Las primeras imágenes de estos gorilas con sus bebés, subespecie en peligro de extinción, significan que "se están reproduciendo con éxito"
Gorilas del río Cross con un grupo de bebés WCS Nigeria
La Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre (WCS por sus siglas en inglés) está de celebración. Sus cámaras de incógnito han captado las primeras imágenes de un grupo de gorilas del río Cross con una serie de bebés de diferentes edades. Esta familia suma alrededor de 300 individuos, está en peligro de extinción y las fotografías son un buen indicador de que "se están reproduciendo con éxito y las poblaciones se están recuperando como resultado de los esfuerzos de protección".
La subespecie de gorilas mencionada se encuentra solo en una región aislada a lo largo de la frontera entre Nigeria y Camerún. Rara vez son vistos en la naturaleza y mucho menos, apunta la WCS, fotografiados. Anteriormente, las cámaras obtuvieron imágenes de una madre con un bebé en la espalda, pero las más recientes, capturadas en las montañas Mbe, registran múltiples bebés en el mismo grupo.
A sus espaldas, estos gorilas tienen "una larga historia de persecución". Viven en las zonas más inaccesibles por este motivo y a ellos han accedido, principalmente, por signos indirectos como nidos, estiércol y senderos de alimentación. Su localización para los conservacionistas es importante al permitir que patrullas conjuntas de la WCS y de comunidades locales puedan garantizar una mínima seguridad a los gorilas.
REACCIONES POSITIVAS
Todas las reacciones, en este sentido, han sido positivas. Inaoyom Imong, Director de Cross River Landscape de WCS Nigeria, cree que es una "emocionante" noticia ver a tantos gorilas jóvenes del río Cross. "Una indicación alentadora de que ahora están bien protegidos y se reproducen con éxito, después de décadas anteriores de caza".
La amenaza de caza en la región es constante, pero la noticia de los gorilas hace pensar que no tantos cazadores logran en la actualidad su fin.
Y el éxito, apunta la WCS, se debe "en gran medida" a la colaboración con las comunidades locales. "Esto demuestra", según el jefe de una de las aldeas circundantes (Kanyang I), Otu Gabriel Ocha, "que nuestros esfuerzos de conservación en asociación con WCS están dando frutos".
El papel y el cartón están compuestos principalmente de celulosa, y para su fabricación también se necesita abundante agua. Para conseguir la celulosa y fabricar estos materiales se han talado millones de árboles y se siguen talando, es por eso que si se fabrica el papel y el cartón a raíz de materiales reciclados, se contribuye a la disminución de la tala de árboles. Para reciclar estos materiales se depositan en el contenedor azul y es importante depositarlos limpios, sin restos de materia orgánica o fluidos. Además, hay papeles como el fotográfico, el papel carbón, el vegetal o el de fax que no se pueden reciclar. Si por lo contrario no reciclamos el papel y cartón, estos materiales de forma natural tardan hasta 1 año en degradarse.
Para tener más información sobre este tema, te aconsejamos leer estas otras guías de EcologíaVerde:
Las latas de aluminio tardan hasta diez años en degradarse de forma natural, necesitando mucha humedad y lluvia para que se oxiden hasta desaparecer. En su fabricación es necesaria la extracción de aluminio de la corteza terrestre y, además, mientras se están fabricando se emiten gases contaminantes a la atmósfera. Los beneficios del reciclaje de este material son la reducción de residuos en vertederos, así como la disminución del uso de energía para fabricar latas a partir del mineral y de la extracción de dicho mineral de la superficie terrestre. Para reciclar correctamente las latas, se deben depositar en el contenedor amarillo.
Un tetabrik está compuesto un 20% por polietileno puro de baja densidad, 5% de aluminio y 75% de celulosa. Con el reciclaje de 6 briks se podría fabricar una caja de zapatos, así consiguiendo un producto reciclado con un nuevo uso. Estos envases también son depositados en el contenedor amarillo, si no se reciclaran tardarían 30 años en degradarse de forma natural, siendo el aluminio el material que más tarda en hacerlo.
El vidrio es uno de los materiales que más tarda en degradarse, sobre unos 4.000 años. Este para el reciclaje del vidrio, este debe depositarse en el contenedor verde y es muy importante no confundirlo con el vidrio cristal, ya que son materiales diferentes que no pueden reciclarse juntos al no tener el mismo punto de fusión. El vidrio está compuesto principalmente por arena de sílice, recurso que no es necesario extraer de la naturaleza si se realiza el reciclaje, ya que el vidrio es un material 100% reciclable y no pierde sus propiedades.
El plástico, dependiendo de su composición, puede tardar en degradarse desde 150 años, que es el tiempo necesario para la degradación de una bolsa de plástico, hasta 1.000 años, que es lo que puede tardar una botella de refresco fabricada con plástico tipo PET. Todo el plástico reciclable como los botes de detergente, las bolsas de aperitivos, las tapas y tapones de plástico, las bolsas (menos las de basura) o los envases de yogur se depositan en el contenedor amarillo. El plástico es la mayor fuente de contaminación de mares y océanos y acaba dañando a todos los seres vivos que habitan estos ecosistemas. Además, para la fabricación de este material se extraen recursos naturales que están siendo agotados, ya que está compuesto principalmente con derivados del petróleo.
Aprende más sobre el reciclaje del plástico con estos posts:
El aceite usado puede ser reciclado para combustible industrial, para ello debemos llevarlo a puntos especiales de recogida de aceite. También se puede usar para hacer jabón casero. Cuando nos deshacemos del aceite si no lo hacemos de forma correcta, llevándolo a un punto verde o punto limpio de recogida, y lo tiramos por el desagüe supone un peligro, ya para separarlo del agua en las plantas depuradoras es muy complejo, dificultándose el proceso de limpiar las aguas.
Para reciclar en casa antes de nada tenemos que tener en cuenta cuáles son aquellas que cosas que se pueden reciclar y dónde se reciclan. Además de tener diferentes cubos o papeleras para hacer la separación desde un primer momento, algunas cosas a tener en cuenta para reciclar en casa que resultan muy importantes son:
Diferencia entre vidrio y vidrio cristal cuando vamos a reciclar vidrio.
Retirar las chapas de aluminio de las botellas, pues las chapas se deben depositar en el amarillo y las botellas en el contenedor verde. Además, los corchos tampoco pueden depositarse en el contenedor de vidrio.
Con respecto al papel y al cartón, no reciclar aquel que esté manchado de fluidos (papel higiénico, servilletas usadas, pañuelos usados...) u materia orgánica (grasas y aceites de comida en envases de pedidos a domicilio). Así como también es importante saber que hay algunos tipos de papeles como el papel carbón, vegetal, el papel autocopiado, el fotográfico o el de fax que no se reciclan.
Reciclar las latas, botellas o envases de briks que contenían alimentos lo más limpios posible. Es decir, todo lo que se echa al contenedor de reciclaje hay que echarlo limpio, sin restos orgánicos.
El aceite de las latas de conservas retirarlo en una botella aparte que luego debe ser destinada a puntos de recogida de aceite, no tirar por el desagüe.
Ante cualquier duda consultar los envases ya que estos contienen una simbología para saber si se reciclan o no.
Las bolsas de basura no se reciclan.
No tirar al contenedor amarillo objetos de plástico voluminosos (juguetes, cubos de pintura…) están hechos con otro tipo de plástico que debe ser tratado de forma diferente.
Reciclar es muy importante y está en nuestras manos hacerlo para contribuir en las construcción de un mundo más respetuoso con el medio ambiente
Parece como si el Planeta se haya hartado del ser humano y de cómo éste le trata. Primero, las catástrofes naturales que se suceden por los distintos puntos del globo, donde están tomando especial relevancia las relacionadas con el calentamiento global. Después, la sucesión de pandemias que vamos a padecer en la que Covid-19 parece ser solo el comienzo.
Aunque a lo largo de nuestra historia se han ido sucediendo diferentes episodios de las contingencias anteriores, es ahora cuando tenemos la sensación que se están desatando a un ritmo mayor y con especial virulencia.
Estas crisis medioambientales y sanitarias están provocando crisis económicas que acentúan las carencias y debilidades del sistema económico y financiero que hemos configurado.
Mientras hemos tenido la sensación de que todo iba bien, hemos estado emitiendo diariamente miles de toneladas de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera con inusitada indiferencia. Y esto es solo un ejemplo de cómo tratamos al Planeta (y a nosotros mismos).
Las emisiones llevan consigo la liberación de elementos contaminantes que provocan millones de muertesprematuras al año en todo el mundo. Estamos preocupados por el Covid-19, pero la polución y la atmósfera irrespirable en nuestras ciudades mata a un número similar de personas.
Si nos empeñamos en seguir por el mismo camino después de haber salvado la pandemia, solo conseguiremos abordar desde una peor posición la crisis climática que ya se empieza a atisbar (aunque muchos se nieguen todavía a verla).
También parece que nos estamos acostumbrando a convivir con las olas de incendios en zonas que son reductos de diversidad ecológica. Sin ir más lejos, Siberia y las zonas más septentrionales de la Tierraestán siendo asoladas por incendios debidos, en gran medida, al aumento exagerado de la temperatura.
Esto anterior provoca que gran parte del permafrost de zonas árticas y de los glaciares se esté derritiendo liberando bolsas allí almacenadas de gases de efecto invernadero(GEI) y, también, liberando virus y bacterias para lo que seguramente no estamos inmunizados.
Durante el pasado confinamiento ha ocurrido como en anteriores crisis: hemos dejado de emitir CO2 por una menor actividad pero después se han reanudado las emisiones a un volumen mayor si cabe.
Seguimos confiando nuestra recuperación a los combustibles fósiles y al modelo económico lineal imperante
Sin embargo, empiezan a aparecer voces que piden que se diseñe e implemente una salida verde de la actual crisis y que se mantengan los (débiles) compromisos ambientales alcanzados. En este sentido la Unión Europea encabeza tímidamente esta apuesta.
La mala noticia para todos es que también hay quienes apuestan por seguir como estamos y relajar, más si cabe, los escuetos controles ambientales en funcionamiento. No hace falta que pienses mucho, Estados Unidos y China están enarbolando esta insostenible bandera.
Es fácil, ante la grave crisis económica que se avecina, que caigamos en la apatía y que pensemos que no es momento para abordar otros retos.
Es más sencillo de lo que pensamos:el mundo no se va a acabar, únicamente no tenemos sitio en él con el estilo de vida que tenemos en la actualidad.
Hemos planteado un modelo insostenible, ineficiente e incapaz de aprovechar los medios que tenemos a nuestro alcance.
Ante un cambio de las dimensiones como el que tenemos a la vista, parece que solo tenemos 2 opciones:utilizar esa presión por el cambio en dirección a la productividad, la eficiencia, lo sostenible y la protección social por vía un nuevo modelo o, por otro lado, dejar que se derrumbe todo intentando reparar un modelo agotado que nos ha llevado a esta situación.
Por dura que parezca, después de cada crisis hay siempre una ventana de oportunidad, y ésta debe ser aprovechada respetando al Planeta e implantando un modelo sostenible y responsable como es el inspirado en la economía circular.
Este cambio va a suponer poner en marcha cosas nuevas. Cosas nuevas que supondrán esfuerzos y que tendrán como resultado una sociedad más responsable y comprometida y unas organizaciones más resilentes, más robustas, más tecnológicas, más eficientes y menos endeudadas.
Las nuevas empresas dispondrán de mecanismos para afrontar los cambios de modelo con mayor calidad y sin sufrir demasiado. Eso se logra siendo capaces de generar modelos de negocio nuevos a partir de la observación de la nueva realidad del cliente.
Esto nos llevará a empresas que entiendan que los procesos deberán ser ecointeligentes y que deben aplicar nuevos modelos productivos responsables. Y será muy importante entender que la tecnología no agrede ni a los negocios ni al empleo de las personas.
Finalicemos pensando en que esa economía sostenible, basada en energías limpias y en una protección del medio natural y del clima, nos permitirá seguir viviendo con seguridad y tranquilidad, cosa complicada en el escenario actual.
Si conocemos el problema y vislumbramos la solución, no debemos ver el futuro como una amenaza, con temor, únicamente debemos ponernos (todos) a trabajar en la dirección correcta, antes de que sea demasiado tarde.
“La resistencia a reconocer derechos a los animales es similar a la que enfrentaron en su día la esclavitud racial o la discriminación de la mujer”.
Así de rotundo se mostraba Peter Singer en Liberación Animal, un libro publicado en 1975 y germen del animalismo. Este filósofo australiano se oponía al “especismo”, o lo que es lo mismo, a que un ser vivo sea titular de derechos por el único hecho de pertenecer a nuestra especie. Lo que explica que muchos animalistas se califiquen de “antiespecistas”.
El mensaje ha calado hondo en la sociedad, por sentimentalismo e ideología. Y se han extrapolado a los animales los cambios sociales y de mentalidad en relación con los derechos de los individuos. Han contribuido a ello el reciente auge del movimiento ecologista y la sensibilización hacia la naturaleza, que nos lleva a cuestionar el impacto ambiental destructivo de muchas actividades humanas. Incluso consideramos intolerable la explotación industrial y el confinamiento de los animales de granja en condiciones deplorables.
Como era de esperar, las críticas no se han hecho esperar. Son muchos quienes señalan que los animalistas tienen una visión ingenua de la realidad, al no considerar los aspectos legales del asunto. El propio concepto de derecho, un producto de nuestra sociedad, se relaciona íntimamente con el de obligación, algo no exigible a los animales. Además, muchos animalistas hacen distinciones entre qué animales tienen derechos y cuáles no cuando se trata de eliminar sus propios parásitos o las plagas de los cultivos.
Del bienestar animal a los derechos de los animales
Toda persona razonable suscribiría la idea intuitiva del bienestar animal, en la que se entiende el animalismo como un movimiento contra el maltrato y la explotación animal. No obstante, algunos animalistas van mucho más lejos y afirman que todos los animales (incluidos piojos, cucarachas o ratas) tienen los mismos derechos que los seres humanos. Por lo que deberíamos respetar su vida en el grado en que lo hacemos con una persona.
Esta filosofía “antiespecista” y “abolicionista” es la que alcanza mayor visibilidad, sobre todo porque asegura responder a una práctica moral similar a la lucha por la igualdad del feminismo o contra el racismo y la homofobia.
¿Son equiparables? Sí para el animalismo, que conlleva una visión antropomórfica de la naturaleza, considerando que “todos los animales son seres conscientes que pueden manifestar una gran diversidad de procesos cognitivos y comunicativos, así como personalidad propia y vidas emocionales ricas y complejas”, según la plataforma animalista ZOOXXI.
Esto implica, entre otras cosas, la conveniencia de adoptar una dieta vegana, pese a las carencias nutricionales de la misma (un menor aporte proteico, de hierro, zinc, selenio y vitaminas A, B6, B12 y D). Al menos hasta que se llegue al consenso de que las plantas también tienen capacidad de experimentar sufrimiento, una propuesta que ya ha llevado a algunos veganos frutarianos a proponer que sólo se deberían consumir los frutos que se caen del árbol de manera natural.
Capacidades cognitivas y derechos de los animales
Sin pretender entrar a fondo en el debate animalista, en este artículo abordo la cuestión de los derechos de los animales con elementos de reflexión poco discutidos hasta el momento, como sus capacidades cognitivas.
La cuestión principal es: ¿esos derechos serían extensibles a todas las especies? ¿Solo a aquellas con un sistema nervioso central que les otorgue verdadera capacidad “sintiente”? ¿O únicamente a las que muestren elevada capacidad cognitiva y autoconciencia, como los grandes simios, los elefantes, las orcas y los delfines, para quienes algunos filósofos defienden su consideración como “personas no humanas”?
La última postura es quizás más razonable, pero exige establecer un umbral de inteligencia. Que no es tarea sencilla, como muestran diversos estudios sobre aves y cefalópodos. Sin ir más lejos, ciertas aves, como los loros, mirlos y cuervos, presentan un coeficiente de encefalización (tamaño del encéfalo en relación con el esperable de sus dimensiones corporales) reducido pero una densidad neuronal muy alta, como la de un primate. Y eso se traduce en una elevada potencia cognitiva.
De manera similar, los pulpos están tan encefalizados como un perro y, además, presentan un “cerebro accesorio” en cada uno de sus ocho tentáculos, lo que les permite que su funcionamiento sea en gran medida autónomo. El linaje de estas criaturas se separó del nuestro en el curso de la evolución hace más de 500 millones de años, por lo que interaccionar con una de ellas es lo más parecido a comunicarse con una inteligencia alienígena en la Tierra, en opinión del filósofo Peter Godfrey-Smith. Cabe preguntarse si esto debería hacernos renunciar a comer pulpo a la gallega, pero en cambio justificaría el consumo de almejas o percebes, mucho menos inteligentes.
La perspectiva abolicionista y la crueldad en la naturaleza
La filosofía del movimiento animalista es esencialmente prohibicionista. La defensa de los “seres sintientes” pasa por rechazar todo producto que provenga de ellos, como su lana o su piel, al no poder criar animales para su consumo sin que haya algo de maltrato y sufrimiento. Por ello, toda acción que acelere la liberación de los animales se considera válida, “legitimando” el asalto a las granjas animales o los mataderos.
El problema que se plantea entonces es qué hacemos con la “crueldad” existente en la naturaleza. Algunos animalistas proponen incluso exterminar las especies carnívoras por el sufrimiento que ocasionan en sus presas. Asombra la ingenuidad del planteamiento desde una perspectiva conservacionista. Aun reconociendo que los depredadores matan presas jóvenes, que en otras circunstancias habrían llegado a reproducirse como adultos, igualmente seleccionan muchas de edad avanzada (una forma de eutanasia natural) o con taras físicas y enfermedades, asegurando la “salud” de las poblaciones y los ecosistemas al evitar la propagación de epidemias.
Existen muchos “experimentos naturales” que avalan el papel beneficioso de los carnívoros sobre sus presas. Como el de la población de alces de Isla Royale, donde la desaparición de los lobos ocasionó que diversas patologías de los alces (artritis, osteoporosis y periodontitis) alcanzasen frecuencias muy elevadas, al no estar sujetos a depredación los ejemplares discapacitados.
El problema de las especies domesticadas
Valorar hasta qué punto el sufrimiento animal depende de las capacidades cognitivas es sumamente relevante. Un chimpancé y una cobaya, por ejemplo, no experimentan el mismo grado de estrés si son confinados en un espacio reducido.
Esto nos lleva a una observación interesante sobre la naturaleza de los animales domésticos: la domesticación desde el Neolítico se tradujo, en todas las especies, en una reducción de su encefalización en comparación con sus parientes salvajes. En otras palabras: sus cerebros encogieron un 30%. En el perro respecto al lobo, pero también en el cerdo frente al jabalí y la cabra doméstica comparada con la montés.
El experimento con zorros grises del genetista ruso Dimitry K. Belyaev resulta esclarecedor. Este investigador, represaliado por el “lysenkoismo” soviético, seleccionó los ejemplares menos agresivos de cada camada y, al cruzarlos entre sí, obtuvo en pocas generaciones zorritos tan dóciles y cariñosos con sus cuidadores como los cachorros de las razas caninas. Y también se redujo el tamaño del cerebro. Todo sugiere que la selección en favor de la docilidad trajo consigo una selección indirecta de la “tontuna”.
En ese sentido, cabría preguntarse en qué grado serían acreedoras las especies domésticas de los mismos derechos que concedamos a las salvajes. Lo que contrasta radicalmente con los cuidados que otorgamos en la sociedad occidental a nuestras mascotas, que disfrutan de mayor calidad de vida que muchas personas del tercer mundo, frente a la oposición que plantean sistemáticamente las comunidades rurales a la reintroducción del lobo en su entorno natural.
Aunque los experimentos de Belyaev muestran que las especies domésticas podrían considerarse “variantes discapacitadas” de las salvajes de las que proceden, los animalistas prestan poca atención a este hecho. Volviendo a Singer, con quien arrancaba este artículo, resulta que se opone al consumo de animales (de todos, no solo de los que muestran un “interés irreemplazable en vivir”, como podrían ser los chimpancés) por cuanto el mismo conlleva su sufrimiento y muerte. Pero simultáneamente defiende que los padres de los niños con “discapacidades severas que impliquen una vida menos prometedora que la de un niño normal” puedan decidir sobre su eutanasia. Extiende todo tipo de derechos a los animales no autoconscientes, mientras se los niega a los niños discapacitados.
El calentamiento global provocó el derretimiento del 51% de la superficie de los glaciares de Perú en los últimos 50 años, lo que originó la formación de nuevas lagunas, informó la Autoridad Nacional del Agua (ANA).
“Perú perdió el 51% de su superficie glaciar en los últimos 50 años debido a los efectos del cambio climático en estas reservas de agua sólida”, indica un informe de ANA.
El Área de Evaluación de Glaciares y Lagunas de la ANA (1948-2019) revela en el informe que se han identificado nuevas lagunas relacionadas con el retroceso de los glaciares.
“Los glaciares son ecosistemas altamente sensibles al cambio climático. En las últimas décadas son más evidentes los efectos, generando una notoria disminución de la masa glaciar y formación de nuevas lagunas”, señala la ANA.
Perú cuenta con más de 8.000 lagunas en sus 18 cordilleras nevadas del país.
El nevado Pastoruri, de 5.200 metros y ubicado en la región de Ancash (norte), una de las joyas del turismo del Parque Nacional de Huascarán, es el más afectado con más del 50% de su superficie derretida por el cambio climático.
“Entre 1980 y 2019, ha retrocedido más de 650 metros, formando una nueva laguna que tiene contacto glaciar y continúa su crecimiento”, agrega el reporte.
Los glaciares Uruashraju y Yanamarey, ubicados también en Ancash, retrocedieron en promedio un kilómetro entre 1948 y 2019.
Perú cuenta con un total de 2.679 glaciares que cubren unos 2.000 kilómetros cuadrados.
A nivel nacional, la ANA realiza el seguimiento de 13 glaciares ubicados en el centro y sur del país.
Perú tiene la cadena de montañas tropical de mayor superficie, el 71% de los glaciares tropicales del mundo y 27 de los 32 climas del mundo, según la ANA.