2 de junio de 2014

GATO MONTÉS: INDOCUMENTADO.

Es un principio aceptado que el primer paso para tra­bajar en la conservación de una especie es conocerla. Pues bien, en el caso del gato montés (Felis silvestris) la mayor parte de este trabajo de recopilación de datos está todavía por hacer, tanto dentro como fuera de la Península Ibérica. Si reali­zamos un barrido por los estudios rea­lizados hasta la fecha en todo el mun­do, la conclusión es que se sabe bas­tante sobre su morfología y régimen alimenticio, muy poco sobre la evolu­ción de sus poblaciones en los últimos años y sobre las causas de mortalidad, y prácticamente nada acerca de la que parece ser la mayor amenaza que pen­de sobre la especie: su hibridación con gatos domésticos asilvestrados.
Los científicos se muestran especialmente contradictorios en este último punto. Para algunos autores, la hi­bridación es un fenómeno muy exten­dido y una seria amenaza para la con­servación del tipo puro de gato mon­tés. Para otros, se trata de algo pun­tual que únicamente se da bajo circunstancias de hábitat y estructura poblacional muy determinadas, en las que la escasez de hembras puede in­clinar a los machos monteses a buscar compañeras asilvestradas. Lo que si está claro es que se trata de un tema que preocupa en muchos países co­mo evidencia un informe del Consejo de Europa realizado en 1991. En él se recababa información de 17 países europeos y de la ribera mediterránea, desde España a Bulgaria, pasando por Israel, Libia o Marruecos.

No existe acuerdo sobre el alcance de la hibridación
Once de estos paises citaban la hi­bridación como una de las principa­les amenazas a largo plazo para la especie, siendo Israel el país donde el problema es más acuciante, por la llegada masiva de gatos domésticos en la última década.En España está confirmada la presencia de híbridos en Sierra Morena Cataluña y el País Vasco, si bien hay que matizar que la distinción entre gatos monteses puros, gatos asilves­trados o cimarrones y gatos híbridos se hace únicamente en base a criterios morfológicos como el tamaño del cráneo (de mayor tamaño en los monteses que en los domésticos) y a características externas como el color del pelo o la forma de la cola.
Esto plantea de entrada un proble­ma, al no estar establecidas claramen­te las diferencias morfológicas entre unos y otros. Sería necesario realizar un estudio genético de monteses, do­mésticos e híbridos para encontrar posibles rasgos diferenciadores. En este sentido va encaminado el proyecto de dos investigadoras del Mu­seo Nacional de Ciencias Naturales, Rosa Carcía y Rocío Baquero, cuya intención es cruzar en cautividad a un gato montés con uno doméstico para obtener un híbrido y, seguidamente, hacer un análisis genético de cada uno de ellos. Rosa Carcía explica que "actualmente el problema es saber si lo que estás encontrando en el campo es un híbrido. un cimarrón o un mon­
tés puro". De hecho, ni siquiera está clara la distinción entre las dos subes­pecies de gato montés: Felis silvestris Sil­vestris (que englobaría a las poblacio­nes de Europa, el Cáucaso y Asia Me­nor) y Felis silvestris lybica (distribuida por Aftica, Mesopotamia, Palestina y norte de Arabia), que además parece ser el antepasado salvaje de la mayor parte de los gatos domésticos.
El único estudio terminado en Es­paña sobre hibridación es el realizado por la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Extremadura en base al análisis de 70 cráneos de gatos monteses. Aplicando distintos indices morfológicos, los investigadores extremeños han llegado a la conclusión de que la hibridación tiene poca importancia en esta comunidad autónoma, puesto que el porcentaje de pureza obtenido supera el 80 por ciento.
Para Emilio Virgós, miembro de la Sociedad Española para la Conserva­ción y Estudio de los Mamíferos (SECEM) los machos de gato montés hacia los gatos domésticos hace difícil una hi­bridación fluida, aunque faltan estu­dios que lo confirmen". De estarse produciendo, la hibridación tendría en principio más influencia en el fe­notipo del gato doméstico, puesto que las posibiliades de que un macho asilvestrado cubra a una hembra de gato montés son prácticamente nulas en poblaciones equilibradas.



Las carreteras fragmentan y aislan sus poblaciones
Pese a que el debate sobre la hibri­dación acapara buena parte de las preocupaciones conservacionistas so­bre la especie, hay que tener tai~ibién presentes otras amenazas mucho más claras. La más grave de ellas es la alte­ración y pérdida de hábitat, un peli­gro común para casi todos los mamí­feros carnívoros peninsulares.
En el caso del gato montés es espe­cialmente preocupante, puesto que se trata de una especie que necesita un radio de acción muy amplio, habién­dose estimado que por cada 1.000 hectáreas viven tan solo entre tres y cinco individuos. Son las carreteras las que mayor impacto causan en las poblaciones de montés, al fragmen­tarías y aislarlas. Las muertes directas por la acción del hombre continúanestando a la orden del día, aunque ha­yan descendido en los últimos años. Es muy común que los cepos y lazos empleados para controlar las pobla­ciones de zorros terminen atrapando gatos monteses, y todavía no se ha erradicado entre los cazadores la cre­encia de que el montés supone una amenaza para la caza menor. En este sentido, un análisis de excrementos analizado por Miguel Delibes, investi­gador de la Estación Biológica de Do­ñana, ha dejado constancia de que la ~ayoría de las presas del gato montés ~on micromamiferos, un 50 por cien-Lo, que los conejos representan el 27 por ciento y que las aves suponen el 18 por ciento, con una escasa presen­ia de especies de corral. También se ncontraron ocasionalmente restos de peces, insectos, corzos y rebecos.

Falta en grandes áreas de Cataluña y el País Vasco
En lo que se refiere a la distribución peninsular de la especie, vuelve a apa­recer el elemento que preside la infor­mación sobre el gato montés: la con­tradicción. Para investigadores como Miguel Aimerych, está presente en la mayor parte de la Península, mientras que para Miguel Delibes, es raro en casi toda la superficie peninsular, aun­que puede ser localmente abundante. Los únicos datos fiables son los de las tres comunidades autónomas que han elaborado su Atlas de Vertebrados Asturias, Cataluña y el País Vasco. En los dos últimos casos se ha constatado que el gato montés está completamente ausente en grandes zonas.

¿Un felino exigente?
Pese a que tiene fama de carnívoro forestal, el gato montés muestra en la Península Ibéri­ca una notable tolerancia a otros tipos de ha-' bitat Se le encuentra en laderas rocosas, bosques de ribera, zonas de matorral medite­rráneo, medios en mosaico con tierras de la­bor y bosquetes e, incluso, en praderías alpi­nas supraforestales. En Cataluña, su presen­cia se restringe al Pirineo y Prepirineo, entre los 600 ylos 1.500 metros de altitud. Falta to­talmente en las áreas densamente pobladas.



Museo Nacional de Ciencias Natu­rales. C/José Gutiérrez Abascal, 2.28006 Madrid. Tel. (91)41113 28.
 Daniela Menta. Gato montés. El ar­tista del camuflaje. Natura n0 24. Marzo, 1995.

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