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20 de abril de 2022

¿Podemos purificar el aire y eliminar los contaminantes de las ciudades?

 Cada día hay más noticias relacionadas con la contaminación atmosférica de las ciudades en las que vivimos. Es un problema que no afecta solo a las grandes urbes donde hay un volumen importante de coches e industrias, sino también a ciudades pequeñas y medianas en las que se dan otros condicionantes climáticos. 

La ONU calcula que entre 6 y 7 millones de personas mueren cada año de forma prematura debido a la contaminación. Y que un 90 % de la población mundial respira aire contaminado.

La contaminación atmosférica es un problema global al que debemos plantar cara entre todos y desde todos los frentes posibles.

Cómo eliminar la contaminación en las ciudades

La mejor forma de eliminar la contaminación en las ciudades es no produciéndola. Esto implica minimizar todas las actividades que producen contaminación, principalmente por el uso de combustibles fósiles. 

Las medidas incluirían limitar el uso del vehículo particular y favorecer el transporte colectivo, impulsar proyectos para mejorar las viviendas para conseguir casas más eficientes y que permitan un menor uso de energía sin perder el confort y actualizar los sistemas de climatización.

Todas estas acciones son deseables para conseguir un aire limpio, pero están condenadas al fracaso ya que o bien son caras y nunca es el momento adecuado para realizar la inversión o simplemente no se adaptan a nuestro ritmo de vida. En definitiva, no existe una concienciación suficiente de los ciudadanos ni las autoridades en este sentido.

Principales contaminantes en el aire urbano

Los principales contaminantes del aire son el monóxido y dióxido de carbono, los gases de nitrógeno, más conocidos como NOₓ, el ozono a nivel de suelo, el dióxido de azufre, las partículas pequeñas menores de 10 y 2,5 micras (PM10 y PM2,5) y los hidrocarburos.

Esa boina gris o naranja que se observa sobre las grandes ciudades a medida que nos acercamos es la forma en que la contaminación atmosférica del aire en entornos urbanos se muestra ante nuestros ojos.

Vista de la contaminación en el cielo de Madrid. Gaelx / FlickrCC BY-SA











Pero ¿podemos hacer algo para purificar el aire de las ciudades sin cambiar nuestra forma de vivir?

La respuesta es sí. Existe una tecnología que permite minimizar ciertos contaminantes que se concentran en las ciudades (principalmente los gases de nitrógeno y los hidrocarburos) y que tiene como fuente de energía al sol: es la denominada fotocatálisis.

La fotocatálisis consiste en llevar a cabo determinadas reacciones químicas en las que el reactivo es el propio contaminante que se degrada por la presencia de un fotocatalizador (semiconductor) y del sol. Podemos utilizarla para purificar el aire de las ciudades durante el día.

Fotocatálisis: ¿cómo funciona?

Esta tecnología se basa en el desarrollo de una serie de materiales denominados semiconductores que, cuando entran en contacto con el contaminante y reciben la luz del sol, provocan que este se descomponga en otros componentes. 

Un aspecto importante a tener en cuenta es cómo actúa este material sobre un contaminante concreto, es decir, la eficiencia que tiene para eliminarlo. Pero más importante aún es determinar cuáles son esos otros compuestos en los que se transforma el contaminante. 

Veámoslo con un ejemplo. El monóxido de nitrógeno (NO) es un contaminante muy tóxico. Cuando tratamos de eliminarlo por fotocatálisis, según el material semiconductor que usemos, obtendremos la degradación total hasta nitrato (NO₃-), que es inocuo, o bien la degradación parcial a dióxido de nitrógeno (NO₂), que es cuatro veces más contaminante que el primero. Cuando la degradación es total se dice que el material es selectivo. Por tanto, no solo es importante la eficiencia del material que se utiliza, sino también cómo de selectivo es.

El material más utilizado es el dióxido de titanio, pero tiene varios inconvenientes. El principal es que solo aprovecha un 4 % de la luz que nos llega, pues solo funciona con la fracción ultravioleta de la radiación solar. 

No obstante, existe hoy en día un gran interés por parte de la comunidad científica en el desarrollo de materiales alternativos al dióxido de titanio. En este sentido, los grupos de investigación FQM 175 y 214 de la Universidad de Córdoba colaboramos en el desarrollo de nuevos materiales, más baratos, sostenibles, con posibilidad de trabajar con todo el espectro solar y con un comportamiento mucho mejor tanto desde el punto de vista de la eficiencia como de la selectividad. 

Estamos trabajando con hidróxidos dobles laminares diseñados a medida para cada aplicación. Estos materiales, también conocidos como compuestos tipo hidrotalcita, se encuentran en la naturaleza, pero también se pueden preparar en el laboratorio de una forma simple. Presentan una estructura laminar muy versátil que nos permite conseguir fotocatalizadores de altas prestaciones y bajo coste.

Aunque con lo que hemos comentado lo lógico sería pensar que por la noche no se puede hacer nada porque no hay sol, ya se están desarrollando materiales con capacidad para actuar durante un tiempo en oscuridad. Es lo que se denomina fotocatálisis persistente.

¿Dónde podemos encontrar estos materiales?

Fundamentalmente, se están aplicando como materiales de construcción en forma de recubrimientos, pero también existen numerosas aplicaciones como pinturas o tratamientos superficiales.

Desgraciadamente, el uso de este tipo de sustancias no se encuentra muy extendido fundamentalmente por dos motivos. El primero es que son productos caros para el sector de la construcción y, en segundo lugar, porque no existe una apuesta real de uso de esta tecnología por parte de las Administraciones Públicas.

13 de abril de 2022

Un 99 % de la humanidad respira aire insalubre, advierte la OMS

 polución covid-19

Contaminación en la ciudad de Pekín (China). EFE/Archivo/Wu Hong


Un 99 % de la población mundial respira aire con niveles de calidad inferiores a los mínimos fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según advirtió este lunes este organismo, que reclamó una reducción del consumo de combustibles fósiles entre otras medidas para mejorar esta pésima tasa.

Análisis del aire en 6.000 ciudades 

El porcentaje, que supondría en cifras absolutas aproximadas unos 7.700 millones de personas, se ha calculado al analizar los datos de estaciones de control de calidad de aire en 6.000 ciudades de 117 países, y comparándolos con los estándares de aire limpio que fijó el año pasado la OMS, más estrictos que los que había anteriormente.

El informe muestra por ejemplo que un 99 % de las ciudades en países con ingresos medios y bajos y un 17 % de las naciones más ricas no cumplen con los estándares respecto a materias en suspensión, ni en el caso de las PM10 (10 micras de diámetro) ni en las más nocivas PM2.5 (con un diámetro inferior a 2,5 micras).

El año pasado la OMS fijó su recomendación en el caso de las partículas PM2.5 a menos de 15 microgramos por metro cúbico de aire (antes eran 25), una cifra que, por ejemplo, multiplica por 30 la ciudad india de Ahmedabad, la que muestra peores cifras en este caso.

De las 20 peores mediciones de partículas PM2.5 según el estudio, 18 se encuentran en localizaciones de la India, dos en la vecina Bangladesh y una en China.

Las particulas PM2.5 son las más nocivas para la salud, ya que debido a su pequeño tamaño pueden llegar a los pulmones y acceder al flujo sanguíneo, por lo que pueden contribuir a problemas cardiovasculares y cerebrovasculares, además de a dolencias respiratorias.

Dióxido de nitrógeno

Los niveles de otro importante contaminante, el dióxido de nitrógeno, asociado al asma y otros problemas respiratorios, son más altos que los recomendados por la OMS en el 77 % de las ciudades que miden este tipo de polución.

«Tras sobrevivir a una pandemia, es inaceptable que todavía haya siete millones de muertes prevenibles y una cifra incalculable de años de buena salud», destacó al conocerse estos datos la directora de Salud y Medio Ambiente de la OMS, la española María Neira.

El informe se publica a tres días de la celebración del Día Mundial de la Salud, este jueves 7 de abril, que este año tiene por lema «Nuestro planeta, nuestra salud» y busca vincular la lucha contra el calentamiento global con los objetivos sanitarios de la OMS.

«El doble desafío de la contaminación atmosférica y el cambio climático muestra la urgente necesidad de acelerar el paso hacia un mundo menos dependiente de los combustibles fósiles», señaló en este sentido el director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

La OMS pide, a la vista de las negativas cifras de calidad de aire, apoyar la transición hacia el uso de energías limpias en la cocina, la calefacción y la iluminación, la puesta en marcha de controles más estrictos de emisión para los vehículos, y un desarrollo más amplio de los transportes públicos y las vías peatonales y ciclistas. 

También pide reducir la incineración de desechos en el sector agrícola, la reducción de la producción de carbón vegetal, e invertir en mayor eficiencia energética a la hora de diseñar viviendas, centrales o industrias.

Reclama asimismo que más ciudades del planeta se unan a la red global de control de calidad de aire, y que los gobiernos adopten y revisen los nuevos estándares fijados el pasado año por la OMS en este sentido.

La organización con sede en Ginebra estima que más de 13 millones de muertes anuales en el mundo son causadas por factores medioambientales que podrían evitarse. EFEverde