5 de julio de 2023

La Península Ibérica, “lugar privilegiado para las abejas”: sobre todo para las silvestres

 Ana López Moreno (Madrid).- La Península Ibérica “es un lugar privilegiado para las abejas”, y en especial para las silvestres que “son las grandes olvidadas al no ser productoras de miel”, pese a que cumplen una función “esencial” para la conservación del medioambiente, asegura el profesor de la Universidad de Salamanca, Félix Torres.

Este taxónomo de himenópteros recuerda que “en el mundo existen unas 22.000 especies de abejas, al menos 1.200 de ellas en España” y su tamaño es variado pues “la más grande mide cinco centímetros y la más pequeña, apenas dos milímetros”, por lo que recomienda emplear una red para observarlas y aprender a diferenciarlas ya que “el cazamariposas no es sinónimo de matar insectos, hay que desmitificar su uso”.

Las silvestres constituyen “el 85 % de las especies de abejas del mundo”, no viven en colmenas puesto que son solitarias y pueden esconderse en cavidades para protegerse de factores adversos como la humedad o los parásitos o bien fabricar sus nidos mediante secreciones glandulares propias -como la saliva y la cera- o materiales externos -como el barro-.

Abeja del género Hylaeus, de la familia de los colétidos. EFE/Ana López Moreno

La “parcela” de Villalar

La localidad de Villalar de los Comuneros (Valladolid) alberga precisamente un proyecto “clave” para la conservación de abejas silvestres a través de la recuperación ecológica del entorno, desarrollado por elGrupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA) tras la cesión durante diez años por parte del Ayuntamiento de una parcela, antiguo vertedero.

Este espacio se ha convertido en “un hito para el pueblo” porque en ella “estamos recuperando frutales autóctonos como acerolas, cermeños, melocotón de viña y hasta cinco variedades diferentes de cerezo”, ha precisado Fernando Blanca, responsable de GREFA en la instalación.

El invierno pasado fueron sembradas allí “muchas especies diferentes, incluyendo las semillas para fauna auxiliar” lo que “puede estar evitando que las plagas arrasen con las cosechas” y un ejemplo de ello es que “el guisante de esta parcela no se ha perdido, a diferencia de otros cultivos de la zona afectados por el pulgón”.

Gracias a las bandas multifuncionales que separan unas plantaciones de otras, se ha conseguido incrementar la polinización de las abejas silvestres presentes, “lo que mejora y protege a todo el conjunto del ecosistema”, ha certificado Blanca.

Civillalar: plagas y especies autóctonas

El Centro de Interpretación de la Naturaleza de Villalar  (Civillalar), también gestionado por esta organización conservacionista, incluye una novedosa iniciativa de control biológico del topillo campesino, que fue colonizando Castilla y León a través de los cultivos de regadío y causó problemas especialmente importantes en 2007.

“Nunca se había producido una alerta así en la Península Ibérica”, ha certificado Fernando Garcés, coordinador de este proyecto en GREFA, pues además de destrozar las cosechas “el roedor afecta a los rebaños de ovejas y puede ser peligroso para la salud humana al contagiar la tularemia”, una enfermedad bacteriana que causa infecciones graves.

El control biológico de la plaga del topillo en Villalar fue pionero y se basa en el incremento de la densidad de predadores naturales como el zorro, los cernícalos y las lechuzas.

En el caso de las aves, la ONG ha instalado cajas nido, “una por hectárea”, con una ocupación media de un 50 % aunque “cuando hay mucho topillo, la ocupación suele sobrepasar el 90 %“, afirma Garcés.

Ahora, desde Civillalar se está invitando a las instituciones a que apuesten por este tipo de actividades, ya que el uso de rodenticidas químicos “ha sido prohibido debido a los riesgos ambientales que suponen” y por ello promueve las visitas grupales para explicar el control biológico de plagas, un método que puede ser replicable en otros casos.  EFEverde

Despoliticen el cambio climático, por favor

 Sorprende la capacidad que tienen las organizaciones políticas en España de convertir cualquier tema en ocasión de enfrentamiento ideológico, obviando lo que se sabe en otros ambientes profesionales sobre estas cuestiones. Los ejemplos se multiplican, y desgraciadamente se refieren a temas vitales para el progreso del país, desde la educación hasta la inmigración, la despoblación rural o la sostenibilidad del sistema sanitario. 

En los últimos años, uno de los pocos acuerdos sobre políticas ciudadanas entre los grandes partidos ha sido la legislación antitabaco: al fin se escuchó a quienes conocen los efectos perversos de fumar, por encima de los intereses de quienes siguen fomentando su difusión.

Deberíamos proceder de igual forma con el tema del cambio climático. Al igual que el tabaco, se trata de un tema científico con implicaciones sociales. Al igual que sobre el tabaco, tenemos un enorme conocimiento científico sobre las causas y consecuencias del cambio climático, como para que sea irresponsable seguir mirando a otro sitio. 

Al igual que el tabaco, hay intereses de las industrias del sector para obstaculizar las decisiones. Al igual que en el tabaco, los impactos sobre la vida de muchos millones de personas serán potencialmente muy graves.


Aparcar la ideología para mirar la realidad

Al igual que el tabaco, o quizá mucho más que el tabaco, las decisiones a tomar en el caso del cambio climático requieren el consenso generalizado de toda la clase política, pues supone repensar nuestro modelo de desarrollo económico y su motor energético. 

Todo esto necesita un enorme ejercicio de diálogo, dejar al lado las barreras que tienden a construir los que miran más a sus intereses que el bien común. 

En esta cuestión, los acuerdos multiideológicos son imprescindibles, o –si se prefiere– los acuerdos que aparquen la ideología para mirar la realidad, asumiendo que todas las opiniones constructivas merecen ser escuchadas. 

No tiene mucho sentido imponer normas sobre mayorías exiguas cuando hablamos de un esfuerzo que debe continuarse a lo largo de décadas, pues se abren muchos interrogantes para su aplicación concreta cuando cambien esas mayorías. No es muy razonable aprobar una ley de cambio climático con objetivos a 10 y 30 años sin el apoyo de los partidos de oposición, que en cualquier momento pueden ser los encargados de aplicarla.

El cambio climático es un tema científico

La clave para lograr esos consensos pasa por despolitizar completamente el cambio climático. Gobiernos europeos de todos los colores (desde Thatcher hasta MacronMerkel o Gordon Brown) han coincidido en la importancia de atajar el problema. También en España fuimos capaces de obviar el sesgo ideológico en la alternancia de gobiernos de las décadas de los 90 y 2000. 

Es preciso convencerse de que esto es un tema científico, no ideológico, tan científico como el estudio de la física cuántica o la biología celular. Deberíamos escuchar a los científicos que trabajan sobre este asunto, la inmensa mayoría de los cuales han mostrado, en repetidas ocasiones, su consenso

También en el caso del tabaco hubo científicos que siguieron negando sus efectos perniciosos en la salud: su prestigio, conseguido generalmente en otras disciplinas, fue altavoz para quienes querían bloquear las medidas antitabaco. 

El libro de Naomi Oreskes y Erik M. Conway Mercaderes de la duda hace un magnífico repaso por otras cuestiones públicas donde la ciencia –con minúscula– se utilizó como arma arrojadiza. Aprendamos de estas lecciones para no seguir interrumpiendo las decisiones que necesitamos.

La controversia científica es clave para la buena ciencia, pero debe restringirse al ámbito científico. Por supuesto que hay cosas que todavía no conocemos bien en relación al cambio climático, pero lo más sustancial está ya bien asentado y no debería retrasar las medidas que la mitigación demanda

El poder del ruido mediático

La percepción de que los científicos “no se ponen de acuerdo” es una de las herramientas más poderosas para frenar las políticas de mitigación. Ya se vio con el tabaco: se fomentó una imagen pública de controversia que no existía en la literatura científica. Lo mismo ocurre ahora. 

En la encuesta que realizó el Instituto Elcano sobre la percepción de los españoles ante el cambio climático, el 97 % estaba de acuerdo con su existencia y el 56 % consideraba que era el problema más grave o el segundo más grave al que nos enfrentamos, pero paradójicamente el 59 % pensaba que los científicos no se ponían de acuerdo sobre esta cuestión, pese a la enorme acumulación de evidencias y el generalizado grado de acuerdo sobre este asunto. 

El ruido mediático, la desinformación que se promueve desde las redes sociales, parece influir más en los ciudadanos que un cúmulo de publicaciones científicas.

Es hora de ponerse de acuerdo y actuar

Los efectos del cambio climático van a afectar a personas de todas las ideologías. Sequías o riadas van a impactar por igual a los votantes de Vox y a los de Podemos; incendios extremos y olas de calor serán igualmente sufridas por votantes del PP o del PSOE. No tiene sentido seguir convirtiendo este tema en una cuestión de disputa política. 

Solo cabe una actitud constructiva, de diálogo para afrontar el problema, pues ciertamente se pueden abordar varias vías para mitigar el cambio climático. Ahí debería estar el debate, no en si existe o no, ni en si tendrá consecuencias positivas o negativas. Esto ya lo han demostrado numerosísimos estudios científicos.

Ahora toca actuar, ponerse de acuerdo, superar barreras ideológicas para discutir sobre soluciones concretas que ayuden a mitigar el problema y, a la vez, a adaptarnos mejor a sus consecuencias ya activas. 

Algunas ideas que ayudarían en esa despolitización ya se apuntaban en el informe del Instituto Elcano, como la definición y supervisión de los objetivos de reducción de emisiones por parte de un comité científico independiente, la inclusión de mecanismos de consulta ciudadana, el diálogo con todas las partes implicadas, la puesta en marcha de mecanismos eficientes de financiación y el impulso simultáneo de medidas de mitigación y adaptación. 

Nos jugamos mucho, no podemos seguir mirando a otro lado.

Constatan que mantener praderas junto a cultivos incrementa la biodiversidad

 Huelva.- Un equipo internacional en el que participa la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) ha demostrado en un estudio que el mantenimiento de praderas adyacentes a cultivos incrementa la abundancia y diversidad de polinizadores, incluyendo especies raras y endémicas, lo que favorece su conservación.

Sin embargo, también concluye que, aunque estos pastizales ayudan a obtener una mayor producción agrícola gracias al servicio que prestan estas especies, los costes y beneficios de su mantenimiento hacen que este sistema no sea económicamente rentable, ha informado la EBD-CSIC en un comunicado.

El estudio ha tenido lugar en el sur de Francia, en más de 20 campos de girasol, el más extenso en Europa que depende de la polinización de insectos.

El equipo cuantificó los beneficios ecológicos, agrícolas y económicos de un sistema agrícola intensivo respetuoso con la biodiversidad, caracterizado por mantener áreas de pastizal adyacentes a los cultivos de girasoles.

“Es la primera vez que se evalúa todo el proceso, desde manejo del paisaje, la biodiversidad en zonas naturales y agrícolas, el efecto sobre la producción y los aspectos económicos”, ha explicado Ignasi Bartomeus, investigador científico en la EBD-CSIC.

Los resultados indicaron que, al reducir la intensidad del uso del suelo en los pastizales, se aumentaba de forma drástica la disponibilidad de flores y también la diversidad de abejas silvestres, incluidas las especies raras.

Además, se constató que los pastizales ayudaban a aumentar la producción de los campos de girasol vecinos, gracias a los efectos positivos del incremento de polinizadores.

No obstante, al evaluar el rendimiento económico de este sistema, los resultados pusieron de manifiesto que los beneficios económicos atribuidos al incremento de la polinización y de la producción agrícola no superaban los costes que conllevaba la reducción del rendimiento en las áreas de pastizal.

Las conclusiones de este estudio señalan que sí se puede ayudar a la conservación de los polinizadores en paisajes agrícolas, los cuales son muy importantes para el rendimiento productivo, pero no es posible hacerlo si sólo se piensa en términos de rentabilidad económica.

La biodiversidad no sólo es un tesoro natural a conservar, sino que también nos puede brindar servicios útiles para los seres humanos, como la polinización de los cultivos. Sin embargo, este planteamiento está generando corrientes que pueden ir en contra de la conservación. “Con esta premisa se está fomentando un discurso mercantilista que alienta a conservar la biodiversidad por sus potenciales beneficios económicos”, ha afirmado Bartomeus.

“Sin embargo, con este estudio vemos que a pesar de que es posible conservar la biodiversidad en zonas agrícolas y obtener una mayor producción, no tiene por qué ser rentable. Necesitamos valorar la conservación más allá de los términos económicos”, ha apuntado.

La investigación se enmarca dentro del proyecto europeo Showcase, que busca crear sinergias y puentes de conocimiento entre el sector de la agricultura y el de la gestión de la biodiversidad con el objetivo de facilitar una transición del sector agrícola hacia una agricultura más sostenible. EFEverde

Imagen de un campo de girasoles, en una fotografía de archivo. EFE/Raquel Manzanares

China urge a Japón a que detenga su plan el vertido de agua contaminada de Fukushima al Pacífico

 Pekín.- China urgió hoy a Japón a que detenga su plan para procesar y verter al mar el agua contaminada de la central nuclear de Fukushima, y acusó al país de “forzar un plan que ha levantado múltiples preocupaciones en la comunidad internacional”.

China se opone al vertido de Fukushima al mar

“El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) presentó unas conclusiones queJapón no debería utilizar como un pasaporte para poner en marcha su plan. No se puede probar que el vertido sea la opción más segura o la más fiable”, dijo hoy la portavoz de Exteriores Mao Ning en rueda de prensa.

Según Mao, “Japón ha actuado de forma completamente arbitraria” a la hora de “forzar” su plan.

“China urge de nuevo a Japón a que detenga este plan y sea responsable con las futuras generaciones. Deben lidiar con el problema de una manera segura, transparente y científica, bajo estricta supervisión internacional”, indicó.

Informe de la OIEA

El director general del Organismo Internacional de la (OIEA), Rafael Mariano Grossi, defendió hoy la “fiabilidad” del plan japonés para procesar y verter al mar el agua contaminada de la central nuclear de Fukushima, ante la oposición al mismo de comunidades locales y de países vecinos.

El OIEA presentó al Gobierno de Japón las conclusiones de su evaluación del plan para el vertido, en las que el organismo señala que el proceso ideado por Japón “cumple los estándares de seguridad internacionales” y que tendrá “un impacto radiológico insignificante” tanto para la salud humana como para el medio ambiente.

China ha criticado firmemente el vertido, mientras que Corea del Sur ha enviado una misión propia a Japón para sacar sus propias conclusiones sobre el tema. EFEverde

Eliminar las bolsas de plástico pero sin “demonizar” el material, desafío del reciclaje

 Madrid.- Eliminar las muy contaminantes bolsas de plástico de un solo uso pero sin “demonizar” un material con muchas virtudes es uno de los principales desafíos del reciclaje, según explicaron a EFE varios especialistas en el Día internacional libre de bolsas de plástico que se conmemora este lunes.

Algunos estudios indican que cada persona gasta una media de 230 bolsas plásticas al año, lo que equivale a más de 500 billones a nivel mundial y ya proporciona cierta perspectiva de la situación, pero el problema más grave lo representan los fragmentos minúsculos o microplásticos en los que terminan por descomponerse y que llegan a los océanos para incorporarse a la cadena trófica, primero en las especies marinas y, más tarde, en la humana.

Hoy día existen en torno a 51 billones de este tipo de partículas en mares y océanos y en los dos primeros decenios del siglo XXI “se ha fabricado la mitad de todo el plástico elaborado en la historia de la humanidad”, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El viejo prototipo de usar y tirar 

Las bolsas de plástico surgieron como alternativa barata y, paradójicamente, ecológica, en los años cincuenta del siglo XX y, tal y como las conocemos ahora, fueron diseñadas por el ingeniero sueco Sten Gustaf Thulin quien creó una bolsa de polietilieno de pieza única para una compañía de embalaje de Suecia, Celloplast, que patentó el invento en 1965.

La intención de Thulin era que cada bolsa fuera reutilizada durante mucho tiempo pero la lógica ultracapitalista anglosajona impuso la filosofía de usar y tirar, lo que terminó por generar el actual problema de residuos.

“En aquella época, en el mundo apenas se fabricaban dos millones de toneladas de este material, que, pensado para durar cientos de años, podría haber seguido siendo una solución sostenible ya que es maravilloso: moldeable, resistente, duradero, ligero y económico” dijo la periodista y activista Ana de Santos Gilsanz.

Por ello, “no debemos demonizar el plástico en sí, sino replantearnos el uso que hacemos de él” ya que, recalcó De Santos, “estamos utilizando un material prácticamente indestructible para fabricar objetos con una vida útil de pocos minutos”.

De hecho, apenas 12 minutos, precisó Julio Barea, responsable de campañas de Consumo y Biodiversidad de la organización ambientalista Greenpeace, quien indicó que “entre que la compras, la llevas a casa y dejas de necesitarla, su vida útil se reduce a esos pocos minutos” a los que siguen decenios de degradación.

Esa degradación “no quiere decir que se desintegre, desaparezca o se biocomposte, sino que se rompe en trocitos cada vez más pequeños que, al final, contaminan la cadena trófica, las aguas, las tierras…”, advirtió, y “no hablamos de una o dos bolsas, sino de miles de millones que se fabrican y se tiran cada año en el mundo, lo cual es una barbaridad”.

Por eso Barea es partidario de eliminarlas directamente, lo que considera que “no sería un gran trauma, puesto que nuestras abuelas nunca utilizaron las bolsas de plástico para hacer la compra” y, ante las opciones reutilizables disponibles a día de hoy, “en dos semanas a nadie se le ocurriría ir al supermercado sin su bolsa”.

Para Tomás Gómez Franco, profesor de Fundamentos económicos y economía mundial en la Universidad Internacional de Valencia (este), “España está retrasada respecto al resto de países en Europa” porque de media se sigue generando “más de 120 toneladas de plástico diario”.

“Una cosa que no se ha dicho lo suficiente es que para el año 2050 tenemos un mandato que implica cambiar nuestra forma de consumo, nuestra forma de producción, para ir hacia la economía circular”, subrayó Gómez.

Aunque “cualquier medida restrictiva o impositiva a la gente le sienta mal”, sugirió tomar como ejemplo a Irlanda que garantizó “una reducción del 90 % del consumo de residuos” gracias a la sensibilización de su población. EFEverde