Muchas ya se han ido, otras se están yendo y también hay aves que llegan ahora a pasar con nosotros el invierno.
Es tiempo de migración para las aves migratorias como los vencejos, las golondrinas, el milano negro o el abejero europeo.
Algunas pesan más que una sandía, como las grullas, y otras menos que una uva, como el reyezuelo.
En esta animación aparecen reflejados, en movimiento, los cruces de caminos de las aves que atraviesan o se quedan en nuestra Península:
Grandes y pequeñas, todas estas aves se enfrentan al reto de una migración cada vez más llena de obstáculos mortales que ponen en riesgo su supervivencia:
- cada vez encuentran menos lugares donde criar, porque el campo y el clima están cambiando y porque destruyen sus nidos;
- en el viaje se cruzan con cables, aerogeneradores y cristales que no ven a tiempo;
- algunas no llegan por culpa de la caza ilegal o los cebos envenenados,
- y de noche, el exceso de luz artificial las desorienta y las lleva a chocar.
Ignacio, cuando alzas la vista y las ves pasar en bandada, ¿te has preguntado alguna vez si llegarán a su destino? Quizá te hayas preguntado también si puedes hacer algo por ellas.

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