6 de julio de 2020

El apareamiento de muchos peces, en peligro por la temperatura del agua

El aumento de la temperatura del agua podría poner en peligro el apareamiento de muchas especies de peces, constata un estudio, que apunta que, en el futuro, hasta el 60 por ciento pueden verse obligadas a abandonar sus zonas tradicionales de desove.
Esta es la principal conclusión de una investigación sobre los efectos de la crisis climática en las poblaciones de peces de todo el mundo que se publica en la revista Science; está liderado por el Instituto alemán Alfred Wegener.
Según sus conclusiones, los riesgos para los peces son mucho más elevados de lo que se creía anteriormente, sobre todo teniendo en cuenta que en ciertas etapas del desarrollo son especialmente sensibles al aumento de las temperaturas del agua.

Ciclo de vida

Y es que, “un cuello de botella crítico” en el ciclo de vida de los peces es su baja tolerancia al calor durante el apareamiento.
Por tanto, la temperatura del agua en sus zonas de desove determina en gran medida el éxito de su reproducción, lo que hace que los peces sean particularmente vulnerables a los impactos de la emergencia climática, no solo en el océano, sino también en lagos, estanques y ríos, informa el Instituto Alfred Wegener en una nota. 
Se sabe que las necesidades energéticas de humanos y animales dependen de la temperatura: cuando hace más calor, la necesidad de energía aumenta exponencialmente, y con ella, la necesidad de oxígeno.

Aumento de temperaturas

Los organismos solo pueden adaptarse al aumento de las temperaturas proporcionando a sus cuerpos más oxígeno. Sin embargo, hay ciertos límites específicos de cada especie en esta capacidad, que, si se superan, pueden provocar un colapso cardiovascular, detallan los autores.
Basándose en este conocimiento, los expertos del Instituto Alfred Wegener, del Centro Helmholtz para la Investigación Polar y Marina (AWI), examinaron en qué fases de la vida son más sensibles al calor los peces de agua salada y dulce del mundo.
Para ello, recopilaron datos científicos sobre la tolerancia a la temperatura de 694 especies de peces y analizaron los rangos dentro de los cuales estos pueden sobrevivir como adultos listos para aparearse, como embriones en los huevos, como larvas y como adultos fuera de la temporada de apareamiento.

Temporada de apareamiento

Los hallazgos muestran que embriones en huevos y adultos preparados para aparearse son más sensibles al calor que los peces en la etapa larval o que los adultos sexualmente maduros fuera de la temporada de apareamiento, resume Flemming Dahlke, primer autor y biólogo marino del AWI.
“En el promedio mundial, por ejemplo, los adultos fuera de la temporada de apareamiento pueden sobrevivir en aguas hasta 10 grados centígrados más calientes que los adultos listos para aparearse o los huevos de peces”.
Esto se debe a la anatomía de los peces: por ejemplo, los embriones de los peces no tienen branquias que les permitan coger más oxígeno.
El equipo de investigadores analizó además en qué medida la temperatura del agua en las zonas de desove de las especies investigadas aumentaría debido al cambio climático.
Con este fin, emplearon nuevos escenarios climáticos, que también se utilizarán en el próximo informe de evaluación del IPCC.

Problemas para poblaciones

Sus conclusiones confirman que cada grado centígrado de calentamiento supone más problemas para las poblaciones de peces del mundo.
“Si los seres humanos podemos limitar con éxito el calentamiento climático a 1,5 grados centígrados para el 2100, sólo el 10 por ciento de las especies de peces que investigamos se verán obligadas a abandonar sus zonas tradicionales de desove debido al aumento de las temperaturas”, explica Hans-Otto Pörtner.
Por el contrario, si las emisiones de gases de efecto invernadero se mantienen a un nivel alto o muy alto, es probable que se produzca un calentamiento medio de 5 grados centígrados o más, lo que pondría en peligro hasta el 60 por ciento de todas las especies de peces.
Estas se verían entonces obligadas a adaptarse mediante la evolución biológica -un proceso que probablemente llevaría demasiado tiempo- o a aparearse en otra época del año o en otro lugar. EFEverde

Cinco empresas dominan comercio global de bienes causantes de deforestación

empresas causantes de deforestaciónPlantación de aceite de palma en Aceh (Indonesia). EFE/Hotli Simanjuntak/ARCHIVO
Londres.- Cinco empresas dominan hasta el 70 % del comercio global de productos agrícolas básicos, como soja, carne de res y aceite de palma, responsables de la deforestación en países como Brasil, Paraguay, Argentina e Indonesia, según un informe difundido este jueves.
El Anuario Trase 2020, elaborado por el centro de estudios Trase en asociación con Global Canopy, determina, a través del análisis de datos, la sostenibilidad de las cadenas de suministro agrícolas y su impacto en la deforestación, a fin de ayudar a las compañías y los Gobiernos a mejorar sus prácticas.

Relación empresarial y deforestación

El documento revela que, en el caso de la soja, las empresas llamadas “ABCD” -ADM, Bunge, Cargill y Louis Dreyfus- y la estatal china COFCO son los cinco primeros exportadores de soja de Brasil y responsables de más de la mitad del comercio de este producto de Brasil, Argentina y Paraguay combinado en 2018.
En cuanto al Paraguay, los autores señalan que en 2018 cerca de un 90 % de las exportaciones de carne de res fue manejada por cinco firmas: Minerva, Frigorífico Concepción y las Cooperativas Menonitas de Fernheim; Chortitzer y Neuland.
Los investigadores observan que el hecho de que las exportaciones de productos básicos se concentren en pocas manos debería hacer más fácil tomar precauciones para reducir la deforestación y otros perjuicios para el medioambiente. 

La firma de declaraciones y su escasa repercusión

El Anuario 2020 denuncia que los compromisos adquiridos por países y empresas para una “deforestación cero”, por ejemplo con la firma de la Declaración de Nueva York sobre Bosques, no han tenido un efecto “significativo” en la reducción de la deforestación en sus cadenas de suministro.
“Las compañías con compromisos adquiridos no están actuando mejor en la reducción de la deforestación por materias primas que las que no los tienen”, declaran los autores. 
Como ejemplo, indican que en el sector del aceite de palma en Indonesia existen muchos compromisos de transparencia, pero se ve poca mejora porque “resulta difícil vincular a las empresas con la deforestación que se está produciendo” debido a que muchos de los productores son pequeños agricultores.

Soja, carne, aceite de palma…

Pese a sus “fuertes compromisos” para acabar con este problema, “en la última década la soja exportada a Europa ha sido más dañina, por tonelada, para los bosques y el clima que la soja exportada a China”, afirma el Anuario.
Explica que, aunque la Unión Europea (UE) exporta menos soja que China, sus importaciones, por su procedencia, “están vinculadas a más deforestación por tonelada”, y lo mismo ocurre con la soja importada desde Argentina. 
En el caso de la carne de res de Brasil, son las importaciones chinas las que se relacionan con una mayor deforestación en ese país, que es el principal exportador del mundo de vacuno.

Gran huella de carbono de la soja que se importa a España 

En otro apartado, el análisis revela que la huella de carbono de las importaciones de soja a España, el mayor consumidor europeo de productos básicos, es, por tonelada, seis veces mayor que la de China, globalmente el mayor comprador de soja, carne de res y aceite de palma producido en los trópicos.
Esto se explica porque, cuando las materias primas proceden de áreas recientemente deforestadas, su huella de carbono puede aumentar hasta diez veces, mantienen los autores. 
Toby Gardner, director de Trase,  una iniciativa conjunta del Instituto del Ambiente de Estocolmo y Global Canopy,   y uno de los principales editores del informe ha señalado que “nuestros datos señalan puntos críticos de deforestación vinculados a las principales exportaciones y mercados, y muestran una y otra vez que la mayor parte del problema se concentra en un puñado de proveedores y en un puñado de lugares. Estas  son increíblemente poderosas, ya que proporcionan puntos de entrada para la acción, por parte de empresas, gobiernos e inversores, que pueden catalizar y dirigir la aplicación, la inversión y la participación donde más se necesita “.
Por su parte, Helen Bellfield, editora principal del Anuario y líder de Trase en Global Canopy, ha manifestado que “en muchos países, la tasa de deforestación agrícola ha bajado de los años pico de hace una década. Pero la falta de progreso en la implementación de los compromisos de cero deforestación y los recientes aumentos en la deforestación en algunas áreas, incluida la Amazonía brasileña, subraya cuán frágiles son estos logros”.
Las empresas y los gobiernos deben apuntar a la implementación. Los datos de rastreo brindan un gran paso adelante en nuestra capacidad para evaluar la efectividad de los esfuerzos de implementación”, según Bellfield. EFEverde

Alternativas para sustituir las bolsas de plástico

Impacto medioambiental de las bolsas de plástico

Ya hemos explicado que el impacto medioambiental de las bolsas de plástico es enorme, no obstante, ¿sabes por qué? Principalmente, esto se debe a que están compuestas mayoritariamente de polietileno y policlorulos, derivados del petróleo a los que posteriormente se les agregan plastificantes, colorantes y otros compuestos de difícil descomposición. Si tenemos en cuenta que estos elementos tardan mucho en degradarse y que muchas veces son desechadas sin ningún control, el resultado es que se acumulan en el medio ambiente o en el mar causando problemas realmente preocupantes.
En los últimos años se han aplicado leyes y medidas con el objetivo de paliar esta problemática. No obstante, para frenar la situación de una forma definitiva no vale con solo reducir su uso, sino que lo más recomendable es su total eliminación y remplazo por opciones más sostenibles. A continuación, te vamos a explicar cuáles pueden ser las alternativas para sustituir las bolsas de plástico.
Alternativas para sustituir las bolsas de plástico - Impacto medioambiental de las bolsas de plástico

Bolsas biodegradables

Son bolsas fabricadas a partir de una mezcla de materiales orgánicos, como por ejemplo almidón de maíz o patata y fibras sintéticas degradables o fibras de petróleo. Se degradan completamente al cabo de unos 18 meses sin opción de causar ningún tipo de problema ambiental o contaminante. Algunas empresas ven en ellas una de las mejores alternativas del mercado, sin embargo, existen estudios que ponen en duda su valor ecológico y que afirman que las fibras sintéticas no se degradan totalmente sino que se descomponen en microplásticos que, aunque a primera vista parezcan menos dañinos para el medio ambiente, tienen la capacidad de introducirse en la cadena trófica, causando problemas como la bioacumulación de metales pesados.
Así pues, aunque representa una alternativa mejor en comparación con las bolsas de plástico, tampoco es una solución perfecta ni definitiva.
Alternativas para sustituir las bolsas de plástico - Bolsas biodegradables

Bolsas reutilizables de tela

Las bolsas de tela están fabricadas generalmente de algodón por lo que se degradan en periodos de tiempo comprendidos entre los 1 y 5 meses, siempre y cuando no presenten estampados con tintas que contengan plomo u otros metales pesados. Para evitar este error, o incluso la duda existen bolsas orgánicas hechas a partir de algodón 100% ecológico procedentes de plantaciones en las que no se utilizan ni pesticidas ni sustancias químicas, por lo que su uso es muy aconsejable. Además, muchas de estas bolsas se pueden encontrar en tiendas de comercio justo.
Las bolsas de tela reutilizables garantizan una mayor durabilidad que las de plástico, pudiéndose utilizar en repetidas ocasiones. Además, aguantan más peso y tienen mayor capacidad. Así pues, viendo que tienen muchas más ventajas que las bolsas de plástico, resulta incomprensible como no se han implantado como medida definitiva.
En este apartado también podemos incluir el uso de mochilas, cestas de mimbre o los bien conocidos carritos de la compra, que además de promover un consumo sostenible presentan la ventaja de facilitar el transporte sin tener que cargar con el peso de nuestra compra.
A continuación, te mostramos una entrevista que le hicimos a Mónica García de Verdonce, sustainable bags, en la que nos respondió a algunas dudas relacionadas con el Zero Waste y las bolsas ecológicas.
1. ¿Por qué decidiste abrir un negocio como este?
Realmente no abrimos un negocio por una decisión, sino más bien por la necesidad de reducir la cantidad de residuos que generábamos a diario en casa. Analizamos lo que había en nuestro cubo de basura a diario y vimos que uno de los mayores focos de desperdicio eran las bolsas o envases de plástico de un solo uso que acumulábamos al hacer la compra de alimentos. Así que decidimos comenzar a utilizar bolsas de tela reutilizables para comprar a granel y evitar el uso de plástico, principalmente, de un solo uso. Como no encontramos ninguna bolsa de tela de fibras naturales, como el yute o algodón y lino, con las características que queríamos confeccionamos nuestras propias bolsas para nuestro uso. Fue entonces, cuando la gente en las tiendas al verlas empezó a preguntarnos que donde las habíamos comprado cuando realmente nos planteamos abrir Verdonce con el objetivo de ayudar a otras personas que, como nosotros, buscaban productos que les ayudasen a llevar una vida más sostenible.
2. ¿Consideras que actualmente la población está concienciada del problema global de la contaminación? ¿Y de la necesidad de cambiar el estilo de vida para evitar empeorarlo?
Creo que en el último año, gracias a la información compartida por expertos en medios de comunicación masivos, personajes tan relevantes como Greta Thunberg y eventos como la Cumbre Climática en Madrid han ayudado a que la sociedad empiece a ser consciente del gran problema que tenemos con la contaminación del planeta. Y esto, consecuentemente, ha hecho que poco a poco más personas se interesen por llevar un estilo de vida más responsable con el medio ambiente.
3. ¿Cómo podemos saber realmente si lo que nos ofrecen en los comercios es una bolsa 100% biodegradable? Si son bolsas de tela o un material similar es fácil saberlo, pero cuando se trata de bolsas biodegradables, a veces, no lo es tanto. ¿Hay algún tipo de sello o alguna forma de saberlo?
Es cierto que a simple vista puede resultarnos difícil saber si una bolsa es realmente biodegradable o no ya que son muy similares, pero generalmente las bolsas biodegradables suelen ser más ásperas al tacto, rugosas y huelen. De todas formas, "biodegradable" es un término que no tiene una definición oficial o requisitos, a menudo puede engañar a los consumidores. Por otro lado, el término compostable significa que los productos son capaces de completar la biodegradación del compost y deben cumplir con los estándares específicos de descomposición para recibir una certificación de compostabilidad que cumpla la Norma Europea 13432.
En cualquier caso, uno de los inconvenientes de las bolsas biodegradables es que son de un solo uso por su composición frágil y esto no permite que sean reutilizables que es uno de los pilares básicos para una vida Zero Waste o cero residuos.
4. Aparte de las bolsas plásticas, ¿qué otros objetos cotidianos que suelen ser de plástico (o un material similar) consideras que podemos sustituir fácilmente?
Muchos más de los que nos podemos imaginar en un principio. Por ejemplo, los cepillos de dientes de plástico por los de bambú, las esponjas o manoplas de baño sintéticas por las de fibras naturales, botellas de plástico para el agua u otras bebidas por botellas de cristal o de acero inoxidable, los botes de plástico de geles de baño y champús por pastilla de jabón sólido que se guardan en saquitos de yute, las pajitas de plástico por las de acero o bambú también, etc.
5. ¿Puedes darnos más consejos o claves para una vida Zero Waste?
Yo siempre recomiendo seguir las 5 Rs de la filosofía Zero Waste de Bea Johnson por orden, es decir:
  1. Rechazar, lo que no necesito.
  2. Reducir: Lo que necesitamos y no podemos rechazar.
  3. Reusar: Lo que consumimos y no podemos ni rechazar ni reducir.
  4. Reciclar: Lo que no podemos ni rechazar, ni reducir ni reusar.
  5. Recompostar: Compostar el resto.
En la segunda imagen de aquí abajo, podéis ver algunas de las bolsas y saquitos de Verdonce. Además, os recomendamos la lectura de este otro post de EcologíaVerde en el que explicamos Qué es el Zero Waste y cómo serlo.
Alternativas para sustituir las bolsas de plástico - Bolsas reutilizables de tela

Compra a granel

La compra a granel permite que el propio consumidor pueda utilizar sus propios envases o recipientes sin necesidad de adquirir ningún tipo de bolsa en la tienda. Este tipo de comercios no solo permite reducir el consumo de bolsas de plástico de cara los clientes, sino que además reduce el consume de plástico global en el envasado y embalaje de los productos.
Por otro lado, las tiendas de productos a granel evitan que se malgaste comida, puesto que la persona puede comprar las cantidad que necesita en cada momento sin verse obligo a comprar en exceso. Si quieres saber más sobre este tipo de establecimientos, en el siguiente artículo de EcologíaVerde te hablamos sobre el supermercado sin envases.
Alternativas para sustituir las bolsas de plástico - Compra a granel

Alternativas para reducir las bolsas plásticas

La ciencia también colabora día a día con la búsqueda de nuevos materiales y alternativas que permitan el fin del uso de bolsas de plástico. De este modo, un gran número de científicos se suma a la investigación y creación de nuevos productos como, por ejemplo, las bolsas biosolubles. Consiste en bolsas cuya fórmula química ha sido modificada, de modo que son capaces de deshacerse y diluirse en el agua sin causar perjuicio ni en el medioambiente ni en el líquido en el que se disuelve.
Por otro lado, existen investigaciones que van más allá del descubrimiento de alternativas y materiales que sustituyan el plástico y se centran en su eliminación. Podemos destacar uno de los últimos hallazgos, en el que se ha descubierto la capacidad de una oruga, conocida como “el gusano de cera” de biodegradar el polietileno, de un modo relativamente rápido en comparación con otras bacterias.

La misteriosa muerte de los elefantes de Botsuana

En los últimos dos meses, más de 350 elefantes han sido encontrados muertos en el Delta del Okavango al noroeste de Botsuana. Es algo "completamente sin precedentes" y, hasta la fecha, nadie sabe exactamente por qué está ocurriendo toda vez que las autoridades hayan descartado la caza furtiva. ¿Qué está pasando en el lugar donde viven 3 de cada 10 elefantes del mundo?
En los últimos días, el gobierno botsuanés ha iniciado una investigación junto con tres laboratorios de Canadá, Sudáfrica y Zimbabwe para tomar muestras de los cadáveres, procesarlas y tratar de esclarecer qué está pasando. Y no es para menos, según informaba Reuters, los estudios iniciales de Elephants Without Borders (EWB) han sido incapaces de encontrar un factor común a las muertes. Están muriendo animales de todas las edades y situaciones de salud.

¿Qué está ocurriendo en Botsuana?

Matt Artz X Fovtjzrxi UnsplashMatt Artz 
Las alarmas saltaron a principios de Mayo cuando un vuelo de control encontró "169 elefantes muertos en un vuelo de tres horas". "Fue algo realmente extraordinario", explicaba Niall McCann de National Park Rescue en BBC. Apenas "un mes después, nuevas investigaciones identificaron muchos más cadáveres, más de 350".
¿Qué está ocurriendo? Por un lado, las autoridades de Botsuana explicaban que, de una forma u otra, algo así solo se había visto antes sequías realmente severas. Pero no estamos en esa situación, no falta agua en el Delta del Okavango. Y, por otro lado, los expertos ya han descartado la caza furtiva en la medida que los colmillos de los ejemplares seguían intactos en los cuerpos.
Para McCann, "los elefantes están muriendo. Nada más". Ninguna explicación actual cuadra con lo que está pasando. El año pasado, por ejemplo, un centenar de elefantes murieron envenenados naturalmente con ántrax, pero lo que se encontraron los investigadores fue algo radicalmente distinto tanto en número como en extensión. Es decir, no se puede descartar aún algún envenenamiento de este tipo, pero (por lo que sabemos ahora) es poco probable.
Por eso, lo que temen los expertos es que estemos ante una zoonosis entre los elefantes. Los indicios (parecen estar muriendo cayendo sobre sus caras y se han avistado muchos ejemplares caminando en círculos) apuntan a problemas neurológicos tras lo que podría estar una enfermedad que ahora mismo no conocemos. Y en el momento actual, con una sensibilidad tan exacerbada ante las enfermedades infecciosas de origen animal, los investigadores están realmente preocupados: los elefantes están a solo un empujoncito de caminar hacia su desaparición.

Suelos saludables para un futuro sostenible


El suelo es un sistema dinámico con importantes equilibrios físico-químicos y
biológicos.
El suelo es un sistema dinámico con importantes equilibrios físico-químicos y biológicos.NT FRANKLIN EN PIXABAY
El suelo es un recurso natural no renovable del que depende la vida en nuestro planeta. Representa una fuente de alimento, fibras textiles y madera; es la red más amplia de purificación del agua y un hábitat en el que proliferan los microorganismos que mantienen en funcionamiento de los ciclos biogénicos que permiten mantener la vida.
La generación de tan solo 3 milímetros de nuevo suelo superficial requiere un siglo, y es un recurso no renovable dentro de nuestra escala de tiempo. El suelo está sometido a una enorme presión de producción, ya que será el sustento para alimentar a los cerca de 10.000 millones de personas que se estima poblarán la Tierra en el año 2050.
El suelo es un sistema dinámico con importantes equilibrios físico-químicos y biológicos; el conjunto de reacciones que tienen lugar en el mismo constituye el mayor reactor de nuestro planeta, necesario para la depuración de las aguas y la recarga limpia de los acuíferos. En relación con el cambio climático el papel de las plantas en la captura del CO2 atmosférico es crítico; menos conocido es que cerca del 20% del carbono capturado se almacena en el suelo en forma de materia orgánica y que Naciones Unidas aconseja conocer y manejar correctamente los suelos para que las prácticas de laboreo no promuevan la emisión de otros gases de efecto invernadero.
La biodiversidad en nuestro planeta comprende no solo una vertiente macroscópica, visible, sino también otra microscópica, una parte significativa de la misma en los suelos. Así, un solo gramo de suelo de cualquier lugar de la Tierra alberga entre cientos y 100 millones de microrganismos, con una biodiversidad tal que es el motor para mantener activos los ciclos biogénicos de los elementos. Por ello, preservar el suelo en estado saludable, o “recuperarlo” cuando se ha deteriorado, no solo es una vía para obtener alimentos seguros y disfrutar de nuestros paisajes, sino que es esencial para el mantenimiento global del planeta. Es responsabilidad de todos conservar y utilizar el suelo adecuadamente para que sea fuente de bienestar de las generaciones venideras.
En el marco de la Cumbre del Cambio Climático COP25, auspiciada por la ONU y celebrada en Madrid, se presentaron varios programas relacionados con la Salud del Suelo. La Comisión Europea adelantó la consideración que se hace en el Programa Horizonte Europa, concretamente en el marco del Acuerdo Verde “Green Deal” y del programa de las Misiones, de la I+D+i como elemento clave para la producción sostenible de alimentos en suelos saludables. La previsión inicial es la de una inversión de diez mil millones de euros entre 2021 y 2027 para estudios relacionados con alimentos, bioeconomía, recursos naturales, agricultura, pesca, acuicultura y medio ambiente. El problema de los suelos saludables tiene una dimensión global, ya que a la presión que produce el incremento de la población en la producción, hay que añadir que los cultivos en suelos no saludables son más susceptibles de sufrir enfermedades y plagas, que pueden reducir el rendimiento de las cosechas de un 20 a un 30% originando hambrunas. Esta escasez dará lugar a flujos masivos de personas hacia zonas de mayor producción de alimentos; pero el sistema colapsará por agotamiento del suelo, el deterioro en la calidad de aguas y la superpoblación en las grandes urbes.
“El suelo está sometido a una enorme presión de producción, ya que será el sustento para alimentar a los cerca de 10.000 millones de personas que se estima poblarán la Tierra en el año 2050″
El programa de las Misiones dirigido a promover suelos saludables pide implicar a la sociedad en general, a los agricultores y ganaderos, a los científicos y a los políticos. Todos somos responsables de plantear propuestas para el codiseño mancomunado de estrategias encaminadas al fin primordial de preservar un suelo funcional al tiempo que sostenible y biodiverso. En este debate y en la investigación que se plantea van a jugar un papel relevante los Living Labs (laboratorios vivientes) y las Lighthouse Farms (granjas faro). El primer concepto alude al foro de interacciones entre los agentes, mientras que el segundo se refiere a instalaciones agrícolas. Los avances en estos sistemas modelo servirán para replicar los progresos conseguidos en agricultura sostenible en otras explotaciones. Ello requerirá que los resultados en parcelas experimentales se transfieran a las explotaciones agrícolas y al entorno paisajístico, contribuyendo a prevenir la degradación de los suelos, a conservar la masa de agua subterránea y superficial y a mantener el delicado equilibrio que requiere la preservación de la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático.
Para un país como España, en el que cerca del 9% del PIB está ligado al sector primario, es importante promover las estrategias concertadas para construir una agricultura sostenible e integrada en el medio ambiente que contribuya a consolidar el relevante papel de la agricultura española en la despensa de Europa.
El programa de Las Misiones del Suelo plantea objetivos muy ambiciosos, persiguiendo para 2030 que cerca del 75% del suelo europeo sea saludable. Esto requerirá restaurar tierras de cultivo dañadas por algunas prácticas agrícolas y evitar la erosión de los suelos que conduce, inexorablemente, a la desertificación. Esta última es un fenómeno devastador no solo en los países del arco mediterráneo sino también a escala global; la ONU señala que un cuarto de la superficie de la Tierra no cubierta por nieves se encuentra en fase de desertificación. Finalmente, es urgente la restauración de suelos contaminados como consecuencia del abandono de la actividad industrial y limitar el crecimiento de las ciudades que dan lugar al “sellado” de los suelos, haciéndolos improductivos.
La crisis del coronavirus ha demostrado lo vulnerables que somos como consecuencia de la alteración de los equilibrios de la naturaleza y el uso inapropiado de la cadena trófica. El suelo es nuestro salvavidas: si lo destruimos, perdemos la capacidad de alimentarnos y de proteger el medio ambiente; si no lo restauramos, alteraremos los equilibrios naturales.
Rocío Lansac y Juan Luis Ramos, del INIA y del CSIC, respectivamente, son representantes del Ministerio de Ciencia e Innovación de España en el subgrupo de las Misiones del Horizonte Europa de la Comisión Europea.