3 de septiembre de 2026

El Vaticano reclama un cambio de valores para frenar el deterioro del planeta: "Una mirada desinteresada, libre de la sed de poseer, dominar o agredir”

 El deterioro del medio ambiente es alarmante, por lo que es urgente tomar medidas para garantizar la sostenibilidad del planeta. Es el grito de ayuda que ha hecho el Vaticano en su documento 'Cuidar de nuestra Casa Común' a través de la Comisión Teológica Internacional. 

Un texto publicado este miércoles, 2 de septiembre, que es fruto de las reflexiones llevadas a cabo entre 2022 y 2025. En ella se afirma que la relación que mantengamos con la naturaleza estructura nuestro vínculo con Dios, y plantea la siguiente pregunta: ¿Cómo responder, desde una perspectiva cristiana, a la 'crisis ecológica y social', 'miope y suicida', en la que ha caído la humanidad?


EL DOCUMENTO ANIMA A LOS CRISTIANOS A “TENER UNA MIRADA DESINTERESADA, LIBRE DE LA SED DE POSEER, DOMINAR O AGREDIR”

En primer lugar, la Comisión Teológica Internacional demanda a los cristianos poner en práctica un equilibrio entre “la gratuidad filial hacia Dios”; “la solidaridad y la misericordia hacia el prójimo”; y “el cuidado de la Casa común”.

'Cuidar de nuestra Casa Común' recoge algunas visiones científicas y filosóficas del cosmos, ilustrando cómo la fe en Dios ofrece algo que la ciencia no puede aportar, aunque investigue “legítimamente” las primeras etapas del universo. 

A su vez, el documento vaticano recuerda que las diferencias de origen étnico, género, cultura, estatus social o económico no implican en modo alguno una jerarquía o una justificación para discriminar o someter al otro.

Por otro lado, destaca la importancia del 'principio sabático', que permite a la Tierra descansar un día a la semana, respetando sus ritmos originales, y a la humanidad dar gracias al Señor mediante la oración. Dicho principio enseña también a “tener una mirada desinteresada, libre de la sed de poseer, dominar o agredir”.

EL VATICANO PROPONE TOMAR MEDIDAS QUE FRENEN EL DETERIORO AMBIENTAL Y "UNA AUTÉNTICA CONVERSIÓN ECOLÓGICA EN EL MODO DE VIDA”

La Comisión Teológica Internacional incluye algunos datos que ponen de manifiesto el deterioro ecológico que se ha producido en los últimos años, y que ha provocado la desaparición de la diversidad biológica y lo que ello conlleva para la seguridad alimentaria; la contaminación atmosférica; el empeoramiento de la calidad del agua o las guerras, que aceleran la destrucción del medio ambiente. 

Todo ello ha tenido nefastas consecuencias para los más pobres, que ven cómo sus recursos naturales son explotados, obligando a buena parte de la población a abandonar sus países de origen.

De ahí que el Vaticano reclame, además de soluciones científicas y técnicas, “un cambio de valores culturales”, es decir, "una auténtica conversión ecológica en el modo de vida”.

En este sentido, vincula la relación con el prójimo a la sacralidad de la vida humana. Un derecho “incondicional e inalienable que los Estados deben proteger y promover, incluso mediante el rechazo de la guerra”, sostiene.

Tampoco olvida el cuidado del planeta “para las generaciones futuras” y la fraternidad como “antídoto contra la violencia, la injusticia y un individualismo "falso, egoísta, atroz y codicioso”

LA IGLESIA ABOGA POR UN “ANTROPOCENTRISMO SITUADO” QUE SITÚA AL SER HUMANO COMO “ADMINISTRADOR Y SERVIDOR DE LA CREACIÓN”

'Cuidar de nuestra Casa Común' también rechaza la premisa de que la humanidad es “dueña absoluta de toda la creación”, pero también el ecocentrismo que “absolutiza la naturaleza”. En este sentido, la propuesta cristiana aboga por un “antropocentrismo situado”, que sitúa al ser humano como “administrador y servidor de la Creación”. 

Traducido en la práctica, el hombre está llamado a cuidar de manera responsable la Casa Común sin “actitudes utilitaristas o temerosamente defensivas”.

El texto ofrece algunas pautas para ejercer este cuidado, entre los que incluye la solidaridad, la humildad, no caer en la tentación de acapararlo todo, la justicia social, una espiritualidad ecológica, no imponer ritmos frenéticos en el trabajo o en la vida personal, familiar, social y religiosa.

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