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31 de enero de 2024

Plan de acción para reducir el impacto del ruido de los barcos bajo el agua

 La reducción del ruido subacuático generado por actividades humanas, como la navegación de buques y la explotación de recursos marinos, se ha convertido en una prioridad creciente en la agenda de la protección ambiental marina. El ruido submarino afecta a la distribución de especies y los procesos de crecimiento y reproducción de estas. Ante su impacto negativo sobre la vida marina y las comunidades locales que viven de la pesca, el Subcomité de Diseño y Construcción de Buques (SDC) de la Organización Marítima Internacional (OMI) ha acordado un plan de acción para mitigar este problema.

El plan incluye compartir las mejores experiencias entre países y organizaciones internacionales en la construcción de buques que minimicen el ruido subacuático tras la adopción hace justo un año de nuevas directrices que emplazan a proyectistas, constructores y armadores de buques a aplicar nuevos enfoques para reducir el ruido submarino radiado.

Mejora de la construcción

Según la OMI, la nuevas directrices reconocen que “el transporte marítimo comercial es uno de los principales causantes del ruido submarino radiado, el cual tiene efectos adversos en las funciones vitales críticas para una amplia gama de fauna y flora marinas, incluidos los mamíferos marinos, peces y especies de invertebrados”.

Ruido submarino: tortura bajo el mar.

Ruido submarino: tortura bajo el mar. / SHUTTERSTOCK

Más investigación

El SDC propone desarrollar objetivos y nuevas políticas que se adopten a escala internacional para la reducción del ruido subacuático. También ve necesario "fomentar más investigación sobre el ruido subacuático y su impacto en el medio ambiente marino", así como desarrollar herramientas para recopilar datos y compartir información. Ante el desconocimiento que existe sobre el impacto del ruido en el ecosistema marino, la Organización Marítima Internacional también propone actuar para mejorar la educación y la concienciación pública. 

26 de julio de 2023

Mucho ruido y ¿pocas nueces?: así nos enferma el ruido

Hace ya más de cien años, el médico, microbiólogo y ganador del Premio Nobel Robert Koch advirtió: “Un día la humanidad tendrá que luchar contra el ruido tan ferozmente como contra el cólera y la peste”. 

Quizás ese momento ha llegado, ya que hoy en día el ruido ambiental se considera el segundo factor de riesgo ambiental para la salud, solamente por detrás de la contaminación atmosférica. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que 22 millones de personas sufren de molestia crónica al ruido en la Unión Europea, causando la pérdida de más de 1 millón de años de vida saludables, 12 000 muertes prematuras y 48 000 casos de enfermedades coronarias al año.

El ruido ambiental se define como cualquier sonido no deseado o dañino derivado de la actividad humana. Puede provenir de una variedad de fuentes, como el tráfico rodado, la actividad industrial, la construcción o la música muy alta. Pero ¿cuándo se considera un ruido nocivo para la salud? 

De acuerdo con la Directiva Europea de Ruido, exposiciones mayores a niveles de ruido equivalentes al periodo día-tarde-noche mayores de 55 dB son perjudiciales. En otras palabras, estar las 24 horas del día, durante 365 días al año bajo la exposición de un ruido equivalente al emitido por una conversación causa efectos adversos en la salud. Sorprendentemente, unas 10 137 000 personas en España están expuestas a niveles de tráfico rodado por encima de este umbral.

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El ruido nos hace enfermar

Y eso supone un problema de salud pública. Los principales efectos no auditivos reconocidos por la OMS y la Agencia Europea de Medio Ambiente incluyen problemas para dormir y sus consecuencias a corto y largo plazo: deterioro del desarrollo cognitivo, alteraciones metabólicas, problemas cardiovasculares… Y molestia, mucha molestia. 

De hecho, si le preguntásemos a un experto en ruido ambiental cuál es el principal efecto del ruido, probablemente la respuesta sería “molestia”. Es más, el reciente modelo de reacción al ruido, donde se caracteriza el mecanismo por el que el ruido afecta a la salud, pone énfasis en una vía indirecta. Esta vía indirecta implica la percepción cognitiva del ruido, que conduce a la activación cerebral y la respuesta emocional de molestia. 

Es decir, somos conscientes de que hay ruido y nos molesta. Si esta sensación se prolonga en el tiempo, puede causar estrés.

El estrés psicológico derivado del ruido depende de la sensibilidad individual y la capacidad de cada persona para afrontar situaciones de estrés. Se cree que nuestra mente tiene un mecanismo para no sufrir tanta molestia al ruido: la habituación. Se trata de un mecanismo mediante el cual la percepción de ruido se aleja de la consciencia, y se reduce la activación emocional de la corteza prefrontal. Dejamos de sentir molestia. De ahí que las personas que viven en entornos ruidosos se acostumbren a vivir con ello. ¿Problema resuelto? En absoluto, porque este mecanismo de habituación psicológica no implica habituación fisiológica.

La reacción fisiológica del cuerpo es inevitable

Aunque sintamos que nos acostumbramos al ruido, la reacción fisiológica continúa. El ruido activa el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA) y el sistema nervioso simpático. 

El eje HPA es un eje neuroendocrino que, entre otros procesos, coordina la respuesta al estrés y el sistema inmunitario. Por otro lado, el sistema nervioso simpático forma parte del sistema nervioso autónomo y prepara al organismo para situaciones estresantes o de emergencia. 

La activación simultánea de estos dos sistemas hace que el cuerpo libere hormonas del estrés: el cortisol, la hormona del estrés por excelencia y las catecolaminas, como la adrenalina o noradrenalina.

Cuando llegan a la sangre, estas hormonas provocan el movimiento de la energía almacenada a los músculos. Como consecuencia, la frecuencia cardíaca, la presión sanguínea y la frecuencia respiratoria se elevan. Al mismo tiempo se inhabilitan procesos metabólicos como la digestión, el crecimiento o la respuesta inmune. 

Este conjunto de reacciones es muy importante para la supervivencia y en situaciones agudas de estrés el cuerpo es capaz de autorregularse y volver a los niveles basales de dichas hormonas. Cuando el estrés se convierte en crónico, en cambio, el cuerpo pierde la capacidad de recuperarse. Este fenómeno se denomina sobrecarga alostática. Se ha demostrado que el estrés crónico aumenta la inflamación, suprime la inmunidad y conlleva problemas del sistema vascular. A su vez, esto se relaciona con el riesgo de enfermedades cardíacas, hipertensión, diabetes y enfermedades neurológicas.

Silenciemos el ruido

Se dice que un mundo sin ruido no es mundo. Pero un mundo sin descanso y sin salud tampoco lo es. Por ello, las intervenciones para reducir la exposición al ruido son vitales.

Entre las intervenciones más efectivas se encuentran el cambio de pavimento para reducir la fricción, la reducción de la velocidad máxima a la que circulan los vehículos en los centros las ciudades, las restricciones temporales y espaciales de los focos de emisión, la construcción de las barreras de ruido y una planificación urbanística eficiente. 

Un buen ejemplo de medidas urbanas es el proyecto de las superislas de Barcelona. Se trata de agrupaciones de nueve manzanas donde el tráfico queda restringido a las calles periféricas, con el objetivo de reducir la contaminación procedente de los vehículos a motor y priorizar la circulación de peatones y ciclistas. Este nuevo modelo de ciudad reduce la exposición al ruido, mejora la calidad del aire y aumenta el uso público y recreativo de la zona.

En este proyecto, además de la restricción del tráfico, también se fomenta la eliminación del asfalto y el aumento de espacios verdes. Se sabe que los espacios verdes tienen la capacidad de atenuar el ruido, la contaminación ambiental, las altas temperaturas y la luz artificial. Sin olvidarnos de que fomentan la actividad física y facilitan la interacción social.

Entonces, ¿a qué estamos esperando? Se prevé que para el 2050 el 68 % de la población mundial viva en ciudades, y el 75 % de la población europea vive ya actualmente en urbes. ¿En qué modelo de ciudad queremos vivir? Yo lo tengo claro, ¿y tú? 

31 de marzo de 2021

Proponen reducir la velocidad de los barcos para disminuir emisiones y ruido en los ecosistemas marinos

 La reducción en la velocidad de los barcos disminuye las emisiones de CO2, carbono negro y otros contaminantes atmosféricos, así como el ruido que afecta a los ecosistemas submarinos, según dos estudios encargados por el Ministerio de Medio Ambiente de Bélgica y revisados por ong ecologistas.

Una ballena en el Atlántico. EFE/Marco Szlapka.

Ambos informes, elaborados por el grupo de investigación independiente TNO para el Gobierno de Bruselas y publicados hoy, han analizado el tráfico marítimo real en el Mar del Norte y han llegado a la conclusión de que limitar la velocidad de las embarcaciones al 75 % de su velocidad de diseño reduciría un 10 % la emisión de gases como el dióxido de carbono, los óxidos de azufre, los óxidos de nitrógeno y el carbono negro.

Una medida “fácil de aplicar y monitorear”

Revisados por las organizaciones Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) y OceanCare, los análisis también indican que ese descenso de la velocidad propiciaría una “reducción significativa” del ruido submarino, lo que redundaría en “una acción rápida para conseguir océanos saludables”.

Esta limitación de velocidad es “fácil de aplicar y monitorear”, además de crear “un marco de igualdad de condiciones” para que todos los tipos de buques de diferentes sectores aplicaran las mismas medidas “y nadie resultara penalizado indebidamente”.

La directora de conservación marina de IFAW, Sharon Livermore, ha señalado en un comunicado que se trata de “una solución rentable” que se puede aplicar “de inmediato” y con “muchos beneficios colaterales” para el océano, el clima y las ballenas, “que dependen del sonido para su supervivencia”.

De hecho, esta medida “también permitiría reducir la cantidad de ballenas muertas en colisiones con barcos”, ha precisado.

Otro estudio para el Mediterráneo

En el mismo sentido se ha manifestado el portavoz de OceanCare, Carlos Bravo, quien ha pedido “actividades y estudios ambiciosos, similares al realizado por Bélgica” para el Mar Mediterráneo, “uno de los mares con mayor intensidad de tráfico marítimo del mundo”.

Un conjunto de medidas vinculantes combinadas con incentivos “debería ayudar a la industria del transporte marítimo a realizar la transición a un modo de operar más respetuoso con el medioambiente”, ha añadido.

Las conclusiones de estos estudios llegan justo tras conocerse los “recientes y alarmantes” resultados del Programa Conjunto de Monitoreo del Ruido Ambiental del Mar del Norte financiado por la Unión Europea que demostraron cómo su “paisaje sonoro” está “dominado por el ruido del transporte marítimo”.

1 de enero de 2017

Nou aires per a la ciutat



impulsa la campanya “Menys fum i menys soroll” amb l’objectiu de sensibilitzar la ciutadania sobre la problemàtica de la contaminació ambiental.


Estudis recents mostren que el sector de la mobilitat és el principal causant dels problemes de qualitat de l’aire i d’excés de soroll a la ciutat. A Barcelona hi ha 1,8 milions de desplaçaments interns-externs (que entren o surten de Barcelona), un 44,2% dels quals es fan utilitzant el vehicle privat, enfront del 15% dels viatgers interns. És per això que diverses iniciatives s’estan duent a terme actualment per tal de rebaixar la contaminació tant atmosfèrica com acústica que pateix la ciutat de Barcelona.
“Menys fums i menys soroll. Nous aires per a Barcelona”, és una campanya que neix amb l’objectiu de sensibilitzar sobre com l’ús dels vehicles afecta a la qualitat de l’aire de la ciutat.  Dos punts de control de la ciutat han estat mesurant la contaminació dels vehicles que voluntàriament s’hi han acostat. A les persones que hi han participat se’ls ha entregat un folletó i el resultat de la mesura del seu vehicle. En cas de que aquesta hagi sortit desfavorable, se’ls ha animat a visitar un taller i a reparar-la. Vehicles dièsel amb funcionament anòmal i motocicletes amb tubs d’escapament no homologats són alguns exemples de males pràctiques que amb aquesta campanya es volen reduir.
Aquesta és una acció que se suma al llistat d’iniciatives que actualment promou l’Ajuntament per posar fi als problemes de contaminació de la ciutat. L’última és la Taula Contra la Contaminació de l’Aire, amb la qual es volen aplicar mesures correctores per millorar la qualitat de l’aire i complir els límits de contaminació que marca la Unió Europea.
Totes aquestes iniciatives s’emmarquen dins el Pla de Millora de Qualitat de l’Aire de Barcelona 2015-2018, un pla transversal que recopila les diferents estratègies a nivell de ciutat, una sèrie d’actuacions sobre àmbits molt diversos com el transport i la mobilitat, la indústria, el sector residencial, les grans infraestructures de la ciutat i el sector comercial i serveis, entre d’altres.
 
 

17 de septiembre de 2015

Escolares con problemas de conducta por el ruido y la contaminación

Investigadores del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL), centro aliado ISGlobal, y la Universidad Pompeu Fabra (UPF), han investigado las asociaciones de la exposición al ruido y los contaminantes relacionados con el tráfico en la escuela en el desarrollo del comportamiento de los escolares.
En este estudio, publicado en Environmental Health Perspectives, se comprobó que los niños y niñas de entre 7 y 11 años de edad residentes en Barcelona expuestos a mayor contaminación del aire debido al tráfico en la escuela presentaban más problemas de comportamiento. Por otra parte, la exposición al ruido en la escuela se asoció específicamente con más síntomas de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
"Hemos evaluado a niños y niñas durante el periodo 2012-2013 en el marco del proyecto Breathe. Medimos las concentraciones tanto en el interior como el exterior del aula de carbono elemental, carbono negro y el NO2 en dos campañas separadas por una semana", explica Joan Forns, investigador del CREAL y la UPF, y primer autor de este trabajo.
Hasta ahora, se conocían las asociaciones entre la exposición pre y postnatal a contaminantes del aire debido al tráfico y los impactos adversos sobre el desarrollo neuropsicológico de los niños. La contaminación del aire se consideraba como un posible agente neurotóxico en el desarrollo del cerebro.
En este contexto, los hallazgos corrobora y amplia los hallazgos previos, ya que se evidencia un incremento de los problemas conductuales en aquellos escolares expuestos a mayor contaminación. Por otra parte, la exposición al ruido se ha relacionado en un reducido número de estudios previos con mayores problemas de desarrollo cognitivo y conductual en niños. Los resultados son los primeros en reportar una clara asociación entre la exposición a ruido en las aulas y una mayor sintomatología de TDAH.
Para realizar el estudio, los padres llenaron el cuestionario de fortalezas y dificultades para evaluar el desarrollo conductual de los niños, mientras que los maestros y tutores completaron un cuestionario específico sobre sintomatología del TDAH.
"Hemos visto que aumentos de las concentraciones de carbono elemental, carbono negro y NO2 en el interior de las escuelas y al aire libre se asocian con mayores problemas conductuales en el cuestionario de fortalezas y dificultades, mientras que aumentos en la exposición a ruido se asociaron significativamente con mayor sintomatología de TDAH", concluye Forns.
Referencia bibliográfica:

24 de agosto de 2015

Els 5 sorolls més desagradables de Barcelona

Els 5 sorolls més desagradables de Barcelona
Barcelona fa anys que està en el rànquing de les ciutats més sorolloses del món. Ens hem acostumat a viure sota un nivell de contaminació acústica que és marca de la casa. Hi ha certs sorolls que potser hem interioritzat sense adonar-nos-en de lo molestos que són. Potser estem tan acostumats a ells que ja no ens desafinen... ni ens queixem. I també és cert que els catalans (i en general els espanyols) no ens caracteritzem precisament per la discreció verbal. Sigui com sigui, mai està de menys refrescar la memòria amb els 5 sorolls més desagradables de Barcelona. Potser part de la tensió amb què vivim el dia a dia a la ciutat és, en part, culpa d'això.

1.- Motos. Es calcula que a Barcelona hi ha unes 300.000 motos. És una ciutat meravellosa per gaudir sobre dues rodes, però el soroll d'algunes d'elles és terrorífic. Només cal anar un dia qualsevol pel carrer Balmes o Aragó per descobrir la simfonia de clàxons, tubs d'escapament estridents i frenades en què es converteix la ciutat.
2.- Obres. Fer obres implica millora... menys per les oïdes. A Barcelona sempre hi ha obres. Sigui el barri que sigui i en qualsevol època de l'any. És impossible passar un dia sencer a la ciutat sense patir les conseqüències sonores d'una obra, per petita que sigui.
3.- Ambulàncies. Un tampoc ha viatjat tant com per dir que tenim les ambulàncies més sorolloses del món, però en tot cas, és normal el nivell de decibels de les sirenes de les ambulàncies de Barcelona? Diuen que les freqüències agudes són les que més mal fan a l'oïda. Doncs en aquest cas les ambulàncies de Barcelona són armes de destrucció massiva contra les oïdes de molts.
4.- Venedors de xiulets de les Rambles. És impossible no sentir-los. És arribar a les Rambles i sentir un zumzeig sonor que no et deixarà en pau fins que no marxis d'allà. És com tenir entre una mosca i un gripau al clatell de forma permanent. Molt agradable tot plegat.
5.- Els mòbils al metro. La gent no ha après encara a fer servir el mode 'vibració' dels telèfons? Des dels tons de trucada infernals al desesperant sorollet del WhatsApp, passant pels mal educats de torn que et contaminen acústicament fent servir el mòbil com si fos un l'altaveu. Una agressió en tota regla, més tenint en compte el dubtós gust de la majoria d'aquests sers.

1 de agosto de 2015

La contaminación Acústica merma la calidad de vida

El ruido es la más insidiosa de todas las contaminaciones pues repercute en el equilibrio psíquico de los ciudadanos y es una causa importante en la disminución de la calidad de vida. Cuando el nivel de ruido es muy elevado puede tener incluso graves efectos fisiológicos.
La exposición mas importante no se da en las obras, sino en la acción sonora del trafico de vehículos, el desarrollo urbano y sera por ello importante tener en cuenta que medidas se van a tomar al respecto, pues la exposición al ruido no disminuirá de manera "natural" .
Hay que tener en cuenta que todo el mundo se encuentra incómodo cuando el ruido alcanza los 85 dB (hay que tener en cuenta que cuando el nivel sonoro aumenta en 10 dB, la sensación de ruido se multiplica por dos). Actualmente, la mayoria de países considean los 65 dB (A) de nivel sonoro equivalente (Leq) diario como el nivel superior de tolerancia o aceptabilidad para el ruido ambiental.
Las consecuencias de la contaminación acústica son fisiológicos -afectan a las vias auditivas- y con más frecuencia psicológicos, afectando a la comunicación hablada, a la atención y al comportamiento de los individuos.
A parte que el ruido puede producir un desplazamiento temporal o permanente del umbral de audición, que no se produce de forma brsca sino de manera gradual. Por ejemplo se considera que a partir de 35 dB durante el periodo nocturno aumenta drásticamente los efectos de la alteración del sueño con las consecuentes implicaciones para la persona.
Otros efectos menos específicos del ruido son las alteraciones del sistema neurovegetativo que causan deesde simple estrés, si el ruido es transitorio, a generar diversos tipos de disfunciones psicosomáticas (circulatorios, endocrinos, sensorial y hasta digestivas) cuando la emisión sonora adquiere un carácter permanente o repetitivo.
Se han probado todo tipo de medidas, dsde circuitos de desviación de vehículos en la ciudad, pavimentos más suaves, hormigones porosos, barreras acústicas (como las que se pueden ver en La casa de los Maristas de Llinars del Vallés) que són cada vez más efectivas, disposición y aislamiento adecuado en los edificios, encapsulación de maquinaria y motores ruidosos, o bien motores más silenciosos, etiquetaje acústico... Todas ellas exitosas, pero es raro que el estudi del nivel de ruido se incluya en los diseños, regulaciones y planes de inversión de bienes y equipos que afectan a la vida cotidiana de los ciudadanos,

Nacho Padró