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12 de marzo de 2022

¿Qué es la eficiencia energética y cómo se calcula?

 La eficiencia energética puede definirse como la optimización del consumo energético para alcanzar unos niveles determinados de confort y de servicio, por ejemplo, ajustando el consumo de electricidad a las necesidades reales de los usuarios o implementando mecanismos para ahorrar energía evitando pérdidas durante el proceso. En un país, disponer de un nivel adecuado de eficiencia energética permite, por ejemplo, aumentar la seguridad de que existirá un abastecimiento de energía suficiente para toda la población.

En un hogar también tiene una enorme utilidad, ya que, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), permite tanto rebajar, en el largo plazo, la factura de la luz como reducir las posibilidades de sufrir un apagón, algo que puede provocar la avería de un aparato, como un electrodoméstico o el ordenador.

La eficiencia energética se ha convertido en una prioridad en las agendas de los gobiernos de todo el mundo, debido a que las fuentes energéticas tradicionales tienen un carácter limitado, son cada vez más caras, generan una dependencia del mercado exterior y, además, tienen un impacto relevante sobre el medioambiente y el ecosistema. A nivel productivo, las empresas y las diferentes administraciones públicas están poniendo en marcha un número cada vez mayor de medidas e iniciativas para apostar por las energías provenientes de las fuentes renovables y por la sostenibilidad, de tal manera que sirvan como guía de ahorro energético y, por ende, contribuyan a que el planeta sea más sostenible. La Unión Europea, por ejemplo, obliga en la Directiva 2010/31/UE, a implementar en las nuevas viviendas distintas medidas para recortar el consumo de energía y hacerlas más sostenibles, apostando por lo que denominan construcciones de consumo casi nulo.

Cómo se calcula

La Norma ISO 50001 es uno de los principales estándares para medir y calcular la eficiencia energética, aunque, también, es muy utilizado el International Performance Measurement and Verification Protocol (IPMVP). Aunque estos y otros sistemas estiman, principalmente, la eficiencia en el uso de la energía de acuerdo a la productividad (es decir, que están pensadas, sobre todo, para las empresas), en el caso de los hogares se calcula en base al óptimo funcionamiento de equipos y de instalaciones comparados con un consumo bajo, lo que se traduce, finalmente, en un ahorro en el pago de las facturas de los proveedores de energía.

Dicho de otro modo, para averiguar si en una vivienda se realiza una adecuada eficiencia energética, hay que tomar en consideración distintos indicadores que miden los consumos de energía durante un periodo de tiempo determinado. La eficiencia energética está íntimamente ligada a la intensidad de la energía pero de modo inversamente proporcional: cuanta más intensidad energética utilicemos en el hogar, menor será la eficiencia eléctrica que estamos llevando a cabo.

Por qué apostar por la eficiencia energética en casa

Además de contribuir a mejorar el planeta o a abaratar nuestra factura de la luz (hasta en un 40%), apostar por una estrategia de eficiencia energética en el hogar puede proporcionar a la familia una serie de beneficios, como un menor ruido en las habitaciones (gracias a que se pueden tener las ventanas cerradas y se reduce la necesidad de utilizar aparatos de aire acondicionado), un incremento en las condiciones de habitabilidad de la vivienda (con temperaturas más uniformes todo el año) o disfrutar de ciudades más limpias (algunos edificios son, en la actualidad, un gran foco de contaminación).

Para conseguir una vivienda eficiente energéticamente es necesario implementar una serie de medidas que, en realidad, están al alcance de todos. Uno de ellas es conseguir una correcta climatización mediante el uso de un sistema de ventilación mecánico de doble flujo, con estancias que sean estancas entre sí, algo que, además de suponer un menor coste económico, a la largo plazo, también contribuye a nuestro bienestar y salud (eliminando aire viciado e introduciendo aire desde el exterior, filtrado previamente).

Otro de los elementos clave es lograr un consumo óptimo de los electrodomésticos, favoreciendo la compra de aparatos con etiqueta A+, A++, A+++. Por ejemplo, una simple bombilla de bajo consumo, aunque es cierto que puede llegar a costar dos veces lo que una bombilla normal, su vida útil puede triplicarse, lo que, en el largo plazo, supone un considerable ahorro en todos los sentidos. También el optar por lavavajillas, hornos o microondas eficientes. En el caso del aire acondicionado, cuyo consumo suele ser elevado, los ventiladores de techo pueden cumplir la misma función, recortando de manera significativa el consumo eléctrico.

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En cuanto a los elementos más estructurales de la casa, disponer de ventanas y puertas estancas y resistentes mejora enormemente la climatización, al igual que las paredes construidas con elementos robustos, dado que evitan que se escape el calor en invierno o que entre más del debido en verano. Si se detectan posibles escapes de aire, las láminas adhesivas pueden prestar un buen servicio. Por otro lado, los toldos o las cubiertas aislantes en el techo también son muy importantes para mantener estable la temperatura en el interior.

En relación al calentamiento del agua, apostar en casa por las calderas de condensación puede que suponga un desembolso económico al inicio pero, a la larga, será una gran inversión, ya que son las más eficientes del mercado. Esto implica un ahorro energético y económico. Para conseguir un consumo menor de agua en el baño, los grifos monomando y el lavabo de doble pulsador son elementos de gran ayuda.

24 de octubre de 2016

20 consejos para que la eficiencia energética sea cosa de todos

El 5 marzo se celebra el Día de la Eficiencia Energética, cuyos orígenes se remontan a Austria en el año 1998, y que nos deben llevar a plantearnos cuestiones como ¿de qué forma podemos alcanzar la eficiencia energética? La clave está en emplear menos recursos para obtener los mismos bienes sin que ello disminuya la calidad de vida de las personas. Y en ello tiene mucho que ver el reciclaje, el consumo responsable, el uso de productos no contaminantes y las políticas que nos alejen del uso de combustibles fósiles.
Además de ayudar al Planeta, la eficiencia energética es un instrumento importantísimo para reactivar la economía de un país
  1. Empezando por tu hogar, una de las primeras medidas a adoptar es la verificación del estado de nuestra instalación eléctrica, no sólo para evitar gastos innecesarios tanto de energía como de dinero, sino por una cuestión de mera seguridad, pues una sobrecarga puede desembocar en un cortocircuito y éste, en un incendio.
  1. Así, es recomendable revisar que no existan las llamadas fugas a tierra, es decir, que una vez apagados todos los aparatos eléctricos y todas las luces el disco medidor siga girando.
  1. Si tu vivienda es muy grande, instala detectores de presencia en vestíbulos, garajes y zonas comunes, para que las luces se enciendan y apaguen de manera automática.
  1. Si hablamos de equipos electrónicos como dvd, televisores, consolas de videojuegos, equipos de sonido … es preferible apagarlos cuando no estén en uso, porque no sólo ahorraremos energía, sino que prolongaremos su vida útil.
  1. Este punto incluye, incluso, el modo estado de espera (standby) que consume entre 1 y 4 W y, sumados todos los aparatos, pueden ayudarnos a alcanzar el ahorro de energía eléctrica con la sencilla instalación de una zapatilla (regleta anti stand-by).
  1. Prestar atención a la iluminación de nuestra casa es esencial para alcanzar el ahorro de energía eléctrica, puesto que una tercera parte de su consumo se da en este ámbito.
  1. Así, además de lo obvio, como es apagar las luces cuando no las utilicemos o aprovechar al máximo la luz natural manteniendo abiertas cortinas y persianas, y realizar actividades de limpieza, planchado … durante el día, es conveniente sustituir las lámparas incandescentes y halógenos por LEDs y lámparas fluorescentes compactas, que consumen hasta cuatro veces menos.
  1. Además, limpiar periódicamente el polvo de las lámparas también ayuda, pues su acumulación bloquea la luz.
  1. El mantenimiento de aparatos como la aspiradora también puede contribuir al ahorro de energía eléctrica. Si sus filtros estuvieran sucios y los depósitos de polvo y basura saturados, el motor trabajaría sobrecargado, reduciendo su vida útil.
  2. Disponer de un buen aislamiento en los muros de nuestro hogar y en puertas y ventanas también contribuye a optimizar la temperatura regulada en el interior y, con ello, redunda en una reducción de nuestra factura de la luz.
  1. Plantar árboles en los alrededores de nuestra vivienda mejora la calidad del aire y evita que en los meses de verano se incremente el calor.
  1. Los frigoríficos y congeladores constituyen otra de las mayores demandas de electricidad, rondando el 30% del total que consumimos en nuestros hogares. Es importante regular correctamente su temperatura, de manera que fijar el termostato entre el 2 y el 3 en los lugares de clima templado y entre el 3 y el 4 en los calurosos debería ser más que suficiente.
  1. Verificar que las puertas sellan bien, que el frigorífico no está expuesto a fuentes de calor o a los rayos del sol o asegurarnos de que cuenta con espacios suficiente para su ventilación trasera (unos 5 centímetros) son otros consejos útiles.
  1. Al comprar un nuevo aparato no olvides revisar su etiqueta de eficiencia energética. Los equipados con deshielo automático pueden consumir hasta un 30% menos.
  1. En tu trabajo, durante la jornada laboral, en la preparación de un simple documento se están consumiendo recursos y energía. La redacción del documento implica consumo eléctrico debido al ordenador y a la iluminación de la sala de trabajo, consumo eléctrico o de combustible para la climatización de la zona de trabajo, y consumo eléctrico durante la impresión del documento, a la vez que se está empleando como recurso el papel.
  1. Procura emplear equipos de climatización e iluminación de última generación más ecoeficientes. Usa los sistemas de ahorro que tienen implementados los equipos ofimáticos cuando no se usan durante un largo tiempo.
  1. Evita los descuidos en los sistemas de iluminación que se quedan encendidos sin necesidad.
  1. Puedes utilizar un dimmer, que es un dispositivo electrónico que permite regular la intensidad de la luz emitida por las lámparas, con el objetivo de adecuar la iluminación a las necesidades de cada momento.
  1. También tenemos el termostato inalámbrico, que hace funcionar el sistema de climatización para conseguir la temperatura de confort óptima. Enciende y apaga la caldera o el refrigerador, en función de la temperatura fijada por el usuario. Fija las temperaturas de los equipos de climatización dentro de límites razonables. Lo ideal en una oficina son entre 17 y 27 grados centígrados. 
  1. El medidor de consumo nos permite analizar nuestros hábitos de consumo eléctrico e identificar las acciones que nos pueden reportar mayor ahorro.
Si os han gustado estos consejos, podéis acceder a la guía completa de Twenergy en nuestro fondo documental ecointeligente o desde este enlace: Consumo eficiente en la casa y el trabajo de Twenergy.