22 de septiembre de 2026

«La transición energética debe ser justa e inclusiva»

 «Sobre todo, independencia y tranquilidad». Así explica John Arias, participante en la formación en aerotermia de Cáritas Madrid y Fundación Endesa, lo que le ha devuelto una oportunidad laboral después de más de tres años buscando trabajo. Durante ese tiempo hizo diferentes cursos, tanto con Cáritas como con otros lugares, realizó voluntariado en Cruz Roja y trató de ocupar su tiempo aprendiendo todo lo que podía.

Cuando le hablaron de la posibilidad de una formación en aerotermia, John no conocía mucho sobre este sector. «Pero lo vi como una oportunidad para aprender algo nuevo y adquirir una formación que pudiera ayudarme a encontrar trabajo». Durante el curso fue descubriendo que era «un sector con futuro y con posibilidades reales».

Para John, tener un trabajo supone mucho, pero no es lo único que valora. «Tener un empleo es importante, porque te da estabilidad y te permite valerte por ti mismo, pero no creo que el objetivo tenga que terminar ahí». Lo que más destaca de la formación es el conocimiento: «El empleo puede cambiar, pero lo que aprendes permanece contigo y te permite seguir adaptándote y aprendiendo».

Su experiencia es también la historia que hay detrás de los datos de esta iniciativa. Doce personas han recibido formación especializada en aerotermia y cinco de ellas encontraron empleo pocos días después de finalizarla. El itinerario ha incluido formación técnica, prevención de riesgos, competencias transversales y prácticas en empresas.

Para Alfonso Loriga, responsable del Centro de Formación de Cáritas Madrid, el resultado confirma la importancia de apostar por profesiones que tengan una demanda real. «Dentro de la programación de Cáritas Madrid intentamos hacer cursos en sectores emergentes donde la posibilidad de contratación de las personas que formamos sea lo más fácil y rápida posible. En estos momentos, el sector de la aerotermia es uno de ellos».

La elección no fue casual. «La colaboración con el tejido empresarial es fundamental a la hora de diseñar nuevas formaciones a través de la agencia de colocación. Nos llegan propuestas de solicitud de personas formadas en este sector y cualificadas, por lo que fue muy fácil saber dónde estaba la oportunidad», explica Loriga.

Ya desde hace un par de años, la entidad ha pasado de hacer formaciones y presentarlas después a las empresas a preguntarles «qué tipo de formaciones necesitan». La razón está clara: «Son ellos los que al final van a contratar a las personas que formamos y, por lo tanto, tenemos que ir muy de la mano a la hora de generar este tipo de acciones».

Esto no significa abandonar otras formaciones que Cáritas ha realizado históricamente. Hay personas que necesitan un reciclaje, organizar su vida en cuanto a horarios y tiempos o recuperar la confianza necesaria para volver a realizar una búsqueda activa de empleo. Pero, en aquellos casos en los que existe una oportunidad clara, el objetivo es conectar la formación con el mercado.

No solo transición tecnológica

La colaboración con Fundación Endesa incorpora, además, la perspectiva de la transición energética. Ana Berengena Collantes, directora de Proyectos de Fundación Endesa, explica que desde la entidad creen «en una transición justa y sostenible, mejorando la vida de las personas y su entorno». Por eso, añade, la transición «debe traducirse en oportunidades reales para las personas». La aerotermia es una tecnología vinculada «a la eficiencia energética y a la electrificación de la demanda, con una demanda creciente y una clara proyección de futuro», por lo que les pareció «una excelente oportunidad para formar a personas en situación de vulnerabilidad y conectarles con un sector que necesita cualificación».

Berengena considera que la transición energética va a requerir nuevos profesionales en energías renovables, eficiencia energética, electrificación de los consumos, rehabilitación de edificios y nuevas tecnologías energéticas. Y esa transformación no será solo tecnológica. «La transición energética solo será verdaderamente exitosa si es también justa e inclusiva», afirma. «No se trata únicamente de transformar la forma en que producimos y consumimos energía, sino de garantizar que nadie quede atrás».

Esta iniciativa cobra especial sentido durante el Tiempo de la Creación, cuando la Iglesia pone el foco en el cuidado de nuestra casa común. «No podemos decir que cuidamos el planeta si no cuidamos a la persona y, sobre todo, si no cuidamos a las personas que están en un riesgo de exclusión y en una situación de vulnerabilidad», concluye Loriga.

La historia de John, después de años esperando una oportunidad, no termina con un contrato. «Para mí esto es un punto de partida, no un punto final».

La Iglesia auspicia la paz frente a la degradación ecológica

 Violencia y degradación ecológica no son líneas infinitas sin puntos de intersección. Así lo aseguró León XIV en su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, una celebración que marca el inicio del Tiempo de la Creación en el que estamos inmersos: «La guerra deja una destrucción social y ecológica que perdura por generaciones». Más aún, «la interacción entre conflictos armados y degradación ambiental a menudo crea círculos viciosos que destruyen ecosistemas, contaminan recursos esenciales, como el aire y el agua, y merman la seguridad de los alimentos».

Pero lejos de ser una hipótesis, las palabras del Pontífice se encarnan en infinidad de zonas de la geografía mundial. México es una de ellas. «La violencia que vivimos en el país tiene un impacto directo sobre los recursos naturales», asegura el padre Jorge Atilano González, que es el director ejecutivo del Diálogo Nacional por la Paz. Se trata de una iniciativa impulsada por la Conferencia del Episcopado Mexicano y la Compañía de Jesús —junto con la sociedad civil, universidades y otros colectivos— para reconstruir el tejido social y combatir la violencia. «Hay grandes zonas del país controladas por la delincuencia». En ellas, por un lado, «se da la mercantilización de la vida, a través del secuestro y la extorsión». Pero también «sufrimos la apropiación de bosques y la tala ilegal de árboles. Arrasan con todo para luego vender la madera», denuncia Atilano. 

Amor frente a los homicidios

Frente a estas prácticas, el Santo Padre en su mensaje llama «a construir una civilización del amor». Un horizonte que en México, a pesar de que en 2025 todavía hubo 27.989 homicidios —según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)—, no se percibe como imposible. De hecho, el dato es un 16,6 % menor que el de hace un año.

Entre las causas hay que citar al Diálogo Nacional por la Paz, que nació entre 2022 y 2023, y que desde entonces ha desarrollado cientos de proyectos en las zonas afectadas por la violencia. «Hemos montado 200 consejos de paz y justicia cívica y se han creado también más de 300 mesas de diálogo, hemos implementado programas de salud mental…».

Como objetivo común a todas estas iniciativas, el director ejecutivo habla de «rehacer el tejido social, recuperar el sentido de pertenencia, la confianza, la participación ciudadana» o de «articular puentes entre las distintas fuerzas de seguridad para que pueden colaborar contra la corrupción».

Un militar destruye una de las armas entregadas en el marco de la iniciativa 'Sí al desarme, sí a la paz'

Un militar destruye una de las armas entregadas en el marco de la iniciativa Sí al desarme, sí a la paz. Foto: @padrehayen.

Armas por juguetes 

La contención de los datos sobre violencia también tiene que ver con la iniciativa Sí al desarme, sí a la paz puesta en marcha por el Gobierno de México, en la que ha colaborado la Iglesia católica. De hecho, muchos de los puntos de recogida de armas se encontraban en parroquias o incluso en catedrales. «Se trata de un desarme voluntario. Cualquiera podía ir a entregar un arma y, a cambio, se le recompensaba con dinero en efectivo o con material educativo y de ocio para los niños», explica Jorge Atilano González en conversación con Alfa y Omega.

Entre octubre de 2024 y julio de 2026 los mexicanos entregaron 11.500 armas de fuego. Además, se sacaron de la calle 700.000 cartuchos y 2.000 granadas.

Arrasan cultivos para coca

Junto con México, en Colombia también se ha violentado la casa común con fines espurios. Allí el «círculo vicioso» que denuncia el Papa tiene nombre propio: Erythroxylum coca. Ese es el nombre técnico de la hoja de coca, a partir de la que se elabora la cocaína. «La demanda internacional de esta droga hace que se hayan multiplicado los cultivos en nuestro país», lamenta el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social – Cáritas Colombiana (SNPS-CC), Juan Carlos Barreto, que atiende a este periódico en mitad de la Semana por la Paz. «Es una iniciativa anual con la que, a través de actividades de todo tipo, desde eclesiales hasta deportivas, tratamos de animar la reflexión en torno a la construcción de la paz y la eliminación de la violencia».

En el país, según Barreto, hay cerca de 260.000 hectáreas dedicadas a la coca. Parte de ellas se han plantado arrasando los cultivos originarios. «El problema es que hay zonas que no están controladas por el Estado». Allí los grupos armados campan a sus anchas y «han obligado a los campesinos a plantar la coca». Para ellos, además, es una forma de subsistencia ante «al abandono estatal y las necesidades económicos que padecen».

Sin embargo, «cuando el campesinado es apoyado —concluye el también obispo de Soacha— la situación cambia por completo». Se hace honor de alguna forma al título del mensaje del Papa para mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación: Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. Unas palabras de Isaías que en Colombia han tomado la forma de todos esos «campesinos» que «al ser apoyados han dejado los cultivos de uso ilícito y han vuelto a la senda de una agricultura respetuosa con la vida y la casa común».

21 de septiembre de 2026

Este acuerdo se ha roto

 Se acaba de publicar un estudio que alerta de que el aguilucho cenizo podría perder más de la mitad de su población en España en las próximas dos décadas.


Una noticia terrible que en realidad tiene que ver con la ruptura de un acuerdo tácito entre el ser humano (o la agricultura) y la naturaleza. Si no hacemos algo urgente para revertirlo, esta situación podría llevar a la especie a su extinción.

Este era el acuerdo que existía:

El aguilucho cenizo pone sus huevos en los campos de cultivo, directamente sobre el cereal (a diferencia de otras rapaces, anida en el suelo en lugar de en altura), y se alimenta de los topillos, ratones y langostas que encuentra.

Es decir, anidan a cambio de eliminar las plagas que más daño hacen a una cosecha.

Antes, las crías crecían lo suficiente y echaban a volar antes de que los agricultores cosechasen. Sin embargo, el cambio climático, el aumento de las temperaturas y la cosecha en verde, entre otras causas, han provocado que se adelante la fecha de recogida del cereal.

Y ahora, a los polluelos no les da tiempo a aprender a volar antes del paso de las máquinas cosechadoras.

El estudio, que ha analizado la evolución de más de 20.000 nidos a lo largo de tres décadas, explica que la situación de declive de la especie es mucho más grave de lo que se pensaba.

15 de septiembre de 2026

MBR: la tecnología que puede eliminar del agua microplásticos y superbacterias viajeras

 En las últimas décadas, nuestra relación con el plástico ha pasado de la admiración por su versatilidad a la alarma por su ubicuidad. Hoy sabemos que los microplásticos (partículas de menos de 5 milímetros) están en todas partes, desde las cumbres de las montañas hasta las profundas fosas oceánicas. Sin embargo, la ciencia ha descubierto una amenaza aún más insidiosa: estas partículas no viajan solas, sino que actúan como caballos de Troya biológicos para los patógenos y genes de resistencia a los antibióticos, creando un ecosistema flotante conocido como la plastisfera.

¿Qué es la plastisfera y por qué es peligrosa?

La plastisfera describe las diversas comunidades microbianas que colonizan la superficie de los microplásticos. A diferencia de los materiales naturales, el plástico ofrece un andamiaje sólido y persistente que permite a los microorganismos sobrevivir en condiciones extremas y viajar largas distancias.

El peligro reside en que estas partículas funcionan como hotspots o puntos calientes de intercambio genético. Al estar tan próximas entre sí dentro de biopelículas pegajosas, las bacterias intercambian “secretos” de supervivencia mediante la transferencia horizontal de genes. Entre estos secretos se encuentran los genes de resistencia a los antibióticos, que permiten a las bacterias volverse invencibles frente a los medicamentos actuales.

Un giro histórico: la Directiva (UE) 2024/3019page1image10405504page1image10418608page1image10405088

Ante esta crisis silenciosa, la Unión Europea ha aprobado recientemente la Directiva (UE) 2024/3019 sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas. Esta normativa marca un hito, ya que actualiza leyes que tenían más de tres décadas para adaptarse a los nuevos desafíos ambientales, como los microcontaminantes y la resistencia antimicrobiana.

La nueva ley reconoce que las depuradoras convencionales no fueron diseñadas para eliminar estas partículas diminutas ni la carga genética que transportan. Por ello, introduce la obligatoriedad de implementar tratamientos más avanzados y rigurosos de forma progresiva hasta el año 2045.

La tecnología de membranas: el escudo definitivo

En este nuevo escenario legislativo, la tecnología de membranas, y específicamente los biorreactores de membrana (MBR, por sus siglas en inglés), se posiciona como la herramienta clave para cumplir con los estándares de la Unión Europea.

A diferencia de los tratamientos de agua residual convencional, los MBR combinan el tratamiento biológico con una barrera física de filtración muy fina. Las membranas de ultrafiltración poseen poros tan diminutos que pueden interceptar no solo los micronanoplásticos y las bacterias resistentes, sino incluso fragmentos de ADN libre que contienen genes de resistencia.

Leer más: Los antibióticos están llegando a nuestros grifos: ¿podemos evitarlo?

En nuestro estudio, publicado en la revista científica Separation and Purification Technology, hemos evaluado la capacidad de los sistemas MBR para eliminar mezclas complejas de micro y nanoplásticos, con resultados que confirman su alta eficacia. Estos sistemas han demostrado ser capaces de eliminar hasta el 99,99 % de estas partículas, reduciendo los microplásticos a niveles prácticamente indetectables y dejando los nanoplásticos (mucho más pequeños y difíciles de retener) únicamente en trazas mínimas, detectadas tras la aplicación de metodologías analíticas altamente específicas.

Además, hemos comprobado la resiliencia del sistema. La acumulación prolongada de estos plásticos no afectó al rendimiento biológico, manteniéndose una eliminación eficaz de materia orgánica y otros contaminantes. De hecho, la presencia de partículas de mayor tamaño puede incluso mitigar el ensuciamiento de las membranas mediante un efecto de limpieza física. Estos hallazgos se están haciendo dentro del marco del proyecto nacional EMERGING.

En conjunto, estos resultados demuestran que los sistemas MBR son más eficaces que los procesos convencionales para eliminar este tipo de contaminantes invisibles, con reducciones más drásticas de contaminantes biológicos que garantizan una salida de agua de mayor calidad. Al actuar como una barrera efectiva, las membranas interrumpen el ciclo de dispersión de la plastisfera y evitan la propagación de vectores de resistencia al medio ambiente.

Esta tecnología contribuye así a la protección de los recursos hídricos, lo que la convierte en una solución clave para la reutilización del agua en un contexto de creciente escasez hídrica.

Serena Molina Martínez

Investigadora en el área de tecnología de membranas, IMDEA AGUA

Junkal Landaburu Aguirre

Investigadora del Grupo de Tecnología de Membranas, IMDEA AGUA

8 de septiembre de 2026

“L’entorn urbà està ple de biodiversitat i es pot treballar per potenciar-la"

 Tres equipaments de la XEAB, tres realitats i un mateix fil conductor: impulsar la participació i la consciència ecològica. Conversem amb l’Aida, de l’Aula Ambiental del Bosc Turull; l’Abel, de l’Aula del Castell de Torre Baró i la Pilar, del Centre de Natura de Can Soler per conèixer quins són els seus reptes, aprenentatges i el seu paper en la Barcelona del futur.

  • Com treballeu per fer entendre a la ciutadania que la biodiversitat no és una cosa llunyana, sinó un element viu i essencial dins la mateixa ciutat?

Aida: Tenim la sort que el nostre equipament (Aula Ambiental del Bosc Turull) és l’exemple viu que l’entorn urbà està ple de biodiversitat i que es pot treballar per potenciar-la. Quan la ciutadania ens visita, entra de ple a un bosc mediterrani, on veuen insectes, senten ocells, poden visitar la bassa i veure els lliris d’aigua, els nenúfars, libèl·lules i capgrossos, i sentir alguna granota i tòtil. A través de la programació d’activitats, estenem aquests valors a la ciutadania en general connectant amb activitats d’interès col·lectiu.

Abel: De cara a la ciutadania, fem èmfasi en la importància de reconèixer que ens trobem en un entorn d’alt valor ambiental, amb una continuïtat directa amb la ciutat. Aprofitant les vistes privilegiades des del Castell, els visitants poden observar els principals elements del paisatge (els prats i boscos de Collserola, el riu Besòs, etc.) i entendre millor el teixit viu que s’integra dins l’àmbit urbà i que cal preservar. Més enllà dels itineraris naturalistes i dels tallers centrats en fauna emblemàtica com les aus, les papallones o els ratpenats, recentment hem incorporat noves propostes per reforçar la sensibilització sobre la biodiversitat.

Pilar: Can Soler és un pont d’entrada de tots els beneficis que ens aporta el bosc de Collserola als habitants del barri de Sant Genís i per extensió de la resta de Barcelona. Els visitants del centre de natura que participen per primer cop en les activitats que programem manifesten l’impacte positiu en el seu benestar que provoca aquest primer contacte. La programació inclou activitats de ciència ciutadana i d’accions participatives que permeten conèixer i fomentar la biodiversitat de l’entorn. També es treballa la sostenibilitat mitjançant tallers, alguns dels quals són de caràcter artístic.

  • Quins canvis esteu observant en la fauna i la flora del vostre entorn a causa de la crisi climàtica?

Aida: Durant l’episodi de sequera de fa dos anys el bosc la va patir especialment. Vam perdre algunes arbustives, però per sort els arbres la van resistir prou bé. La bassa va sobreviure gràcies a la poca aigua recuperada de la pluja que aconseguíem reunir. Els horts municipals estaven pràcticament inactius, i els escolars es van regar amb l’aigua de bullir les verdures a les cuines o de l’hora del menjador, de les mateixes escoles, que transportaven les mestres i l’alumnat des de l’escola.

Abel: Una de les conseqüències més observables entorn del Castell és l’alteració del cicle vital de la processionària del pi, que a causa de l’augment de les temperatures cada vegada apareix de manera més primerenca i amb una presència més abundant. Davant d’aquesta situació, hem incorporat al nostre programa una activitat específica sobre aquesta espècie, en la qual s’explica el seu cicle biològic, els factors que n’estan afavorint l’expansió i l’impacte que té sobre l’entorn i els usuaris del parc.

Pilar: El principal repte que ens trobem en l’entorn de Can Soler són les plantes invasores. Treballem conjuntament amb el Parc de Collserola en el seguiment i control dels focus d’espècies invasores detectades. Durant la sequera vam observar un increment d’alguna espècie afavorida per aquesta situació.

  • Com valoreu formar part de la Xarxa d’Equipaments Ambientals de Barcelona (XEAB)? Us permet generar sinergies o projectes conjunts?

Aida: La XEAB ens ajuda a augmentar la nostra visibilitat i afavoreix a l'enxarxarment. Tanmateix, és una ampliació de la mirada per conèixer projectes que poden inspirar al nostre i un lloc on aprofundir amb les polítiques ambientals de l’Ajuntament.

Abel: Per a nosaltres, formar part de la XEAB és molt valuós, ja que ens facilita de manera significativa la difusió de les activitats i ens permet arribar a un públic més ampli i divers. A més, les col·laboracions que s’han establert en el marc de la xarxa han donat molt bons resultats, tant pel que fa a la qualitat de les propostes com a la participació. Un exemple clar és l’activitat “Les entranyes de la ciutat – Les clavegueres”, que ha estat un èxit en nombre d’inscripcions i en interès generat.

Pilar: D’entrada ens permet obrir la mirada més enllà del nostre tros a peu de la muntanya. Participar en les activitats del cicle és un estímul per donar un sentit més ampli a les activitats programades.

  • Per acabar, una pregunta que fem a totes les entrevistades: sabem que totes tenim contradiccions i que no sempre és fàcil ser 100% sostenibles. Sempre hi ha marge de millora, i per això volem que ens confessis alguna d’aquestes contradiccions.

Aida: la meva principal contradicció és utilitzar tetrabric per la beguda d’esmorzar, consumir verdures no agroecològiques i que m’encanta l’alvocat, tot i que la seva producció tingui una demanda hídrica molt elevada.

Abel: penso que hauria de fer més esforç en la compra de productes de proximitat. Malgrat haver eliminat de la meva compra certs productes que són coneguts per tenir una elevada petjada de carboni, encara són molts els que no garanteixen una cadena de valor sostenible i que continuo consumint.

Pilar: Particularment disposo d’una eina que em permet fer un consum conscient i formo part d’una cooperativa de consum. Malgrat tot, vivim en un món frenètic i el dia a dia fa prendre decisions precipitades que comporten malbaratament de recursos. Per exemple, agafar el cotxe en lloc del transport públic per estalviar mitja hora de desplaçament o sortir de casa amb presses i oblidar la cantimplora i haver de comprar aigua embotellada en plàstic.