10 de noviembre de 2021

El reto del verde en Barcelona

 Adaptar las ciudades para la resiliencia climática es uno de los temas de la cumbre del clima que se está celebrando en Glasgow, la COP26. Muchas ciudades están afrontando medidas, planes y proyectos con el objetivo de incrementar el verde urbano como una inversión urgente y necesaria recogida en la Agenda 2030, la Nueva Agenda Urbana de Naciones Unidas; las agendas urbanas catalana, española y locales; la Agenda Urbana Europea, el Pacto Verde Europeo, el Pacto por el Clima y la Carta de Leipzig. 

A su vez, las agendas urbanas promueven cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, desde una visión aún bastante generalista. Hay que valorar muchos aspectos para llegar a concretar acciones, según las diferentes realidades y particularidades de las problemáticas y necesidades locales de cada ámbito urbano, rural o metropolitano. 

El reto de la sostenibilidad urbana ha de dar respuesta a una transición hacia ciudades más habitables, resilientes y verdes, abordando modelos urbanos que aún están explorándose, así como nuevos enfoques basados en la regeneración de barrios y la mejora de lo existente de forma más equilibrada. En una configuración de territorios policéntricos, tejiendo nuevas proximidades distribuidas y articuladas con centralidades duras y blandas que valoren la historia e identidad de los lugares, su geografía y sus condiciones socioambientales. 

En las ciudades europeas, y en el caso de Barcelona, puede observarse esta urgencia por más verde urbano. Existen estudios recientes centrados en sus beneficios para la salud  y reivindicaciones ciudadanas locales y vecinales  que reclaman la necesidad de espacios urbanos más verdes y menos contaminados.

Barcelona ciudad: supermanzanas, ejes y cruces verdes

A escala urbana, Barcelona está en un proceso de favorecer el verde en la ciudad con iniciativas que se suman y yuxtaponen, de distinto tipo, escala y tiempos de estudio y desarrollo. 

El recientemente denominado modelo urbano Superilla Barcelona pretende hacer visible y articular varios proyectos en curso y de diversa índole espacializados sobre la ciudad. Como “un nuevo modelo que recupera la ciudad para el vecindario”. 

El programa de supermanzanas afrontaba ya la pacificación de calles escalable a la ciudad central a partir de la restricción de la movilidad de los coches. Agrupando manzanas, establece una red viaria básica y permite que las otras calles puedan transformarse en un sistema de calles pacificadas, donde ahora se proponen cruces y ejes verdes. Aunque esta idea viene desarrollándose desde ya hace años, ahora se plantea incrementar en casi 23 hectáreas el espacio público, el equivalente a unas 18 manzanas de la trama Cerdà. 









Nuevos cruces y ejes verdes en intervenciones recientes del Programa de Supermanzanas en Barcelona. Ayuntamiento de Barcelona

Por otra parte, se ha planteado el Plan de impulso a la infraestructura verde urbana como concreción del Plan del verde y de la biodiversidad de Barcelona 2020. Su objetivo es “alcanzar una infraestructura verde que ofrezca los máximos servicios ecosistémicos en una ciudad donde naturaleza y urbe interactúen y se potencien”. 

La iniciativa responde, además, a compromisos municipales como el Compromiso Ciudadano por la Sostenibilidad 2012-22, que promueve la renaturalización de la ciudad, y el Compromiso de Barcelona por el Clima, que fija el objetivo de incrementar el verde urbano en un metro cuadrado por habitante en el 2030 para mejorar la adaptación de la ciudad a los efectos del cambio climático. 

Barcelona metropolitana: el concepto de infraestructura verde

A escala metropolitana, existe una red de parques formada por 34 parques distribuidos en 25 municipios, con una superficie total de 200 ha. Desde sus inicios, en la década de 1970, se ha promovido que la red de espacios verdes crezca y se amplíe, conformando un conjunto de espacios naturales y públicos de referencia ciudadana que completa el cinturón verde de los municipios de Barcelona. Son lugares de valor natural, ambiental y paisajístico con una importante función social. 

La idea de base de la red es que los espacios naturales, parques y playas metropolitanas se articulen en sí, multiplicando su efecto y aprovechando sus sinergias. Se busca establecer relaciones y continuidad con itinerarios a pie o en bicicleta, integrando los diversos parques y los núcleos urbanos, asociados a zonas forestales y jardines históricos y botánicos. 









El sistema del verde en Barcelona en dos escalas: infraestructura verde en el área metropolitana del Plan Director Urbanístico y el Plan del verde y la biodiversidad urbana de Barcelona. Área Metropolitana de Barcelona y Ayuntamiento de Barcelona

Hay estudios que evalúan la capacidad de estos espacios verdes de cubrir las necesidades socioambientales. Se asume el concepto de infraestructura verde definido en el informe Infraestructura verde: mejora del capital natural de Europa como una “red de espacios naturales y espacios seminaturales y con otras características ambientales, diseñada y gestionada para ofrecer una amplia gama de servicios ecosistémicos”. 

Estos proyectos promueven la integración entre el desarrollo urbano, la conservación de la naturaleza y la mejora de la salud pública. Conciben los espacios verdes urbanos desde una mirada complementaria, dinámica y compleja, centrada en las necesidades sociales y ambientales del presente y pensando también en las necesidades futuras. 

El gran parque del Besòs, una centralidad verde

El río Besòs transcurre por términos municipales diversos. En el tramo final de desembocadura (el más urbano) circula por las jurisdicciones de Barcelona ciudad y el Poblenou, compartiendo vecindad con el municipio de Sant Adrià de Besòs en un mismo espacio geográfico conformado por la ribera. Un territorio urbano consolidado sobre terrenos próximos al mar. 

Hay indicios de que la zona ha estado por siglos sumergida. La acumulación de sedimentos y la acción humana han permitido que zonas de pastoreo y agricultura se convirtieran en áreas industriales, de vivienda colectiva y grandes equipamientos. La dificultad de ocupar terrenos propensos a inundaciones no impidió el desarrollo de asentamientos urbanos y una superposición de infraestructuras que han creado barreras y fragmentado ecológicamente el territorio próximo al río, y que han caracterizado el lugar como marginal y periférico.









El verde en el planeamiento a escala territorial y a escala urbana del ámbito del río Besòs en Barcelona. Elaboración de los autoresAuthor provided

Un reciente concurso de ideas sobre el futuro de este parajeinvitaba a hacer un reflexión técnica para proponer una nueva centralidad verde metropolitana, urbana y de proximidad, que pone el foco en las condiciones locales. 

El río Besòs con sus trazas y conexiones transversales y de cruce históricas, existentes y nuevas, han de servir para fortalecer su identidad propia como parque urbano para la vida cotidiana de la población próxima y para los visitantes, compatibilizando esas dos escalas de relación. Una forma de conseguir una nueva centralidad metropolitana blanda que aparece “disimulada” y que ha de rehuir del binomio centralidades históricas y nuevas centralidades de grandes proyectos de desarrollo urbanístico. Es fundamental reconocer y caracterizar los diversos ámbitos que forman parte de este espacio multifuncional para su reuso observando los potenciales actuales de su calidad urbana, residencial, de equipamientos y de espacios libres y verdes.

Propuesta de parque metropolitano, urbano y de proximidades para el río Besòs de Barcelona. Author provided








Una centralidad no es una porción de suelo delimitada del zoningurbano, ni tampoco corresponde al área o tamaño del proyecto de un nuevo centro. La centralidad es más bien de una noción relativa, de propiedades complejas, dinámicas y cambiantes que atiende a múltiples aspectos: lógicos económicos, de localización, de mezcla de usos, de concentración de flujos, de apropiación social, etc. 

Para favorecer que se produzca una nueva centralidad interconectada al sistema metropolitano, se propone un parque de parques de 86 hectáreas, que pretende agrupar y conectar lo existente, con un programa mixto deportivo, cultural y de ocio, pero también residencial y de barrio, conformando una nueva centralidad blanda, urbana y local a la vez. Un proyecto urbano entendido como un proceso de transición ecológica del ámbito definido en la propuesta, como una puerta funcional y simbólica al parque fluvial del Besós para Barcelona y un parque central para Sant Adrià del Besós.

Proyectar con la naturaleza

Los orígenes de los parques urbanos son muy diversos. Su localización, definición, delimitación, caracterización, su cuidado, mantenimiento y evolución en el tiempo hacen que estos espacios se encuentren ligados a la historia y vida urbana, de las ciudades y de sus habitantes. 

Se ha ido evolucionando hacia el concepto de infraestructura verde-azul de las ciudades, valorando su función como servicio ecosistémico. Una mirada al verde en la ciudad que no lo delimita sino que lo integra con la ciudad misma y la vida urbana con un rango de funciones más amplio. 

El rol de la red de espacios abiertos hoy es muy distinto a aquel que dio origen a muchos parques históricos. Las ciudades están sometidas a la polución, y existe una repercusión climática, el efecto isla de calor, hay ruido y aire contaminado. Las metrópolis sufren un aumento de la temperatura por diversas causas: el tráfico rodado, las calefacciones, la impermeabilización del suelo, el uso de materiales como el cemento o el asfalto, etc.



Diversas escalas y temas de análisis sobre la idoneidad del uso del suelo según McHarg. McHarg, Ian L., Design with Nature, The Natural History Press, Garden City, N.Y. 1969






Ya en 1969 Ian Mac Harg proponía que deberíamos proyectar con la naturaleza. En sus proyectos muestra que es posible tener una visión amplia de la relación naturaleza y ciudad, en un ecosistema que ha de incluir al hombre. Y que las decisiones van más allá de los límites administrativos dando importancia a la escala metropolitana. Es decir, la naturaleza en la ciudad es un problema de escalas y enfoques, de conciencia social, de comprensión de los flujos y de soluciones sinérgicas. 

Hoy la población también pide estar más informada. Existe un cambio de óptica y crece la reivindicación del verde en la ciudad, de calles más habitables y menos contaminadas, y hay una mayor sensibilidad a las causas y efectos del cambio climático. Todo ello exige cambios profundos en lo político, técnico y social, y en la misma manera de tejer complicidades para que el verde no sea ni un greenwashing de políticas urbanas ni una gentrificación verde. Incrementar el verde urbano siempre es muy buena noticia, pero hay que ver dónde, cómo, para qué y para quién, porque el cuándo no deja espera.

Contra la CONTAMINACIÓ MARINA... 2ESO A!!!



 

8 de noviembre de 2021

Por qué los católicos se preocupan por la COP26

 por  | Nov 3, 2021| Blog, Noticias y Actualizaciones | 0 Comentarios

Créditos: Rosie Heaton

Del 31 de octubre al 12 de noviembre tendrá lugar en Glasgow, Escocia, la COP26, con el objetivo de acelerar la acción hacia los objetivos del Acuerdo de París y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Como católicos, ¿qué más debemos saber sobre la conferencia del cambio climático y por qué debemos preocuparnos por esta cumbre vital de la ONU?

¿Por qué es importante la COP26?

La COP26 es una oportunidad para que los gobiernos expongan cómo van a proteger nuestra casa común. Tienen sus compromisos -lo que se denomina Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional- y estos indican al mundo cómo van a cuidar nuestra casa común.

La COP26 de Glasgow es una gran oportunidad para que los gobiernos del mundo tomen medidas importantes y audaces y muestren cómo van a cuidar de nuestra casa común prometiendo reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y llevando a cabo una transición justa hacia la energía limpia.

Como parte del muy celebrado Acuerdo de París, los países se reunirán cada cinco años y explicarán cómo van a aumentar sus compromisos para cumplir los objetivos del acuerdo, es decir, limitar el aumento de la temperatura global en este siglo a 2 grados por encima de los niveles preindustriales y tratar de alcanzar 1,5 grados centígrados.

Más información: ¿Qué es la COP26?

Ahora mismo, el mundo no está en condiciones de cumplir ese objetivo. Por lo tanto, este es un momento decisivo para que los líderes mundiales establezcan objetivos ambiciosos y los alcancen. Cada décima de grado de calentamiento tendrá un enorme impacto en el número de millones de nuestros hermanos y hermanas que sufren a causa del empeoramiento de la crisis climática y el daño que infligimos a la creación de Dios.

La COP26 también llega después de que otra pila de informes de las Naciones Unidas y de los científicos hayan dejado claro que, si queremos alcanzar los objetivos del acuerdo de París, debemos elegir un futuro más limpio y mantener los combustibles fósiles bajo tierra.

El principal informe de la ONU sobre el clima de este año decía que aún hay tiempo para cumplir los objetivos de París, pero sólo si «se producen profundas reducciones de las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero en las próximas décadas».

La COP26 es el momento de que el mundo se comprometa a esas reducciones y responda a la llamada urgente de cuidar nuestra casa común.

¿Por qué los católicos deben preocuparse por la COP26?

Los católicos deberían preocuparse por la COP26 porque nuestra fe exige que nos preocupemos por la creación de Dios y por los más vulnerables, que están siendo devastados por la destructiva crisis climática.

Dos de los principios fundamentales de la Doctrina Social Católica están directamente relacionados con la crisis climática: la opción por los pobres y vulnerables y el cuidado de la creación de Dios. La crisis ecológica y la emergencia climática están destruyendo la creación de Dios y nuestros hermanos y hermanas más pobres y vulnerables son los que más sufren, a pesar de tener poco que ver con las emisiones de gases de efecto invernadero que causan las crisis.

Los santos y los papas han dejado claro durante siglos -literalmente siglos- que como católicos y personas de fe debemos cuidar la creación de Dios. Ya en el siglo XII, Santa Hildegarda de Bingen dijo: «La Tierra sostiene a la humanidad. No debe ser dañada; no debe ser destruida». Así que el cuidado de la creación de Dios es algo que ha sido una parte crucial de la fe católica durante siglos.

El Papa Francisco ha inspirado a los católicos de todo el mundo con su encíclica Laudato Si’. El poderoso documento ayudó a los 1.200 millones de católicos del mundo a entender mejor que «todo está conectado» y puso milenios de enseñanza católica en el contexto de la crisis ecológica y la emergencia climática de hoy.

En un plano más práctico y cotidiano, la crisis climática nos afecta a todos en forma de temperaturas más cálidas y de un clima más extremo, que, según los científicos, son más comunes en un planeta Tierra más caliente.

Los científicos afirman que los fenómenos meteorológicos graves en un planeta más cálido -huracanes más fuertes, sequías más extremas y más olas de calor, entre otros- seguirán ocurriendo y empeorando cuanto más tiempo sigamos produciendo emisiones de gases de efecto invernadero, calentando así nuestro planeta.

¿Por qué los jóvenes católicos deberían preocuparse por el cambio climático y la biodiversidad?

Se trata de su futuro. Ellos son los líderes que pueden llevar este proceso a buen puerto. La reconfiguración de nuestros sistemas energéticos y la creación de un futuro más resistente y limpio será un proceso que durará décadas y que ellos están liderando en algunos aspectos y que acabarán dirigiendo por completo.

Mira: Los jóvenes al frente de la crisis climática

La crisis climática también les afectará más que a nadie. Su futuro, desgraciadamente, estará cargado de más fenómenos meteorológicos extremos que el de cualquier otra generación. Literalmente, su futuro está en juego.

Los jóvenes también tienen la oportunidad de crear realmente un futuro diferente. Pueden decidir el futuro que van a crear, trazar una línea y decir, no más combustibles fósiles, y luego trabajar incansablemente para crear ese futuro para nuestra casa común.

¿Qué puede hacer la gente normal? ¿Qué deberían hacer?

Ahora mismo, firmar la petición «Planeta sano, gente sana». Decenas de organizaciones religiosas se han unido y han lanzado la petición Planeta Sano, Gente Sana, que pide a los gobiernos que hagan cuatro cosas en la COP26 y en la conferencia sobre biodiversidad de las Naciones Unidas, que se celebrará presencialmente en abril de 2022:

  1. Abordar juntos la emergencia climática y la crisis de la biodiversidad.
  2. Limitar el calentamiento a 1,5 grados centígrados y prometer que no se perderá más biodiversidad.
  3. Garantizar una acción global equitativa, incluyendo el apoyo a los más afectados.
  4. Proteger y respetar los derechos humanos, incluidos los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales en la acción climática y de biodiversidad.

¿Qué espera el Movimiento Laudato Si’ de la COP26?

  • Más ambición: objetivos nacionales actualizados a corto plazo en materia de clima y biodiversidad que reflejen la parte nacional justa del esfuerzo mundial para alcanzar un límite de 1,5 grados centígrados de calentamiento, y un nuevo objetivo mundial para proteger el 50% de la naturaleza.
  • Promesas cumplidas: garantizar el cumplimiento de los compromisos financieros existentes y un acuerdo sobre nuevos objetivos que apoyen la adaptación, la mitigación y las pérdidas y daños en los países en desarrollo.
  • Transformación catalizada: frenar todas las nuevas infraestructuras de combustibles fósiles y redirigir las subvenciones destructivas hacia energías renovables y enfoques agrícolas agroecológicos que respondan a la sociedad.Prioridad a los derechos: reafirmar y respetar las obligaciones de protección y respeto de los derechos humanos, incluyendo en particular los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales en la acción climática y de biodiversidad.
  • Sinodalidad: La Iglesia, los científicos y los gobiernos trabajando juntos y comprometidos en este proceso a través de un diálogo consciente.
¿Cómo puede participar la gente después de la COP26?

Ponte en contacto con tu representante nacional, infórmate sobre la contribución determinada a nivel nacional de tu país y trabaja para que tu país y tu comunidad se mantengan en el camino. Eso significa llamar a los funcionarios electos y trabajar para cuidar la creación de Dios en tu comunidad. Eso significa hablar de la crisis climática con amigos y familiares. Todo cuenta y es importante.

Busca y lidera acciones locales que cuiden la creación de Dios. Apoya soluciones climáticas y haz oposición a nuevos proyectos de combustibles fósiles. Trabaja con los miembros de tu comunidad para proteger la biodiversidad y empieza a prepararte para la conferencia de la ONU sobre biodiversidad, que tendrá lugar en abril de 2022 en China.