31 de diciembre de 2020

¿Qué pasa con las turbinas eólicas cuando envejecen?

 

Imagen: TSpider – Shutterstock

WindEurope ha presentado un nuevo informe de la industria para apoyar el desmantelamiento y el reciclaje de las turbinas eólicas en tierra.

¿Qué pasa cuando las turbinas eólicas envejecen?

Una cuestión que cada vez es más importante en Europa.

Actualmente en el Viejo Continente hay 34 mil turbinas eólicas terrestres con más de 15 años de vida a sus espaldas. Juntas representan 36 GW de capacidad del total de 205 GW de capacidad eólica instalada.

Una parte importante distribuida principalmente en Alemania, España, Francia e Italia. Para muchas de estas máquinas el fin de la vida está cerca.

La vida operativa de una turbina es, de hecho, de unos 20-25 años. Es muy importante gestionar de forma eficiente este problema.

Las últimas tendencias en este tema es la repotenciación, extensión del ciclo de vida, desmantelamiento y reciclaje.

Europa ha “restaurado” al menos 123 parques eólicos con mejoras de potencia. Esta tendencia es todavía limitada, pero debería acelerarse en los próximos 10 años, involucrando otros 20 GW.

La repotenciación crecerá en el futuro. Es una gran oportunidad para obtener más energía de los parques eólicos existentes. La repotenciación reduce el número de turbinas en un tercio y triplica la producción de electricidad. Y aprovecha las instalaciones actuales que a menudo tienen las mejores condiciones de viento. Los gobiernos necesitan estrategias de repotenciación que establezcan el marco adecuado y garanticen procedimientos eficientes de concesión de licencias para esas operaciones.

Giles Dickson, director general de WindEurope.

Ampliar la duración es también una opción atractiva para los operadores. Especialmente en los lugares donde la repotenciación no es una opción viable.

WindEurope estima que la mitad de la flota eólica europea obtendrá un “bono tecnológico” para operar durante otros 5-10 años. Y si esta opción no es factible, las turbinas eólicas deben ser completamente desmanteladas y recicladas. Actualmente, el 85-90% de una turbina se recicla. La parte más difícil de recuperar son los materiales compuestos que componen las palas.

WindEurope ha presentado este informe a la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC) TC88 como aportación para el curso de la Especificación Técnica 61400-28 CD que se centra en el final de la vida útil de las turbinas eólicas. “Esperamos que esto contribuya a la creación de una norma industrial internacional“.

Nueva apuesta de la moda sostenible: prendas biodegradables fabricadas a partir de metano

 

Prendas biodegradables fabricadas a partir de metano

En pleno proceso de reconversión del sector de la moda que, como tantos otros, tiene que reinventarse para avanzar hacia prácticas más sostenibles, una startup californiana ha dado un golpe sobre la mesa con una propuesta sorprendente: reconvertir (y capturar) el metano que, de otra forma, se liberaría a la atmósfera, en una fibra biodegradable para la fabricación de prendas de vestir y de otros productos téxtiles, como alfombras.

“Es una solución interesante que permite además un proceso circular”, asegura Molly Morse, responsable de la compañía Mango Materials, que está dando sus primeros pasos con una instalación piloto ubicada junto a una planta de tratamiento de aguas residuales de Redwood City, en California.

La localización de las instalaciones no se ha elegido al azar ya que, en esta planta, la firma de moda sostenible tiene acceso directo al metano. Así, mientras que en otra situación este se quemaría o acabaría por liberarse a la atmósfera, en este caso el metano se emplea como alimento de unas bacterias que, precisamente así, producen lo que se conoce como Polihidroxialcanoato (PHA), una especie de biopoliéster que se puede usar para coser.

Con este proceso no solo se captura un gas de efecto invernadero que, potencialmente, es hasta 20 veces más potente que el dióxido de carbono, sino que se cierra un círculo. Así, estas prendas serían totalmente biodegradables y podrían, además, aprovecharse para iniciar de nuevo el proceso y crear nuevos productos de vestir a base de este material. Teniendo en cuenta que, actualmente, alrededor de 30.000 millones de libras de productos textiles van a parar a vertederos y que 6 de cada 10 prendas de vestir contienen poliéster obtenido a partir del petróleo, cualquier avance en este terreno es de peso.

Otra de las ventajas del novedoso enfoque de Mango Materials es que podría contribuir a reducir la contaminación de las aguas, problema sobre el que la moda convencional también pone su parte. Así, si de algún modo, una prenda producida con este biomaterial alternativo acabara, en su totalidad o en parte, en el océano, las especies marinas podrían digerirla sin mayores riesgos.

Con estos avales y con el objetivo de avanzar hacia un nuevo modelo de producción de ropa, esta empresa californiana está en conversaciones con otros productores de metano, como las granjas lecheras, en las que la firma de moda podría obtener la materia prima que necesita para sus prendas, además de capturar el metano que libera el estiércol.

Asimismo, la empresa está buscando financiación para escalar la producción de unas prendas que profundizan en la moda sostenible y que, además, podrían saltar a otros sectores puesto que, tal y como asegura Mango Products, su nuevo biomaterial a base de metano podría ser útil para el empaquetado o como sustituto para productos plásticos, entre otras muchas alternativas.

Carolyn Steel: “La agroalimentación moderna es la mayor catástrofe ecológica de nuestro tiempo”

 Iluminada Abellán Miñarro.- EFEverde.-“El sistema agroalimentario moderno constituye la mayor catástrofe ecológica de nuestro tiempo” debido a su devastador impacto sobre el equilibrio de los ecosistemas, la conservación de la biodiversidad y la vida humana, advierte la arquitecta y profesora Carolyn Steel.

Steel, que acaba de publicar en español su libro “Ciudades hambrientas: cómo el alimento moldea nuestras vidas” (Capitán Swing), asegura en entrevista con EFEverde que “la agricultura industrial genera un tercio del total de emisiones mundiales de gases de efecto invernadero”, lo que la convierte en “la actividad humana que más daños ocasiona al planeta”.

“La agroalimentación moderna y la deslocalización de la producción, en el marco de una economía capitalista y un mercado globalizado”, representan en conjunto “uno de los principales factores que contribuye al cambio climático”, destaca.

Así, “cualquier planteamiento que pretenda combatir los desafíos socioambientales debe estar atravesado por la perspectiva del alimento como entidad más preciada”.

Según Steel, “la búsqueda de comida barata” ha conducido a una “guerra contra la naturaleza” con la deforestación de bosques, la degradación del suelo a causa de los productos químicos, la reducción del número de insectos y aves o el despilfarro de recursos hídricos irremplazables. 

La interacción de estas “dinámicas insostenibles” no sólo destruye los “medios de subsistencia”, sino que también “enferma a los seres humanos”.

Las patologías de elevada incidencia en los países occidentales -cáncer, diabetes, ataques cardíacos-, así como las “condiciones de salud subyacentes que han hecho a las poblaciones vulnerables al COVID-19”, están provocadas, directa o indirectamente por, entre otros factores, una “dieta deficiente compuesta por alimentos ultraprocesados”, explica la autora.

En el contexto de los países altamente industrializados, como Estados Unidos y Reino Unido, se está dando una “primicia histórica” que demuestra “la ineficacia del modelo vigente”: “las personas pobres padecen sobrepeso y están desnutridas al mismo tiempo”.

“La soberanía alimentaria es la base de la vida digna y satisfactoria”, señala la autora, quien recuerda que en los países del sur global “la inexorable marcha de la Gran Agricultura” obliga a los trabajadores rurales a “abandonar sus tierras, perder su fuente de sustento y volverse dependientes del sistema alimentario instalado en Occidente”.

Sostiene que se está iniciando una “Era Neo-geográfica” y defiende “la configuración de un nuevo modelo sostenible y multidimensional”, que tenga en cuenta las “limitaciones geográficas” y “especifidades locales” de cada territorio, a fin de “maximizar la interfaz urbano-rural” e impulsar “una coexistencia armónica entre los distintos ecosistemas de la ciudad y el campo”, además del “respeto por los ciclos de proximidad”.

Por ello es imprescindible “restablecer el vínculo con el mundo natural” y “recuperar elementos de la relación tradicional de la ciudad con la comida”.

Según la escritora, “muchas de las soluciones necesarias para alimentar a los enclaves urbanos en el futuro se encuentran en las ciudades preindustriales del pasado”, que evolucionaron en sintonía con su interior productivo.

Para Steel, “las dos relaciones más significativas que caracterizan a los seres humanos son las que estos mantienen con la naturaleza y las que forjan entre sí, y la comida está en el corazón de ambas”, así que “valorar la comida implica transitar hacia sociedades sostenibles y equitativas, que sitúen la vida de todas las especies en el centro”.

Portada de ‘Ciudades hambrientas’, de Carolyn Steel.

“El alimento es el nexo que une todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, afirma, por lo que “resulta conveniente reflexionar sobre la importancia de la comida y concebirla como una poderosa herramienta para lograr su cumplimiento”.

La autora considera “urgente” detener los efectos perjudiciales del paradigma productivo actual “incorporando prácticas agrícolas regenerativas”, como la agricultura orgánica mixta, la agrosilvicultura y el pastoreo colectivo.

“Si deseamos alimentarnos de manera sostenible será preciso emplear técnicas que imiten a la naturaleza” porque “como el padre de la agricultura orgánica moderna, Albert Howard, dijo una vez: la naturaleza es el mejor agricultor”.

Asimismo, propone “reducir el consumo de carne y lácteos e internalizar los costes de la producción de alimentos”; esto último supone “pagar un precio mayor por los alimentos procesados, mientras que el de los alimentos orgánicos artesanales permanece invariable”.

 

España, un país con sitopía

Hace 15 años, Steel acuñó el término “sitopía” – que significa “lugar de comida”- para describir la forma en que la comida moldea y define las múltiples realidades del mundo que habitamos, “desde nuestras mentes, cuerpos y hogares hasta nuestros paisajes, clima y política” y, por supuesto, también “la morfología de las ciudades y el campo que las abastece”.

Una situación de “sitopía ideal” es aquella que establece “un equilibrio entre las necesidades humanas y las de la naturaleza” y, este sentido, subraya que “sólo a partir de la comida podemos llegar a construirla”.

La sitopía abarca y condiciona todas las esferas de la existencia humana y, en opinión de la autora, “España es un país referente en materia de sitopía”.

“La sociedad española profesa un gran amor por la buena comida y siente orgullo por sus especialidades regionales típicas”, asimismo, “los españoles están dispuestos a ir al mercado a comprar productos de calidad y cocinar desde cero; indudablemente esta fuerte cultura alimentaria marca la diferencia respecto a otros países”, argumenta.

Por ejemplo, “ciudades como Barcelona se esfuerzan todo lo posible con la finalidad de proteger los mercados de alimentos de la expansión de los supermercados y estos mercados están subvencionados por la ciudad como un bien público”.

 

Agricultura urbana y alimentación sostenible

La escritora califica el crecimiento exponencial de la agricultura urbana como “un movimiento enormemente positivo”, ya que “favorece el compromiso con la comida y su procedencia” y, además, “visibiliza las problemáticas surgidas en torno a la necesidad de un consumo crítico y responsable”.

Sin embargo, “aunque esta tendencia ha servido para evidenciar las consecuencias negativas de determinados procesos sobre el entorno natural y adquirir hábitos saludables”, la autora advierte que “nunca se puede alimentar a una ciudad desde dentro de sí misma”.

Steel llama a esta limitación “paradoja urbana”; el hecho de que las ciudades dependan del campo y las dimensiones de las zonas rurales del interior de las ciudades superen en la mayoría de ocasiones a las de las propias ciudades. 

“Hay que dedicar tanto espacio al cultivo de alimentos en las ciudades como sea factible, pero al final sólo una pequeña fracción de las frutas y verduras que comemos crecen en ellas”, lamenta.

Arquitectura urbana sostenible

Para llevar “una vida baja en carbono” es fundamental “rediseñar los espacios” en los que ésta se desarrolla: “la arquitectura urbana y la planificación de alimentos juegan un papel clave a la hora de apoyar la revolución del sector agroalimentario y promover la sostenibilidad”.

Repensar el uso de la tierra y el paisaje a través de la lente de los alimentos permite “estructurar las ciudades, granjas, viviendas y lugares de ocio de manera que conecten la sociedad con la naturaleza” a fin de procurar “el florecimiento humano y no humano”, puntualiza. EFEverde.

¿Qué es la neutralidad climática?

La neutralidad climática es un concepto esgrimido por muchos como uno de los objetivos que nos van a permitir zafarnos de la crisis climática que tenemos en ciernes. Combina la contabilidad de la huella de carbono con la reducción de emisiones y la compensación de las que no pueden ser evitadas, todo con el fin de eliminar su impacto sobre el clima.

Europa aspira a la neutralidad climática en 2050

Entendemos por neutralidad climática la consecución de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) netas iguales a cero equilibrando la cantidad de GEI liberados a la atmósfera con una cantidad equivalente retirada de la atmósfera o fijada por vegetación o adquiriendo créditos de carbono.

También es frecuente hablar de neutralidad de carbono, o neutro en carbono, en el contexto de procesos asociados con la emisión de CO2, como transporte o producción de energía empleando combustibles fósiles (carbón, petróleo o gas natural).

Aunque el CO2 es el más abundante, otros GEI regulados por el Protocolo de Kioto son el metano (CH4), óxido de nitrógeno (N2O), hidrofluorocarbonos (HFC), fluorocarburos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6).

La neutralidad climática es el proceso de medir, reducir y compensar las emisiones GEI

Como es habitual, es más fácil comprender las repercusiones del concepto si revisamos como ha sido interpretado en algún caso siginificativo.

En esta ocasión vamos revisar la visión estratégica de la Unión Europea (UE) para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que muestra cómo Europa pretende liderar el camino hacia la neutralidad climática con una economía con cero emisiones de GEI.

Esta visión europea se basa en una acción conjunta sobre un grupo de 7 elementos estratégicosVeamos cuáles son:

1. Eficiencia energética

La mejora de la eficiencia energética puede ayudar a reducir el consumo de energía de la UE a la mitad en comparación con 2005 y, por lo tanto, desempeñará un papel crucial para alcanzar cero emisiones en 2050.

Ya se han logrado avances considerables, dado que el consumo de energía primaria de la UE alcanzó su punto máximo en 2006, y los Estados miembros de la UE acordaron recientemente un nuevo objetivo vinculante de eficiencia energética del 32,5% para 2030.

Sin embargo, las reducciones significativas en la demanda total de energía provendrán del uso de energía en los edificios.

Actualmente los edificios residenciales y de servicios representan el 40% del consumo de energía de la UE.

2. Despliegue de renovables

La transición a la energía limpia debería dar lugar a un sistema en el que la mayor parte del suministro de energía primaria de la UE provenga de fuentes de energía renovables, lo que permitiría mejorar la seguridad del suministro, fomentar el empleo nacional y reducir las emisiones.

La UE ha acordado recientemente un nuevo objetivo de energías renovables del 32% para 2030

Actualmente la dependencia de las importaciones de energía de Europa es de alrededor del 55% y se prevé que caiga a un 20% de aquí a 2050 con la transformación hacia una economía climáticamente neutra.

El gasto actual en importaciones de combustibles fósiles de 266.000 millones de euros disminuirá, lo que a su vez mejorará el comercio y la posición geopolítica de la UE.

Alemania ha impulsado el autoconsumo de renovables en las viviendas

En algunos casos, el gasto en importaciones podría caer en un 70% y podría generar ahorros de entre 2 y 3 billones de euros desde 2031 hasta 2050.

3. Movilidad limpia, segura y conectada

Dado que el transporte representa un 25% de las emisiones de GEI de la UE, todos los modos de transporte deben contribuir a reducir las emisiones del sistema de movilidad y ayudar a obtener los beneficios de un aire limpio, menos ruido y tráfico sin accidentes.

El punto de partida son los vehículos de bajas emisiones o de cero emisiones con sistemas de propulsión alternativos ecoeficientes, y la industria de la automoción ya realiza grandes inversiones en tecnologías como los vehículos eléctricos.

El ferrocarril sigue siendo la solución más ecoeficiente para transportar carga a media y larga distancia y, por lo tanto, debería ser más competitivo

Las tecnologías basadas en hidrógeno son una alternativa libre de carbono para los vehículos pesados y los autocares.

La aviación podría cambiar a biocombustibles y electrocombustibles climáticamente neutros, y los vehículos pesados y de carga también podrían utilizar hidrógeno y biogás, siempre que permanezcan libres de carbonoen toda la cadena de producción.

Hacer que la movilidad sea más limpia también requiere una organización eficiente de un sistema de movilidad basado en la digitalización, el intercambio de datos y los estándares interoperables.

Esto permitirá la gestión inteligente del tráfico y la movilidad automatizada en todos los modos, lo que reduciría la congestión y aumentaría las tasas de ocupación.

En Japón se fomenta el transporte de mercancías en tren

4. Industria competitiva y economía circular

Mantener la competitividad de la industria europea va de la mano del uso eficaz y eficiente de los recursos y del desarrollo de una economía circular.

Con las prácticas circulares en aumento, la producción de muchos productos industriales, como el acero, el vidrio y los plásticos, será más eficiente en el uso de los recursos, y la intensidad de emisiones será menor a medida que las necesidades de energía disminuyan aún más.

Esto mejorará la competitividad de la industria y proporcionará oportunidades de negocio y empleos

Los nuevos materiales y las formas de utilizar los materiales existentes también desempeñarán un papel importante. Esto puede ir desde redescubrir los usos tradicionales, como la madera en la construcción, hasta los nuevos materiales compuestos que pueden reemplazar a materiales que consumen mucha energía.

La demanda de productos también dependerá de las elecciones de los consumidores impulsadas por las transformaciones en curso, como la digitalización o la mayor demanda de productos o servicios ecointeligentes.

La información sobre las distintas huellas de productos y servicios debe ser más transparente para que los consumidores puedan tomar decisiones responsables.

5. Infraestructura e interconexiones

Es necesaria una infraestructura inteligente y adecuada que garantice la interconexión y la integración sectorial en toda Europa. Una mayor cooperación transfronteriza y regional nos permitirá obtener mayores beneficios.

Un área de enfoque debe ser la finalización de las redes transeuropeas de transporte y energía. Se necesitan las infraestructuras suficientes para respaldar el desarrollo de un sistema más moderno y permitir la digitalización y una mayor integración de los sectores relevantes.

La transformación del sector del transporte en Europa requerirá un desarrollo acelerado de la infraestructuray mayores sinergias entre los sistemas de transporte y energía, como estaciones de carga y recarga de combustible ecointeligentes que permitan servicios transfronterizos.

La modernización de la infraestructura existente puede garantizar un uso continuo, mientras que la sustitución de la infraestructura antigua puede ser compatible con los objetivos de descarbonización.

6. Bioeconomía y sumideros naturales de carbono

A la vez que se enfrentan a los efectos del cambio climático en los ecosistemas y en el uso global de la tierra, los sectores agrario y forestal de la UE deberán proporcionar a la economía alimentos, piensos y fibra producidos de forma sostenible, a la vez que preservan la biodiversidad.

La biomasa puede sustituir a los materiales intensivos en carbono y suministrar calor directamente. Se puede transformar en biocombustibles que se pueden transportar a través de la red de gas como sustituto del gas natural.

Si se utiliza la biomasa para generar energía, puede aplicarse tecnología para capturar y almacenar las emisiones de carbono a fin de crear emisiones negativas.

El aumento de la producción de biomasa debe provenir de una combinación de fuentes sostenibles para garantizar que la capacidad de absorción de CO2 por los bosques de la UE y otros servicios ecosistémicosno disminuyan.

También surgirán nuevas oportunidades de negocio para agricultores y silvicultores, y además, la nueva demanda de biomasa puede diversificar la agricultura.

7. Abordar las emisiones restantes con la captura y almacenamiento de carbono

La captura y almacenamiento de carbono (CAC) se consideraba inicialmente una importante opción de descarbonización para la producción de electricidad.

Hoy en día la necesidad potencial de utilizarla parece menor, debido a la baja aceptación social de la CAC y a la caída en los costes de las energías renovables y de otras opciones para reducir las emisiones en los sectores industriales.

No obstante, la CAC sigue siendo necesaria como una posible vía para producir hidrógeno, como un mecanismo para eliminar ciertas emisiones de la industria que son difíciles de reducir y, combinada con biomasa sostenible, para crear tecnologías de eliminación del CO2.

Se necesitan más esfuerzos de investigación, innovación y demostración para asegurar el éxito de su despliegue.

La CAC requiere una nueva infraestructura y, para que pueda alcanzar todo su potencial, es necesaria una acción coordinada que garantice la construcción de instalaciones comerciales y de demostración dentro de la UE, al mismo tiempo que se abordan las preocupaciones del público en algunos Estados miembros.

Entorno natural que rodea a los bosques: Río Jevero, Acebo, Cáceres, España

Después de repasarlos, opinamos que estos 7 bloques de construcción estratégicos pueden ponernos en el camino de hacer realidad esta visión de ser climáticamente neutros, lo que requerirá, sin duda, grandes esfuerzos en investigación e innovación, en inversión, en regulación y en cohesión social. 

El Salvador contribuye a la conservación de tortugas que desovan en su costa

 Sara Acosta.- EFEverde.- En las costas de El Salvador al menos cuatro especies de tortugas marinas, dos de ellas en peligro crítico de extinción, sueltan sus huevos y son protegidos por los pobladores de las zonas junto a ONG ambientalistas.

En la zona costera de La Libertad (centro), específicamente en la playa San Diego, la Fundación Zoológica de El Salvador (Funzel) junto a la Asociación para la Conservación de la Tortuga Marina San Diego Bocana (Acotomsad) se encargan de la conservación de las especies que se acercan a este lugar para desovar.

De acuerdo con Funzel, la especie golfina es la que más visita las costas salvadoreñas y el 70 % de la tortuga carey del océano pacífico oriental anida en las costas de este país centroamericano.

Además de la golfina y la carey, las especies prieta y baule también anidan en estas costas.

Las tortugas carey y baule “se encuentran en un peligro critico de extensión y esto ocasiona un desequilibrio costero marino de una gran importancia”, explicó a Efe el biólogo Mauricio Velázquez.

La labor de las organizaciones

Semanalmente se liberan cientos de tortugas en diferentes playas de El Salvador, pero debido a las complicaciones generadas por la pandemia de la covid-19 en 2020 en la playa de San Diego solo se hicieron dos liberaciones, comentó Velázquez.

A las liberaciones se convocan a las personas interesadas en contribuir a la causa de la conservación y a quienes se les imparte una charla para concienciarlos sobre la importancia de las tortugas marinas para el ecosistema.

Capacitar a los “tortugueros”

Funzel también, según lo dijo el experto, se encarga de capacitar a los llamados tortugueros, pobladores locales que se encargan de monitorear la llegada de las tortugas, para la protección de las especies.

Velázquez señaló que el período de incubación de las tortugas golfinas es de 45 días y se liberan tan solo unas pocos horas después de nacer.

Una tortuga bebé es liberada en el mar. EFE/ Miguel Lemus

“Estas tortugas pueden regresar en unos 12 a 15 años a la playa”, dijo.

En las dos liberaciones que se han realizado en este año, la última el pasado fin de semana, al menos 80.000 tortugas ya se encuentran en el agua y buscan sobrevivir ante las amenazas a las que se enfrentan en el océano.

La principal amenaza

El biólogo comentó que “la principal amenaza (a las que se enfrentan), como en todas las especies de vida silvestre, es el hombre”.

Durante años en El Salvador muchas personas se dedicaron al comercio de productos derivados de la tortuga marina, entre ellos sus huevos que tenían alta demanda en bares y restaurantes.

Sin embargo, en el 2009 se decretó en el país un veda total y permanente que prohíbe el consumo y el comercio de los productos derivados de las tortugas, indicó Velázquez.

A la amenaza de la comercialización, se suma la contaminación por la mala disposición de productos desechables y los efectos del cambio climático.

“Un llamado a la conciencia de las personas que hagan una buena disposición final de todos los productos desechables, principalmente las mascarillas”, expresó el experto.

Protección para evitar el comercio

No obstante, salvador Vargas, un habitante de San Diego que se dedica cuidar el vivero de huevos de tortuga en la zona, dijo a Efe que lamentablemente “el comercio de huevos siempre existe”, a pesar de la prohibición.

Vargas explicó que aproximadamente cada tortuga llega a poner entre 40 a 140 huevos, con un 95 % de probabilidad que nazcan e indicó que la temperatura idónea para la incubación oscila entre 29 y 30 grados celsius o centígrados.

“(La temperatura) no tiene que estar muy alta ni muy baja. Si se tiene muy baja se retrasan los nidos y si está muy caliente hay probabilidades que nazcan más hembras que varones”, agregó. EFEverde