12 de septiembre de 2016

La caza ilegal lleva a los grandes simios al borde de la extinción

Así lo pone de manifiesto la actualización de este listado, presentada hoy en Hawai durante el Congreso Mundial de la Naturaleza, resultado del seguimiento científico más riguroso a nivel internacional de 82.954 especies de plantas y animales amenazados, 23.928 de las cuales corren riesgo de extinción.
La última revisión de la Lista Roja se ha centrado en los mamíferos, con malas noticias para los grandes simios y las cebras, y un halo de esperanza para el panda gigante, el antílope tibetano y el lince ibérico, cuyas poblaciones han mejorado, alejándolos ligeramente de la extinción.
Entre las cuatro especies de grandes simios a punto de desaparecer se encuentra el primate más grande del mundo, el gorila oriental, cuya población ha sufrido un declive del 70 % en los últimos 20 años y hoy apenas llega a los 5.000 individuos.
Una subespecie del mismo denominada gorila oriental de planicie es la que peor situación atraviesa, con una caída de población del 77 % desde 1994: de 16.900 individuos a solo 3.800 en 2015.
Orangután de Borneo
El gorila occidental, el orangután de Borneo y el orangután de Sumatra son las otras tres especies de grandes simios al borde de la extinción; mientras que el chimpancé y el bonobo se incluyen en la categoría “En Peligro”.
La primatóloga Jane Goodall explicó a Efe que, a pesar de que está prohibido capturarlos, “la caza ilegal es lo que está encaminando a los grandes simios a la extinción“.
“Tenemos una ventana aún para salvarles, pero no es muy grande y habría que abrirla antes de que el cambio climático y las enfermedades agraven la situación de esta especies, tan cercanas al hombre”, añadió.
La nueva Lista Roja también alerta del declive de la cebra de llanura por la caza ilegal (para carne y pieles), cuya población se redujo en un 24 % en los últimos 14 años, pasando de unos 660.000 individuos a la actual estimación de 500.000.
Jane Goodall en su visita a Madrid. Imagen de archivo. EFE/Zsolt Szigetvary
Jane Goodall en su visita a Madrid. Imagen de archivo. EFE/Zsolt Szigetvary
Tres especies de antílopes africanos -el bayo, el de vientre blanco y el de lomo amarillo- pasan a estar “casi amenazadas” por la persistencia de la caza ilegal y la pérdida de sus hábitats, “las dos principales causas que llevan a la extinción a muchos mamíferos”, indicó Carlo Rondinini, coordinador de la evaluación de los mamíferos en la Universidad La Sapienza de Roma.
La última toma de temperatura del “termómetro de la conservación” demuestra que “las medidas de conservación funcionan”, dijo la directora de la UICN Inger Andersen, y prueba de ello han sido los programas de recuperación del panda gigante, el antílope tibetano o el lince ibérico.
Así, el panda gigante, que pasa de “En Peligro” a “Vulnerable”, es “el mejor ejemplo de que cuando la ciencia, la voluntad política y el compromiso de las comunidades locales van de la mano es perfectamente posible salvar la biodiversidad“, aseguró a Efe Marco Lambertini, director internacional de la ONG que tiene al panda como icono: WWF.
La recuperación del panda gigante en China es resultado, según Lambertini, de la reforestación y protección efectiva de bosques de bambú, o de la creación de 67 reservas protegidas donde habitan casi dos tercios de todos los pandas salvajes.
No obstante, la UICN y WWF alertan de que el cambio climático podría acabar con el 35 % de los bosques de bambú de China en los próximos 80 años.
El antílope tibetano, que estaba en serio peligro desde hace 30 años por el uso de su pelaje para confeccionar chales, sale de la categoría “En peligro” y entra en la de “Casi amenazado”, gracias a medidas de protección rigurosas que han dado lugar a que hoy día haya entre 100.000 y 150.000 individuos.
Entre otros éxitos de conservación, destaca el lince ibérico, que pasa de “En peligro crítico de extinción” a “En peligro”, o la rata arquitecto, endémica de Australia, que baja de “Vulnerable” a “Casi amenazada”.
El citado roedor es el único en su género que sobrevive, y la resina con la que construye sus nidos es tan sólida que perdura miles de años si no entra en contacto con el agua.
Caty Arévalo

Impacto del cambio climático sobre anfibios y reptiles

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) han participado en el análisis sistemático y la posterior evaluación del impacto que el cambio climático está causando sobre las especies de anfibios y reptiles a nivel mundial. En concreto, han examinado cómo los estudios sobre cambio climático han tenido en cuenta a los anfibios y reptiles y sugieren que es necesario ampliar tanto el número de especies consideradas cómo las áreas de estudio.  
Está más que probado que el cambio climático tiene un fuerte impacto en las poblaciones de animales, pero establecer una relación directa es difícil porque influyen otros factores como la pérdida de hábitat, diversas interacciones bióticas y abióticas o las dinámicas de las poblaciones. Con este estudio hemos pretendido, además de evaluar lo que se sabe sobre el impacto del cambio climático en estos grupos animales, observar hasta qué punto las investigaciones pueden estar sesgadas tanto taxonómica como geográficamente, explica el investigador del MNCN Ignacio De la Riva.
De un número inicial de 539 estudios científicos se seleccionaron 104 publicados entre 2005–2015, que cumplían con ciertos requisitos para el análisis. Los trabajos evaluaban un total de 313 especies de anfibios y reptiles, y el 65% reportaba los efectos negativos del cambio climático sobre ellas, principalmente como causante tanto de su disminución poblacional, como de la reducción de las áreas de distribución.
La probabilidad de identificar los efectos del cambio climático varió según las regiones, la taxonomía y los métodos de estudio, aunque fue igual de prevalente en los trabajos que se centraban sólo en los efectos del cambio climático como en los que incluían factores adicionales.
Globalmente, el conjunto de estos trabajos presenta un gran sesgo taxonómico, geográfico y respecto al grado de amenaza de las especies consideradas. Por ello, en el futuro, las investigaciones deberían centrarse en áreas y especies menos estudiadas. Asimismo, las políticas que intentan poner freno a los efectos del cambio climático deberían tener en cuenta el daño documentado que ya ha provocado y provocará en los anfibios y reptiles de todo el planeta.

El calentamiento de los océanos amenaza la salud humana

El informe Qué es el calentamiento oceánico: causas, escala, efectos y consecuenciasexamina los efectos del calentamiento oceánico sobre las especies, los ecosistemas y los beneficios que los océanos brindan a los seres humanos. Con la participación de 80 científicos de 12 países, recopila pruebas científicas detectables de los efectos de este fenómeno sobre la vida marina, desde los microorganismos hasta los mamíferos.
“El calentamiento oceánico es uno de los mayores desafíos ocultos de esta generación y estamos totalmente faltos de preparación para abordarlo”, dice Inger Andersen, directora general de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). “La única manera de preservar la fecunda diversidad de la vida marina, y de salvaguardar la protección y los recursos que el océano nos proporciona, es reducir de forma rápida y sustantiva las emisiones de gases de efecto invernadero”.
El calentamiento oceánico ya afecta a los ecosistemas, desde las zonas polares hasta las regiones tropicales. Empuja a grupos enteros de especies –plancton, medusas, tortugas y aves marinas– hasta 10 grados de latitud hacia los polos. Provoca la pérdida de áreas de reproducción de tortugas y aves marinas, y menoscaba el éxito reproductivo de los mamíferos marinos, según indica el informe.
“Al dañar los hábitats de los peces y desplazar especies hacia aguas más frías, el calentamiento de los océanos afecta a las poblaciones de peces en algunas zonas, y podría, según el informe, reducir las capturas de las pesquerías en las regiones tropicales”, señala un comunicado de la IUCN.
Pérdida de biodiversidad en los ecosistemas marinos
En el este de África y el Océano Índico Occidental, por ejemplo, el calentamiento ha reducido la abundancia de algunas especies de peces al matar parte de los arrecifes de coral de los que dependen, lo cual se suma a las pérdidas causadas por la sobrepesca y las técnicas de pesca destructivas.
Asimismo, en el sudeste asiático, si la emisión de gases de invernadero prosigue al mismo nivel, se estima que las capturas de la pesca marina podrían disminuir entre un 10% y un 30% en 2050 con respecto a los años 1970–2000, a medida que la distribución de las especies de peces cambia.
“El 93% del calor generado desde los años 1970 en el marco del calentamiento climático fue absorbido por los océanos, que actúan como un amortiguador del cambio climático, pero esto tiene un precio. Nos hemos quedado atónitos ante la escala y la magnitud de los efectos operados por el calentamiento oceánico sobre ecosistemas enteros, como indica claramente este informe”, dice Dan Laffoley, vicepresidente de medio ambiente marino de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas de la UICN, y uno de los autores principales del informe.
El informe presenta indicios de que el calentamiento del mar provoca un aumento de las enfermedades en las poblaciones de flora y fauna, y que también perjudica la salud humana, porque los agentes patógenos se propagan más fácilmente en aguas más cálidas. Entre esos agentes se encuentran las bacterias que causan el cólera y las floraciones de algas nocivas responsables de enfermedades neurológicas como la ciguatera.
Un foco de enfermedades
El calentamiento de los océanos también afecta al clima, con efectos en cadena sobre los seres humanos. El número de huracanes graves ha aumentado a un ritmo de entre el 25% y el 30% por grado de calentamiento global, según el informe. Se ha registrado un aumento de las precipitaciones en las latitudes medias y las zonas monzónicas, y menos lluvia en varias regiones subtropicales. Estos cambios tendrán efectos sobre los rendimientos de las cosechas en importantes regiones productoras de alimentos, como Norteamérica y la India, según el informe.
“El escudo contra el cambio climático que nos brindan los océanos y sus ecosistemas, al absorber grandes cantidades de CO2 y al protegernos contra las tormentas y la erosión, también se reducirá con el calentamiento oceánico”, señala el informe.
El texto recomienda, entre otras cosas, reconocer la gravedad de los efectos del calentamiento oceánico sobre los ecosistemas de los océanos y los beneficios que proporcionan a los seres humanos, ampliar las áreas marinas protegidas, proporcionar protección jurídica al alta mar, evaluar mejor los riesgos sociales y económicos relacionados con el calentamiento oceánico, y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
La conservación de los océanos es uno de los temas principales que trata el actual Congreso de la UICN que se celebra estos días en Hawái, en el que los miembros votarán acerca de mociones relativas a la protección del alta mar y áreas protegidas en la Antártida, entre muchas otras.
Agencia SINC

Quita manchas naturalmente y más

Recién me consultaba por facebook una fan, acerca de este tema, preocupada porque los quitamanchas como el Vanish, Mr, Musculo, Don limpio y otros son bastantes contaminantes y tóxicos, así que toca hacer esta entrada, primero siempre que queramos quitar la suciedad, existe una alternativa barata, natural y ecológica opción que suele funcionar, y es el vinagre y el bicarbonato de sodio, otro excelente quita manchas es el agua oxigenada, la de poco volúmenes, la que se usaba para curar heridas, para manchas muy fuertes, también podemos probar con alcohol blanco.
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En general el vinagre aplicado solo sobre la mancha y luego lavamos la prenda de forma normal, ya es suficiente.

Pero hay una manera muy buena de potenciar el vinagre que es hacer un limpiador de naranja con vinagre, el cual sirve para quitar manchas y limpiar casi de todo, y además es muy fácil de hacer; tomamos un frasco de vidrio limpio, y en el vamos juntando las cascaras de naranja (ojala sean de agricultura orgánica) y lo vamos llenado con vinagre blanco o de manzana.
Atención:  se pueden usar e incluso mezclar cascaras de naranja, mandarina, limón etc.
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Cuando el frasco este completo lo dejamos reposar por diez días aproximadamente, luego lo colamos, y lo podemos usar, la forma mas simple es ponerlo en una botella de spray para usarlo.
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Raul Mannise

La fiebre del marfil diezma a los elefantes africanos

África ha perdido el 30% de sus elefantes en sólo siete años. Es la alarmante conclusión que se desprende del Gran Censo de Elefantes que ayer fue presentado durante el Congreso Mundial para la Conservación de Honolulú (Hawai), y en el que se ha basado un estudio publicado también esta semana en la revista PeerJ.
Se trata del primer censo aéreo de paquidermos realizado a lo largo de todo el continente africano, y contiene datos tanto de los ejemplares que viven en las zonas protegidas como fuera de ellas. En él han participado casi un centenar de científicos liderados por Mike Chase, fundador de la organización Elefantes sin Fronteras (EWB, por sus siglas en inglés).

En total, se contabilizaron un total de 352.271 elefantes africanos (Loxodonta africana) en los 18 países explorados, lo que supone 144.000 ejemplares menos que los que había en 2007. Los datos reflejan el rápido declive en la población del animal terrestre de mayor tamaño, que se está reduciendo a un vertiginoso ritmo del 8% anual.
La mayoría de las bajas producidas entre 2007 y 2014 se han debido a la caza furtiva de estos paquidermos, muy apreciados por los traficantes debido a las grandes cantidades de dinero que se pagan por el marfil de sus colmillos, sobre todo en China. Según la organización Save the elephants entre 2010 y 2014 su precio se triplicó, pasando de los 750 a los 2.100 dólares por kilo de marfil.
El 84% de los elefantes censados estaban en áreas protegidas frente al 16% que se encontraba fuera de ellas. Sin embargo, también en las zonas protegidas contabilizaron numerosos cadáveres, lo que demuestra que ni siquiera en estos parques se encuentran a salvo de los furtivos. Y la cifra de animales muertos, señalan, esta subestimada porque los cadáveres son difíciles de ver desde el aire o habrán desaparecido ya.
La estimación de población realizada en esos 18 países es representativa de la situación del elefante africano, pues se ha cubierto, al menos, el 93% de sus poblaciones. A finales de año esperan completar el censo sobrevolando Sudán del Sur y la República Centroafricana, si los conflictos en esos país no lo impiden. 

Una herramienta para frenar el declive

Para realizar este censo han sido necesarios dos años de trabajo y ocho millones de dólares, aportados en su mayor parte por el multimillonario Paul G. Allen (Microsoft) y su hermana, Jody Allen. Se utilizaron 81 avionetas, con las que se recorrieron 463.000 kilómetros en 406 jornadas de trabajo. El tiempo medio de vuelo era de unas tres horas. 
A partir de la recopilación de datos desde el aire sobrevolando la sabana, los investigadores llevaron a cabo análisis estadísticos y aplicaron técnicas de análisis que hasta ahora no habían sido empleadas en estudios de este tipo. Su trabajo, sostienen, es una herramienta en la que se pueden basar los gobiernos de los países en los que viven elefantes y las organizaciones para la protección de la vida salvaje para coordinar sus esfuerzos para frenar su declive. Así, les ayudará a determinar en qué áreas las medidas de conservación implementadas están dando sus frutos o en qué zonas hay que trabajar más para conservar el hábitat y detener a los furtivos.
«Durante nuestra investigación, una pregunta importante para la que buscábamos respuesta era cuántos elefantes se quedaban fuera en los reconocimientos aéreos. Hicimos un doble estudio de observación para comprender dónde se originaban los errores y poder así hacer estimaciones más precisas de la población de elefantes», explica Curt Griffin, investigador de la Universidad de Massachusetts Amherst y miembro del equipo que recopiló los datos.
Los resultados variaron considerablemente según el país. La pérdida de ejemplares en Angola, Mozambique y Tanzania durante ese periodo fue mucho mayor de la esperada, según los autores del censo. También les sorprendió la devastación en el noroeste de la República Democrática del Congo, el norte de Camerún y el suroeste de Zambia, donde se contabilizó una cifra tan baja que las poblaciones de estas regiones están a punto de extinguirse.
Pero no todo fueron malas noticias. En algunas regiones la población se mantuvo estable e incluso aumentó ligeramente, como en Suráfrica, Botswana, Uganda, Zambia, Zimbabwe, Malawi, partes de Kenia y el complejo en el que está el Parque nacional de Pendjari, que incluye zonas de Benín y Burkina Faso. Esta zona protegida es la única de Africa Occidental en la que aún hay una gran población de elefantes.
Aunque Ibrahim Thiaw, subdirector ejecutivo del Programa de Medio Ambiente de la ONU, admite en un comunicado que estas cifras son «deprimentes»,considera que hay motivos para la esperanza: «Los países africanos están empezando a ver que los animales salvajes son más valiosos vivos que muertos, y que pueden generar ingresos a través del turismo para, por ejemplo, financiar la educación, la sanidad o las infraestructuras que mejoran el bienestar y conducen al crecimiento económico» , asegura.