6 de diciembre de 2023

COP28: siete acciones que podrían salvar mil millones de vidas de aquí a 2100

 En un análisis reciente de más de 180 artículos revisados por pares –que llevé a cabo con el también investigador Richard Parncutt– descubrimos que se ha formado un consenso científico en torno a la llamada regla de las 1 000 toneladas. 

La regla de las 1 000 toneladas afirma que muere una persona cada vez que la humanidad quema 1 000 toneladas de carbono fósil. Sorprendentemente, hemos descubierto que un aumento de la temperatura de 2º C equivale a mil millones de personas muertas prematuramente durante el próximo siglo a consecuencia de una amplia gama de alteraciones climáticas relacionadas con el calentamiento global. 

Estas conclusiones se derivan de una revisión de la literatura climática que intentaba cuantificar las muertes humanas futuras a causa de una larga lista de factores. 

Manifestantes tumbados cubiertos con una sábana.

















La regla de las 1 000 toneladas predice que alrededor de mil millones de personas morirán a causa del cambio climático en un modelo de calentamiento de 2°C. Wikimedia Commons

Se trata de un recuento escalofriante y, por incómodo que resulte, es coherente con diversas pruebas y argumentos de múltiples disciplinas. 

Mientras los líderes mundiales se reúnen para la conferencia sobre el clima COP28 en Dubái del 30 de noviembre al 12 de diciembre, haríamos bien en recordar que sus decisiones serán directamente responsables de matar –o salvar– vidas humanas reales.

Cómo nos matará el cambio climático

El cambio climático provocado por el hombre ha matado –y seguirá matando– a muchos seres humanos por numerosos desajustes climáticos causados por una compleja red de mecanismos directos, intermedios e indirectos. 

Entre los efectos mortales directos del cambio climático se encuentran las olas de calor, que ya han causado miles de muertes humanas y suponen un gran riesgo para bebés. 

Una mujer con abrigo frente a un termómetro en el desierto.
El valle de la Muerte registró la temperatura ambiente más alta jamás experimentada en la Tierra. AP Photo / John Locher










Las causas intermedias de muerte son las malas cosechas, las sequías, las inundaciones, las condiciones meteorológicas extremas, los incendios forestales y la subida del nivel del mar. Las malas cosechas, en particular, pueden agravar el hambre y la inanición en el mundo. 

Las sequías más frecuentes y graves pueden provocar más incendios forestales que también causan muertes humanas, como vimos en Hawái. Las sequías también pueden provocar contaminación del agua, enfermedades más frecuentes y muertes por deshidratación. 

El Informe del IPCC de 2022 predijo que la sequía desplazaría a 700 millones de personas en África de aquí a 2030. 

Por otro lado, el cambio climático también puede provocar inundaciones (y pérdidas de cosechas por exceso de agua), que también causan hambre y enfermedades. La subida del nivel del mar y la consiguiente sumersión de las zonas costeras bajas y las marejadas ciclónicas agravan el riesgo de inundaciones, que ponen en peligro la vida de miles de millones de habitantes de las ciudades costeras que se enfrentan a la perspectiva de una migración forzosa. 


Leer más: Las migraciones climáticas, otro efecto del calentamiento global


Un solitario árbol muerto en el océano.
















Un ciprés muerto se ve desde el aire cerca del lago Salvador en Jefferson Parish, a las afueras de Nueva Orleans. El aumento del nivel del mar amenaza no sólo a los ecosistemas, sino también a miles de millones de vidas humanas. AP Photo / Gerald Herbert

El cambio climático también aumenta los fenómenos meteorológicos extremos, que matan y causan daños considerables a servicios esenciales como la red eléctrica y las instalaciones médicas. La intrusión de agua salada también amenaza la agricultura costera, reduciendo aún más el suministro de alimentos.

Por último, el cambio climático también aumenta indirectamente la probabilidad de conflictos y guerras. Aunque el consenso académico sobre la guerra inducida por el cambio climático dista mucho de estar resuelto, hay pocas dudas de que amplifica el estrés y puede causar conflictos más localizados.

A medida que aumente el número de refugiados climáticos, los países más alejados del ecuador podrían negarse cada vez más a ofrecer asilo. En el peor de los casos, el colapso social es posible y un reciente estudio alerta de que podría ser devastador.

Aún estamos a tiempo

Mil millones de muertes es una perspectiva aterradora, pero no se prevé que todas ellas se produzcan a la vez. De hecho, muchas personas ya están falleciendo. Sin embargo, aún estamos a tiempo de evitar futuras muertes si abandonamos rápidamente las fuentes de energía basadas en el carbono.

Necesitamos aplicar hoy políticas energéticas agresivas para eliminar las emisiones de carbono en la conservación de la energía, fomentar las energías renovables y gestionar los residuos de carbono. Ya estamos haciendo mucho en este sentido, sólo tenemos que hacerlo más rápido.

La descarbonización gradual no es aceptable si sacrifica un número tan elevado de vidas humanas. Y aunque cada una de estas propuestas pueda parecer chocante en un primer momento, si nos preguntamos “¿aceptaría esta política para salvar mil millones de vidas humanas?”, creo que la respuesta queda mucho más clara. 

Debemos actuar para evitar la muerte de millones de nuestros semejantes.

Siete medidas urgentes

  1. Debemos obligar a que todas las nuevas construcciones sean edificios de energía neta cero o edificios de energía positiva. Esto también tendría la ventaja de proporcionar a los propietarios de los edificios un retorno positivo de la inversión y es incluso posible hacerlos sin coste neto.

  2. Obligar a la compra masiva de tecnologías de ahorro energético o de energías renovables y ponerlas a disposición de todo el mundo mediante préstamos sin intereses que se devuelvan fácilmente con el ahorro de energía. Por ejemplo, un gobierno podría construir nuevas fábricas para proporcionar gratuitamente aislamiento o paneles solares. Como ventaja añadida, la energía solar ahorrará dinero a los propietarios de viviendas en la factura de la luz, además de conseguir importantes ahorros en medidas de conservación de la energía a lo largo de su vida útil.

  3. Poner fin inmediatamente a la venta de vehículos de combustibles fósiles, lo que supondrá un ahorro considerable de carbono y dinero, ya que los vehículos eléctricos ya tienen un coste de vida útil inferior al de los vehículos de gas.

  4. Revocar los estatutos de las empresas de combustibles fósiles y dispersar sus activos si una empresa o industria es responsable de la muerte de más personas a causa de las emisiones de las que emplea. La industria del carbón de Estados Unidos ya mata a más personas por contaminación atmosférica al año de las que emplea, y eso sin incluir las muertes relacionadas con el cambio climático.

  5. Dejar de invertir inmediatamente en más combustibles fósiles y gravar fuertemente todas las inversiones relacionadas con ellos, y responsabilizar económicamente tanto a los emisores climáticos como a los inversores de los daños causados por las emisiones de carbono en el futuro.

  6. Reconvertir masivamente a los trabajadores de los combustibles fósiles en empleos relacionados con las energías renovables, lo que ayudaría tanto a la sociedad como a los trabajadores, que podrían esperar un aumento salarial medio del siete por ciento al pasarse a la industria solar.

  7. Prohibir inmediatamente la extracción de combustibles fósiles con moratorias obligatorias.

Cada una de estas siete políticas impedirá que una cantidad cada vez mayor de carbono entre en la atmósfera, evitando el cambio climático concomitante y los miles de millones de muertes prematuras que causaría el statu quo. 

Avanzar para proteger vidas humanas

Estas políticas pueden lograrse abordando esas tres primeras acciones que también se alinean directamente con el ahorro económico. 

A medida que las tecnologías de combustibles fósiles se vayan sustituyendo por otras más económicas, la necesidad de invertir en combustibles fósiles seguirá disminuyendo y su reducción será cada vez más aceptable desde el punto de vista político. Mientras esto ocurre, tendrá sentido proteger a los trabajadores de los combustibles fósiles reciclándolos para que puedan ayudar a acelerar la transición hasta que se ponga fin a todo uso de combustibles fósiles.

La silueta de un grupo de personas sobre el logotipo de la Cumbre del Clima de la ONU COP28

















Los líderes mundiales reunidos en Dubái tienen ante sí una dura pero sencilla elección. Actuar inmediatamente para salvar millones de vidas humanas, o no hacer nada y condenar a mil millones de personas a un destino evitable. AP Photo / Rafiq Maqbool

Obviamente no va a ser fácil, pero creo que la inmensa mayoría de los seres humanos son buenas personas que aceptarán inconvenientes temporales para hacer la transición a un sistema energético que evite mil millones de muertes prematuras. 

Proteger estas vidas en lugar de sacrificarlas sería un resultado de la COP28 que demostraría un verdadero liderazgo.

¿Cómo se evalúa la responsabilidad social y ambiental de las empresas?

 Se acerca el final del ejercicio económico y muchas empresas andan pensando, a menudo con dolor de cabeza, en cómo redactar el obligado EINF (Estado De Información No Financiera) y qué pueden incluir en él (y cómo). La ley españolaestablece por ejemplo que las empresas (o grupos de ellas) que tengan más de 250 personas trabajadoras y que durante dos años consecutivos hayan tenido más de 20 millones de euros de activos o una cifra de negocios neta mayor de 40 millones de euros, deben informar a la sociedad de su impacto social y ambiental, es decir su “desempeño ASG” (Ambiental, Social y de Gobernanza). 

Esto es: deben informar de qué medidas han implementado en cuestiones medioambientales, sociales, condiciones laborales del personal, respeto de los derechos humanos en su cadena de valor, la lucha contra la corrupción y el soborno, etcétera.

El tema no es baladí. Las empresas son actores muy importantes en el mercado y sus actuaciones crean (o destruyen) valor. Económico por supuesto, pero también social y medioambiental. Con sus procesos productivos; su política de fijación de precios y salarial; su modo y estilo de relación con clientes, personas empleadas y proveedores, etcétera, pueden hacer daño, evitarlo, beneficiar a alguno de sus grupos de interés o contribuir a la solución de algún reto social. Y ahora, por imperativo legal, deben, de manera rigurosa y transparente, rendir cuentas a la sociedad de su impacto socialy ambiental. 

Una manera más estandarizada y transparente de medir el impacto social y ambiental

¿Difiere mucho, entonces, este Estado de Información No Financiera de la memoria voluntaria en cuestiones de responsabilidad social y ambiental corporativa? La respuesta sencilla y contundente es sí. 

Sí, en primer lugar, porque ahora es obligatorio frente a la voluntariedad anterior. 

Sí, en segundo lugar, porque el EINF tiene unos contenidos más o menos estandarizados y regulados para el impacto social, a través de las llamadas normas ESRS (Estándares Europeos en el Reporte de la Sostenibilidad) aprobadas en agosto de 2023 y que entran en vigor el 1 de enero de 2024 para algunas empresas (las grandes empresas, los bancos y las empresas de seguros) y sucesivamente para otras (1 de enero de 2025 para grandes empresas que actualmente no están sujetas a la directiva; 1 de enero de 2026 para las pequeñas o medianas entidades -PYME- cotizadas). 

Sí, porque el EINF hace referencia al núcleo de las actividades de la empresa y no a cualquier actividad de apoyo social. 

Y, por último, sí porque el impacto social y ambiental necesita una verificación obligatoria por parte de un tercero. En este sentido, es un proceso paralelo al de la información financiera (contable) que también sigue unos criterios y normas estandarizados, que se refiere a la actividad principal de la empresa y que en muchos casos necesita de una auditoría firmada. Estos estándares europeos en el reporte de la sostenibilidad, por cierto, vienen de alguna manera a sustituir o, al menos, a complementar, otros estándares voluntarios que, hasta ahora, venían operando en el mercado (GRI, Pacto mundialetc.).

Información pública de impacto social y ambiental

La cuestión estriba entonces en cómo evidenciar, con datos medibles y verificables, que las empresas no hacen daño o en su caso contribuyen a la mejora ambiental y social. En este sentido, los estándares europeos en responsabilidad social y ambiental como marco vinculante para la presentación de estos informes proporcionan de manera pública información relevante sobre los impactos, riesgos y oportunidades basados en métricas de acuerdo con dos estándares transversales, cinco enfocados en medio ambiente, otros cuatro en temas sociales y uno en gobernanza. 

Así, más allá de los dos estándares transversales, los ambientales hacen referencia a cómo la empresa evita el daño o contribuye a solucionar el cambio climático; la contaminación; el cuidado de los recursos hídricos y marinos; la biodiversidad y el uso eficaz de los recursos con criterios de circularidad. 

Respecto a los estándares sobre impacto social, éstos hablan de las condiciones de trabajo, tanto de la fuerza propia como de las empresas partícipes en la cadena de valor; de la influencia de las actividades de la empresa en las comunidades en las que opera; de los consumidores y clientes. 

El estándar de gobernanza se refiere a los criterios de buena conducta empresarial. Todo ello encaminado a dar una información veraz, transparente y rigurosa que evite el llamado blanqueo ecológico (greenwashing o impactwashing): publicitar sin demostrar dicho impacto social o medioambiental.

Un valor añadido

Medir y reportar el impacto social y medioambiental debería ser percibido como un valor añadido por parte de las empresas, como una herramienta de gestión dentro de sus procesos y no como una mera obligación de reporte. Cumplir correcta y rigurosamente el desempeño socioambiental de las empresas permite, entre otras cosas:

  1. Otorgar “licencia para operar”, ya que legitima las actuaciones de las empresas en estas cuestiones, desde el dato y la evidencia.

  2. Mejorar la relación con los grupos de interés, ya que implica necesariamente un análisis de materialidad (o de doble materialidad) que permite identificar los puntos de coincidencia entre lo que plantean los stakeholders como prioridad y los objetivos estratégicos de la empresa.

  3. Proporcionar transparencia y confianza, ayudando a la rendición de cuentas y mejorando la transparencia y la reputación de la empresa.

  4. Ser una palanca para atraer talento y financiación.

  5. Fomentar la cultura de mejora continua en materia de sostenibilidad.

  6. Identificar y gestionar mejor los riesgos y las oportunidades. 

  7. Si se hace en base a unos estándares como los ESRS, informar de manera consistente y comparable.

En busca de un estándar para la responsabilidad social y ambiental

En un informe que hemos elaborado recientemente, afirmamos que estamos en una fase demasiado temprana para adherirnos a una única metodología estandarizada de la medición del impacto social, de entre la amplia panoplia de ellas que existen: SROI, IMP, Stanford Impact Compass, LBG, IRIS+. 

Una aproximación bastante aceptada en el entorno empresarial español es la propuesta de cálculo de la huella social que hace la Fundación Seres

También se están generalizando propuestas de evidencia del valor social generado por las empresas a través de la llamada contabilidad social. En este sentido, la metodología Impact Weighed Accounts desarrollada en Harvard o la del cálculo del Valor Social Integrado se muestran como las más potentes y adecuadas. Es el momento de probar e identificar aquella metodología que más se adapta a nuestras necesidades, y optar por herramientas personalizadas que reflejen de la manera más fiel el impacto al que estamos contribuyendo, sin perder de vista el objetivo de estandarización y lenguaje común.

Sea cual sea la forma que se elija para hacerlo, lo cierto es que medir y evidenciar el impacto social y medioambiental de las empresas ha venido para quedarse y, más pronto que tarde, se equipararán las dimensiones financieras, sociales y medioambientales.

29 de noviembre de 2023

Slow City: posant fre als accidents de trànsit

 La iniciativa pedagògica conjunta de P(A)T - Prevenció d'Accidents de Trànsit i de la Universitat Autònoma de Barcelona ha estat reconeguda com una de les Bones idees per canviar el món de 2022.

Diversos estudis apunten que circular a un màxim de 30 km/h redueix la sinistralitat a zones urbanes. Sota aquesta premissa, Slow City és un projecte que té l’objectiu de conscienciar a la ciutadania sobre la importància de reduir la velocitat a la ciutat, començant per la mobilitat i seguint pel ritme de vida, sobretot entre joves. 

La iniciativa de P(A)T - Prevenció d'Accidents de Trànsit es basa a implicar l’alumnat d'educació social, pedagogia i magisteri de la Universitat Autònoma de Barcelona a fer una campanya amb el suport de l’Equip de Recerca i Educació Viària, el Servei català de Trànsit i la Federació d’Autoescoles de Catalunya. A través de diversos canals, l’alumnat recordar a la ciutadania que reduir la velocitat salva vides i, a més a més, millora la convivència a la ciutat i redueix la contaminació ambiental. 

Després de l’èxit de les dues edicions anteriors, aquest curs s’ha tornat a encoratjar l’alumnat a crear una campanya pedagògica sobre el tema que, a més de comptar amb els pamflets i el vídeo, inclourà previsiblement també un joc de taula. 

A més a més, cada any s’ofereix la possibilitat de presentar el projecte a una universitat europea amb la qual es col·labora. D’aquesta manera, a més de fomentar l’intercanvi universitari i estimular la participació, l’alumnat pot conèixer altres iniciatives que es fan per reduir la sinistralitat arreu d’Europa alhora que potencien el seu currículum acadèmic.  

 


Más de 320 mil muertes en Europa se atribuyen a la contaminación atmosférica

 

Europa contaminación del aire
Europa vive una crisis salud derivada de la mala calidad del aire.GETTY IMAGES

Las defunciones atribuibles a la contaminación atmosférica en Europa disminuyeron 41% entre 2005 y 2021, de acuerdo con el informe Harms to human health from air pollution in Europe: burden of disease 2023, elaborado por la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA).

El reporte puntualiza que, a pesar del descenso, la contaminación del aire es el principal riesgo ambiental para la salud de los europeos, seguida de la exposición al ruido, las sustancias químicas y los efectos de las olas de calor relacionadas con el cambio climático.


Aire contaminación
Las sustancias químicas responsables del cambio climático y la contaminación de la atmósfera son emitidas por las mismas fuentes. Es un círculo vicioso en donde uno es consecuencia del otro y viceversa.

El estudio evaluó los daños para la salud provocados por las partículas aéreas contaminantes (conocidas como PM2.5), el dióxido de nitrógeno (NO2) y el ozono (O3). En 2021, se atribuyeron 253,00 muertes a concentraciones de PM2.5 superiores a lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud. El organismo determinó que la exposición anual máxima aconsejable a estas partículas es de 5 microgramos por metro cúbico (μg/m3). La contaminación por NO2 provocó 52,000 muertes y la exposición a corto plazo al ozono causó 22,000 muertes en el continente.

El reporte de la AEMA determinó las enfermedades relacionadascon la polución. La cuantificación de la carga en la salud asociada a padecimientos específicos agravados por la contaminación del aire, consideró el número de fallecimientos y los prejuicios al bienestar que supone vivir con las afecciones.

“En el caso de algunas patologías, como la cardiopatía isquémica y el cáncer, la mayor parte de la carga sobre la salud está vinculada a los decesos atribuibles, pero en el caso de otras enfermedades, como la diabetes y el asma, también existe una importante carga sobre la salud asociada a vivir con los efectos debilitantes que provocan durante décadas”, aclara el informe.

Bajo estas condiciones de evaluación, el análisis concluye que las mayores afectaciones provocadas por la exposición a PM2.5 son la cardiopatía isquémica, el ictus, la diabetes mellitus, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el cáncer de pulmón y el asma. Los padecimientos agravados por la concentración de dióxido de nitrógeno fueron la diabetes mellitus, seguida del ictus y el asma.

Leena Ylä-Mononen, directora ejecutiva de la AEMA, determinó que “aunque hemos hecho grandes avances en los últimos años a la hora de reducir los niveles de contaminación atmosférica, los efectos en nuestra salud siguen siendo demasiado elevados y dan lugar a muertes y enfermedades que reducen la calidad de vida diaria de los ciudadanos de la Unión Europea (UE)”.

La crisis de la calidad del aire en Europa

Europa atraviesa una grave crisis de salud pública derivada de la pésima calidad del aire. Una investigación de The Guardianencontró que el 98% de las personas que habitan en la región se ubican en áreas con niveles de contaminación del aire que excede los límites seguros. Sólo el 2% de la población vive en áreas con niveles de contaminación del aire por debajo del límite estipulado. Barbara Hoffmann, profesora de epidemiología ambiental en la Universidad de Düsseldorf, dijo que la contaminación del aire es una cuestión de “injusticia ambiental”.

“Los países más afectados son también los países con el ingreso medio más bajo, con algunas excepciones notables; esto ilustra el grado de injusticia ambiental que estamos experimentando en la UE. Es urgente limpiar el aire. Específicamente en Europa del Este para brindar igualdad de oportunidades para una vida saludable”, apuntó.

El Parlamento del bloque votó a favor de una reforma de ley que promueve adoptar las directrices de la OMS sobre PM2.5 en 2035. De recibir la aprobación del consejo, la norma establecería un límite legalmente vinculante para las concentraciones anuales de PM2,5 de 5 µg/m3 , frente a los 25 µg/m3 actuales.

Cientos de mujeres se movilizan en Senegal contra el cambio climático

 Dakar, 25 nov (EFE).- Cientos de mujeres se unieron este sábado a la tercera edición de la “Marcha de mujeres por el clima” en la capital de Senegal, Dakar, como antesala de la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP28) prevista del próximo 30 de noviembre al 12 de diciembre en Dubái.

El objetivo de la convocatoria, iniciada en 2021 por Khady Camara, presidenta de la organización Vacances Vertes, es servir de altavoz a las mujeres africanas y senegalesas, quienes, especialmente en el mundo rural, sufren en mayor medida los efectos del calentamiento global.

“Por la justicia climática”, “Cambiemos de trayectoria” o “La contaminación es una amenaza para la salud de las comunidades” fueron algunos de los lemas que las manifestantes mostraron durante la movilización emprendida en las cercanías de la céntrica Plaza de la Nación de la capital senegalesa, que se desarrolló de forma pacífica.

La marcha unió a representantes de quince asociaciones de mujeres residentes en zonas rurales y de los suburbios de Dakar, como Aïssatou Diop, quien viajó a la concentración con dos amigas desde la ciudad de Saint-Louis, en el noroeste del país.

“Nuestras formas de vida tradicionales están cambiando por el cambio climático. Es necesario salir a protestar”, declaró a EFE Diop.

La líder ecologista Khady Camara, organizadora del evento, denunció a EFE que “la masculinización de la (propiedad y cultivo de la) tierra” provoca que los problemas ligados a la degradación de la crisis climática afecten de forma diferente a mujeres y hombres.

“A pesar del sacrificio (de las mujeres), la actividad es precaria y dependiente de los hombres”, añadió Camara.
Senegal es particularmente vulnerable al cambio climático debido a su exposición costera y su dependencia de los recursos naturales para el empleo y el sustento.

Mujeres celebran su participación en la Tercera Marcha de Mujeres por el Clima en Dakar, Senegal, el 25 de noviembre de 2023. La Marcha de Mujeres por el Clima da voz a las mujeres africanas y senegalesas afectadas por los efectos de los cambios climáticos en el mundo rural antes de la COP 28, que se celebrará del 30 de noviembre al 12 de diciembre de 2023 en Emiratos Árabes Unidos. (Emiratos Árabes Unidos) EFE/EPA/JEROME FAVRE Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator
Dakar (Senegal), 25/11/2023.- Climate activist and organiser of the Third Women March for Climate Khady Camara (C) addresses participants of the march in Dakar, Senegal, 25 November 2023. The Women March for Climate gives a voice to African and Senegalese women impacted by the effects of climate changes in the rural world ahead of COP 28, which is scheduled to take place from November 30 to December 12, 2023 in the United Arab Emirates. (Emiratos Árabes Unidos) EFE/EPA/JEROME FAVRE

Las zonas costeras albergan al 52 por ciento de la población de Senegal, el 68 por ciento de su producto interior bruto (PIB) y el 90 por ciento de sus instalaciones industriales, según datos del Banco Mundial.

Estas áreas están amenazadas por el aumento acelerado del nivel del mar, que intensificará la erosión costera, las inundaciones y la salinización del suelo.

Sólo en Dakar se espera que la población en riesgo de sufrir inundaciones costeras debido al aumento del nivel del mar y a fenómenos extremos aumente entre un 20 y un 30 por ciento en 2050, mientras que los daños económicos podrían incrementarse un 30 por ciento durante el mismo período.

La marcha se celebró a cinco días de que empiece en Dubái la COP28, principal foro político para abordar la crisis climática. EFE
es/pa/amg