29 de noviembre de 2023

Cambio climático: al borde del precipicio

 Los humanos somos la única especie que ha desarrollado un conocimiento científico basado en su inteligencia, que utiliza tanto para bien como para mal. Una muestra de esa dicotomía es que, advertidos por la comunidad científica, sabiendo que somos la única especie de las cerca de dos millones identificadas en la Tierra capaz de autoextinguirse y extinguir a otro millón de especies, seguimos corriendo por el borde escarpado del precipicio que estamos construyendo desde hace tan solo algo más de un siglo con el comienzo de la Revolución Industrial. 

La necesidad de crecimiento económico continuo de esta nueva era del Antropoceno lleva a la sobreexplotación de los recursos limitados de la Tierra, acompañada de una enorme agresión y contaminación del medio ambiente por tierra, mar y aire. Y la naturaleza nos está diciendo que “hasta aquí hemos llegado”.

Los más ricos, los que más contaminan

La lógica de este sistema económico-político global requiere dominar y apropiarse de la naturaleza, pero eso, además de injusto para la gran mayoría de habitantes, es imposible por la sencilla razón de que somos una parte ruidosa pero insignificante de esa naturaleza. Estamos sometidos a sus leyes generales, que son las que permiten que nuestro planeta lleve funcionando 4 500 millones de años.

Por ejemplo, la segunda ley de la termodinámica o ley de la entropía nos dice que todo proceso de transformación de la energía degrada una parte importante de la misma generando desechos de baja calidad energética o alta entropía. Y eso, cuando además hablamos de una producción anual de 11 200 millones de toneladas de residuos sólidos y 50 000 millones de toneladas de residuos electrónicos, tiene un insoportablemente alto coste ambiental, económico y social.


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Muchos límites planetarios seguros ya se han sobrepasado, pero las grandes corporaciones globales y sus aliados políticos llevan 50 años relativizando la situación y amparándose en la posibilidad de nuevas tecnologías que solucionen el problema. Ni siquiera cumplen con los acuerdos que se firman en las cumbres, reuniones o convenciones marco de la ONU sobre el cambio climático.

La razón de su desidia ante la evidencia científica y la realidad cotidiana de costes millonarios en vidas e infraestructuras (313 000 millones de dólares en 2022, según el Informe de Riesgos de Desastres Interconectados 2023 de la Universidad de las Naciones Unidas) que se están produciendo es sencilla: mantienen un sistema que les hace ser cada día más ricos. 

No obstante, los datos, en este caso del Informe sobre Riqueza Mundial del Banco Credit Suisse, cuestionan esa lógica desde el punto de vista social. De toda la población adulta mundial, un 1 % de millonarios controla cerca del 50 % de la riqueza del mundo mientras que más del 50 % de esa población, con menos de 10 000 dólares, solo tiene el 1 % de la riqueza mundial. 

Según la ONU, “el 1 % más rico de la población mundial emite más gases de efecto invernadero que el 50 % más pobre”. Pero los que más contaminan no están dispuestos a pagar la factura.


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Hemos cruzado los límites seguros y justos

En un artículo publicado a principios de 2020 en la revista científica BioScience, 11 258 científicos de 153 países afirmaban que la crisis climática ha llegado, se está acelerando y es más grave de lo previsto, amenazando los ecosistemas naturales y el destino de la humanidad. 

Son especialmente preocupantes las retroalimentaciones de refuerzo (atmosféricas, marinas y terrestres) irreversibles de los puntos de inflexión climáticos y de la naturaleza que podrían provocar una catastrófica “Tierra invernadero” mucho más allá del control de los humanos. 

El informe sobre el estado del clima 2023 de los mismos autores, ahora con más de 15 000 científicos firmantes, revela nuevos récords históricos y patrones profundamente preocupantes y avances mínimos en las respuestas.

En mayo de 2023, un trabajo realizado por 51 científicos de todo el mundo y publicado en Nature cuantificaba los límites seguros y justos del sistema Tierra para el clima, la biosfera, el agua dulce, los nutrientes y la contaminación a escalas global y subglobal. Siete de los ocho límites seguros y justos a escala global cuantificados ya se han cruzado.

El citado Informe de Riesgos de Desastres Interconectados 2023advierte de seis puntos de inflexión que pueden tener impactos irreversibles y catastróficos para las personas y el planeta: las extinciones aceleradas, el agotamiento del agua subterránea, el deshielo de glaciares de montaña, la contaminación atmosférica, el calor insoportable y un futuro no asegurable.

Un estudio dirigido por investigadores del Imperial College de Londres, publicado hace unos días en Nature Climate Change, concluye que la ventana para evitar un calentamiento de 1,5 °C se cerrará antes de 2030 si no se reducen las emisiones. 

Según el autor principal del estudio, el investigador Robin Lamboll, “cada fracción de grado de calentamiento hará la vida más difícil para las personas y los ecosistemas. Este estudio es una advertencia más de la comunidad científica. Ahora corresponde a los gobiernos actuar”.

Estamos a tiempo, pero hay poco margen

En marzo de 2023, los 195 Estados miembros del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) presentaron el informe de síntesis del Sexto Informe de Evaluación. En él afirman que existe suficiente capital en el mundo para disminuir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero, que estas ya se deberían haber reducido y que será necesario recortarlas casi a la mitad de aquí a 2030. 

Son necesarios cambios en el sector alimentario, el eléctrico, el transporte, la industria, los edificios y el uso de la tierra, que al mismo tiempo pueden ayudar a las personas a llevar un estilo de vida con bajas emisiones de carbono. Esto también promoverá la mejora de la salud y el bienestar.


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En el informe 2023 de los 15 000 científicos se señala, entre otras medidas, que debemos cambiar nuestra economía hacia un sistema que respalde la satisfacción de las necesidades básicas de todas las personas en lugar del consumo excesivo por parte de los más ricos.

El profesor de la London School of Economics y de la Universidad Autónoma de Barcelona Jason Hickel analiza en el libro Menos es más cómo el decrecimiento salvará el mundo: 

Necesitamos que los países de ingreso alto reduzcan el consumo excesivo de energía y materiales, una rápida transición a las energías renovables y pasar a una economía poscapitalista que ponga el foco en el bienestar humano y la estabilidad ecológica, en lugar del crecimiento perpetuo. 

Acaparando menos, podemos llegar a ser más.

Los ecosistemas marinos son cada vez más vulnerables ante la pérdida de oxígeno en el océano

 Niveles de desoxigenación oceánica (anoxia) similares a los actuales causaron una extinción masiva de especies marinas hace unos 200 millones de años. Esta es la conclusión de un estudio publicado en Nature Geosciences. El hallazgo evidencia que los ecosistemas marinos en el presente pueden ser más vulnerables de lo que parecen.

Durante el Triásico-Jurásico, la Tierra experimentó una pérdida masiva de ecosistemas marinos. El evento coincide con una serie de perturbaciones climáticas y ambientales que condujeron a la pérdida de oxígeno en los océanos. Diversos estudios proponen que la anoxia oceánica generalizada es una de las causas probables.


ONU acuerdo océanos
El Tratado Global de los Océanos adoptado por la ONU establece Áreas Marinas Protegidas en alta mar para proteger la biodiversidad en dichas zonas, hasta ahora, no resguardadas.

La nueva investigación analizó datos químicos de antiguos depósitos de lutitas obtenidos de núcleos de perforación en Irlanda del Norte y Alemania. Mediante un estudio de cambios ambientales extremos, los científicos descubrieron que, durante el periodo Triásico-Jurásico, los pulsos de desoxigenación en ambientes marinos poco profundos a lo largo de los márgenes del continente europeo concuerdan con mayores niveles de extinción.

El trabajo dirigido por científicos de Royal Holloway también encontró que la extensión global de condiciones de desoxigenación estimada para aquel momento era limitada y similar a la que ahora se registra en las superficies marinas.

Micha Ruhl, profesora adjunta de la Facultad de Ciencias Naturales de Trinity y miembro del equipo de investigación, explicó que “los hallazgos muestran que incluso cuando el alcance global de la desoxigenación es similar al actual, el desarrollo local de condiciones anóxicas y el posterior aumento local de las tasas de extinción pueden provocar un colapso y extinciones generalizadas de los ecosistemas, incluso en áreas donde no se produjo la desoxigenación. Esto demuestra que los ecosistemas marinos globales se vuelven vulnerables, incluso cuando sólo se alteran los ambientes locales”.

Los ecosistemas marinos están en riesgo

Los autores del estudio advierten que entender estos procesos es de suma importancia para evaluar la estabilidad de los ecosistemas marinos y su capacidad para suministrar alimentos en el presente. “Se prevé que la desoxigenación marina aumentará significativamente en respuesta al calentamiento global y al aumento de la escorrentía de nutrientes de los continentes”, afirmó Ruhl.

La crisis climática y el calentamiento global ha comenzado a generar mutaciones en los hábitats del mar. El 54% de los mares y océanos han cambiado de color en las últimas dos décadas. El fenómeno anticipa alteraciones en los ecosistemas marinos. La variación confirma una tendencia esperada por el cambio climático, según los científicos.

Con temperaturas oceánicas cada vez más elevadas, los científicos auguran la muerte de miles de peces y animales marinos, así como un importante deterioro en dicho ecosistema. Investigaciones recientes aseguran que el calentamiento de 2°C en los océanos eliminará esencialmente los arrecifes de coral tropicales. Dichas estructuras subacuáticas concentran la mayor diversidad de cualquier ecosistema a nivel mundial y son fuente de sustento para más de 500 millones de personas en el mundo, la mayoría de las cuales habitan en países pobres.

los nuevos términos verdes de la RAE

 Divulgar información clara en materia de medio ambiente es una tarea fundamental para concienciar a la sociedad sobre su cuidado. Así, en unos últimos años caracterizados por el refuerzo en la lucha contra el cambio climático, resulta natural que aparezcan nuevos términos para referirse a conceptos que antes no existían. O, más bien, que sí existían pero no contaban con gran protagonismo.

En este sentido, aunque la lengua siempre debe ir un paso por detrás de la realidad, no puede tardar demasiado en incorporar al léxico oficial aquellas palabras que ya circulan en las conversaciones, en las conferencias e incluso en los medios de comunicación. Y por ello, cada año, la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), entre las cuales se encuentra la Real Academia Española (RAE), actualiza su diccionario con el fin de recoger no solo nuevas voces, sino también nuevos usos de términos ya existentes.

Este año 2023, tras la clausura del acto «Cambio climático: lenguaje y comunicación», presidido por la Reina Letizia y organizado por la FundéuRAE y la Fundación San Millán de la Cogolla, se han hecho públicas las novedades en el léxico español. Y estos son los términos relacionados con el medio ambiente:

BIOCAPACIDAD 

El Diccionario de la Lengua Española (DLE) define biocapacidad como: "Capacidad que tiene la naturaleza para producir recursos renovables, que se toma como indicador de sostenibilidad". 

Aunque constituye una de las recientes incorporaciones oficiales al vocabulario, se trata de un concepto ampliamente conocido, que incluso cuenta con sofisticados sistemas de medición. Junto a la denominada huella ecológica, que también se ha unido al léxico del castellano en la última actualización, la biocapacidad es el otro factor que interviene en la relación entre la capacidad de regeneración biológica de cada país/región y su demanda de recursos individuales, de empresas y gobiernos. Ambos indicadores se miden en hag (hectáreas globales).

DESCARBONIZAR

El diccionario de la RAE define descarbonizar, en su primera acepción, como: "Reducir las emisiones de carbono, especialmente las que se producen en forma de dióxido de carbono". 

Tras la noticia de que el mundo ha rebasado por primera vez el límite de 2ºC de aumento en la temperatura global, algo provocado principalmente por las altas concentraciones de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, resulta más que natural la incorporación de este nuevo término al diccionario de la lengua española. Así, la descarbonización es un proceso por el cual se elimina el consumo de combustibles fósiles que poseen carbono, y cuya combustión libera contaminantes que afectan la salud de los ecosistemas y de las personas.

CORREDOR ECOLÓGICO 

El diccionario de la RAE define corredor ecológico como: "Vía que facilita la conexión entre espacios naturales con el fin de conservar hábitats y especies".

También llamados corredores de hábitat o corredores verdes, son rutas seguras de migración para la biodiversidad que limitan los efectos de la fragmentación de los ecosistemas y favorecen la interrelación entre poblaciones de distintas especies.

 

quindío
SHUTTERSTOCK

El departamento de Quindío (Colombia) alberga uno de los corredores ecológicos más destacados del país.

En este caso, son los expertos en conservación biológica los que diseñan en áreas protegidas estos corredores, normalmente en línea con las dinámicas de dispersión de las especies que habitan el ecosistema.

Hay distintos tipos de corredores ecológicos, según la clasificación del Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés): 

  • Macro corredores: son de al menos cinco kilómetros de ancho y funcionan para restaurar conexiones de grandes unidades geográficas que varían en climas y ecosistemas.
  • Corredores biológicos: su anchura está entre uno y cinco kilómetros y se crean cuando buscan mantener el contacto entre dos ecosistemas.
  • Corredores de conservación: tienen aproximadamente un kilómetro de ancho y se utilizan cuando la fragmentación ya está muy avanzada.

Con esto, cabe destacar que un ejemplo es el Corredor Barbas-Bremen en Quindío (Colombia), el cual ha contribuido a restaurar la conectividad para grupos de monos, aves y otros pequeños mamíferos, en un país con una gran biodiversidad pero fuertemente azotado por la deforestación.

HUELLAS: ECOLÓGICA, DE CARBONO E HÍDRICA

Aunque el Diccionario de la Lengua Española no contiene una acepción de la palabra huella relacionada con el medio ambiente, sí combina el término con los apellidos: ecológica, de carbono e hídrica. Así, gracias a otras definiciones como la ofrecida por WWF, sabemos que huella es "la medida del impacto de las actividades humanas sobre la naturaleza, representada por la superficie necesaria para producir los recursos y absorber los impactos de dicha actividad".

Con esto, la RAE define huella ecológica como: "Indicador de sostenibilidad ambiental que mide el consumo de los recursos naturales con respecto a su capacidad de regenerarse". Huella de carbono como: "Medida de la cantidad de gases de efecto invernadero producidos por las diversas actividades realizadas por un individuo, una comunidad o una organización". Y huella hídrica como: "Indicador ambiental que mide el volumen total de agua dulce que se utiliza para producir bienes y servicios".

Como se ha explicado anteriormente, a menudo estas huellas se comparan con la biocapacidad para determinar la relación entre la regeneración biológica y la demanda de recursos naturales por parte de los individuos. Así, los últimos informes revelan que el ser humano consume mucho más de lo que la Tierra es capaz de producir: concretamente, la huella ecológica se ha multiplicado por tres entre 1961 y 2022 y la biocapacidad ha disminuido un 50%, según los datos del Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza.

POBREZA ENERGÉTICA

Si bien ya existe un significado para cada uno de estos términos, de forma conjunta ponen nombre a una realidad cada vez más frecuente en el mundo. La RAE define pobreza energética como: "Situación de dificultad económica en que se encuentra un hogar, que puede traer consigo la falta de acceso al suministro energético".

Las causas de la pobreza energética son multifactoriales: en ella intervienen los bajos ingresos del hogar, la insuficiente calidad energética de la vivienda o los precios elevados de la energía, como también la falta de atención a la diversidad de necesidades de los hogares.

Tal y como recogen los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos para 2030, la energía es un derecho y un bien de primera necesidad, por lo que un primer paso para reivindicarlo es, efectivamente, etiquetar esta problemática, que se manifiesta de forma precoz cuando, por ejemplo, una familia se encuentra en la posición de tener que elegir entre pagar la calefacción o la comida.

OTRAS ACTUALIZACIONES DEL DLE

Como es habitual, la actualización de 2023 del Diccionario de la Lengua Española también incluye la incorporación de términos relacionados con otras materias como la música (perreo o chundachunda), la salud (hormonación o implantología) o los extranjerismos presentes en la era de la información (big data, cookie o banner).

Con esto, se suman un total de 4.381 novedades -incluyendo nuevas acepciones, términos y enmiendas a artículos ya existentes- al léxico del español: una lengua que, por cierto, según el último informe publicado en octubre de 2023, ya cuenta con más de 590 millones de hablantes en todo el mundo.


26 de noviembre de 2023

El piloto de submarinos Héctor Salvador advierte en Ibiza de que en el mar “hay auténticos vertederos” y pide “consciencia”

  El ingeniero aeronáutico y piloto de submarinos Héctor Salvador, primer español en descender a la Fosa de las Marianas, el lugar más profundo del planeta, ha advertido en una entrevista concedida a la agencia Efe en el marco del V Foro Marino de Ibiza, que en el mar hay “auténticos vertederos que afectan a la vida marina”. El experto, encargado de clausurar este domingo el foro celebrado durante un mes en isla pitiusa, ha añadido que el problema de la basura es “incluso peor” que en tierra, porque como el mar “es inaccesible”, a diferencia de lo que ocurre en superficie, “nadie va a limpiar”.


“Hay países que no mencionaré donde se tiran los coches al mar en vez de desguazarlos y cuando estás haciendo la inmersión te encuentras montañas de coches viejos o de basura”, relata el ingeniero, que alerta del nivel de deterioro: “aún no somos plenamente conscientes”. En esta línea, ha recordado que este problema “no es sólo de las comunidades costeras, porque, de hecho, un 80 % de los plásticos que llegan al mar vienen del interior” de los territorios: “Son arrastrados por las lluvias que bajan al río y el río los lleva al mar. Entonces, en el fondo, todos somos parte de este problema”, ha insistido.


Al respecto, ha remarcado la importancia de “tomar consciencia de lo que se tira al agua o de lo que se tira al suelo y el viento se lo lleva” porque “todo acaba en el mar y nadie va a limpiarlo, entonces es un problema que sólo está aumentando”, ha remarcado. En la conferencia de este domingo, en el auditorio de Caló de s’Oli, en el municipio de Sant Josep, Salvador ha querido poner de relieve cómo el desarrollo de la tecnología permite un mejor acercamiento al mar, “acceder a él y estudiarlo en su hábitat natural, en su problemática en profundidad”.

“Por primera vez en la historia la tecnología nos permite acceder a cualquier punto de cualquier océano del planeta. Y tenemos que utilizar esta tecnología de forma responsable, ahora que podemos acceder a él tenemos que estudiarlo, tenemos que entenderlo, tenemos que poder relacionarnos con él de forma sostenible”, ha destacado. En este punto, espera que la tecnología “no se utilice para el aprovechamiento económico” de forma que se pueda “parar barbaridades como la minería del océano profundo”, ha dicho en referencia a los nódulos de manganeso “que se han descubierto hace poco y que tienen un gran valor económico”.

“Se está hablando de utilizar grandes dragas desde superficie que puedan extraer materiales que tienen un beneficio económico para nuestra sociedad, pero estamos destruyendo ecosistemas que todavía no hemos tenido oportunidad de estudiar, de comprender qué frágil o qué importante son estos campos de manganeso para la vida. Y como el océano es un continuo, es un equilibrio, no somos conscientes de las consecuencias de perturbarlo”, ha añadido.

Salvador ha recordado que “la humanidad no puede existir sin los océanos” y no ha ocultado su frustración: “Me da muchísima rabia que lo estemos dañando por un beneficio económico, sin entenderlo”.

El experto, que realiza inmersiones por todo el mundo con los batiscafos que fabrica, diseña y opera su empresa localizada en Barcelona, Triton Submarines EMEA, ha protagonizado el cierre de la nueva edición del Foro Marino que durante un mes ha ofrecido en Ibiza ponencias, debates y actividades centradas en la salud del mar, con la participación de 50 expertos internacionales, nacionales y locales.

EFE

22 de noviembre de 2023

Turismo Azul: la ola de sostenibilidad que transforma al viajero del siglo XXI

 En el contexto de un mundo que enfrenta desafíos ambientales crecientes, la industria turística experimenta una transformación significativa. El turismo azul, que emerge como una forma revolucionaria para crear otras experiencias de viaje y que tiene por bandera la sostenibilidad de los océanos, ha sido de nuevo protagonista en el Sun&Blue Congress. En su segunda jornada que se ha celebrado este jueves, este particular turismo se ha reinventado bajo la mirada atenta de National Geographic.

LA EVOLUCIÓN DEL VIAJERO Y SU RESPONSABILIDAD AMBIENTAL

“De ser simplemente una ventana a mundos exóticos a asumir la responsabilidad de representar periodísticamente los desafíos ambientales marinos”. Con esta contundente frase a los pocos minutos de comenzar su ponencia en el Sun&Blue Congress, Gonçalo Pereira, director general de National Geographic España y Portugal, ha descrito la evolución de la revista y su impacto actual en el mercado sobreexplotado de la comunicación.

Esta transformación no solo responde a las demandas globales sobre sostenibilidad, sino que también refleja la sinergia entre la conciencia ambiental en España y el crecimiento que National Geographic ha tomado para abordar el turismo azul. “El turista del siglo XXI está buscando un cambio de modelo turístico”, señalaba Pereira. De hecho, según el Global Travel Intentions Study 2023, casi un 50% de los viajeros españoles han buscado opciones de viaje más sostenibles durante sus escapadas más recientes, lo que indica que ese nuevo turista ya muestra interés por alojamientos con medidas sostenibles u opciones de movilidad con menor impacto ambiental.

SOSTENIBILIDAD MÁS ALLÁ DEL MEDIO AMBIENTE

En el contexto del turismo azul, se evidencia que la sostenibilidad no se limita exclusivamente a la preservación del entorno marino. Más bien, abarca la comprensión de la conexión intrínseca entre las acciones sostenibles y las comunidades locales. La sostenibilidad, en este sentido, no solo se centra en la protección de los océanos, sino también en la participación activa y el empoderamiento de las personas que dependen directa o indirectamente de estos ecosistemas marinos.

 

Gonçalo Pereira
FOTO: SUN&BLUE CONGRESS - CURRO VALLEJO

"Un área protegida será tan exitosa como logre involucrar a las personas que viven en ella o de ella”, sentenciaba Pereira. Con ello hacía referencia a la nueva perspectiva del turismo azul, la cual debería abrazar dentro del término sostenibilidad el compromiso mutuo hacia la preservación de los océanos y la construcción de un legado de respeto hacia las comunidades.

DESESTACIONALIZANDO EL TURISMO: INNOVACIÓN PARA UN FLUJO CONTINUO

En la búsqueda de un turismo más sostenible y equitativo, la desestacionalización emerge como el camino hacia el futuro. El enfoque en estrategias para desestacionalizar la industria turística destaca la visión de National Geographic, donde los destinos turísticos deben ir más allá de concentrarse en puntos de interés únicos. “Todas las épocas del año son buenas para viajar y ahora los destinos costeros se han reinventado. Al viejo mensaje de sol, playa y descanso se le han ido añadiendo capas de actividades ecológicas que cubren nichos turísticos”, enfatiza el director de National Geographic.

A su vez, la limitación de las experiencias turísticas a estaciones específicas se desvanece gracias a la innovación tecnológica y a la ampliación de opciones de actividades. Este cambio no solo redefine la forma en que se explora el mundo, también presenta una oportunidad única para transformar la industria turística en una fuerza impulsora del desarrollo sostenible.

La diversificación de las actividades turísticas marítimas amplía las opciones para los visitantes, contribuyendo también a la estabilidad económica de las comunidades costeras. Este cambio no solo es un testimonio de la adaptabilidad de la industria turística azul, sino también una estrategia fundamental para reducir la presión sobre los ecosistemas marinos locales. Al distribuir de manera más equitativa el impacto ambiental asociado con el turismo azul, se avanza hacia un paradigma más sostenible y respetuoso con los entornos costeros.

El turismo azul, aparte de convertirse una tendencia emergente en la industria turística, es también una respuesta consciente a los desafíos ambientales actuales. La evolución del viajero hacia la búsqueda de experiencias más sostenibles, la transformación de medios como National Geographic y el altavoz de eventos como el Sun&Blue Congressevidencian un cambio profundo en la mentalidad del turista del siglo XXI.