25 de marzo de 2019

“Vamos a morir de la contaminación ambiental si no actuamos”

contaminacion
Najat Saliba, química analítica y atmosférica premio L’Oréal-Unesco For Women in Science por África y Países Árabes.
Ya no hace falta fumar para inhalar aire letal. La contaminación atmosférica, hoy en día, mata más gente que el tabaco. En 2014, la Organización Mundial de la Salud estimó que una de cada ocho muertes en el mundo se debían a la polución del aire, y ahora se sabe que son más. Este problema corroe a Najat Saliba (Damour, 1961), la experta libanesa en química analítica y atmosférica que recibió anoche el premio L’Oréal-Unesco For Women in Science (Mujeres en Ciencia) por África y Países Árabes.
Saliba, de la Universidad Americana de Beirut, lidera el estudio de la contaminación ambiental en Líbano y Oriente Próximo, y además lucha por implementar políticas de salud pública que respondan a sus contundentes datos. Creó el primer registro de contaminantes atmosféricos de Líbano, y demostró que la incineración de la basura en el país ha acarreado un aumento del 1.500% en la concentración de partículas tóxicas. Además, es una autoridad mundial en el análisis de carcinógenos y moléculas peligrosas inhaladas por sistemas de suministro de nicotina (cigarrillos y sus alternativas).
“Las mujeres son más inclusivas [que los hombres], no tienen miedo a compartir y están abiertas a la colaboración, que es vital para desarrollar soluciones holísticas y eficientes”, decía Saliba al conocerse ganadora del galardón para mujeres científicas. EL PAÍS habló con ella ayer en París, antes de la ceremonia de entrega de premios celebrada en la sede de la Unesco.
Pregunta. La contaminación atmosférica es el mayor riesgo ambiental para la salud del mundo. ¿Por qué?
Respuesta. Porque mata. Mata [al menos] a siete millones de personas al año. La contaminación atmosférica supera las expectativas: se creía que causa siete millones de muertes anuales, pero los últimos datos de esta semana muestran que en realidad son más. El problema es que la ciencia no se ha puesto al día todavía. La contaminación atmosférica es un problema más reciente que el tabaco. Se lleva haciendo investigación del tabaco unos cien años quizás, pero apenas estamos empezando a entender bien la relación entre la contaminación del aire y la salud.
P. ¿Cuáles son las principales causas de muerte por contaminación?
Las partículas inhaladas pueden llegar al torrente sanguíneo y afectar a los órganos
R. Parece que muchas enfermedades están asociadas a la contaminación del aire: problemas cardiovasculares, problemas respiratorios, cáncer… Y también se ha encontrado ahora una relación con la obesidad, el Alzheimer y otras enfermedades neurológicas. Pero yo no soy bióloga. Yo recojo los datos [sobre las moléculas tóxicas] y se los paso a los biólogos y médicos para que determinen sus consecuencias. Mientras hablamos, en tan solo un minuto, habremos inhalado billones de moléculas de oxígeno, y con ellas también entran partículas tóxicas que se depositan en los pulmones. Algunas penetran hasta los alvéolos, y cuando eso ocurre pueden llegar al torrente sanguíneo y afectar a los órganos.
P. No todas las partículas contaminantes del aire pueden llegar a la sangre.
R. Mi trabajo se centra en las llamadas partículas finas [PM2.5], que tienen un diámetro menor de 2,5 micrómetros [0,00025 centímetros]. Estudio los componentes químicos de estas partículas en las ciudades. Una investigación muy famosa de los años ochenta, el Estudio de las seis ciudades, de la Universidad de Harvard, analizó seis ciudades diferentes con concentraciones de partículas diferentes. Mostró un efecto directo del aumento en la concentración de partículas finas y la mortalidad.
P. ¿Por qué decidió estudiar química y la contaminación atmosférica en particular?
En Líbano sentí que quedaba muchísimo por hacer sobre la contaminación del aire
R. Entré en química porque me gusta entender el conjunto más amplio desde los detalles más pequeños, el macro-conjunto desde el micro-nivel. Mi pasión hacia la química siempre me ha acompañado. En Estados Unidos tuve formación sobre química atmosférica y, al regresar a Líbano, sentí que quedaba muchísimo por hacer allí en materia de contaminación del aire.
P. ¿Los problemas atmosféricos de Líbano, o incluso del Oriente Medio, son muy distintos a los del resto del mundo?
R. El problema es general a todo el planeta, y realmente depende de lo activo que sea cada Gobierno en regular las emisiones. Muchas ciudades estaban altamente contaminadas en el pasado. Por ejemplo, Londres en la década de 1950 sufrió la Gran Niebla, pero ahora no es así porque se han tomado medidas para reducir la contaminación de la ciudad. No digo que sea la ciudad perfecta, pero ha cambiado. Los países desarrollados se enfrentaron a este problema en el pasado y entendieron el valor de regular las emisiones. Ahora, los países en desarrollo estamos empezando a experimentar lo mismo, hay un retraso temporal. Algunas ciudades están por delante de otras, pero las emisiones no se quedan en un sitio. Por un lado, es bueno que las emisiones locales se conviertan en un problema global porque habrá más gente concienciada. Lo triste es que todos vamos a morir de la contaminación ambiental si no actuamos.
Los países desarrollados entendieron el valor de regular las emisiones
P. El lunes, un artículo de la revista científica PNAS constataba que, en Estados Unidos, la gente blanca produce más polución, mientras que negros y latinos sufren más sus consecuencias, por la distribución de sus viviendas y de los servicios y productos que consumen. ¿Usted ha observado un problema global de desigualdad en las causas y consecuencias de la contaminación?
R. ¡Desde luego! Esto es algo importantísimo: la injusticia medioambiental. Cuando un país construye una fuente de emisiones, por ejemplo una fábrica, no lo hace en sus zonas más prósperas, se va a las áreas de pobreza: coloca la fábrica allí, vienen los trabajadores, trabajan, y regresan a su barrio bueno. Solo los pobres tienen que vivir, trabajar y permanecer allí. Esto es un problema común, no solo de EE UU, sucede en todas partes. La injusticia medioambiental es uno de los asuntos contra los que más lucho.
P. También estudia las propiedades de moléculas tóxicas inhaladas al fumar. ¿Qué dicen sus investigaciones sobre las alternativas a los cigarrillos, como el vaping o el narguile [también llamado sisha, pipa de agua o cachimba]?
Cuando fumas una sesión de 'sisha', equivale a dos paquetes de cigarrillos en una hora
R. Me niego a usar la palabra vaping, porque es engañosa: parece que hablas de inhalar solo vapor, y eso no es verdad. Hemos encontrado que hay productos tóxicos [por ejemplo, monóxido de carbono], y su concentración depende realmente del sabor y de la potencia del cigarrillo electrónico en cuestión. En algunos casos las concentraciones son mayores que en un cigarrillo de combustión normal, y en otros pueden ser muy bajas. El narguile es malísimo, mucho peor que los cigarrillos electrónicos. Cuando fumas una sesión de sisha, equivale a dos paquetes de cigarrillos en una hora. Con esto me refiero a la inhalación de hidrocarburos aromático policíclicos, que incluyen un agente carcinógeno de tipo 1A, el benzopireno. Una persona que fuma la pipa de agua, inhala en una sesión el mismo benzopireno que hay en dos paquetes de cigarrillos. Y si te sientas junto a alguien que la fume, inhalas pasivamente el equivalente a dos cigarrillos.
P. Además de hacer investigación básica, se preocupa por buscar la implementación de políticas basadas en sus resultados.
R. No lo hago sola. Divulgo, sí, soy activista, sí, pero no lo hago sola. Necesito a las ONG, a las personas que cogen nuestros resultados y los llevan a la calle y a los grupos de presión, y a quienes llaman a las puertas de los políticos para decir: “Eh, tenemos resultados nuevos”. Si me llaman para una reunión, voy con mis presentaciones y con mis datos, y colaboro con cualquier persona que pueda impulsar la causa más lejos. También colaboro con científicos libaneses involucrados en varias causas, sobre todo la de la sisha. La sisha se ha convertido en una auténtica epidemia en Líbano, porque la mayoría de los jóvenes, desde los 10 años, la fuman. Se creen que es seguro.
P. ¿Qué han conseguido con este activismo y qué cree que falta por hacer?
Me gustaría ver una organización mundial que abogue por la limpieza del aire del planeta
R. Hemos impulsado la implementación de una ley libanesa que prohíbe fumar la sisha en espacios públicos cerrados, como restaurantes. Por desgracia, no se cumple. Mi sueño es implementar una estrategia global de aire limpio. Muchos países tienen una ley de aire limpio para su propia región, pero me gustaría ver una organización mundial que abogue por la limpieza del aire del planeta en su conjunto. Quiero una auténtica muestra de voluntad, no solo regulación a nivel nacional. La gente tiene que querer trabajar junta por un aire limpio. Prefiero que alcancemos un consenso y no que se impongan medidas desde arriba.
P. ¿Siente que ha habido lastres importantes a su investigación?
R. Líbano es un país en desarrollo, y los recursos no son geniales. Por ejemplo, para comprar un compuesto químico en mi laboratorio tengo que esperar tres meses. También hay muchos compuestos embargados que no podemos comprar. No es fácil hacer ciencia en estos países, tenemos más obstáculos que los científicos en otras partes del mundo, pero hemos llegado hasta aquí.
P. ¿El premio de L'Oréal-Unesco For Women in Science ayuda?
R. Espero que ponga el foco en estos problemas que tenemos los países en desarrollo. Me ha dado la oportunidad de hablar de lo que hacemos en Líbano y esto ya es importantísimo, porque no nos afecta solo a nosotros, es un problema global. El altavoz para compartirlo con el resto del mundo es lo más valioso.

LAS CINCO LAUREADAS

De izquierda a derecha: Daubechies, Hallberg, Kawai, Saliba y Voisin.
De izquierda a derecha: Daubechies, Hallberg, Kawai, Saliba y Voisin. 
En su vigesimoprimera edición, los premios de la Fundación L’Oréal y la Unesco para visibilizar a las mujeres en la ciencia se han extendido por primera vez a las matemáticas y las ciencias de la computación, disciplinas donde es mayor la brecha de género. Las cinco científicas laureadas reciben una dotación de 100.000 euros destinada a su investigación.
Najat Aoun Saliba (África y Países Árabes). Por su trabajo pionero en la identificación de agentes cancerígenos y otros contaminantes tóxicos del aire en el Medio Oriente y en los sistemas modernos de suministro de nicotina.
Maki Kawai (Asia Pacífico). Por sus descubrimientos en la manipulación de moléculas a nivel atómico, para transformar materiales y crear materiales innovadores.
Karen Hallberg (América Latina). Por el desarrollo de enfoques computacionales innovadores que permiten a los científicos comprender la física de la materia cuántica.
Ingrid Daubechies (Norteamérica). Por su contribución al tratamiento numérico de imágenes y procesamiento de señales, proporcionando algoritmos estándar y flexibles para la compresión de datos.
Claire Voisin (Europa). Por sus descubrimientos pioneros que han permitido resolver cuestiones fundamentales sobre la topología y las estructuras de Hodge de complejas variedades algebraicas.

Solo el 9% de la economía es circular

El informe fue presentado en Davos durante la última reunión anual del Foro Económico Mundial, y en él se destaca el amplio margen existente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la aplicación de principios circulares (reutilización, refabricación y reciclaje) a sectores clave como el de la construcción.
Sin embargo, también señala que la mayoría de los gobiernos apenas consideran medidas de economía circular en las políticas dirigidas a cumplir el objetivo de la ONU de limitar el calentamiento global a 1,5°C.

Cambio climático y el uso de materiales, ligados

Para Circle Economy, el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 1,5°C por encima de los niveles preindustriales solo puede lograrse mediante una economía circular, por lo que la agenda circular y la agenda de reducción de carbono son complementarias.
La extracción de materiales ha impulsado el progreso económico desde la Revolución Industrial, pero a la vez es una de las principales causantes de las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por el hombre.
Se calcula que el 62% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (excluyendo las provenientes del uso de la tierra y la silvicultura) se liberan durante la extracción, el procesamiento y la fabricación de bienes para atender las necesidades de la sociedad; solo el 38% se emite en la entrega y el uso de productos y servicios.
En las últimas cuatro décadas, el uso global de materiales casi se triplicó, de 26,7 mil millones de toneladas en 1970 a 92,1 mil millones de toneladas en 2017, no solo significando un aumento del uso de materiales sino una aceleración en el mismo.

El marco ‘masa – valor – carbono’

El concepto de economía circular está estrechamente relacionado con la idea del metabolismo material e incorpora estrategias para cerrar los bucles materiales.
La transformación de materiales ofrece la posibilidad de agregar valor financiero en cada paso de la cadena de suministro, desde materiales básicos simples hasta productos complejos.
Como parte de ese mismo proceso, sin embargo, se generan emisiones y residuos. Por lo tanto, al considerar la actividad económica de manera más integral, el informe propone que se deben adoptar tres enfoques diferentes: masa, valor y carbono, para analizar las entradas y salidas combinadas de estos pasos y comprender completamente cómo estas actividades contribuyen a satisfacer nuestras necesidades sociales.
La vivienda, nutrición y movilidad en conjunto representan más del 82% de la huella material total.
A partir del estudio de ese marco ‘masa – valor – carbono’ se derivan una serie de gráficos muy detallados y llenos de información, que pueden resumirse en las  siguientes principales conclusiones:
  • La economía global es solo un 9% circular, solo 8.4 Gt de materiales son entradas cíclicas, frente a 84.4 Gt provenientes de recursos extraídos.
  • De los materiales sin ciclo, la mayoría se pierde más allá de la recuperación, ya sea dispersos en forma de emisiones o desechos no recuperables.
  • La vivienda, nutrición y movilidad en conjunto representan más del 82% de la huella material total.
  • La mayoría (60%) de los materiales ingresan a la economía en forma de “productos que fluyen” y una fracción más pequeña como “productos que duran”.
  • La entrega de servicios es responsable de más del 60% de todo el valor agregado, en comparación con menos del 40% para la fabricación de productos.
  • Solo el 4,6% de todo el valor agregado se presenta en forma de valor de material residual que reingresa a la economía para reemplazar los recursos extraídos.
  • La movilidad y los consumibles son las necesidades sociales cuyas cadenas de valor tienen la mayor huella de carbono, seguidas de vivienda y nutrición.
  • Cuando se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, hay un sutil equilibrio entre mantener los activos existentes o acelerar su reemplazo con tecnologías más eficientes en el uso de la energía.

La importancia de los gobiernos en la economía circular

Según el CEO de Circle Economy, Harald Friedl,  las estrategias de cambio climático de los gobiernos se han centrado en las energías renovables, la eficiencia energética y evitar la deforestación, pero han pasado por alto el gran potencial de la economía circular. 
Se deberían rediseñar las cadenas de suministro hasta los pozos, campos, minas y canteras donde se originan los recursos para que se consuman menos materias primas. Esto no solo reducirá las emisiones sino que también aumentará el crecimiento al hacer que las economías sean más eficientes.
El informe hace una llamada a los gobiernos a tomar medidas para pasar de una economía lineal de ‘extraer-hacer-desperdiciar’ a una economía circular que maximice el uso de los activos existentes, mientras reduce la dependencia de nuevas materias primas y minimiza los residuos.
Argumenta que la innovación para extender la vida útil de los recursos existentes no solo reducirá las emisiones, sino que también reducirá la desigualdad social y fomentará el crecimiento bajo en carbono.
La innovación para extender la vida útil de los recursos existentes no solo reducirá las emisiones, sino que también reducirá la desigualdad social y fomentará el crecimiento bajo en carbono.
Entre los consejos a los gobiernos que aporta el informe están:
  • Abolir los incentivos financieros que fomentan el uso excesivo de los recursos naturales, como los subsidios para la exploración, extracción y consumo de combustibles fósiles.
  • Aumentar los impuestos sobre las emisiones, la extracción excesiva de recursos y la producción de desechos, por ejemplo mediante la implementación de un impuesto al carbono que aumenta gradualmente.
  • Reducir los impuestos sobre trabajo, conocimiento e innovación e invertir en estas áreas. Los impuestos laborales más bajos fomentarán las partes intensivas en mano de obra de una economía circular, como los planes de devolución y reciclaje.

Se acaba el tiempo para reducir las emisiones

Incluso si todos los países dieran cuenta de sus ambiciones de mitigación, las emisiones globales seguirían aumentando, en lugar de disminuir, y alcanzarían los 53 mil millones de toneladas de CO2e para 2030.
Esto dejaría una brecha de 29 mil millones de toneladas de CO2 en un escenario de emisiones consistente con el aumento de 1.5°C a nivel mundial.
Por lo tanto, además de acelerar y expandir la implementación de estrategias que respaldan los compromisos actuales, se necesitan “urgentemente” nuevas y diferentes estrategias que puedan complementar este paquete.
Entre esas nuevas estrategias el informe sugiere por ejemplo prolongar la vida útil de los productos y mejorar su intensidad de uso. Al extender la vida útil de un producto, reutilizarlo o compartirlo, se necesita menos producto para responder a una demanda determinada.
Como resultado, se reducen las emisiones de la cadena de valor es los pasos ‘tomar, procesar, producir’ y quizás incluso ‘proporcionar’. En conjunto, estas estrategias representan aproximadamente una cuarta parte del potencial de mitigación circular en las industrias europeas.
También se propone mejorar el reciclaje para utilizar los residuos como recurso. (Vid. España no sabe reciclar envases)
Aproximadamente la mitad del potencial de mitigación circular en las industrias europeas radica en utilizar los residuos como un recurso.
Para la gran mayoría de productos y materiales que se usan, producirlos a partir de materiales primarios produce emisiones de gases de efecto invernadero mucho mayores que producirlos a partir de materiales reciclados.
Realizar un diseño circular de los productos con una reducción del uso de materiales y una priorización de aquellos que son bajos en carbono es otra de las indicaciones del informe.
Sustituir los materiales intensivos en carbono con alternativas de baja emisión de carbono y potencialmente biológicas es otra estrategia prometedora que apenas se ha explorado hasta el momento.

Conoce el reto viral que le está haciendo un gran favor al medio ambiente

Muchos desafíos han surgido en Internet y han llevado a las personas a hacer cosas de lo más diversas. Algunas más inocentes, como tirarse baldes de agua fría encima, y otras más preocupantes, como consumir productos nocivos para la salud. Sin embargo, no todos estos retos son malos. De hecho, un nuevo "challenge" ha aparecido para ayudar al medio ambiente. 
Se llama #TrashtagChallenge, ¿has oído hablar de él?
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Todo comenzó con la iniciativa del abogado Afroz Shah, de 33 años, que impulsó este desafío y logró que en 2016 se recogieran unos dos millones de kilos de desechos de la playa de Versova, en Bombay (India), con la ayuda de cientos de voluntarios. 
Y es que la recolección y manejo de los plásticos es muy importante. Según datos de Greenpeace, el 79% de los plásticos desechados hasta hoy ha acabado en vertederos o contaminando el medio ambiente.
Este reto se organizó con jornadas de ocho horas diarias durante los fines de semana y contó con la ayuda del embajador de los Océanos de la ONU, Lewis Pugh.

¿En qué consiste?

A pesar de que comenzó hace varios años, recientemente ha vuelto a ser tendencia.
La meta es recoger la basura que otros tiran. Con etiquetas como #TrashtagChallenge o #TrashTag se han publicado ya en redes sociales miles de imágenes del antes y el después de la limpieza de espacios naturales.
El reto volvió a Internet de la mano de actores y embajadores de organizaciones no gubernamentales y ha sido replicado por ciudadanos al rededor del mundo.

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