Son una nueva modalidad deportiva que combina habilidad en la conducción con la máxima eficiencia en el consumo, adaptándose a las nuevas tendencias del automovilismo. En los Eco Rallye, al contrario de lo que ocurre en los rallyes tradicionales, el que gana no es el que más corre. Las carreteras que se emplean son igualmente sinuosas y reviradas, pero la filosofía es radicalmente distinta. Aquí el secreto está en realizar los tramos cronometrados ajustándose en todo momento a las medias impuestas por la organización, consumiendo lo mínimo. Un reto difícil, dado lo tortuoso y virado de los tramos escogidos para el desarrollo de este tipo de pruebas, que en muchas ocasiones coinciden por su exigencia con los rallyes de velocidad.

Una prueba española está incluida en el calendario del mundial de esta especialidad. En su decimotercera edición, la cita castellonense, puntuable para la Copa del Mundo de Energías Alternativas y el Campeonato de España, volvió a demostrar el auge de una disciplina que combina regularidad y eficiencia a partes iguales. Más de 500 kilómetros para decidir quién se acerca más a los tiempos marcados por la organización, gastando lo mínimo.
La organización controla en todo momento las medias de los participantes a través de GPS, mientras que los participantes disponen de sofisticados sistemas de medición y un libro de ruta que hay que seguir con precisión para no perderse; no es nada fácil, ya que el organizador siempre busca trazados complejos con muchos cruces y pocas referencias para complicar la navegación. Si la tarea del piloto a la hora de conducir es exigente para mantener las medias y gastar lo mínimo, no es menos complicado el trabajo del copiloto. La compenetración entre ambos es, por tanto, vital para conseguir un buen resultado en carrera.
El Eco Rallye Comunidad Valenciana volvió a demostrar el auge de esta especialidad tanto a nivel nacional como internacional. Con más de 50 equipos inscritos, dos etapas (viernes y sábado), más de 500 kilómetros de recorrido y 10 tramos cronometrados por las tortuosas y exigentes carreteras de la provincia, la prueba fue puntuable para la Copa del Mundo de Energías Alternativas de la FIA y el Campeonato de España. Un formato que combina estrategia, precisión milimétrica y eficiencia energética en proporciones igual de importantes. Para las pruebas del mundial solo pueden participar vehículos 100 % eléctricos, pero en la Comunidad Valenciana también había vehículos híbridos, que competían en el certamen nacional, donde también se disputa la Copa Kobe. Aunque en esta disciplina no prima la velocidad, y prueba de ello es que se disputa en carretera abierta al tráfico, hay que afinar mucho en la conducción y, por tanto, no es casualidad que cada vez más pilotos procedentes de la velocidad se sientan atraídos por esta disciplina. En Castellón estuvieron, entre otros, el excampeón de España de rallyes Luis Climent o el expiloto de Fórmula 1 Stefano Modena. José Manuel Pérez Aicart, habitual en competiciones de circuito, volvió aquí a demostrar su versatilidad y experiencia en este tipo de pruebas. La victoria absoluta fue para los españoles José Manuel Pérez Aicart y Javier Herrera, que se impusieron tras dos exigentes jornadas a los checos Michal Zdarsky y Jakub Nabelek, y al equipo formado por el sanmarinés Guido Guerrini y el polaco Artur Prusak.
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