9 de julio de 2015

Como afecta la Crisis del Agua sobre los alimentos


Los impactos sobre las fuentes de pro- ducción de alimentos en el mundo, provocados por la crisis de insostenibilidad de ríos, lagos y humedales, son tan demoledores como desconocidos.

2.1. La pesca: proteína de los pobres
Aunque el pescado no suele ser la prin- cipal fuente de proteínas en la dieta de
los países más desarrollados (el 10% en Europa y EEUU), su importancia en países empobrecidos o en desarrollo es mayor. En África representa más del 20% de las proteínas animales y en Asia el 30%5. No en balde suele decirse que la pesca es la proteína de los pobres. A lo largo del siglo XX, la construc- ción de grandes presas ha arruinado la pesca fluvial, provocando la extinción de muchas especies. Entre los casos mejor documentados cabe citar los del río Urrá, en Colombia, Singkarak en Sumatra, Lingjintan en China, Theun Hiboun en Laos o Pak Mun en Tailandia. En estos casos, y en otros muchos, los problemas alimentarios generados han afectado y afectan a cientos de miles de familias pobres en comunidades ribereñas.

– En la enorme cuenca del Mekong, el lago Tonle Sap o Gran Lago de Camboya, no sólo es una pieza cla- ve de regulación de caudales, sino un verdadero pulmón de vida. Con una superficie que oscila entre 3.000 km2, en los meses secos, y 13.000 km2, cuando recibe los masivos cau- dales monzónicos, el lago genera una de las pesquerías más fértiles del mundo, con unas 100.000 toneladas de pescado anuales. De hecho, ésta ha sido tradicionalmente la principal fuente de proteínas para 9,5 millones de camboyanos. En el lago existen en torno a 400 especies de peces. La periódica inundación de esos más de 10.000 km2 de campos y bosques ali- menta un ciclo ecológico de trascendental importancia. Por un lado, fertiliza los campos que inunda, en un ciclo natural que permite cultivar cerca del 50% del arroz producido en Camboya; pero, por otro lado, los peces desovan y se alimentan en las áreas de bosque inundado, aprove- chando la gran riqueza de nutrientes que allí se genera.

– Ciclos similares se producen a lo largo de miles de kilómetros, en las zonas de inundación ribereñas del Mekong y sus afluentes, hasta llegar al delta, uno de los más productivos del mundo. Se estima que 52 millones de personas dependen del río en su alimentación básica.

– En la actualidad, el acelerado crecimiento industrial de Tailandia está motivando la construcción de gran- des presas y trasvases desde el Mekong, que amenazan con desencade- nar graves quiebras ecológicas en la cuenca y sobre todo en el Delta
.

– En el Amazonas, donde viven más de 3.000 especies de peces, se obtienen 200.000 toneladas anuales de pescado, en su mayoría destinadas al autoconsumo y a los mercados locales. Sin embargo, la irrupción de la pesca industrial, la deforestación, los vertidos mineros, la construcción de presas y la desecación de hume- dales están quebrando esta fuente de alimentos proteicos, provocando que especies tan emblemáticas co- mo el tambaquí estén, de hecho, en vías de extinción. A lo largo de la última década se han producido quiebras ecológicas en gran- des sistemas lagunares que han deriva- do en verdaderas catástrofes humanitarias, en la medida que se ha arruinado la pesca.

– En el Lago Chad, el debilitamien- to del monzón y la irrupción de largas sequías, como consecuencia del cambio climático en curso, han provocado la reducción en un 80% de la lámina de agua, transformando el cuarto mayor lago de África en un humedal que puede prácticamente atravesarse a pie.

– En el caso del Mar de Aral, la de- rivación del 90% de los caudales delos ríos Amu Daria y Syr Daria para regar algodón ha reducido la lámina de agua a menos de la mitad (pasan- do de 64.500 km2 a 30.000 km2), al tiempo que la salinidad se ha triplicado. A consecuencia de ello, han desaparecido las pesquerías que producían 44.000 toneladas anuales de pescado y generaban 60.000 puestos de trabajo.

– En el lago Victoria, la introducción de especies exóticas (como la perca del Nilo) y el desarrollo de la pesca industrial para la exportación han acabado en catástrofe humanitaria, al provocar la ruina de la pesca tradicional como fuente alimentaria de las comunidades ribereñas.

– En Bangladesh, en tan sólo dos dé- cadas, la pesca industrial y su co- mercialización internacional, han multiplicado el volumen de captu- ras, produciendo problemas de sobreexplotación. Paradójicamente, la ración per cápita de pescado en la zona se ha reducido a la tercera parte.

El desarrollo de grandes infraestructuras hidráulicas no sólo ha afectado a la pesca en ríos y lagos, sino también en los mares.

– En el caso del Nilo, la gran Presa de Asuán, más allá de afectar grave- mente a la pesca fluvial –de las 47 especies que se pescaban desapare- cieron 30–, hizo desaparecer el 90% de las capturas de sardina y boque- rón en todo el Mediterráneo Oriental, arruinando a miles de familias pescadoras. Hoy se sabe que estas especies, como otras, desovanen la desembocadura de los grandes ríos, donde aprovechan la riqueza en nutrientes continentales que aportan las crecidas periódicas. Este fenómeno de fertilización de las plata- formas costeras es más relevante en mares cerrados o cuasi-cerrados, como el Mediterráneo, pobres en plancton.

– Un impacto similar se produjo en el Mar de Cortés (California Mexicana), como consecuencia del trasvase del Río Colorado para abas- tecer los regadíos de Imperial Valley y alimentar el desarrollo urbanístico de Los Ángeles-San Diego en Estados Unidos.

2.2. Afectaciones agro-ganaderas
Por último, cabe añadir que la profunda alteración de los caudales fluviales, en cantidad y calidad, en muchos de los grandes ríos del mundo, está haciendo entrar en crisis formas tradicionales de producción agraria ligadas a los ciclos fluviales de crecida.

– En Nigeria, la construcción de la Presa de Bakalori supuso la pérdida del 53% de los cultivos tradicionales, ligados a los ciclos de inunda- ción en las llanuras aluviales; al tiempo que arruinó los pastos que servían de base a la ganadería y afec- tó seriamente a los acuíferos, como reservas vitales en sequía.

– Casos similares se han dado, tal y como refleja el informe final de la World Commission on Dams, en el Río Senegal, con cerca de 800.000 damnificados en sus cultivos tradicionales; en el Embalse de Sobradinho (Brasil), con cerca de 11.000 familias campesinas grave- mente afectadas; en las Presas de Tarbela y Kotri, en Pakistán.

En todos estos casos, como en tan- tos otros, la pretendida transición a for- mas de producción más eficientes (transformación en regadíos modernos, en lugar de aprovechar los ciclos perió- dicos de inundación fluvial) ha desem- bocado, paradójicamente, en graves problemas alimentarios, al no ponerse los medios y el tiempo necesarios para que tales procesos de transición maduren y sean asumidos, en su caso, por las propias comunidades.

2.3. Del productivismo a la eficiencia eco-social
A pesar de su gravedad, estos impactos no suelen reflejarse en las estadísticas económicas oficiales, en la medida en que buena parte de esos alimentos se di- rige a mercados locales y al autoconsu- mo, sin entrar en los grandes circuitos comerciales.
Se suele argumentar, por otro lado, que estos modelos de producción, vinculados a los ciclos fluviales y a técnicas artesanales de pesca, son ineficien- tes. No obstante, si se contabilizan los valores ambientales y sociales en juego y se asumen objetivos de sostenibilidad, distribución equitativa y acceso efectivo a los alimentos por parte de los más pobres y vulnerables, esa pretendida ineficiencia se torna en altos niveles de eficiencia eco-social.
Sin duda, es necesario cambiar el enfoque tradicional de los organismos in- ternacionales relacionados con la ali- mentación en lo que se refiere a la gestión de aguas. La mitificación pro- ductivista del regadío ha llevado, por un lado, a ignorar los impactos de las políticas hidráulicas sobre las pesquerías, al tiempo que, por otro lado, se ha tendido a centrar la solución del hambre en el crecimiento del regadío. Todavía se en- fatizan los diagnósticos que centran la pretendida solución en incrementar la producción de alimentos, olvidando que, a menudo, el problema es de acce- so de los más pobres a los alimentos que de hecho existen... Afortunadamente, cada vez se abre más espacio a otros en- foques. Como los que desde hace años viene haciendo Vía Campesina, enfati- zando la denuncia de la pobreza y la necesidad de proteger las formas de vida tradicionales que vertebran el medio rural, particularmente en los países em- pobrecidos y en desarrollo, frente a la agresividad del neoliberalismo impe- rante en el modelo de globalización vigente. O como aquellos que identifi- can la quiebra de los ciclos naturales que regeneran la fertilidad de la tierra, de los mares y de los ecosistemas acuáti- cos continentales, como clave del problema. 

LA Crisis del Agua
Pedro Arrojo Agudo
Cuadernos de Cristianismo y Justicia

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