country Park, en el barrio de Dagenham, en el este de Londres–  se han diseñado cuidadosamente para facilitar el regreso de las cigüeñas. Un gran aviario albergará a las primeras aves, lo que les permitirá aclimatarse antes de explorar los lagos y pastizales cercanos.

El proyecto también contempla la reintroducción en los ríos y estanques del parque del castor, otra especie que estuvo 400 años sin verse en Londres hasta que un pequeño grupo fue liberado en una reserva natural en Greenford, Ealing, en 2023.

5 de enero de 2026

La masiva reforestación de China, llamada la Gran Muralla Verde, provoca cambios en las precipitaciones del país

 No es ningún secreto que China es especialmente hábil construyendo cosas. ¿La presa más grande del mundo? En China. ¿La red de trenes de alta velocidad más extensa? También en China. ¿El mayor parque eólico? China. ¿Una planta solar gigante? Argentina… ¿de verdad? No, también China. ¿El monumento antiguo más grande? Ya te haces una idea.

Junto a toda esa infraestructura, China también ha crecido en verde. Inspirándose en su último logro en construcción, el país comenzó en 1978 a desarrollar la Gran Muralla Verde, o “Three-North Shelterbelt”, con el objetivo de combatir la erosión del suelo y disminuir las tormentas de arena. Según medios estatales chinos, el proyecto se completó finalmente el año pasado.

Más árboles, menos agua

Según Reuters, China plantó árboles en 116.000 millas cuadradas, aumentando la cobertura forestal del país del 10 % en 1949 a aproximadamente el 25 % en 2024. Pero un estudio reciente publicado en la revista Earth’s Future revela que todos esos árboles adicionales —unos 78.000 millones desde los años 80, según algunas estimaciones— tienen consecuencias inesperadas sobre la distribución del agua en el país.

Investigadores de la Universidad de Tianjin, la Universidad Agrícola de China en Pekín y la Universidad de Utrecht en Países Bajos encontraron que entre 2001 y 2020, la mayor vegetación redujo los recursos hídricos tanto en la región monzónica del este como en la árida del noroeste. Esto es significativo, considerando que estas áreas representan aproximadamente el 74 % del territorio chino, según Live Science.

Cambios en la evapotranspiración

El estudio indica que los esfuerzos de reforestación, como la Gran Muralla Verde, junto con otros programas como Grain for Green y el Programa de Protección del Bosque Natural, ambos iniciados en 1999, aumentaron la evapotranspiración, término que combina evaporación y transpiración (el proceso por el que las plantas liberan vapor de agua a través de los estomas).

“Estos cambios provocaron variaciones en la precipitación, dirigiendo más humedad hacia la meseta tibetana, que experimentó un aumento en la disponibilidad de agua”, escriben los autores. “En contraste, el este y noroeste de China sufrieron una disminución en la disponibilidad de agua, siendo el noroeste la zona más afectada debido al traslado significativo de humedad hacia la meseta tibetana”.

Desafíos para la gestión hídrica

Al estudiar estos rápidos cambios en el uso y cobertura del suelo (LUCC), los autores también señalan que ciertas transiciones de zonas, como pastizales a bosques o tierras de cultivo a pastizales, impactaron en la evapotranspiración, la precipitación y la disponibilidad de agua de manera desigual. Por ejemplo, transformar pastizales en bosques aumentó la evapotranspiración y la precipitación, pero redujo la disponibilidad de agua.

Desafortunadamente, el agua disponible en China no se distribuye de forma conveniente para su población. Las regiones del norte concentran aproximadamente el 46 % de la población y más de la mitad de la tierra cultivable, pero solo el 20 % del agua disponible. Los autores subrayan que estos cambios en los ciclos hidrológicos deben considerarse en la planificación de futuras reforestaciones.

“Nuestros hallazgos destacan que los cambios en la cobertura del suelo pueden redistribuir los recursos hídricos entre regiones”, escriben los investigadores. “Comprender estos efectos es crucial para planificar una gestión sostenible del suelo y el agua en China”.

La dehesa extremeña se está muriendo.

 La 'seca' avanza por las dehesas de la España occidental. Y es normal, no solamente es una enfermedad grave que causa la muerte de encinas y alcornoques; es la consecuencia de décadas de malas prácticas forestales que han minado el ecosistema desde dentro. 

Pero eso no es nuevo. Hace ya muchos años que sabemos que la dehesa ibérica tiene fecha de caducidad. La novedad ahora es que los productores de jamón ibérico han empezado a darse cuenta de las consecuencias del problema y algunos de ellos han decidido tomar cartas en el asunto.

Así es como el jamón de bellota quiere salvar uno de los bosques más característicos de la península Ibérica.

¿De qué hablamos cuando hablamos de la dehesa? Empecemos por esto último: pese a lo que muchos pueden pensar desde lo alto de la Vía de la Plata, la dehesa no es "naturaleza virgen", ni nada parecido. Se trata de un complejisimo sistema agro-silvo-pastoral resultado de siglos de clareo forestal, pastoreo extensivo y usos humanos de todo tipo. 

Estamos acostumbrados a ecosistemas que se mantienen a pesar de la actividad económica, pero en este caso el ejemplo es el contrario: hablamos de una singularísima estructura productiva de cuatro millones de hectáreas de la que dependen los pastos, el corcho, la caza, la miel y, por supuesto, el jamón. Si cae la dehesa, cae la bellota y, con ella, cae el jamón.

Una pesadilla llamado 'Seca'. Ese es, al menos, su nombre popular. Se trata de un patógeno (Phytophthora cinnamomi), vinculado directamenteal decaimiento y muerte de estos bosques. El CICYTEX lo describe como una amenaza de primer orden a la dehesa ibérica. Y, en fin, tiene razón.

Es verdad que el hongo es, en cierta medida, oportunista: necesita de estrés hídrico y alternancia de periodos secos y húmedos para diseminarse e infectar los árboles. Sin embargo, una vez que hace acto de presencia, activa toda una serie de cambios funcionales (desde la defoliación y la muerte regresiva de brotes y ramos a la necrosis del sistema radical) que desembocan en la muerte del árbol.

Por eso, poco a poco, la pesadilla de la seca ha ido haciéndose más terrible y lejana.

Intervención. Hasta el punto en el que las empresas del jamón han tomado cartas en el asunto. El grupo Joselito, por ejemplo, ha invertido más de 6 millones de euros en I+D. Su apuesta es cambiar el enfoque, dejar de centrarse en conseguir mejores fungicidas y apostar por la regeneración de ecosistemas que puedan enfrentarse a las enfermedad.

Según los datos de la empresa, se han intervenido en más de 2.700 hectáreas (Badajoz, Cáceres, Sevilla y Portugal) y, por el momento, se ha conseguido una mejoría del 7,5% en índices de vegetación en zonas tratadas. No es el único proyecto y la verdad es que, a priori, son buenas noticias. Es una gota en un océano; pero es el principio de lo que quizás sea un nuevo paradigma. Y eso, al menos, nos permite encarar la situación con algo más de esperanza.

¿De quién es la dehesa? Más allá del marketing, de la necesidad de las empresas de mantener la dehesa y del cambio de concepto frente a la Seca, la iniciativa genera muchas incertidumbres. La principal tiene que ver con la privatización de la conservación del campo.

Es una buena noticia que las industrias agropecuarias empiecen a hacerse solidarias del medio en el que desarrollan su actividad. Como hemos aprendido en los últimos años, la tendencia es justo la contraria

El riesgo. Sin embargo, sostener el mantenimiento y la gestión de cuatro millones de hectáreas sobre los hombros de la industria jamonera (o sobre el resto de la que se "aprovecha" de la infraestructura productiva de la dehesa) es una decisión arriesgada. Ya hemos comprobado cómo la despoblación ha destrozado los ecosistemas de medio país: ¿de verdad queremos dejar en manos de una industria tan frágil como la agropecuaria nuestro patrimonio natural?