3 de marzo de 2022

Elogio de la diversidad

 La misión de la vida es vivir; cuanto más, mejor. Así la vida se esparció hasta ocupar el mundo entero. Lo hizo adaptándose a cada rincón y adoptando infinidad de formas, tamaños, características y capacidades. De esta biodiversidad nació la cultura y la tecnología; las civilizaciones, los pueblos y las ciudades llenas de calles repletas de comercios y restaurantes. Adaptadas a su entorno, las civilizaciones eran diferentes entre sí, y sus cultivos, granjas, paisajes, pueblos y calles también eran diferentes, y era distinta cada calle de cada ciudad y los pequeños establecimientos que las llenaban de vida. Y por eso es tan bueno visitar las otras calles y las otras ciudades y los otros países, para aprender y saborear la diferencia. La diversidad como estrategia adaptativa para favorecer la vida y comérsela a bocados.

Cada ecosistema busca el equilibrio y así, si una especie crece demasiado amenazando a las otras y comprometiendo el clímax, provoca al mismo tiempo una serie de procesos y cambios que, gracias a la magia de la complejidad, acaban generando un nuevo equilibrio dinámico. La mano invisible de la diversidad transforma, adapta y regula involuntariamente cada entorno para favorecer la celebración de la vida.

Pero la providencia de esta mecánica ecológica tampoco está garantizada por ley natural. Los abusos se pueden dar. Los mayores pueden comerse a tantos pequeños como para que acabe siendo un desastre. Por eso debemos defender a los pequeños, ni por justicia ni por piedad. Que haya pequeños es una garantía para el ecosistema, no porque no puedan ser malos, porque pueden hacer menos daño. Además, en la variedad está el gusto. Sin diversidad el mundo sería peor… y mucho más aburrido. De ahí lo de lo pequeño es hermoso.

Pero el marco cultural y la doctrina económica no paran de repetirnos que para sobrevivir hay que crecer. Consecuencia del propio instinto vital, es la única manera de ser competente en un mundo tan competitivo, según dicen los expertos. Si eres un ganadero, debes ampliar la granja. Si eres un restaurante, clonarte mil veces para ocupar todas las calles de todas las ciudades.

Para de verduras de proximidad en un mercado de barrio

Parada de verduras de proximidad en un mercado de barrio 

 Getty Images

Crecer y crecer muy rápido, antes que lo hagan otros y te tapen la luz del sol. Crecer, crecer y crecer hasta convertirte en la especie más preciada, pongamos un unicornio. Pero cuidado, no vaya a ser que los unicornios sean solo una leyenda, un mito, un objetivo tan ilusionante como imposible. Igual se trata de vivir rápido, morir joven y dejar un bonito cadáver empresarial; o lo que es lo mismo: rondas de inversión, planes de expansión, generar mucho ruido y vender a tiempo. Está bien. Todo está bien si se hace con criterio y ética.

Y ojo, que también hay quien consigue erigir cadenas sostenibles que para mí son un modelo, como UDON, y otros a quienes admiro como Sagardi, por reunir compromiso, sensibilidad y visión empresarial ¡Hay tantas cosas que aprender de ellos! No les negaré que uno de mis sueños húmedos es ver por el mundo muchos más restaurantes promocionando nuestras tradiciones gastronómicas y nuestros mejores alimentos. Habría otros ejemplos, porque crecer puede estar muy bien si va acompañado de alma, pasión y un objetivo real de contribuir a mejorar la sociedad además de la propia cuenta de resultados.

Porque es cierto que, en general, la viabilidad cada vez necesita de más volumen. Un pastor, que antes podía vivir de criar un rebaño de quizás ciento cincuenta ovejas, ahora puede, tal vez, necesitar cuatro veces más. Y así todo, las economías de escala, la logística, la comunicación, la competencia de quienes tienen menos costes laborales, exigencias en cuanto a seguridad alimentaria o medioambientales están ahí y no podemos obviarlas. La innovación en cuarta y quinta gama es también imprescindible y antes de rasgarnos las vestiduras reparemos en cuantos siglos hace que compramos los quesos, el embutido o el pan.

Para tener lo mejor de ambas tallas, también hay formas mixtas basadas en la cooperación, aunque en general no gocen hoy de la buena salud que a mi parecer merecerían y convendría al futuro de nuestra producción y transformación agroalimentaria.

En fin que, sobre todo en nuestro país, deberíamos ser más astutos favoreciendo la diversidad como valor añadido de la granja a la mesa. Porque es lo que mejor puede ofrecer nuestra geografía y también lo que mejor nos diferencia gastronómicamente hablando. Y de acuerdo, crezcamos y reproduzcámonos tanto como podamos, pero continuemos disfrutando y ofreciendo a quienes nos visiten esa multiplicidad de variedades autóctonas, de recetas locales y de restaurantes con personalidad que hacen nuestras ciudades atractivas para vivir. Pienso ahora en Barcelona y en tantos restaurantes diferentes de todo tipo, precio y condición, que la hacen única. Y acabo con tan solo un ejemplo porque esta semana volví a comer allí, el restaurante Adobo (Milanesat, 19) de Enrique Valentí, garantía de sentido, sabor y buen trato.

1 de marzo de 2022

USO SOSTENIBLE DE LOS RECURSOS MARINOS

 Los acuerdos internacionales acerca de la gestión de los recursos marinos subrayan la necesidad de alcanzar el desarrollo sostenible de las actividades marinas a través, entre otros, del uso sostenible de sus recursos. Teniendo en cuenta estos antecedentes, la Comisión Europea expresa en el Libro Verde sobre la Política Marítima de la Unión, la necesidad de instaurar una política marítima global destinada al desarrollo de una economía eficiente y ecológicamente sostenible, que estimule el crecimiento y el bienestar social, incluyendo la creación de nuevos y más cualificados puestos de trabajo. Para ello considera que, no sólo es necesario conservar adecuadamente los recursos marinos vivos, sino que es preciso mantener y mejorar el estado del recurso y del propio océano. Todo esto implica un claro paso hacia una gestión basada en los ecosistemas y apoyada en el conocimiento científico. La Directiva marco sobre la estrategia marina establece la necesidad de alcanzar un estado ecológico satisfactorio de los mares promoviendo su utilización sostenible y protegiendo los ecosistemas marinos, ya que el medio marino es un patrimonio valioso que ha de ser protegido, conservado y, cuando sea viable, rehabilitado, con el objeto final de mantener la biodiversidad y preservar el funcionamiento de los ecosistemas marinos.

GESTIÓN Y USO DE LOS RECURSOS

  • Línea 2.1: Investigación de los recursos basada en el conocimiento de los ecosistemas. Gestión europea e internacional basada en el conocimiento de los ecosistemas, taxonomía, biodiversidad, estado y relaciones tróficas, distribución, reproducción, estudio de los ecosistemas y su conservación, interacciones entre especies y uso del hábitat
  • Línea 2.2: Evaluación del estado ecológico de los sistemas oceánicos. Evaluación integrada de ecosistemas, bioindicadores, planificación, recuperación, producción, eutrofización, modelado, índices ecológicos.
  • Línea 2.3: Evaluación de recursos pesqueros y marisqueros. Ecología de las pesquerías, dinámica de poblaciones, biología de especies explotables, genética de poblaciones, reproducción, identificación de stocks, gestión de recursos, modelización de procesos en poblaciones.
  • Línea 2.4: Evaluación de recursos geológicos. Morfodinámica sedimentaria, evaluación y explotación de recursos geológicos, minerales y energéticos, hidratos de gas, nódulos marinos, placeres marinos, métodos acústicos y geofísicos, análisis sísmicos.
  • Línea 2.5: Economía, legislación y gestión de los recursos marinos. Estudio de modelos bio-económicos, gestión de pesquerías, derechos de explotación, economía de las pesquerías, sostenibilidad de los recursos, regulación de la pesca, estrategia económica de explotación, ganancias y costes, gestión de licencias, desarrollo de procesos, valoración económica de los recursos, participación, gobernanza.
  • Línea 2.6: Tecnología aplicada a la gestión de los recursos. Comunicaciones y posicionamiento subacuáticos en la extracción de recursos, monitoreo de recursos, localización subacuática, comunicaciones vía satélite, optimización de rutas, modulación de comunicaciones subacuáticas, sistemas embebidos.
  • Línea 2.7: Evaluación del impacto de la explotación de los recursos. Estudio de descartes pesqueros, tallas mínimas, impacto económico y social de la explotación de recursos, planificación y gestión de áreas protegidas, políticas públicas de regulación, preferencias sociales de consumo, evaluación de daños, medidas de mitigación de impacto, evaluación del impacto local y regional, evaluación y gestión de riesgos naturales y tecnológicos.

ACUICULTURA

  • Línea 2.8: Ecología marina y cultivos. Especies cultivables, biomarcadores, cultivo larvario, impacto medioambiental de la acuicultura, metagenómica, bioinformática, modelos bioeconómicos.
  • Línea 2.9: Alimentación y nutrición en acuicultura. Estudio e investigación en enzimas, proteínas, péptidos, probiótica, estudios de nutrición, balance energético, composición bioquímica de piensos, metabolismo energético, seguridad alimentaria, regulación metabólica del alimento, acuicultura orgánica.
  • Línea 2.10: Bienestar animal. Estrés de las especies cultivadas, neurotransmisores, tóxicos, anestésicos, enfermedades, parásitos, aspectos éticos.
  • Línea 2.11: Biotecnología aplicada a la acuicultura. Proteómica, genómica, genética molecular, bioinformática, vacunación, probióticos, antipatogénicos. También investigación en automatización de procesos, adquisición de datos, algoritmos de control, sistemas de supervisión, sistemas expertos, visión artificial y sus aplicaciones en producción y transformación, control de calidad, inspección automática, procesado en tiempo real, conteo de pescado, detección temprana, muestreo automático, estimación de biomasa.
  • Línea 2.12: Floraciones algales nocivas y biotoxinas marinas. Transportadores ABC, procesos de desintoxicación, sustancias tóxicas, especies que generan biotoxinas, depuración de aguas y organismos, cistes de resistencia, daños al ADN, tipos de biotoxinas, filogenia de las especies, pigmentos, metabolismo de las biotoxinas.
  • Línea 2.13: Patología e inmunología de organismos en cultivo. Inmunología y patología aplicada, sistemas de diagnóstico, virulencia, vacunación, respuesta inmune, mecanismos de defensa, epidemiología, toxicología, tratamientos.
  • Línea 2.14: Economía, legislación y gestión de la acuicultura. Tendencia de precios, viabilidad económica, sistemas reguladores, industrias e instituciones, financiación, estrategias e innovación, planes de cooperación.
  • Línea 2.15: Genética y genómica aplicada a la acuicultura. Genómica, transcriptómica, secuenciación, filogenia, microarrays, proteómica, expresión génica, evolución, variabilidad, genética de poblaciones, programas de selección, mapas genéticos, clonación, citogenética, adaptación.

TRANSFORMACIÓN Y VALORIZACIÓN

  • Línea 2.16: Nuevos productos de origen marino. Metodología, gestión y producción de nuevos productos marinos como algas, esponjas, tunicados, colágeno, quitina, omega 3 y afronta conceptos como la viabilidad comercial, aplicaciones médicas, sustancias antitumorales, antibióticos, fermentación, aplicación de encimas.
  • Línea 2.17: Trazabilidad, calidad y seguridad de los alimentos marinos. Estudio de proteínas alergénicas, citotoxicidad, trazabilidad genética, monitoreo, calidad y seguridad, identificación molecular de especies, marcadores moleculares, delitos contra la salud pública, contaminantes persistentes.
  • Línea 2.18: Mercados, redes comerciales y valorización de productos del mar. Estudios de mercado, la internacionalización, estrategias corporativas, preferencias del consumidor, políticas públicas, canales de marketing, nuevas especies.
  • Línea 2.19: Obtención, gestión y valorización de subproductos marinos desde su extracción hasta la comercialización.


La contaminación del agua: cómo no poner en peligro nuestra fuente de vida

 El planeta nos recuerda continuamente, con sequías cada vez más extremas, que sin agua no hay vida. Este recurso es imprescindible no solo para la supervivencia de los seres vivos que lo habitamos, sino también para el desarrollo socioeconómico, la producción de energía o la adaptación al cambio climático. Sin embargo, en la actualidad, nos enfrentamos a un enorme reto: la contaminación de ríos, mares, océanos, canales, lagos y embalses

contami_agua
La contaminación del agua pone en peligro la salud de millones de personas en el mundo.

Las aguas del río Ganges bajan limpias y cristalinas por la ciudad india de Rishikesh, situada a las puertas del Himalaya. En aquellas montañas nadie diría que se trata de uno de los cauces más contaminados del mundo, con concentraciones de bacterias fecales que alcanzan hasta 31 millones por cada 100 mililitros, según la Fundación Sankat Mochan, una organización que batalla por devolver al Ganges su antiguo esplendor. Estos números convierten a este río sagrado en un símbolo de la contaminación hídrica, un problema global que afecta a uno de cada tres habitantes del planeta, según estima la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

QUÉ ES LA CONTAMINACIÓN DEL AGUA

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el agua contaminada como aquella que sufre cambios en su composición hasta quedar inservible. Es decir, es agua tóxica que no se puede ni beber ni destinar a actividades esenciales como la agricultura, además de una fuente de insalubridad que provoca más de 500.000 muertes anuales a nivel global por diarrea y transmite enfermedades como el cólera, la disentería, la fiebre tifoidea y la poliomielitis.

Los principales contaminantes del agua incluyen bacterias, virus, parásitos, fertilizantes, pesticidas, fármacos, nitratos, fosfatos, plásticos, desechos fecales y hasta sustancias radiactivas. Estos elementos no siempre tiñen el agua, haciendo que la contaminación hídrica resulte invisible en muchas ocasiones. Por esta razón, se suele recurrir al análisis químico de pequeñas muestras y organismos acuáticos para conocer el estado de la calidad del agua.

10 consejos para reducir el consumo de plástico.

CAUSAS DE LA CONTAMINACIÓN DEL AGUA

Los factores naturales, como la filtración del mercurio presente en la corteza de la Tierra, pueden contaminar los océanos, ríos, lagos, canales y embalses. Sin embargo, lo habitual es que el deterioro del agua proceda de las actividades humanas y sus consecuencias, que detallamos a continuación:

  Calentamiento global

El aumento de la temperatura terrestre, a causa de las emisiones de CO2, calienta el agua y esto hace que disminuya su nivel de oxígeno.

  Deforestación

La tala de los bosques puede agotar las fuentes hídricas y genera residuos orgánicos que sirven de caldo de cultivo para bacterias contaminantes.

  Actividades industriales, agrícolas y ganaderas

Los vertidos de productos químicos procedentes de estos sectores son unas de las causas principales de la eutrofización del agua.

  Basuras y vertidos de aguas fecales

La ONU asegura que más del 80 % de las aguas residuales del mundo que llegan al mar y a los ríos están sin depurar.

  Tráfico marítimo

Buena parte de los plásticos que contaminan los océanos proceden de los barcos pesqueros, petroleros y de transporte de mercancías.

  Derrames de combustible

El transporte y el almacenamiento del petróleo y sus derivados dan lugar a filtraciones que pueden llegar a las fuentes de agua.

¿Cómo nos afecta la contaminación del suelo?

CONSECUENCIAS DE LA CONTAMINACIÓN DEL AGUA

El deterioro de la calidad del agua tiene efectos negativos para el medio ambiente, la salud y la economía global. El propio presidente del Banco Mundial, David Malpass, alerta del impacto económico: "El deterioro de la calidad del agua frena el crecimiento y exacerba la pobreza en muchos países". La explicación está en que cuando la demanda biológica de oxígeno —medida que muestra la contaminación orgánica registrada en el agua— supera determinado umbral el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de las regiones ubicadas en las cuencas cae hasta un tercio. A renglón seguido, repasamos otras de las consecuencias:

  • Destrucción de la biodiversidad. La contaminación hídrica empobrece los ecosistemas acuáticos y facilita la proliferación descontrolada de algas fitoplanctónicas en los lagos —eutrofización—.
  • Contaminación de la cadena alimentaria. La pesca en aguas contaminadas, así como la utilización de aguas residuales en la ganadería y la agricultura, pueden transmitir toxinas a los alimentos que perjudiquen nuestra salud a través de su ingesta.
  • Escasez de agua potable. La ONU admite que aún existen miles de millones de personas en el mundo sin acceso a agua potable y saneamiento, sobre todo en zonas rurales.
  • Enfermedades. La OMS calcula que unos 2.000 millones de personas beben agua potable contaminada por excrementos, exponiéndose a contraer enfermedades como el cólera, la hepatitis A y la disentería.
  • Mortalidad infantil. Según la ONU, las enfermedades diarreicas vinculadas a la falta de higiene causan la muerte a unos mil niños al día en todo el mundo.
impacto
El impacto de la contaminación del agua.

  VER INFOGRAFÍA: El impacto de la contaminación del agua [PDF]Enlace externo, se abre en ventana nueva.

SOLUCIONES PARA LA CONTAMINACIÓN DEL AGUA

La mitad de los habitantes del planeta vivirá en zonas con escasez de agua en 2025, por lo que cada gota contaminada hoy supone una pérdida irreparable para el día de mañana. Por esta razón, debemos evitar la contaminación del agua con medidas como las que presentamos a continuación:

  • Reducir las emisiones de CO2 para evitar el calentamiento terrestre y la acidificación de los océanos.
  • Atenuar el uso de plaguicidas químicos y nutrientes en los cultivos agrícolas.
  • Disminuir y depurar las aguas residuales de forma segura para que, además de no contaminar, puedan reutilizarse para el regadío y la producción de energía.
  • Limitar el uso de plásticos de un solo uso que acaban flotando en ríos, lagos y océanos, muchos en forma de microplásticos.
  • Fomentar la pesca sostenible para garantizar la supervivencia de las especies y evitar el empobrecimiento de los mares.

Los océanos regulan el clima y nos aportan oxígeno, recursos alimenticios y minerales

 Por Boletín UNAM-DGCS-331, junio de 2014

• Dispersan el calor retenido por la atmósfera mediante las corrientes marinas y absorben 25 por ciento del CO2 emitido por combustibles fósiles, indicó Píndaro Díaz Jaimes, del ICML de la UNAM • Contienen el 96 por ciento del agua del planeta, alojan entre 50 y 80 por ciento de la vida y con el fitoplancton producen la mitad del oxígeno, anotó la ONU con motivo del Día Mundial de los Océanos, que se conmemora este 8 de junio 

Los océanos son los reguladores del clima. Su interacción con la atmósfera es fundamental para lograr las condiciones ambientales del planeta, pues se encargan, a través de las corrientes marinas, de dispersar el calor que aquélla retiene, afirmó Píndaro Díaz Jaimes, investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM.

“La generación de corrientes se da por un efecto de convección del calentamiento de las aguas superficiales en el hemisferio norte, que produce un cambio en la densidad del líquido. Las aguas frías y salinas son más pesadas y van al fondo, producen un vacío y son reemplazadas por las ligeras, que absorben el calor de la atmósfera”, explicó a propósito del Día Mundial de los Océanos, que se conmemora este 8 de junio.

Proveen oxígeno y absorben carbono

En los océanos, diminutos organismos agrupados en el fitoplancton producen, mediante la fotosíntesis, la mitad del oxígeno que respiramos los seres vivos. “Constituyen el principal proveedor y equilibran la absorción del carbono que es emitido por combustibles fósiles”, añadió el doctor en biología.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cada año los océanos absorben cerca del 25 por ciento del dióxido de carbono (CO2) que se agrega a la atmósfera por la actividad humana, así reduce el impacto de ese gas de efecto invernadero en el clima. Sin dicho proceso y sin la redistribución del calor a través de la circulación oceánica que realizan, viviríamos en un clima extremoso, señaló.

El conjunto de los ecosistemas costeros que actúan como sumideros de carbono, entre ellos los manglares, las marismas salinas y las praderas submarinas, pueden contener una cantidad de carbono cinco veces superior a la de los bosques tropicales.

Fuente de recursos naturales

Esas masas de agua, abundó Díaz Jaimes, representan una fuente enorme de recursos naturales, desde los biológicos y pesqueros, hasta los minerales y petroleros.

Significan un gran aporte de proteínas provenientes de una vasta variedad de peces y, según la ONU, los productos del mar son la fuente principal de proteínas para al menos una de cada cuatro personas en el mundo.

“Conocemos una pequeña parte de los recursos en esos entornos, pues muchos de los fondos marinos no se han estudiado. Se estima que entre uno y dos por ciento ha sido explorado y la mayor parte de nuestro conocimiento se refiere a aguas abiertas”, destacó. En cuanto a los océanos, aunque constituyen el 90 por ciento del espacio habitable de la Tierra y se calcula que entre 50 y 80 por ciento de la vida planetaria se desarrolla bajo su superficie, menos del 10 por ciento ha sido explorado.

“Casi un tercio de los recursos pesqueros se encuentran sobreexplotados, aproximadamente la mitad está en plena explotación y alrededor del 90 por ciento de las poblaciones de atunes, tiburones y peces picudos ya se han explotado en un nivel máximo. Así que de esos grandes depredadores tenemos un 10 por ciento de lo que había antes de la era industrial”, anotó.

Esa explotación intensiva –y en ausencia de información científica en su planeación– genera un desequilibrio en las cadenas tróficas de la vida marina. Aunque falta mucho por saber de los océanos, los seres humanos tenemos información suficiente para cuidarlos, anotó.

Un día para sensibilizar

Los océanos cubren más del 70 por ciento de la superficie del planeta, pero sólo el uno por ciento de la superficie oceánica está protegida. “Las reservas y áreas resguardadas son mayores en zonas continentales que en las marinas”.

Contienen 96 por ciento del agua del planeta; el resto es líquido dulce presente en ríos, lagos y hielo.

Desde 2009, por acuerdo de la asamblea general de la ONU, el Día Mundial de los Océanos se celebra cada 8 de junio para sensibilizar a la población sobre la trascendencia de esos ecosistemas, de su importancia crucial para la sobrevivencia del planeta y las distintas formas en que podemos ayudar a protegerlos.

Los océanos y el cambio climático

 Los cambios en el clima entrañan cambios en los océanos. Aunque se desconoce la totalidad de los efectos del cambio climático en los océanos, los estudios prevén, entre otras cosas, subidas de las temperaturas, aumentos del nivel del mar y cambios en la química de los océanos, por ejemplo, su acidificación. El OIEA presta apoyo a los Estados Miembros en la utilización de las técnicas nucleares e isotópicas para desarrollar un conocimiento científico de los cambios en los océanos y respaldar las actividades de vigilancia y adaptación al cambio climático.

Con la absorción anual de cerca de una cuarta parte de las emisiones a la atmósfera de dióxido de carbono producidas por el hombre, ya se están dando cambios en la química del agua del mar. Las técnicas nucleares e isotópicas son instrumentos muy eficaces para estudiar el ciclo del carbono y la acidificación de los océanos, y han sido de gran ayuda para saber más de las condiciones presentes y pasadas de los océanos y para prever los efectos del cambio climático.

Acidificación de los océanos 

Con la absorción por los océanos del dióxido de carbono (CO2) que se emite a la atmósfera procedente de actividades humanas, se altera la química de los carbonatos y la acidez del agua de mar en un proceso denominado acidificación de los océanos. Si bien esto reduce el dióxido de carbono de la atmósfera y mitiga de manera sustancial el cambio climático, la acidificación de los océanos, que en ocasiones se denomina el “otro problema del CO2”, un importante problema mundial debido a su capacidad de afectar a los organismos marinos y los ciclos biogeoquímicos.

Las técnicas nucleares e isotópicas se utilizan para estudiar la acidificación de los océanos y han contribuido en gran medida a la comprensión de esta materia, tanto en lo que respecta a la investigación de los cambios en la acidez de los océanos en el pasado como a la de los efectos de la acidificación oceánica en los organismos marinos, entre otras cosas mediante el estudio de procesos biológicos como la calcificación.

Aunque ya se ha detectado un descenso del pH (sigla de “potencial de hidrógeno”, que es una medida de la acidez o la alcalinidad) de la superficie del océano, es difícil estimar todas las consecuencias de la acidificación de los océanos en la biota marina. Los estudios realizados muestran un amplio abanico de efectos posibles, tanto positivos como negativos, ya que las distintas especies presentan distintos niveles de resiliencia y adaptabilidad.

Por debajo de un determinado pH y de la correspondiente concentración de carbonatos, las condiciones ambientales se vuelven corrosivas para el carbonato de calcio, que muchos organismos emplean para fabricar conchas y esqueletos. Algunos corales, pterópodos, moluscos bivalvos y fitoplancton calcificador pueden ser especialmente vulnerables a los cambios de la química del agua de mar. La energía gastada para superar condiciones de mayor acidez puede reducir la energía disponible para procesos fisiológicos como la reproducción y el crecimiento. Los científicos de los Laboratorios del OIEA para el Medio Ambiente utilizan técnicas isotópicas para examinar los efectos de la acidificación de los océanos y su interacción con otros factores de estrés ambiental.

Estudio de los corales y los ecosistemas marinos 

Los arrecifes de coral albergan algunos de los ecosistemas más diversos del planeta, pero varios estudios han demostrado que algunos corales son vulnerables a las variaciones en su entorno. Los casos de acidificación de los océanos en el pasado geológico han dado lugar a cambios importantes en los ecosistemas, por ejemplo, en situaciones extremas, a la extinción masiva de algunos foraminíferos bentónicos de las profundidades oceánicas (un tipo de organismo marino) y al colapso de las algas y los corales calcáreos que forman arrecifes.

Debido a los posibles efectos en los medios y ecosistemas marinos, los Laboratorios del OIEA para el Medio Ambiente investigan cuestiones como las consecuencias económicas de la acidificación de los océanos en la pesca. El OIEA cuenta también con un Centro Internacional de Coordinación sobre la Acidificación de los Océanos, que contribuye a que progresen los conocimientos científicos, la creación de capacidad y las comunicaciones a nivel mundial en materia de acidificación de los océanos.

El Organismo utiliza técnicas nucleares e isotópicas para estudiar la frecuencia de los procesos biológicos en organismos marinos como moluscos, ostras y corales. Los isótopos naturales de boro pueden utilizarse para estudiar los cambios habidos en el pasado en el pH del agua de mar. Los científicos determinan la cantidad relativa de esos isótopos en esqueletos de coral formados hace miles de años para evaluar la acidez del agua de mar en el pasado. Los isótopos de calcio se utilizan también para estudiar la tasa de calcificación (en la creación de conchas y esqueletos) y otros procesos.

Estudios sobre el ciclo global del carbono 

Los océanos son un importante sumidero de dióxido de carbono de la atmósfera y desempeñan un papel fundamental en la regulación del clima. Absorben el dióxido de carbono, que puede ser arrastrado y transportado por masas de agua o captado durante la fotosíntesis y convertido en materia orgánica. Gran parte de esta materia orgánica se recicla en la superficie del océano al servir de alimento a zooplancton y microbios y ser descompuesto por ellos. No obstante, una parte pequeña pero importante de este material se hunde en las profundidades oceánicas, donde queda aislado de la atmósfera durante siglos.

Este torrente de materia orgánica que se hunde es una importante fuente de energía para los organismos marinos en un eslabón superior de la cadena alimentaria. El equilibrio entre el carbono que se encuentra en la atmósfera y en los océanos se regula por la frecuencia de estos procesos físicos y biológicos, que puede alterarse debido a cambios en la temperatura o la química de los océanos, lo que se traduce en variaciones del equilibrio global del carbono.

El OIEA utiliza radioisótopos estables y naturales para estudiar el origen y el destino de la materia orgánica y para conocer la función de los océanos en el ciclo global del carbono. En su Laboratorio de Radioecología se mide el flujo del carbono a las profundidades oceánicas directamente, capturando el material mediante trampas de sedimentos de tipo pluviómetro, e indirectamente, mediante radionucleidos naturales (torio 234, uranio 238, polonio 210 y plomo 210) que se adhieren al material que está en proceso de hundirse hasta el fondo marino. La aplicación de estos instrumentos en diversos contextos oceánicos como las zonas de surgencia (en que afloran las aguas frías y ricas en nutrientes) y los océanos polares contribuye a determinar la magnitud de este flujo de hundimiento y evaluar su vulnerabilidad al cambio climático.