30 de junio de 2022

El cambio climático está robando el color a las aves

 El 3 de abril de 1860 en una carta al botánico estadounidense Asa Gray, Charles Darwin expresaba su frustración ante la presencia de las llamativas colas de los pavos reales: “¡La visión de una pluma en la cola de un pavo real, cada vez que la contemplo, me pone enfermo!”, confesó Darwin. 

Su descontento se debía a que las colas de los pavos reales contradecían su teoría de la evolución por selección natural, ya que más que incrementar la supervivencia de los pavos reales, parecen hacer lo contrario.

Once años después, en 1871, Darwin propuso la solución a esta (aparente) contradicción en su libro El origen del hombre y la selección en relación al sexo. Según el científico británico, la función de los rasgos vistosos (ornamentos) no es aumentar la supervivencia de sus poseedores sino su éxito reproductor. Es decir, la presencia de rasgos llamativos, como las colas de los pavos reales, se explica por la selección sexual más que por la selección natural. 

Un signo de salud y calidad

Actualmente, sabemos que los ornamentos funcionan como señales de calidad: informan acerca de la condición física, de la salud, o de la personalidad de los poseedores.

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Además, también sabemos que los ornamentos transmiten información honesta debido a que son costosos de producir. Lo que provoca que sólo los individuos de más alta calidad sean capaces de producir los ornamentos más llamativos.

Sin embargo, pese a que nuestro conocimiento sobre los ornamentos ha avanzado mucho desde los tiempos de Darwin, aún hay muchas preguntas abiertas sobre su evolución. 

Efectos del cambio climático

El cambio climático y sus efectos sobre la fauna y la flora han recibido mucha atención de la comunidad científica. La mayor parte de los estudios se han centrado en explorar los efectos del cambio climático sobre el comienzo de la floración en plantas o de la fecha de puesta en aves.

En cambio, los efectos del cambio climático sobre otros rasgos, como los ornamentos que muestran multitud de especies de animales e incluso plantas, son virtualmente desconocidos. 

La importancia de estudiar los efectos del cambio climático sobre los ornamentos radica en que sus costes de producción varían en función de las condiciones ambientales. Cuando las condiciones ambientales son buenas (por ejemplo, cuando hay mucho alimento) los ornamentos son relativamente más baratos de producir que cuando las condiciones ambientales son malas (por ejemplo, cuando hay poco alimento).

Si el cambio climático sigue empeorando las condiciones ambientales, los costes relativos de producción de las señales podrían aumentar. Como la energía disponible para un individuo es limitada, este incremento en los costes de las señales podría limitar la inversión energética en otras funciones vitales como la supervivencia, lo que podría tener consecuencias negativas para el mantenimiento de las poblaciones de una especie. 

Por lo tanto, para comprender y predecir las respuestas de las poblaciones al cambio climático es importante estudiar cómo afecta a la expresión de los ornamentos. 

El caso del herrerillo común en el sur de Francia

En un reciente estudio, científicos del Centro de Ecología Funcional y Evolutiva en Montpellier y la Universidad del País Vasco hemos estudiado los efectos del cambio climático sobre las coloraciones ornamentales del herrerillo común (Cyanistes caeruleus). 

El herrerillo es un ave de pequeño tamaño muy común en los bosques europeos. Se caracteriza por tener una coloración muy vistosa. Llama especialmente la atención su corona azul y su pecho amarillo.

Los herrerillos han recibido mucha atención por parte de la comunidad científica. Gracias a eso sabemos que tanto sus coronas azules como sus pechos amarillos funcionan como señales informando de la calidad de sus poseedores.

Nuestro estudio se centró en dos poblaciones de herrerillos del sur de Francia. Una localizada en las cercanías de Montpellier y la otra en el noroeste de la isla de Córcega, que se han estudiadodurante más de 15 años. 

Cada año, entre 2005 y 2019, capturamos todos los herrerillos reproductores de cada población. Gracias a eso pudimos obtener más de 5 800 medidas sobre la coloración y otras características de los herrerillos.

Plumajes menos coloridos

Los resultados de nuestro estudio muestran que en ambas poblaciones la coloración azul y amarilla de los herrerillos ha disminuido entre 2005 y 2019. Es decir, que actualmente en estas dos poblaciones, las coronas azules y los pechos amarillos de los herrerillos son menos vistosos que cuando comenzó el estudio.

Además, en Córcega encontramos que en veranos más calurosos y secos los herrerillos tenían coloraciones menos vistosas, tanto en el azul como el amarillo. Esto, junto con la subida de la temperatura y reducción de las precipitaciones en nuestra zona de estudio sugiere que la reducción en la coloración en esta población es una consecuencia del cambio climático.





















El herrerillo común se caracteriza por sus patrones de color azul, verde, amarillo y blanquinegro. David López IdiáquezAuthor provided

Curiosamente, en la población en las cercanías de Montpellier no se detectaron cambios significativos en la temperatura o asociaciones entre la temperatura y la coloración de los herrerillos. 

Por una parte, esto nos indica que los efectos del cambio climático no son iguales en todos los lugares. Por la otra, la ausencia de asociación entre el color y el clima sugiere que las coloraciones ornamentales son sensibles a otros factores ambientales que deben ser explorados en el futuro.

En resumen, nuestro estudio y otros elaborados en otras especies como el papamoscas collarino y las libélulas muestran que el cambio climático está teniendo un impacto negativo en los ornamentos de los animales. 

En estudios futuros, deberemos explorar las consecuencias de este impacto sobre la capacidad de las poblaciones para adaptarse al cambio climático. De esta forma podremos comprender sus consecuencias no sólo para las aves sino también para los ecosistemas en general.

"Mientras el mar muere, morimos nosotros"

 Mientras en el Altice Arena de Lisboa delegaciones de cerca de 150 países debaten alternativas para frenar el deterioro de los mares en la II Conferencia de los Océanos, en sus puertas, activistas medioambientales advierten: "Mientras el mar muere, morimos nosotros".

La sociedad civil no es ajena a la conferencia de Naciones Unidas. Cientos de activistas participan en debates y movilizaciones en distintas actividades previstas durante esta semana, y en actos para llamar la atención de políticos y empresas sobre el estado de los mares.

Los miembros de la organización Ocean Rebellion madrugaron poco después del amanecer y presentaron a orillas del río Tajo una performance con sirenas con colas y coronas hechas de basura capturada en redes de pesca industrial.

"El arrastre de fondo nos está matando" y "Mientras el mar muere, morimos nosotros", denunciaban los activistas en sus pancartas.

Horas más tarde, frente a las puertas de la sede de la conferencia, el colectivo cargó contra el impacto de la sobrepesca con tres de sus miembros trajeados de negro, tapados con cabezas de pescado y con restos de peces en las manos.

"Queremos que Naciones Unidas pare la sobrepesca. Están quitando demasiado de los mares. Desde que nací, el 15 % de la biodiversidad marina ha desaparecido, así que la sobrepesca necesita parar ahora (...) y estas personas tienen el poder para hacerlo", explicó a Efe Sophie Miller, portavoz del grupo.

 

En la calle, un día más

Unas 7.000 personas participan en esta conferencia de Naciones Unidas, que se celebra en el pabellón Altice Arena, sede de la Expo de 1998, foro habitual de macroconciertos y grandes eventos en Lisboa y que desde hoy está protegido con un dispositivo de seguridad en el que participan 1.650 agentes.

Más allá del trastorno habitual de tráfico, en el Parque de las Naciones, donde se encuentra el Altice Arena, los vecinos apenas se percatan de la conferencia.

Curiosa se mostraba hoy Mafalda Cabral, originaria de Cabo Verde y residente en las afueras de la ciudad, que quiso saber qué ocurría en el Altice.

"Sin agua no hay vida", resumía tras saber cuál era el tema de la reunión. "Las especies del mar van a desaparecer poco a poco. Claro que se están haciendo muchas cosas, pero faltan más".

"Tengo hijos, tengo nietas, tengo conocidos, y no quiero que sufran", resumía Mafalda.

"Creo que hay un congreso oceanográfico sobre el clima", comentaba Tatiana recién llegada de Roma con maleta en mano y dispuesta a pedir a los políticos "menos palabras y más hechos".

Muchos se han enterado gracias a la televisión. Como una vecina del barrio reacia a dar su nombre y que advierte que "si no cuidamos esto, morimos de sed nosotros y lo que nos alimenta, porque si no hay agua, no hay para nadie".

Mientras, en el interior, los delegados de menor nivel y los periodistas aprovechan los descansos del plenario para comer en alguno de los puestos del comida rápida instalados dentro del recinto de la conferencia.

No hay muchas opciones, hamburguesas, perritos calientes y una propuesta vegetariana. Para los más golosos, puestos de gofres y hasta churros en la churrería Carlitos.

La Conferencia se desarrollara hasta el 1 de julio y analizará cómo preservar los océanos y su relación con el clima. EFEVerde

El cambio climático podría provocar una extinción masiva en los océanos

La vida en la Tierra surgió en los océanos, o al menos esa es una de las hipótesis más aceptadas en la actualidad. Desde entonces, la biodiversidad en los océanos ha experimentado periodos de bonanza de la vida marina como el de la Floración Biogénica, y periodos de decadencia, como la Extinción Masiva del Devónico, un evento al que los científicos siguen tratando de ofrecer una explicación a día de hoy.

 Sin embargo, mientras unos expertos intentan desentrañar el pasado de nuestros océanos, otros dirigen su mirada al futuro para tratar de averiguar que le espera a uno de los ecosistemas más importantes de nuestro planeta. La mala noticia es que, según puso de manifiesto recientemente un artículo publicado de la revista Science bajo el título "A stark future for ocean life", la historia podría tender a repetirse de la peor manera posible. Y es que según este, la vida en los océanos de la Tierra podría enfrentar una extinción masiva, es decir, una pérdida de biodiversidad que podría rivalizar con las grandes extinciones pasadas del planeta, de no producirse un cambio en los patrones observados en el aumento de global de las temperaturas.

¿Cómo afectará el cambio climático a la biodiversidad de los océanos?

La liberación de grandes cantidades de gases de efecto invernadero a la atmósfera está cambiando el sistema climático de la Tierra de manera fundamental, amenazando a muchas de las especies que se encuentran en mayor riesgo de extinción. Y aunque los científicos llevan años estudiando este proceso, ponderar como el cambio climático está afectando a la biodiversidad de los océanos, por su dificultad, supone un desafío especial.

Además de los impactos humanos directos, incluida la destrucción del hábitat, la sobrepesca y la contaminación costera, las especies marinas están cada vez más amenazadas por el calentamiento de los océanos y el agotamiento del oxígeno. Y si bien los eventos de extinción masiva anteriores debido a los cambios ambientales globales han quedado bien ilustrados por el registro fósil, el futuro de la vida oceánica tal como la conocemos sigue siendo incierto.

Cronología de las 5 "Grandes Extinciones" en la historia del planeta Tierra

Cronología de las 5 "Grandes Extinciones" en la historia del planeta Tierra 

Cronología de las 5 "Grandes Extinciones" en la historia del planeta Tierra


Para tratar de arrojar luz sobre el futuro de los océanos respecto al clima. los investigadores de la Universidad de Washington en Seattle y el departamento de geociencias de la Universidad de Princeton, Justin Penn y Curtis Deutsch, evaluaron el riesgo de extinción de las especies marinas en diferentes escenarios de calentamiento climático. Lo hicieron gracias a un modelo que sopesó los limites fisiológicos de una especie con respecto a las condiciones de temperatura y oxigeno.

Los autores encontraron que según los modelos actuales del aumento de la temperatura global es probable que los ecosistemas marinos de todo el planeta experimenten extinciones masivas que podrían rivalizar en tamaño y gravedad con la extinción del final del Pérmico. Esta extinción masiva tuvo lugar aproximadamente hace 250 millones de años, fue conocida como la “Gran Mortandad”, y condujo a la desaparición de más de dos tercios de los animales marinos.

Migraciones por culpa del cambio climático

Según Penn y Deutsch se espera que los océanos tropicales pierdan la mayoría de sus especies debido al cambio climático. También que es probable que muchas de estas migren hacia latitudes más altas y condiciones más favorables para sobrevivir, algo parecido a lo que ya esta sucediendo con algunas poblaciones de pingüinos juanito, las cuales en sus migraciones hacia el sur, están desplazando a otras especies de sus hábitats.

Lo autores advierten del mismo modo que es probable que las especies polares se extingan a nivel mundial, ya que sus hábitats desaparecerán por completo del planeta. Sin embargo, también existe lugar para el optimismo, ya que el estudio sugiere que reducir o emisiones de gases de efecto invernadero podría mitigar los riesgos de extinción hasta en un 70%.


22 de junio de 2022

La sequía, un problema medioambiental que no entiende de fronteras

 California, Argentina, Puerto Rico, Cuba, Portugal o el Cuerno de África constituyen sólo algunas de las zonas afectadas por la sequía, uno de los principales problemas ambientales que no entiende de fronteras y al que hay que poner el foco coincidiendo este viernes con el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

El pasado martes Kiribati, uno de los países del Pacífico que ya vive los efectos de la crisis climática, sufre una grave sequía que, unida a la alta concentración de sal en sus acuíferos, le ha llevado a declarar el estado de desastre.

Esta declaración responde a la creciente salinidad de las fuentes de agua, así como el registro de niveles de lluvia por debajo de los récords en Kiribati y a los pronósticos de que la situación continuará hasta finales de año.

Este lunes se conocía que el área metropolitana de la ciudad de Gqeberha, principal ciudad del sureste de Sudáfrica, está en grave riesgo de quedarse sin agua por las escasas reservas con las que cuentan las presas de la zona debido a la prolongada sequía que padece la región.

La presa Churchill se encontraba a un nivel del 9 % y se estimaba que podría dar agua durante 11 días más, mientras que la presa Loerie se situaba al 44 %, con una capacidad estimada de 37 días más de suministro.

Restricciones hídricas en Los Ángeles (California)

A principios de junio, la ciudad de Los Ángeles, en California, comenzó las restricciones al consumo de agua y el riego al aire libre, mientras que la sequía que afecta a Estados Unidos avanza, especialmente en el oeste.

Las nuevas restricciones al riego en exteriores, como parte de su plan de conservación de agua, afectaban al menos a 4 millones de consumidores, según el departamento de Agua y Energía de Los Ángeles (LADWP, por sus siglas en inglés).

También en junio la presidenta ejecutiva de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados de Puerto Rico, Doriel Pagán, solicitó a la ciudadanía que hiciera un uso un prudente del agua potable debido a que la mayoría del país se encuentra atípicamente seco.

Según un reciente informe del Monitor de Sequía de Estados Unidos, el 83,23 % de los terrenos en la isla están afectados por condiciones atípicamente secos y el resto, un 17,89 %, con sequía moderada.

Emergencia hídrica en 7 provincias de Argentina

A mediados de mayo Argentina extendió por 180 días la emergencia hídrica declarada en siete provincias por el histórico descenso del río Paraná, con el objetivo de asegurar la protección civil de las áreas afectadas y adoptar medidas para mitigar esta situación.

El decreto prolongaba el estado de emergencia hídrica en la región de la cuenca del río Paraná, que incluye a las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y Buenos Aires, sobre los márgenes de los ríos Paraná y sus afluentes Paraguay e Iguazú.

El pasado abril el estatal Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos de Cuba (INRH) buscaba minimizar el impacto de la sequía en la población, reflejada en los bajos niveles de abasto de agua.

Un total de 360 estaciones de bombeo tenían dificultades por poca disponibilidad hídrica sobre todo en las provincias orientales de Holguín, Las Tunas, Santiago de Cuba,
Guantánamo y Camagüey.

También en abril la falta de lluvias puso en jaque a Portugal que se vio obligado a tomar medidas sobre la gestión de los embalses y del regadío, así como a pedir fondos europeos para suavizar el golpe.

El Cuerno de África, la peor sequía desde 1981

El director de la oficina del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, Michael Dunford, alertaba en febrero de este año de que el Cuerno de África padecía su peor sequía desde 1981, una situación que ha abocado al hambre a unos 13 millones de personas en Etiopía, Kenia y Somalia.

Esta situación, según Dunford, requería una intervención humanitaria inmediata y un apoyo constante a las comunidades para desarrollar su resiliciencia de cara al futuro.

La ONG Consejo Noruego de Refugiados (NRC por sus siglas en inglés) informaba el pasado abril de que al menos 745.000 personas se vieron forzosamente desplazadas por la devastadora sequía que golpea Somalia -la peor de las últimas cuatro décadas. EFEverde


Sequía en California. EFE/ John G. Mabanglo/ Archivo