17 de enero de 2024

¿Qué nos enseñan los herbívoros silvestres sobre el impacto climático de la ganadería?

 A la ganadería se le atribuye un impacto importante en el cambio climático, basado tanto en sus emisiones directas, reflejadas en los inventarios de gases de efecto invernadero (GEI), como a los estudios de huella de carbono de carne y leche globales que han desarrollado la FAO y otros grupos de expertos. 

El mayor peso de dicha huella proviene de las emisiones de metano (CH₄), principalmente de sistemas de pasto y mixtos. Este gas deriva sobre todo de la fermentación por parte de los rumiantes de la celulosa, la materia de la que están hechas las paredes de las células vegetales. Alimentaciones más fibrosas, como el pasto, dan lugar a mayores emisiones de CH₄, mientras que dietas más ricas en grano las reducen.

Admitiendo las grandes emisiones de estos gases en sistemas a pasto, ¿podrían considerarse parte de ellas intrínsecas a los ecosistemas naturales donde se producen?

La herbivoría de animales domésticos ha sustituido, al menos parcialmente, las emisiones de herbívoros silvestres y otros procesos análogos de descomposición de biomasa, como el fuego. 

Esas emisiones formarían entonces parte del efecto invernadero natural del planeta, sin el que tendríamos una temperatura media global de -15 °C, incompatible con la vida tal y como la conocemos. Si no son parte de los GEI añadidos por la actividad humana, no se deberían considerar responsables del cambio climático global que estamos alimentando desde la Revolución Industrial.

Los herbívoros silvestres que ya no están

En el Basque Centre for Climate Change – BC3 estamos trabajando para poner cifras a este concepto. Como primer paso, resultaba necesario dimensionar esas emisiones naturales. ¿Estamos hablando de una cantidad muy marginal, dado el actual papel irrelevante de la herbivoría silvestre? 

Revisamos la evidencia publicada en la última década en diversos lugares del mundo, y la contextualizamos con el concepto de ecosistemas abiertos que se maneja en geobotánica. Esta disciplina considera que en amplias zonas del mundo existen dos estados alternativos del ecosistema:

  • Uno de ellos es un bosque seco cerrado del tipo de la laurisilva, presente naturalmente en islas como las Canarias, con ausencia de grandes herbívoros, y que habría ocupado áreas mucho más amplias en la Era Terciaria. 

  • En el otro, dominante en los continentes en los últimos 12 millones de años, los abundantes herbívoros mantienen paisajes tropicales, templados y boreales con estructura de sabana, con un estrato herbáceo abundante y con áreas de matorral o bosque sobre todo en zonas más abruptas.

Nuestro estudio sugiere que el volumen de herbívoros previo a la influencia humana sería del mismo orden que el volumen actual de ganado. Esto revelaría un mundo brutalmente infrapastado en ausencia de animales domésticos, lo cual ha sido corroborado por otra investigación reciente. 

Nuestro trabajo desvela también que la distribución natural de herbívoros dista mucho de la del ganado actual, con zonas donde se concentran grandes densidades y otras muy inferiores a lo que es natural. Tal desajuste, motivado por manejos ganaderos que distan mucho de una imitación ideal de los patrones de la herbivoría silvestre, causa la degradación ambiental atribuida al ganado.

Un ejemplo en África

Comparar emisiones de ganadería con sistemas silvestres no es sencillo. Estos están muy deteriorados en la actualidad, ya sea por la ubicua fragmentación de los ecosistemas y la consecuente pérdida de migraciones o por la falta de depredadores que compacten los rebaños de herbívoros, mediante el miedo que les infunden. 

El ecosistema Serengueti-Mara, 25 000 km² a caballo entre Tanzania y Kenia, ofrece una oportunidad singular, con una migración de más de un millón de herbívoros que optimiza el uso de los recursos disponibles. Cuando se compara con la zona aledaña de Loliondo, donde domina un pastoreo masái basado en la movilidad del ganado, observamos que las emisiones son similares por unidad de área en uno y otro sistema. 













Ñus en el Parque Nacional del Serengueti (Tanzania). Banja-Frans Mulder / Wikimedia Commons, CC BY

Si, con intención de mitigar emisiones de GEI, la ganadería en Loliondo se abandonase, la cantidad de ñus, gacelas y otros rumiantes subiría rápidamente debido a todo ese pasto disponible, cancelando cualquier reducción de emisiones. 

Nuestros resultados son especialmente significativos teniendo en cuenta que una parte muy importante del impacto climático global de la ganadería se atribuye a sistemas de muy bajos insumos –productos empleados para su cría– como el de Loliondo.

¿Y qué ocurre en España?

Realizar un ejercicio parecido en otros países es complicado, dado que la mayor parte de los megaherbívoros pleistocénicos, como elefantes, uros o rinocerontes, se han extinguido. 

No sólo se han perdido especies, sino que el ganado ha desplazado a los tipos funcionales de herbívoros que en condiciones naturales son más numerosos: los pastadores. No es de extrañar que haya sido así, pues los humanos hemos domesticado precisamente las especies con mayores poblaciones, que maximizaban la cantidad de comida que podíamos producir. 

Para el caso de España, seguimos una aproximación parecida a la del estudio en África Oriental, pero usando datos de varios parques nacionales y naturales de la península.

Concluimos que al menos un 23 % de las emisiones de ganado a pasto en el país pertenecen al fondo natural de emisiones del ecosistema, lo que equivale a un 13 % de las emisiones de CH₄ del tracto digestivo reportadas en los inventarios nacionales de GEI. Consideramos, no obstante, que es un número mínimo: muchos de estos sistemas ganaderos se alimentan de restos de cosecha de áreas más amplias ahora cultivadas y el ganado pasta en zonas muy lluviosas, frías o áridas que no se consideran ecosistemas abiertos, donde habitarían los herbívoros silvestres.

Todas esas áreas tienen su propio fondo natural de emisiones que no contabilizamos. A su vez, el pastado por animales silvestres es de carácter más ramoneador, lo que provoca también la matorralización del paisaje. Esto facilita los incendios forestales, causantes también de importantes emisiones que de momento no cuantificamos por la complejidad de su metodología.

Las ventajas de la trashumancia

El Parque Nacional de Cabañeros (en las provincias de Ciudad Real y Toledo) puede ser considerado un Serengueti ibérico, pues allí los herbívoros silvestres no compiten con el ganado y tienen ciertas condiciones locales que permiten una oferta diferenciada de pastos herbáceos en invierno y pastos leñosos en verano. 

Con Cabañeros como referencia, aplicamos el concepto de emisiones naturales de GEI al sistema trashumante de la Cañada Real Conquense, ideal para hacer comparaciones al haber movimientos a pie y en camión, así como rebaños estantes. Observamos que descartar las emisiones naturales en el sistema trashumante reduce la huella de carbono al menos un 30 %, pasando de 18,2 a 13 kg de CO₂-eq por kg de peso vivo de cordero. 

Rebaño de ovejas caminan por el campo.

















Ovejas en la Cañada Real Conquense. ILRI / Flickr, CC BY-NC-ND

La trashumancia añade además otras ventajas respecto al extensivo en general, atribuibles a un sistema más productivo, pues las ovejas disfrutan de unas temperaturas suaves todo el año que redundan en una mayor productividad y longevidad. Las emisiones de sistemas estantes e intensivos tienen así mismo una proporción más abultada de origen fósil, de efectos climáticos mucho más persistentes que las emisiones biogénicas de metano.

En conclusión, nuestras investigaciones muestran la relevancia de las emisiones naturales de los ecosistemas y la necesidad de profundizar en el conocimiento de las dinámicas de consumo de biomasa, especialmente la herbivoría y los incendios. Todo esto posibilitará unas estrategias más acertadas y efectivas para la mitigación de emisiones en el sector ganadero.

Transformar los residuos para proteger el planeta: así es Biosorra, el mecanismo que convierte el carbono en fertilizante

 Biosorra es una empresa creada por un grupo de jóvenes investigadores que buscan encontrar la solución a un futuro más sostenible. Su historia comienza con un viaje de máster a Kenia, allí descubrieron que se quemaban todos los residuos generados y eso, sumado a la gran sequía que tenían sus cultivos, fue la clave para crear un mecanismo de reutilización.

"Es transformar el carbono que viene de ese residuo en una especie de fertilizante orgánico, que es muchísimo más barato, y absorbe agua, por lo que se disminuiría el consumo de agua, e incrementa la productividad del cultivo", así explica Inés Serra, Cofundadora y CEO de Biosorra, el mecanismo que siguen.

Sin embargo, la idea principal tiene bastantes años. Los mayas fueron los creadores de Terrapreta: utilizar biocarbono vegetal que producía una mayor longevidad de los cultivos y causaba una mayor penetración y fertilidad en el suelo. Pero Biosorra ha conseguido modernizar la idea: "Hemos mejorado la tecnología a nivel industrial y hemos conseguido hacer esto a gran escala. También como modelo de negocio, porque monetizamos a través de ventas de carbon credits y compensación de CO2".

La clave principal de este proyecto es la preservación del CO2. Un proceso conocido como pirólisis y que crean gracias a una descomposición de la biomasa por calor y ausencia de oxígeno. Hacerlo en Kenia no es casualidad ya que el 80% de la población vive de la agricultura, pero entrar al mercado en España sería igual de conveniente. Otro uso que se se suele hacer con estos residuos es dejar que composten, pero a los 60 días emite metano, el cual es bastante perjudicial para el planeta. "Es simplemente transformar en una buena capturación de CO2", instiste la CEO de Biosorra.

El avetoro común, elegido ‘Ave del año 2024’ por votación popular

 El avetoro común (Botaurus stellaris), en peligro de extinción en España, ha sido elegido por votación popular ‘Ave del año 2024’. Se ha impuesto a las otras dos finalistas, el bigotudo (Panurus biarmicus) y la espátula común (Platalea leucorodia), en una votación online organizada por SEO/BirdLife, en la que han participado más de 5.000 personas.

La delicadísima situación del avetoro común refleja la mala situación en la que se encuentran las zonas húmedas, donde habita, y más en concreto el hábitat de los carrizales inundados, cada vez más escasos en España, motivo por el que el esta especie presenta unas poblaciones alarmantes y nidifica en pocas localidades, aunque su área de distribución potencial es mucho mayor.

Avetoro común.

Avetoro común. / MPF

El 85% de los humedales de relevancia internacional en España, una lista que incluye a Doñana, Mar Menor, L’Albufera de Valencia o las Tablas de Daimiel, se encuentra en un estado de conservación preocupante como ya informó SEO/BirdLife, que en 2024 cumple 70 años, en su informe 'Humedales Ramsar en España: en alerta’, publicado en 2022.

La especie está considerada ‘En Peligro Crítico’ (CR) en el ‘Libro Rojo de las Aves de España’ y aparece como ‘En Peligro de Extinción’ (EN) en el ‘Catálogo Nacional de Especies Amenazadas’.

Mala gestión de los humedales

La principal amenaza para las poblaciones ibéricas de esta especie estriba en la mala gestión de su hábitat, especialmente durante los periodos de sequía, que puede ser la causa de su desaparición en parajes como las marismas del Guadalquivir, La Mancha húmeda o el Delta del Ebro.

El 85% de los humedales de relevancia internacional en España, una lista que incluye a Doñana, Mar Menor, L’Albufera de Valencia o las Tablas de Daimiel, se encuentra en un estado de conservación preocupante como ya informó SEO/BirdLife, que en 2024 cumple 70 años, en su informe 'Humedales Ramsar en España: en alerta’, publicado en 2022.

"En nuestro 70.º aniversario no podemos tener una especie más representativa de la mala gestión de los humedales en España. Esta especie de garza, ‘hermana’ de nuestro emblema –la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)– tan poco conocida y criptica, evidencia muy bien que no estamos cumpliendo con el marco normativo para garantizar la conservación de estos ecosistemas esenciales para el avetoro y para nosotros”, afirma Asunción Ruiz, directiva ejecutiva de SEO/BirdLife.

"No nos queda tiempo, debemos revertir el mal estado de unos ecosistemas fundamentales para la lucha contra el cambio climático y la seguridad de disponibilidad de agua", añade Ruiz.

Avetoro común en una laguna.

Avetoro común en una laguna. / JO GARBUTT

El avetoro común fue mucho más abundante en la primera década del siglo XX, pero se registró un declive importante desde mediados de ese siglo, con una fase crítica en la década de los ochenta, que llevó a la especie al borde de la extinción. Su población reproductora en España, según datos de 2011, es solo de unos 40 machos territoriales.

Hace 13 años, las mayores cifras en España de avetoro común se encontraban en Doñana, las Tablas de Daimiel o los Aiguamolls de l’Empordà, "sobre todo en las grandes extensiones de carrizo denso o en el caso de Doñana de bayunco y castañuela, donde abundan sus principales presas como peces, ranas o cangrejos", subraya SEO/BirdLife.

Una especie muy vulnerable

Durante la invernada, la especie es menos exigente en la selección de hábitat que en el periodo reproductor, y puede usar humedales no naturales, como arrozales, embalses, graveras abandonadas y balsas de riego. De hecho, en época invernal se puede encontrar incluso en humedales de la cornisa cantábrica, el litoral mediterráneo y Galicia.

La principal amenaza para el avetoro común es la degradación e inadecuada gestión de sus hábitats, que provoca destrucción directa de humedales. "Presenta un nivel alto de amenaza y vulnerabilidad por la pérdida de zonas húmedas con amplias extensiones de carrizal inundado, debido a la alteración del hábitat por desecación", apunta la ONG ambientalista.

El ‘Libro Rojo de las Aves de España’ reseña la situación de la especie: "Es importante reseñar que el estado de conservación de la especie y concretamente el escasísimo tamaño poblacional provocan que cualquier tipo de mortandad tenga un importante impacto para la población a escala local, regional y nacional".

Otras amenazas son la reducción de las fuentes de agua superficial relacionadas con el cambio climático y la mayor recurrencia de períodos de sequía, que degradan los hábitats palustres. Esto, sumado a la sobreexplotación del agua, genera la reducción del área inundada de los humedales.

Avetoro común.

Avetoro común. / SHAHIN OLAKARA / EBIRD

La contaminación puntual y difusa es otra amenaza importante para el avetoro, muy sensible a la eutrofización de las aguas, fenómeno que provoca la alteración de la estructura de la vegetación y cambios en las poblaciones de peces dentro de carrizales, al mismo tiempo que reduce la transparencia del agua, lo que dificulta su capacidad para capturar sus presas.

Es asimismo una especie sensible a la contaminación por pesticidas y vertidos debido a su posición intermedia en la cadena trófica.

Acciones propuestas por SEO/BirdLife

En el momento actual de pérdida de biodiversidad asociada a los humedales SEO/BirdLife considera "urgente" mejorar la aplicación de "normativa fundamental" como la Directiva Marco del Agua y las Directivas de Aves y Hábitats, así como los instrumentos de planificación nacionales.

Igualmente, juzga "prioritario" desarrollar medidas de adaptación al cambio climático para lo que la restauración de los humedales es una "herramienta clave", en consonancia con todas las recomendaciones y objetivos internacionales en materia de conservación de la naturaleza y cambio climático.

Por ello, a lo largo del 2024 la ONG impulsará diferentes trabajos de ciencia, conservación, educación y divulgación para dar a conocer la especie, así como su estado de conservación y contribuir a solucionar los problemas a los que se enfrenta.

Entre las acciones que se desarrollará SEO/BirdLife este año destacan:

–Solicitar medidas necesarias para la especie en planes de gestión de espacios de interés, como el próximo Marco de Actuaciones del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel.

–Actualizar la información de los territorios donde cría el avetoro común.

–Promover la aprobación y revisión de planes de recuperación y estrategias para la conservación de las especies amenazas ligadas a estos hábitats para que cuenten con medidas específicas para el avetoro común.

–Presionar para la implementación del Plan Estratégico de Humedales 2030

–Desarrollar un proyecto demostrativo de restauración en el territorio para mejorar el hábitat de la especie y favorecer zonas de expansión.

Información sobre el avetoro común: https://seo.org/ave/avetoro-comun/