1 de enero de 2018

Després de la fi del món: Una exposició sobre el present i el futur de la crisi climàtica

L'exposició «Després de la fi del món» aborda un dels reptes més complexos de la història de la humanitat: la crisi climàtica. El projecte presenta vuit instal·lacions immersives ideades per destacats creadors contemporanis.





Una més que interesant i recomanada exposició per reflexionar sobre la nostra influència i responsabilitat sobre el tema del canvi climàtic,


Jo l'he pogut gaudir i val la pena anar amb calma i anar fixant-se en els diferents mòduls que apareixen de la ma de diferents artistes contemporanis, que amb un llenguatge visual et facilitan la reflexió. Molt interesant i vol ùtil.



Us la recomano

Aves en peligro de extinción

Numerosas especies de aves podrían extinguirse muy pronto si no se toman medidas eficaces para salvarlas. Según datos de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), de las más de once mil especies de aves censadas en todo el mundo, el 13 por ciento están amenazadas.
Estos y otros datos no menos inquietantes fueron dados a conocer con motivo de la Cumbre Global sobre la Biodiversidad COP 13, celebrada en México en diciembre del 2016. Difundidos a través de BirdLife Internacional, una asociación de referencia mundial en avifauna. Sigue leyendo este artículo de Ecología Verde si quieres saber más sobre las aves en peligro de extinción.

Casi 1.500 especies de aves en peligro

Los datos constituyen la última actualización de la Lista Roja de la IUCN, con lo que se ha realizado una reevaluación de todas las especies de aves gracias a una revisión taxonómica compilada por BirdLife International, en colaboración con Aves del Mundo, concluyendo que el número de especies de aves evaluadas ha llegado a un total de 11.121.
Por lo tanto, el futuro de más de mil especies peligra de forma preocupante, concretamente 1.460. De ellas, 787 están en estado vulnerable, 448 en peligro y 225 en estado crítico, siempre según las categorías de la Lista Roja.
La actualización de datos ha traído también algunos cambios en la consideración de algunas especies. Especies como el camachuelo de las Azores, el turpial de Montserrat o el anteojitos de Seychelles han mejorado su situación, pasando de estado crítico a vulnerable en los dos primeros casos y de "en peligro" a un estado vulnerable en el último.
Otros no han tenido esta suerte. Muy al contrario, han visto su situación empeorar, como ha ocurrido con el loro gris o yaco o el bulbul cabeciamarillo, que han pasado del estado vulnerable estar en peligro de extinción, entre otros.
El problema no solo se centra en las aves censadas, lógicamente, pues muchas especies que se encuentran contra las cuerdas no están ni siquiera descubiertas. A su vez, no olvidemos que las aves son un termómetro ambiental muy valioso, que nos habla sobre la salud del entorno.
Así pues, si son muchas las aves que se encuentran en peligro significa que también lo está el medio ambiente. No solo porque forman parte de ecosistemas cuyo equilibrio depende de la existencia de su flora y fauna, sino también porque del estado de salud del ecosistema en general depende también el suyo.

Más de 700 nuevas especies de aves

En el informe difundido también se presentaron nuevas especies de aves, así como su situación, en muchos casos realmente crítica. En cifras, se presentaron 742 nuevas especies,de las que el 11 por ciento están amenazadas, y 13 de ellas ya se han extinguido.
El hecho de haber descubierto estas nuevas especies no significa que las aves del mundo estén mejor. Muy al contrario, "a medida que se profundiza nuestro conocimiento se confirman preocupaciones relacionadas con sus amenazas", explica Ian Burfield, Coordinador de Ciencia Global de BirdLife.

Numerosas amenazas 


Entre las amenazas principales, el experto menciona "la agricultura no sostenible, la sobre explotación forestal, las especies invasoras y otras amenazas como el comercio ilegal de la fauna", que están llevando a muchas especies de aves "a la extinción".
El mencionado loro gris de Gabón (Psittacus erithacus), cuya catalogación he empeorado, es un ave africana que está viendo su destino peligrar por culpa de su éxito como mascota. Medidas como la prohibición de su comercio no bastan para atajar el problema, ya que sigue vendiéndose en el mercado negro.
Recordemos que es necesario capturar a miles de ejemplares para comercializar solo unos pocos, aquellos que sobreviven al viaje. Para hacernos una idea de la gravedad de la situación, solo en Ghana, la población se redujo en más de un 90%.

El declive de otras especies de aves

El informe también destaca el declive de 19 especies de aves endémicas en Indonesia, en estado crítico por una suma de amenazas, fundamentalmente la deforestación y el comercio de aves silvestres. Son aves en serio peligro de extinción, que concitan la atención de grupos conservacionistas por la gravedad de la situación, pero constituyen un pequeño ejemplo a nivel global.
Igualmente, no solo están en peligro las aves que se encuentran en otros países, de las que raramente hemos oído hablar o visto en algún que otro documental de naturaleza, libro o viaje. En España, por poner un ejemplo cercano, existen también numerosas especies de aves en extinción, cuya salvación depende de que se tomen las medidas adecuadas de forma urgente.
Los ejemplos son muchos, además de tener en cuenta la importancia que tiene nuestro país como refugio para muchas aves migratorias, que vienen de países del norte hacia tierras más cálidas. Ya sea haciendo escala en España antes de llegar a tierras africanas o sencillamente quedándose aquí para pasar el invierno, una opción cada vez más frecuente, habida cuenta del aumento promedio de las temperaturas a consecuencia del cambio climático.
Con respecto a las aves más comunes, que se encuentran en nuestro entorno más cotidiano, sin ir más lejos, recientemente SEO BirdLife de España ha alertado sobre la dramática disminución de gorriones, cuya pérdida en España se calcula en torno a los 25 millones de aves. O, por ejemplo, también están pasándolo mal las golondrinas, amenazadas sobre todo por el despoblamiento rural y el uso de pesticidas químicos en la agricultura.
Justo es decir que, por otra parte, algunas especies han aumentado su número, como los mirlos, los herrerillos y los petirrojos. Aunque la conclusión general es pesimista. "Está claro que estamos gestionando el medio ambiente de forma insostenible para la mayoría de las especies", advierten desde la Real Sociedad para la Protección de las Aves.

Ana Isan

Más protección para el tigre de Bengala

Las autoridades de Bangladesh se han tomado muy en serio la protección del tigre de Bengala y, entre otras medidas, han decidido crear una unidad especial para defender a este animal y, de paso, a otros animales, de los cazadores furtivos. Esta unidad especial estará compuesta por trescientos hombres, que patrullarán los bosques de Sundarbans, uno de los últimos hábitats donde estos tigres, en peligro de extinción, pueden vivir a gusto.La decisión de crear este cuerpo especial de guardas se ha tomado meses después de que se incautaran tres pieles y varios huesos de tigre, lo que suponía la mayor confiscación de comercio ilegal de tigre de Bengala en los últimos años.

Dónde vive el tigre de Bengala

En la zona de los manglares, fronteriza con India, todavía vive una población de unos cuatrocientos tigres. Pero, hasta ahora, la caza furtiva no era considerada como la principal amenaza para estos animales. En realidad, en Bangladesh, el tigre de Bengala se considera como el animal nacional y es respetado y hasta idolatrado.Sin embargo, a principios de este mismo año de 2011, se arrestó a un cazador furtivo con pieles y huesos de tigre y se comenzó a sospechar que un grupo organizado de delincuentes estaba actuando en los bosques de Sundarbans.
Ante este hecho, los funcionarios de Bangladesh no tuvieron más remedio que admitir que no necesitaban más personal para cuidar de esta zona natural, así como recursos y capacitación. Mientras los cazadores furtivos usaban técnicas cada vez más refinadas para atrapar a los tigres, los guardas no evolucionaban.El ministro de Medio Ambiente y Bosques, Hasan Mahmud, también admitió que tenían que haber creado una unidad especial para proteger a los animales hace tiempo.
Además, el personal del departamento forestal de Bangladesh necesitaba más formación. Así, aparte de la creación de la nueva unidad especial de protección del tigre, se ha decidido entrenar y equipar mejor a los que la componen. Parte de la financiación proviene de un préstamo del Banco Mundial.
Marina Gago

Grupos de consumo: otra agricultura y alimentación es posible

Qué comemos? ¿De dónde viene aquello que consumimos? ¿Cómo se ha producido? Son algunas de las cuestiones que preocupan cada día más a una parte significativa de personas. Frente al empobrecimiento del campesinado, la perdida de agrodiversidad, los escándalos alimentarios… son muchos quienes reivindican recuperar la capacidad de decidir sobre las políticas agrícolas y alimentarias.
Por este motivo, no nos debería de sorprender que en los últimos años se hayan multiplicado en el Estado español las experiencias que, desde la auto-organización social, promueven modelos de consumo alternativos a los convencionales, que dan la espalda a los supermercados y que apuestan por “otro consumo” basado en unos criterios de justicia social y ecológica.
Son los llamados grupos de consumo agroecológico, personas de un barrio o de una ciudad que se ponen de acuerdo para comprar conjuntamente y adquirir productos y alimentos de proximidad, agroecológicos, de temporada y campesinos, estableciendo una relación directa de compra con un o varios agricultores locales. Se trata de iniciativas que apuestan por una manera de consumir alternativa, creando alianzas entre el campo y la ciudad y construyendo espacios de solidaridad mutua en las urbes.
Las primeras experiencias de este tipo en el Estado español surgieron a finales de los años 80 y comienzos de los 90, especialmente en Andalucía y Cataluña. Y a partir de principios de los 2000, se multiplicaron y aumentaron en todo el territorio, a raíz del poso dejado por el movimiento “antiglobalización” y por el auge de los escándalos alimentarios.
Hoy resulta difícil señalar cuantos grupos y cooperativas existen, ya que a pesar de que algunas de ellas están formalmente constituidas como cooperativas o asociaciones, muchas otras no están formalmente registradas. En Cataluña, algunas de éstas se coordinan en la Coordinadora Catalana d’Organitzacions de Consumidors de Procutes Ecològics (Ecoconsum) (1); en Andalucía en la Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos (FACPE) (2); en Galicia en la Rede Galega de Consumo Responsable (3); y en Aragón en EcoRedAragón (4).
Hay, también, distintos modelos. Algunas integran en su seno a consumidores y a campesinos, quienes planifican conjuntamente la producción agrícola y los primeros colaboran puntualmente en las tareas del campo, mientras que otras están formadas únicamente por consumidores, quienes establecen una relación directa con los campesinos. Hay modelos llamados de “cestas abiertas”, donde cada consumidor puede pedir periódicamente aquellos productos que necesita de un listado de alimentos de temporada que le ofrece el campesino, y hay otros formatos de “cestas cerradas”, donde el consumidor recibe periódicamente una cesta con productos de la huerta de su proveedor.
Pero a pesar de algunas diferencias, los grupos y cooperativas de consumo agroecológico son experiencias que buscan devolver la capacidad de decidir sobre aquello que comemos a las personas y que defienden un modelo de agricultura de proximidad y campesina. En definitiva, un modelo de consumo que rechaza el actual sistema agrícola y alimentario, monopolizado por un puñado de multinacionales de la agroindustria que anteponen sus intereses particulares, de hacer negocio, a las necesidades alimentarias de las personas y al respeto al ecosistema.
Grupos de consumo, movilización social y cambios políticos, la clave para otro modelo de agricultura y alimentación.
Esther Vivas – Artículo publicado en El Periódico Gourmet’s, 17/07/2012
+info: http://esthervivas.com/
Referencias:

5 gestos simples para reducir el desperdicio de alimentos

ada europeo desperdicia una media de 180 kilos de alimentos al año. Una estadística alarmante, sin duda, frente a la que, por suerte, podemos actuar de forma decisiva. Entre otras razones, porque los hogares son responsables de buena parte de este despilfarro.
Unas cifras que asustan, si bien, en efecto, podrían verse reducidas poniendo más de nuestra parte. Sin grandes esfuerzos, pero sí estando atentos a diferentes cuestiones hasta llegar a rutinizarlas.
No en vano, reducir el desperdicio de alimentos implica estar pendientes de un sinfín de aspectos cotidianos, como no pasarnos con las raciones y comernos todo lo que hay en el plato, vigilar las fechas de caducidad o, por ejemplo, cumplir unos mínimos requisitos para su correcto almacenaje.
En este post vamos a repasar 5 gestos sencillos que podemos aplicar en el día a día para evitar el despilfarro de comida, con la ventaja añadida de que ayudar a salvar el planeta sale a cuenta.

Primar la frescura no siempre es buena idea

Los alimentos frescos constituyen una opción excelente, qué duda cabe, sobre todo cuando además proceden de la economía local y, aún mejor, además son de productos ecológicos.
Los huevos, el pescado, la carne, la fruta, hortalizas, verduras o, entre otros posibles ejemplos, la leche, son productos cuya frescura se aprecia a nivel nutricional y también de sabor. Pero como opción a largo plazo pueden ser una pésima opción.
Tanto por su corta vida como por el estilo de vida actual, en el que comprar cada día no suele ser una opción habitual. Por lo tanto, si compramos cada varios días, una vez por semana o cada quincena, pongamos por caso, estemos atentos a la vida útil de los alimentos.
Bien de cara a elegir la cantidad a comprar, su consumo óptimo y un almacenaje que garantice su durabilidad como para optar por opciones más duraderas, siempre buscando los métodos de conservación y transformación más naturales. O, lo que viene a ser lo mismo, aquellos menos artificiales, prefiriendo lo ecológico.
Entre otras posibilidades, encontraremos una alternativa interesante a los productos frescos en los vegetales deshidratados, las conservas, el envasado al vacío, etc. Asimismo, sería interesante sacar el máximo partido a la congelación de los productos.

Todo ordenado y bien a la vista

El orden no solo significa tenerlo todo bien colocadito. Además de dar sensación de limpieza, una buena ordenación que mantenga los alimentos bien a la vista es una ayuda para no despilfarrar alimentos.
Ser ordenados significa desde guardar las sobras limpias (no las que se han tocado con la cuchara y el tenedor o se han mordido aunque sea levemente, como es obvio) en envases transparentes hasta situarlos de forma que no haya varias filas de alimentos o recipientes tapándolos.
Y lo mismo cabe decir de los alimentos en general. El objetivo es abrir la nevera, alhacena o cajón, tanto se da, y poder hacernos una idea rápida de lo que hay, idealmente usando etiquetas que informen de fecha de caducidad y/o del contenido, según interese.

Mejor si son raciones justas

No todos tenemos el mismo apetito, ni las mismas necesidades nutricionales, por lo que utilizar platos del mismo tamaño, sobre todo cuando son especialmente grandes, acaba siendo sinónimo de tirar comida.
Pero no solo conviene ajustar el tamaño de los platos porque se tire más o menos, sino por reducir el consumo y, por lo tanto, de forma indirecta evitamos tirar comida.

Hasta la última gota

De igual manera, hagamos por acabar los productos hasta el final, sin que quede ni una gota o cucharada, pongamos por caso, es también una buena costumbre si apostamos por la sostenibilidad.
Los trucos para hacerlo sin que resulte una odisea pasan, por ejemplo, por echar un chorrito de agua y agitar para emulsionar los restos de ketchup u otra salsa, pongamos por caso.
También se puede utilizar un bote de mermelada en el que queda solo como coctelera improvisada para un poco de leche. De este modo, conseguiremos endulzarla de un modo original, sin tener que tirar a la basura la mermelada que sobra.
También está "permitido" rebañar los envases cuando apenas queda cantidad. Se trata, en suma, de buscarnos la vida para que los envases que van a la basura lo hagan sin restos de alimento. Un grano que no hace granero pero, qué duda cabe, ayuda al compañero y, sobre todo, supone un gesto que ayuda a estar más concienciado sobre una cuestión realmente grave a nivel ambiental.

Frutas y verduras, revisión diaria

Las frutas y verduras pueden conservarse de forma prolongada en buenos frigoríficos, pero también es cierto que la mayoría de ellas aguantan bien a temperatura ambiente si podemos almacenarlas en un lugar seco, fresco y bien ventilado.
Sea como fuere, tengamos en cuenta que son alimentos de vida efímera, con lo que hay que realizar una inspección diaria de su estado para evitar tener que tirar comida. Aunque no solo hemos de revisarlos a menudo, sino informarnos sobre las condiciones de almacenamiento idóneas para cada tipo de vegetal.
Llevando a rajatabla su control conseguiremos maximizar su uso, y así nos cundirá más cada gramo comprado. Es decir, aprovecharemos hasta el último euro pagado por los vegetales, facilitándonos la compra de los de tipo orgánico, normalmente bastante más caros.
O, rizando el rizo, si tenemos a mano vegetales plantados en nuestro propio mini huerto para su cosecha escalonada, será más fácil todavía ir consumiendo conforme vayamos cosechándolos.
Anna Isan